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	<title>Comentarios en: Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a</title>
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	<description>Ayuda, bibliografia y referencias sobre bullying.</description>
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		<title>Por: javieryuste</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15705</link>
		<dc:creator>javieryuste</dc:creator>
		<pubDate>Sat, 04 Feb 2012 22:35:47 +0000</pubDate>
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		<description>Lu.Ale, en primer lugar quiero felicitarte, porque, a pesar de vivir una experiencia realmente traumática como profesora, has vuelto a ejercer la docencia. El que tu experiencia inicial se viera minusvalorada por el equipo directivo del colegio y por tus propios compañeros, con insidias e insinuaciones perversas de tu relación con un alumno violento y enfrentado a ti, es un motivo suficiente para que muchas otras personas en esa situación, no ejercieran nunca más la profesión docente.
Respecto a todo lo que cuentas, y aunque determinados alumnos se comportan de esa manera para llamar “a gritos” a atención de sus maestros, se trata de conductas que no pueden permitirse de ningún modo. La dirección del colegio obró de manera “vergonzosa” culpándote a ti del descontrol de la situación, cuando en realidad debería haber sancionado con rotundidad esas conductas vejatorias para contigo por parte de ese alumno, algo que te supuso incluso la pérdida de tu trabajo, enorme ansiedad, y terapia para poder “salir adelante”.
Un colegio que permite las humillaciones de los alumnos a sus profesores, debería ser “cerrado” por las autoridades competentes. O cesado de forma fulminante todo el equipo directivo.
Reitero mis felicitaciones, y me alegra que tengas un nuevo trabajo y que poco a poco, aunque aquello no lo olvidarás nunca, se vayan con el tiempo difuminando tus recuerdos de aquella pesadilla que viviste durante varios meses. Estoy seguro que eres una estupenda profesora.
Un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lu.Ale, en primer lugar quiero felicitarte, porque, a pesar de vivir una experiencia realmente traumática como profesora, has vuelto a ejercer la docencia. El que tu experiencia inicial se viera minusvalorada por el equipo directivo del colegio y por tus propios compañeros, con insidias e insinuaciones perversas de tu relación con un alumno violento y enfrentado a ti, es un motivo suficiente para que muchas otras personas en esa situación, no ejercieran nunca más la profesión docente.<br />
Respecto a todo lo que cuentas, y aunque determinados alumnos se comportan de esa manera para llamar “a gritos” a atención de sus maestros, se trata de conductas que no pueden permitirse de ningún modo. La dirección del colegio obró de manera “vergonzosa” culpándote a ti del descontrol de la situación, cuando en realidad debería haber sancionado con rotundidad esas conductas vejatorias para contigo por parte de ese alumno, algo que te supuso incluso la pérdida de tu trabajo, enorme ansiedad, y terapia para poder “salir adelante”.<br />
Un colegio que permite las humillaciones de los alumnos a sus profesores, debería ser “cerrado” por las autoridades competentes. O cesado de forma fulminante todo el equipo directivo.<br />
Reitero mis felicitaciones, y me alegra que tengas un nuevo trabajo y que poco a poco, aunque aquello no lo olvidarás nunca, se vayan con el tiempo difuminando tus recuerdos de aquella pesadilla que viviste durante varios meses. Estoy seguro que eres una estupenda profesora.<br />
Un cordial saludo.</p>
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		<title>Por: Lu.Ale</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15659</link>
		<dc:creator>Lu.Ale</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2012 02:56:49 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://conflictoescolar.wordpress.com/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15659</guid>
		<description>Hola a todos, queridos colegas.

Hace mucho que estaba buscando un sitio como este en donde opinar y, sobre todo, exponer un caso persnal que se relaciona totalmente con el tema. 
Estoy leyendo detenidamente cada comentario, aporte y realmente que han realizado y reconforta encontrar un sitio en el cual exponer casos y también compartir estrategias para que esto no se siga presentando.

Actualmente tengo 27 años y soy docente en Bogotá Colombia; a finales del 2010, con 25 años, recibí mi licenciatura y como a la gran mayoría tenía todas las expectativas y ánimos de dar lo mejor de sí para ejercer mi carrera sin mayor tropiezo... cosa que pronto sería estrujada por la terrible realidad educativa. En el 2011, ya con 26 años, acepté trabajar en un colegio en donde poco nada importa la educación de los jóvenes; sumado al atropello abusivo hacia los derechos laborales del docente por parte de la institución. Por ello, lastimosamente, no estuve excenta de vivir una situación muy dificil la cual quiero exponer para leer opiniones y consejos al respecto... es extenso mi texto pero me ayuda a &quot;desahogarme&quot;. 
Realmente lo agradecería queridos colegas.

En aquel lugar dicté Biología y Química, Valores, Religión en toda secundaria, con jóvenes entre los 11 a 19 años de edad.   Me encontré con estudiantes que para nada tenían ánimo de estudiar, con pésimo rendimiento académico, rebeldes a reconocer la autoridad del profesor, pero más preocupante era el abandono al cual eran sometidos por parte de los padres de esos muchachoss; como me dijo un día un colega que también trabajaba allí: &quot;los padres de estos niños a quienes les dictamos piensan que el colegio es un paqueadero en donde dejan a sus hijos por horas; nos los dejan a su suerte a ver qué hacemos con ellos porque es asunto nuestro cómo nos la arreglamos.&quot; Una verdad muy triste que me tocó aceptar...

En medio de esa triste verdad, personalmente me enfrenté a una situación muy compleja y tal vez la que está marcando mi vida de docente en este momento (por estar apenas empezando) con un estudiante de 17 años de último grado, la cual me generó demasiados problemas que aún causan intanquilidad, estrés, y sobre todo depresión  en mi cuando recuerdo lo vivido; han pasado pocos meses y me cuesta bastante evitar sentirme temerosa de volver a pasar por lo mismo.
Este muchacho a las dos semanas que llevaba dictándoles adoptó una actitud realmente ofensiva conmigo; a través de uno de los gritos más duros que me han dado en mi vida y de provocaciones casi diarias, me demostró esa obvio objetivo de retarme, avergonzarme, señalarme y juzgarme como si quisiera invertir los papeles de ser él el docente y yo la estudiante. Situación que se mantuvo por aproximadamente siete meses. Todos los días tenía que dictar en su salón y eso para mi era terrible; tener que verle la cara, saber que estaba ahí y que en cualquier momento me iba a volver a gritar o a minimizarme ante los demás con esa dureza que me dejó pasmada frente a algo nuevo para mí y para nada cómodo.

Creí que con comunicar a las directivas su comportamiento y con hablar con la mamá iba a ser sufuciente, pero me equivoqué. 
Reconozco que me faltó confrontarlo de forma efectiva para frenarlo desde el comienzo, no debí solo quedarme pasmada creyendo que con ignorarlo para evitar discusiones innecesarias sería el camino correcto -al contrario empeoraba las cosas cuando lo ignoraba-. 

No obstante, y sin ánimo de excusarme, consideré, y aún lo manejo así, que no prestarle atención a su evidente objetivo de llamar mi atención para minimizarme e impornerme su dominio (porque resultaba ser el líder del salón) no estaba del todo errrado. Es más, irónicamente el primer día que ingresé a trabajar allí me pareció el estudiante más aventajado y despierto porque, de todo el colegio, fue quien más me escudriñó cuando me presenté en cada clase. Y realmente era inteligente, nunca se lo desconocí... a veces su nivel de conocimiento era superior al de sus compañeros y eso me contrariaba más porque en algunas clases resultaba ser el único que me entendía y eso causaba que la situación fuera más tensionante y contradictoria porque era como enfrentarse a una montaña rusa en donde no sabía cuándo era su momento de estudiante listo en clase pero, luego, de buenas primeras, ofensivo sin razón. 

Sin un psicólogo en la institución, sin un acompañamiento social y con experiencia pedagógica, mi situación con este adolescente empezó a ser el objeto de burleteto por parte de toda la comunidad educativa, empezando por las mismas directivas del colegio.  No me cabía en la cabeza que a cambio de tratar de mediar de forma profesional, nos resultaran con chistes irrespetuosos como si no se tratara de un asunto de un estudiante y una docente en conflicto pedagógico y de convivencia sino otra cosa... ya saben a lo que me refiero.

Ejemplos de esos chistes de pésimo gusto.

-Opinión de la directora de curso y cordinadora general del colegio ante una situación en donde el niño me estaba saboteando la clase lanzando plastilina: &quot;si tú -dicéndole al estudiante- tuvieses unos añitos más, y tú profesora tuvieses unos añitos menos...  les juro que los dos se casarían.&quot; - Algo que me pareció tan salido de contexto e incluso morboso y malintencionado.

-Indagación de la rectora un día que nos sentó en rectoría para mediar: &quot;¿Acaso tienes algo en contra de ella como mujer?&quot; &quot;Ella no es tu novia&quot;. - Y me tenía prohibido debatir semejantes... señalamientos que no debieron vernir nunca al caso. 

-Palabras de la Directora General cuando fui a renunciar porque realmente no podía más, ya después de ser maltratada verbalmente por el estudiante delante de casi todo el colegio; con decisiones absurdas por parte del colegio respecto a que como yo ya no quería dictarle más clase pero que yo debía asumir los gastos, desde mi salario, de un profesor particular para nivelarlo: &quot;mira, haz de cuenta como si fuese tu novio al cual le has dado muchas oportunidades... y que no quiere comprender que hasta aquí llegan&quot; - Comparación totalmente errada, sobrante y nuevamente irrespetuosa.  

En fin, las cosas eran insostenibles... y practicamente perdí el control y eso me hizo sentir imcopetente, señalada, descontextualizada y al borde de un incierto abrumador. Me sentía triste, con rabia, y sin apoyo... dejar el trabajo era la respuesta, pero mi orgullo por no dejarme vencer por uno solo de 120 estudiantes, cuando los demás ya me estaban respondiendo me parecía realmente deseseperanzado... ¿qué sucedía?  ¿qué estaba fallando? 

Sin embargo, un día, por decisión del mismo estudiante, se acercó a mí para manifestarme que ya no quería discutir más conmigo. Fue quien inició el diálogo de una forma totalmente inesperada y aún no sé cómo aismilar eso cuando, sin duda, esa debió ser mi labor... pues eso es lo que se considera, ser el docente quien se acerca al estudiante para manejar el conflicto... Esta vez fue al contrario. Con aciertos y desaciertos en sus argumentos para solucionar la situación, me demostró de forma implicita, no directa, en sus palabras de adolescente que todo, presumiblemente, se debío a una necesidad, un llamado a gritos rebeldes de &quot;me está pasando algo y tal vez, tú profesora, me puedes ayudar.&quot; Nunca se me va a olvidar una frase que me dijo en ese momento, no sé si fue sincera de su parte, pero le doy el beneficio de la duda porque me conmovió: &quot;más allá que me dictes Religión Valores, Química... yo quiero aprender de ti como persona.&quot; Me confesó que él también sentía rabia, decepción e incluso rechazo de mi parte -porque lo evitaba en todo momento-; no entendía la razón de por qué chocábamos sin rumbo. 

Y a partir de ahí comprendí que los estudiantes agresivos, desafiantes hacia un docente como lo fue ese adolescente conmigo es porque son los más frágiles, quienes te están tratando de comunicar algo con ese &quot;querer llamar tu atención a toda costa&quot; porque es un campanazo de alerta sobre una vida que está siendo afectada por todo el mal sistema educactivo al cual se han sometido generación tras generación. Enterarme luego que era un estudiante con una para nada despreciable situación económica pero que andaba en total soledad por parte de sus padres; despreocupados indolentes que asumieron que al estar a punto de convertirse en practicamente un adulto ya no era necesario acompañarlo, protegerlo, encaminarlo... 

Y lastimosamente lo entendí tarde, porque al poco tiempo (en noviembre) me fui porque denuncié al colegio por irregularidades tremendas; por ello me despidieron y por represalias por hacer públicos sus abusos ante las autoridades competentes se valieron y tergiversaron mi conflicto con el muchacho y me difamaron... algo que me ha dejado devastada, asustada y que me hace tomar la decisión de buscar ayuda de todo tipo, piscológica, legal, social, espiritual...  

Afortunadamente, porque realmente existe un Dios (sea en la manifestación que sea) que no desamapara, hoy cuento con un buen trabajo, con una nueva oportunidad de dejar ese episodio de mi vida atrás. Un lugar en cual el panorama es totalmente lo opuesto y si se puede lograr que esas situaciones se remedien.

Pero que, como mencioné al comienzo, por ser reciente aún me afecta con solo recordarlo: no entendí a tiempo que mi labor era ayudar a ese estudiante pero sin apoyo me iba a ser casi imposible, y que por tratar de andar con la verdad, de no permitir abusos toda una comunidad cegada por el facilismo se fue en contra mía. Personas que pensaban igual que yo, pero que fueron pasivas y no hicieron nada al respecto.


En fin. Eso les cuento estimados colegas. Nuestra profesión vaya que si es difícil, desagradecida... pero por esa vocación y porque se puede, así cueste un poco, pero transformar si insistimos y no bajamos el dedo del renglón. 

Cordial saludo desde Colombia.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos, queridos colegas.</p>
<p>Hace mucho que estaba buscando un sitio como este en donde opinar y, sobre todo, exponer un caso persnal que se relaciona totalmente con el tema.<br />
Estoy leyendo detenidamente cada comentario, aporte y realmente que han realizado y reconforta encontrar un sitio en el cual exponer casos y también compartir estrategias para que esto no se siga presentando.</p>
<p>Actualmente tengo 27 años y soy docente en Bogotá Colombia; a finales del 2010, con 25 años, recibí mi licenciatura y como a la gran mayoría tenía todas las expectativas y ánimos de dar lo mejor de sí para ejercer mi carrera sin mayor tropiezo&#8230; cosa que pronto sería estrujada por la terrible realidad educativa. En el 2011, ya con 26 años, acepté trabajar en un colegio en donde poco nada importa la educación de los jóvenes; sumado al atropello abusivo hacia los derechos laborales del docente por parte de la institución. Por ello, lastimosamente, no estuve excenta de vivir una situación muy dificil la cual quiero exponer para leer opiniones y consejos al respecto&#8230; es extenso mi texto pero me ayuda a &#8220;desahogarme&#8221;.<br />
Realmente lo agradecería queridos colegas.</p>
<p>En aquel lugar dicté Biología y Química, Valores, Religión en toda secundaria, con jóvenes entre los 11 a 19 años de edad.   Me encontré con estudiantes que para nada tenían ánimo de estudiar, con pésimo rendimiento académico, rebeldes a reconocer la autoridad del profesor, pero más preocupante era el abandono al cual eran sometidos por parte de los padres de esos muchachoss; como me dijo un día un colega que también trabajaba allí: &#8220;los padres de estos niños a quienes les dictamos piensan que el colegio es un paqueadero en donde dejan a sus hijos por horas; nos los dejan a su suerte a ver qué hacemos con ellos porque es asunto nuestro cómo nos la arreglamos.&#8221; Una verdad muy triste que me tocó aceptar&#8230;</p>
<p>En medio de esa triste verdad, personalmente me enfrenté a una situación muy compleja y tal vez la que está marcando mi vida de docente en este momento (por estar apenas empezando) con un estudiante de 17 años de último grado, la cual me generó demasiados problemas que aún causan intanquilidad, estrés, y sobre todo depresión  en mi cuando recuerdo lo vivido; han pasado pocos meses y me cuesta bastante evitar sentirme temerosa de volver a pasar por lo mismo.<br />
Este muchacho a las dos semanas que llevaba dictándoles adoptó una actitud realmente ofensiva conmigo; a través de uno de los gritos más duros que me han dado en mi vida y de provocaciones casi diarias, me demostró esa obvio objetivo de retarme, avergonzarme, señalarme y juzgarme como si quisiera invertir los papeles de ser él el docente y yo la estudiante. Situación que se mantuvo por aproximadamente siete meses. Todos los días tenía que dictar en su salón y eso para mi era terrible; tener que verle la cara, saber que estaba ahí y que en cualquier momento me iba a volver a gritar o a minimizarme ante los demás con esa dureza que me dejó pasmada frente a algo nuevo para mí y para nada cómodo.</p>
<p>Creí que con comunicar a las directivas su comportamiento y con hablar con la mamá iba a ser sufuciente, pero me equivoqué.<br />
Reconozco que me faltó confrontarlo de forma efectiva para frenarlo desde el comienzo, no debí solo quedarme pasmada creyendo que con ignorarlo para evitar discusiones innecesarias sería el camino correcto -al contrario empeoraba las cosas cuando lo ignoraba-. </p>
<p>No obstante, y sin ánimo de excusarme, consideré, y aún lo manejo así, que no prestarle atención a su evidente objetivo de llamar mi atención para minimizarme e impornerme su dominio (porque resultaba ser el líder del salón) no estaba del todo errrado. Es más, irónicamente el primer día que ingresé a trabajar allí me pareció el estudiante más aventajado y despierto porque, de todo el colegio, fue quien más me escudriñó cuando me presenté en cada clase. Y realmente era inteligente, nunca se lo desconocí&#8230; a veces su nivel de conocimiento era superior al de sus compañeros y eso me contrariaba más porque en algunas clases resultaba ser el único que me entendía y eso causaba que la situación fuera más tensionante y contradictoria porque era como enfrentarse a una montaña rusa en donde no sabía cuándo era su momento de estudiante listo en clase pero, luego, de buenas primeras, ofensivo sin razón. </p>
<p>Sin un psicólogo en la institución, sin un acompañamiento social y con experiencia pedagógica, mi situación con este adolescente empezó a ser el objeto de burleteto por parte de toda la comunidad educativa, empezando por las mismas directivas del colegio.  No me cabía en la cabeza que a cambio de tratar de mediar de forma profesional, nos resultaran con chistes irrespetuosos como si no se tratara de un asunto de un estudiante y una docente en conflicto pedagógico y de convivencia sino otra cosa&#8230; ya saben a lo que me refiero.</p>
<p>Ejemplos de esos chistes de pésimo gusto.</p>
<p>-Opinión de la directora de curso y cordinadora general del colegio ante una situación en donde el niño me estaba saboteando la clase lanzando plastilina: &#8220;si tú -dicéndole al estudiante- tuvieses unos añitos más, y tú profesora tuvieses unos añitos menos&#8230;  les juro que los dos se casarían.&#8221; &#8211; Algo que me pareció tan salido de contexto e incluso morboso y malintencionado.</p>
<p>-Indagación de la rectora un día que nos sentó en rectoría para mediar: &#8220;¿Acaso tienes algo en contra de ella como mujer?&#8221; &#8220;Ella no es tu novia&#8221;. &#8211; Y me tenía prohibido debatir semejantes&#8230; señalamientos que no debieron vernir nunca al caso. </p>
<p>-Palabras de la Directora General cuando fui a renunciar porque realmente no podía más, ya después de ser maltratada verbalmente por el estudiante delante de casi todo el colegio; con decisiones absurdas por parte del colegio respecto a que como yo ya no quería dictarle más clase pero que yo debía asumir los gastos, desde mi salario, de un profesor particular para nivelarlo: &#8220;mira, haz de cuenta como si fuese tu novio al cual le has dado muchas oportunidades&#8230; y que no quiere comprender que hasta aquí llegan&#8221; &#8211; Comparación totalmente errada, sobrante y nuevamente irrespetuosa.  </p>
<p>En fin, las cosas eran insostenibles&#8230; y practicamente perdí el control y eso me hizo sentir imcopetente, señalada, descontextualizada y al borde de un incierto abrumador. Me sentía triste, con rabia, y sin apoyo&#8230; dejar el trabajo era la respuesta, pero mi orgullo por no dejarme vencer por uno solo de 120 estudiantes, cuando los demás ya me estaban respondiendo me parecía realmente deseseperanzado&#8230; ¿qué sucedía?  ¿qué estaba fallando? </p>
<p>Sin embargo, un día, por decisión del mismo estudiante, se acercó a mí para manifestarme que ya no quería discutir más conmigo. Fue quien inició el diálogo de una forma totalmente inesperada y aún no sé cómo aismilar eso cuando, sin duda, esa debió ser mi labor&#8230; pues eso es lo que se considera, ser el docente quien se acerca al estudiante para manejar el conflicto&#8230; Esta vez fue al contrario. Con aciertos y desaciertos en sus argumentos para solucionar la situación, me demostró de forma implicita, no directa, en sus palabras de adolescente que todo, presumiblemente, se debío a una necesidad, un llamado a gritos rebeldes de &#8220;me está pasando algo y tal vez, tú profesora, me puedes ayudar.&#8221; Nunca se me va a olvidar una frase que me dijo en ese momento, no sé si fue sincera de su parte, pero le doy el beneficio de la duda porque me conmovió: &#8220;más allá que me dictes Religión Valores, Química&#8230; yo quiero aprender de ti como persona.&#8221; Me confesó que él también sentía rabia, decepción e incluso rechazo de mi parte -porque lo evitaba en todo momento-; no entendía la razón de por qué chocábamos sin rumbo. </p>
<p>Y a partir de ahí comprendí que los estudiantes agresivos, desafiantes hacia un docente como lo fue ese adolescente conmigo es porque son los más frágiles, quienes te están tratando de comunicar algo con ese &#8220;querer llamar tu atención a toda costa&#8221; porque es un campanazo de alerta sobre una vida que está siendo afectada por todo el mal sistema educactivo al cual se han sometido generación tras generación. Enterarme luego que era un estudiante con una para nada despreciable situación económica pero que andaba en total soledad por parte de sus padres; despreocupados indolentes que asumieron que al estar a punto de convertirse en practicamente un adulto ya no era necesario acompañarlo, protegerlo, encaminarlo&#8230; </p>
<p>Y lastimosamente lo entendí tarde, porque al poco tiempo (en noviembre) me fui porque denuncié al colegio por irregularidades tremendas; por ello me despidieron y por represalias por hacer públicos sus abusos ante las autoridades competentes se valieron y tergiversaron mi conflicto con el muchacho y me difamaron&#8230; algo que me ha dejado devastada, asustada y que me hace tomar la decisión de buscar ayuda de todo tipo, piscológica, legal, social, espiritual&#8230;  </p>
<p>Afortunadamente, porque realmente existe un Dios (sea en la manifestación que sea) que no desamapara, hoy cuento con un buen trabajo, con una nueva oportunidad de dejar ese episodio de mi vida atrás. Un lugar en cual el panorama es totalmente lo opuesto y si se puede lograr que esas situaciones se remedien.</p>
<p>Pero que, como mencioné al comienzo, por ser reciente aún me afecta con solo recordarlo: no entendí a tiempo que mi labor era ayudar a ese estudiante pero sin apoyo me iba a ser casi imposible, y que por tratar de andar con la verdad, de no permitir abusos toda una comunidad cegada por el facilismo se fue en contra mía. Personas que pensaban igual que yo, pero que fueron pasivas y no hicieron nada al respecto.</p>
<p>En fin. Eso les cuento estimados colegas. Nuestra profesión vaya que si es difícil, desagradecida&#8230; pero por esa vocación y porque se puede, así cueste un poco, pero transformar si insistimos y no bajamos el dedo del renglón. </p>
<p>Cordial saludo desde Colombia.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: javieryuste</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15336</link>
		<dc:creator>javieryuste</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 21:46:12 +0000</pubDate>
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		<description>Lizzi, siento que te cesaran en tu trabajo como docente. Espero que pronto encuentres trabajo.  Es cierto que lo “peor” es no contar con el apoyo de las instituciones, pues solo desde el equipo directivo puede ponerse freno a esas conductas inadecuadas de algunos docentes hacia sus profesores, cuando estas rebasan el límite de lo tolerable y el docente es incapaz, de reconducir la situación con sus propios medios o estrategias pedagógicas.
Si te gusta la docencia, sigue buscando, porque estoy seguro, acabarás siendo una buena profesora.
Un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lizzi, siento que te cesaran en tu trabajo como docente. Espero que pronto encuentres trabajo.  Es cierto que lo “peor” es no contar con el apoyo de las instituciones, pues solo desde el equipo directivo puede ponerse freno a esas conductas inadecuadas de algunos docentes hacia sus profesores, cuando estas rebasan el límite de lo tolerable y el docente es incapaz, de reconducir la situación con sus propios medios o estrategias pedagógicas.<br />
Si te gusta la docencia, sigue buscando, porque estoy seguro, acabarás siendo una buena profesora.<br />
Un cordial saludo.</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: Lizzy</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15328</link>
		<dc:creator>Lizzy</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 23 Jan 2012 18:16:39 +0000</pubDate>
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		<description>Hola a todos; y felicidades por el articulo aunque he de decir que estos casos no solo se presentan en Europa, como lo meciona el señor Yuste se dan en todas partes, yo vivo en Mexico y tambien he sido vistima de situaciones como estas; lo peor es que no cuentas con el apoyo de la institucion donde laboras ya que en mi caso por desgracia me cesaron, en mis funciones docentes y aun sigo buscando trabajo; me encanta el area docente aunque no se si me den la oportunidad de seguir. Saludos a todos desde Mexico</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Hola a todos; y felicidades por el articulo aunque he de decir que estos casos no solo se presentan en Europa, como lo meciona el señor Yuste se dan en todas partes, yo vivo en Mexico y tambien he sido vistima de situaciones como estas; lo peor es que no cuentas con el apoyo de la institucion donde laboras ya que en mi caso por desgracia me cesaron, en mis funciones docentes y aun sigo buscando trabajo; me encanta el area docente aunque no se si me den la oportunidad de seguir. Saludos a todos desde Mexico</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: javieryuste</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15284</link>
		<dc:creator>javieryuste</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Jan 2012 17:58:27 +0000</pubDate>
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		<description>Yudi, supongo que tu referencia a los golpes se debe a alguno de los comentarios que otros visitantes del blog han dejado. Estoy de acuerdo contigo en que la violencia solo genera más violencia, y tampoco comparto, al igual que tú, los castigos que impliquen agresión física, humillaciones, gritos y faltas de respeto hacia los alumnos. Es necesario tomar otro tipo de caminos. De todas formas, te diré, que en Europa, (salvo casos puntuales y muy excepcionales) ese tipo de conductas docentes prácticamente han desaparecido de todas las escuelas.
Un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Yudi, supongo que tu referencia a los golpes se debe a alguno de los comentarios que otros visitantes del blog han dejado. Estoy de acuerdo contigo en que la violencia solo genera más violencia, y tampoco comparto, al igual que tú, los castigos que impliquen agresión física, humillaciones, gritos y faltas de respeto hacia los alumnos. Es necesario tomar otro tipo de caminos. De todas formas, te diré, que en Europa, (salvo casos puntuales y muy excepcionales) ese tipo de conductas docentes prácticamente han desaparecido de todas las escuelas.<br />
Un cordial saludo.</p>
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	</item>
	<item>
		<title>Por: Yudi</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15188</link>
		<dc:creator>Yudi</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 20 Jan 2012 02:12:13 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://conflictoescolar.wordpress.com/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-15188</guid>
		<description>Lo siento, pero eso de los golpes no me parece nada bien, la violencia genera violencia como bien lo dijeron es una nueva etapa en en el ser humano, donde todo eso es retrograda y cavernícola, no me parece en lo absoluto, el respeto genera respeto y me parece que existen distintas maneras para el control de los alumnos, en la escuela no solo aprendes lo académico, también aprendes de la vida y yo creo que ni si quiera la secretaría de Educación ha planteado bien a su personal cuales son los objetivos, la misión y la visión de la enseñanza, sucede que los profesores ni si quiera saben a donde van, cuál es la meta, cuando eliges y ejerces una profesión o carrera te comprometes a un bien social, no solo es ir y que te paguen con dinero, también tienes una obligación como parte de esa sociedad y esa obligación es comprometerte a estar al día en tu trabajo, los adolescentes gritan lo que no pueden expresar con palabras, por eso como maestro tienes que renovarte día a día, investigar, educarte, el hecho de que tengas cierta edad no significa que sepas todo, tú maestro también aprendes de tu alumno y tienes un compromiso en su educación, es muy fácil tomar el camino fácil y violentar a tus alumnos con golpes, gritos y faltas de respeto, por eso el mundo está como está, por que toma &quot;el camino fácil&quot; que a la larga es el más difícil, hay que reflexionar y comprometernos mas, un saludo y un beso a todos...</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Lo siento, pero eso de los golpes no me parece nada bien, la violencia genera violencia como bien lo dijeron es una nueva etapa en en el ser humano, donde todo eso es retrograda y cavernícola, no me parece en lo absoluto, el respeto genera respeto y me parece que existen distintas maneras para el control de los alumnos, en la escuela no solo aprendes lo académico, también aprendes de la vida y yo creo que ni si quiera la secretaría de Educación ha planteado bien a su personal cuales son los objetivos, la misión y la visión de la enseñanza, sucede que los profesores ni si quiera saben a donde van, cuál es la meta, cuando eliges y ejerces una profesión o carrera te comprometes a un bien social, no solo es ir y que te paguen con dinero, también tienes una obligación como parte de esa sociedad y esa obligación es comprometerte a estar al día en tu trabajo, los adolescentes gritan lo que no pueden expresar con palabras, por eso como maestro tienes que renovarte día a día, investigar, educarte, el hecho de que tengas cierta edad no significa que sepas todo, tú maestro también aprendes de tu alumno y tienes un compromiso en su educación, es muy fácil tomar el camino fácil y violentar a tus alumnos con golpes, gritos y faltas de respeto, por eso el mundo está como está, por que toma &#8220;el camino fácil&#8221; que a la larga es el más difícil, hay que reflexionar y comprometernos mas, un saludo y un beso a todos&#8230;</p>
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		<title>Por: Remei</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14520</link>
		<dc:creator>Remei</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 21:17:47 +0000</pubDate>
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		<description>Muchas gracias por los ánimos y sí escribo des de aquí, trabajo en un pueblo pequeño cerca de Barcelona. Cuando empecé a trabajar tenía 22 añitos y encima en FP. Los alumnos eran complicados y aprendí mucho pero hoy en día muchos de mis recursos ya ¡no funcionan! Tengo también muchas ganas de jubilarme y no me veo con 67 años dando clases, así que espero que nos dejen hacerlo antes voluntariamente ¡a ver qué pasa!
Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Muchas gracias por los ánimos y sí escribo des de aquí, trabajo en un pueblo pequeño cerca de Barcelona. Cuando empecé a trabajar tenía 22 añitos y encima en FP. Los alumnos eran complicados y aprendí mucho pero hoy en día muchos de mis recursos ya ¡no funcionan! Tengo también muchas ganas de jubilarme y no me veo con 67 años dando clases, así que espero que nos dejen hacerlo antes voluntariamente ¡a ver qué pasa!<br />
Un saludo</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: javieryuste</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14512</link>
		<dc:creator>javieryuste</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 18:39:22 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://conflictoescolar.wordpress.com/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14512</guid>
		<description>Remei,  entiendo perfectamente ese sentimiento que trasmites en tu mensaje. A pesar de que te gusta la tarea de enseñar, a pesar de la mucha experiencia docente acumulada, que sin duda te proporciona estrategias suficientes para controlar el desarrollo de la clase y que, como dices, el comportamiento de tus alumnos no es peor que con otros compañeros (incluso mejor)…a pesar de todo, terminas agotada.
Dar clase hoy en secundaria no es fácil. Es una tarea, como dices, realmente agotadora. Yo tengo 55 años y no “me veo” con 70 años “peleando” con el tipo de alumnos que tenemos hoy en día, como aquellos que fueron docentes nuestros. 
Incluso, los 67 años fijados actualmente por Ley para la jubilación, tal y como se desarrollan las clases hoy en las aulas de los IES me parecen muchos años. Es verdad que la experiencia acumulada nos sirve para afrontar la tarea con ciertas garantías de no sufrir depresiones, consecuencia, sin duda de las vejaciones y humillaciones sufridas por el docente de sus propios alumnos, y la angustia que le produce entrar a determinadas aulas. Pero ciertamente, una jornada docente resulta realmente agotadora.
Supongo que escribes desde aquí, desde algún lugar de España. Con un poco de “suerte”, si no han retirado antes la “jubilación LOGSE”, podríamos jubilarnos nada más cumplir los 60.
A mi cómo a ti, me gusta enseñar. Ha sido mi profesión toda mi vida. Pero igual que a ti, me resulta agotador. Es triste, pero creo que esta es la profesión en la que muchísimos de sus profesionales  están deseando jubilarse. Incluso, muchos profesores con solo la mitad de años de servicios que tú o yo, piensan en jubilarse lo antes posible.
Pero hemos de ser fuertes. Tanto tú como yo, hemos conocido diferentes tipos de alumnos a lo largo de nuestra dilatada vida profesional, chicos y chicas casi siempre reflejo de la sociedad que tocó vivir en cada momento. Los cambios en el terreno educativo son lentos, y nosotros los docentes los vamos absorbiendo, aunque, incluso  muchas veces no estemos de acuerdo con las medidas educativas tomadas por los gobiernos de turno.  Tenemos en nuestras manos la educación de generaciones de adolescentes y jóvenes, que representan el futuro del país, y es por eso, por lo que debemos ser fuertes, y hacer votos por que los futuros docentes sean capaces de afrontar la maravillosa tarea de “enseñar” sin caer en el desánimo, la rutina, la dejadez, o la depresión.
Un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Remei,  entiendo perfectamente ese sentimiento que trasmites en tu mensaje. A pesar de que te gusta la tarea de enseñar, a pesar de la mucha experiencia docente acumulada, que sin duda te proporciona estrategias suficientes para controlar el desarrollo de la clase y que, como dices, el comportamiento de tus alumnos no es peor que con otros compañeros (incluso mejor)…a pesar de todo, terminas agotada.<br />
Dar clase hoy en secundaria no es fácil. Es una tarea, como dices, realmente agotadora. Yo tengo 55 años y no “me veo” con 70 años “peleando” con el tipo de alumnos que tenemos hoy en día, como aquellos que fueron docentes nuestros.<br />
Incluso, los 67 años fijados actualmente por Ley para la jubilación, tal y como se desarrollan las clases hoy en las aulas de los IES me parecen muchos años. Es verdad que la experiencia acumulada nos sirve para afrontar la tarea con ciertas garantías de no sufrir depresiones, consecuencia, sin duda de las vejaciones y humillaciones sufridas por el docente de sus propios alumnos, y la angustia que le produce entrar a determinadas aulas. Pero ciertamente, una jornada docente resulta realmente agotadora.<br />
Supongo que escribes desde aquí, desde algún lugar de España. Con un poco de “suerte”, si no han retirado antes la “jubilación LOGSE”, podríamos jubilarnos nada más cumplir los 60.<br />
A mi cómo a ti, me gusta enseñar. Ha sido mi profesión toda mi vida. Pero igual que a ti, me resulta agotador. Es triste, pero creo que esta es la profesión en la que muchísimos de sus profesionales  están deseando jubilarse. Incluso, muchos profesores con solo la mitad de años de servicios que tú o yo, piensan en jubilarse lo antes posible.<br />
Pero hemos de ser fuertes. Tanto tú como yo, hemos conocido diferentes tipos de alumnos a lo largo de nuestra dilatada vida profesional, chicos y chicas casi siempre reflejo de la sociedad que tocó vivir en cada momento. Los cambios en el terreno educativo son lentos, y nosotros los docentes los vamos absorbiendo, aunque, incluso  muchas veces no estemos de acuerdo con las medidas educativas tomadas por los gobiernos de turno.  Tenemos en nuestras manos la educación de generaciones de adolescentes y jóvenes, que representan el futuro del país, y es por eso, por lo que debemos ser fuertes, y hacer votos por que los futuros docentes sean capaces de afrontar la maravillosa tarea de “enseñar” sin caer en el desánimo, la rutina, la dejadez, o la depresión.<br />
Un cordial saludo.</p>
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		<title>Por: Remei</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14496</link>
		<dc:creator>Remei</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 02 Jan 2012 12:02:55 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://conflictoescolar.wordpress.com/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14496</guid>
		<description>Tengo 54 años y llevo 32 años siendo docente en diferentes Institutos públicos. Me encanta enseñar pero en estos momentos me siento impotente en muchas ocasiones para soportar el nivel de estrés y angustia que he ido acumulando a lo largo de todos estos años. Llego a casa agotada y angustiada. No soporto ver como cada día entro en el aula y observo la desgana bastante generalizada que muestran los alumnos. No escuchan, estudian poco y los valores educacionales que poseen cada vez son peores. Trabajo en un instituto pequeño y el alumnado es de clase social media. No es que el comportamiento que tienen los alumnos conmigo sea peor que con otros profesores, al contrario aún soy de las afortunadas pero me siento agotada. Entrar en el aula y cada día tener que pedir que se callen, que saquen los libros y el material para empezar la clase, que recojan los papeles del suelo, que no se levanten sin permiso, que no hablen todos a la vez cuando preguntan, que hagan los ejercicios, que no salgan o entren a la estampida cuando acaba una clase, que se respeten entre ellos, que hablen con un tono de voz adecuado (no a gritos) si tienen que hacer algún ejercicio en grupo, que respeten las normas de convivencia, que sean tolerantes,.... es agotador. 
Un saludo</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo 54 años y llevo 32 años siendo docente en diferentes Institutos públicos. Me encanta enseñar pero en estos momentos me siento impotente en muchas ocasiones para soportar el nivel de estrés y angustia que he ido acumulando a lo largo de todos estos años. Llego a casa agotada y angustiada. No soporto ver como cada día entro en el aula y observo la desgana bastante generalizada que muestran los alumnos. No escuchan, estudian poco y los valores educacionales que poseen cada vez son peores. Trabajo en un instituto pequeño y el alumnado es de clase social media. No es que el comportamiento que tienen los alumnos conmigo sea peor que con otros profesores, al contrario aún soy de las afortunadas pero me siento agotada. Entrar en el aula y cada día tener que pedir que se callen, que saquen los libros y el material para empezar la clase, que recojan los papeles del suelo, que no se levanten sin permiso, que no hablen todos a la vez cuando preguntan, que hagan los ejercicios, que no salgan o entren a la estampida cuando acaba una clase, que se respeten entre ellos, que hablen con un tono de voz adecuado (no a gritos) si tienen que hacer algún ejercicio en grupo, que respeten las normas de convivencia, que sean tolerantes,&#8230;. es agotador.<br />
Un saludo</p>
]]></content:encoded>
	</item>
	<item>
		<title>Por: javieryuste</title>
		<link>http://www.conflictoescolar.es/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14124</link>
		<dc:creator>javieryuste</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Dec 2011 14:49:31 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">http://conflictoescolar.wordpress.com/conflictividad-en-el-aula-violencia-contra-el-profesora/#comment-14124</guid>
		<description>Amparo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Efectivamente, quedarnos únicamente en la queja de que es “difícil y cada día peor” el impartir clases, no es solución. Hoy por hoy, la inteligencia emocional es algo que cualquier docente de secundaria ha de “cuidar” y “vigilar” de forma prioritaria para aumentar cómo bien dices su capacidad de “auto cuidado”.
Un cordial saludo.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Amparo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Efectivamente, quedarnos únicamente en la queja de que es “difícil y cada día peor” el impartir clases, no es solución. Hoy por hoy, la inteligencia emocional es algo que cualquier docente de secundaria ha de “cuidar” y “vigilar” de forma prioritaria para aumentar cómo bien dices su capacidad de “auto cuidado”.<br />
Un cordial saludo.</p>
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