Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a

Además de la violencia entre iguales, en los institutos de Educación Secundaria existe una gran conflictividad en el aula que afecta muy negativamente no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también al profesorado, y esa conflictividad que llega a alcanzar cotas de la violencia real, de alta intensidad, puede hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico.

Durante las clases a alumnos/as de ESO (especialmente en los tres primeros cursos),se hace tremendamente difícil realizar algo riguroso, porque hay conflicto, tensión y descontrol, quedando con estas tres palabras perfectamente definida la situación de la Educación Secundaria. Y la situación, lejos de mejorar, va empeorando respecto a los cursos anteriores. Los innumerables comportamientos disruptivos que varios alumnos presentan durante las clases provocan violencia verbal, psicológica e incluso física, y ello es vivido frecuentemente con enorme disgusto y ansiedad por los profesores, quienes en casos extremos llegan a sufrir la total destrucción de su identidad profesional.

La casi total ausencia de la autoridad docente ha traído como consecuencia, que bastantes alumnos durante las clases presenten conductas inadecuadas, como es el comer chucherías o escuchar música en su walkman mostrando total desinterés hacia las explicaciones y figura de su profesor, cuando no, interrumpiendo las clases por su frecuente impuntualidad, llamando en voz alta a algún compañero, haciendo comentarios inoportunos a voz en grito, levantándose de su sito sin el permiso del profesor, enzarzándose con algún compañero dialéctica o físicamente, e incluso humillando descaradamente a su profesor. Estas situaciones, absolutamente habituales en muchas aulas durante las clases, provocan un importante descontento en el profesorado, que llega a sentir miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

Algunos alumnos/as presentan problemas muy serios de comportamiento, comportándose de forma grosera y desconsiderada, y muestran hacia su profesor/a o hacia sus compañeros una elevada agresividad física o verbal sin justificación alguna. Si bien es cierto que en general se trata de una violencia de “baja intensidad” (ruidos intencionados, chillidos estridentes, palabras malsonantes u obscenas en medio de una explicación, sin que muchas veces el profesor pueda reconocer o identificar su origen), no es menos cierto que este tipo de comportamiento crea un estado de tensión tal que tiene dosis de agresividad propia de la violencia real, de una violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado. Ante estas conductas disruptivas, el profesor, una vez agotadas sus “estrategias pedagógicas”, trata de controlar la situación y el orden de la clase poniendo “partes” o “apercibimientos” graves y/o leves a esos alumnos conflictivos ante la Jefatura de Estudios, y cuya acumulación puede originar la apertura de “expedientes disciplinarios” al alumno/a en cuestión.

Un gran porcentaje de profesores señalan los “problemas psíquicos” como su mayor problema. Un 25 % de profesores tiene una baja oficial o circunstancial cada año, y aunque solo un 3 % de ellas se identifican con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por esto mismo. La mayoría de las bajas se producen por la conflictividad escolar a la que los docentes deben enfrentarse a diario, y aunque suele calificarse a esa conflictividad de moderada, también hay que decir de ella que es constante.

Las aulas, a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones, y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “casi heróicas”.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino (2000), en una entrevista publicada en el “Semanal”, suplemento del periódico “El Sur”, dice: No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto. Existe una patología del docente verdaderamente terrorífica. Los alumnos les han hecho perder la autoridad y es imposible mantener el orden en las aulas; ya no tienen miedo a la amenaza del suspenso, porque hasta los padres, en este caso, se ponen en contra del profesor.

En realidad, la escuela, ya no es exclusivamente un lugar para aprender, porque se ha convertido en una prolongación del hogar y de todos y cada uno de los lugares de ocio (bares, discotecas, el barrio, el campo de fútbol…); los alumnos no diferencian entre conductas dentro y fuera de la escuela.

Bárbara Pastor (2002), describe el siguiente hecho:

– Buenos días, puta…

( La profesora no contesta, Trata de aparentar que no ha oído nada).

– Además de puta, sorda…

( Todos se ríen, todos menos uno. Probablemente, el único que entiende que ese no es un saludo adecuado para una profesora).

Los alumnos saludan a un profesor con un insulto, y no pasa nada. Los alumnos rompen la silla del profesor para que no pueda sentarse, y no pasa nada. Los alumnos llevan el teléfono móvil conectado para que suene en clase y no pasa nada. Los alumnos destrozan las persianas de la clase, y no pasa nada. Los alumnos se cargan las cerraduras de las aulas que quieren, y no pasa nada.Hay una actitud generalizada que permite que todas estas cosas y muchas más, ocurran sin que pase nada.

El mal funcionamiento de la disciplina en muchos centros educativos es una verdad innegable. En un estudio llevado a cabo por el CIDE (1995), el 72 % de los 18.000 profesores de secundaria consultados, consideraba ya entonces, que la falta de disciplina en la escuela era un tema importante.

Cuando se habla del “malestar en la enseñanza”, se destaca sobre todo el malestar del profesorado…su descontento…su disconformidad en lo relativo al desarrollo de su trabajo.

Si bien, los profesores de la Comunidad autónoma de Andalucía, parecen sufrir los mayores problemas, se trata de algo generalizado, que ocurre en todas la Comunidades autónomas de nuestro país.

Es imprescindible conocer la magnitud de la violencia que se produce a diario en las aulas de Educación Secundaria, si pretendemos aportar procedimientos que ayuden a prevenirla o a minimizar sus consecuencias. Es necesario conseguir datos sobre el tema, y para ello realizamos una investigación preguntando a los profesores de la Comunidad Autónoma de Madrid sobre ello, sirviéndonos de un cuestionario confeccionado al efecto.

FRECUENCIA DE CONDUCTAS ANTISOCIALES EN LAS AULAS DE DIFERENTES IES DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID Y MALESTAR DEL PROFESORADO DE SECUNDARIA.

Los datos aportados por las respuestas dadas al cuestionario para profesores de Educación Secundaria ponen de manifiesto que al menos en la Comunidad de Madrid, estamos muy lejos de esa “atmósfera pacífica y responsable que se goza en los centros educativos de España” según los responsables políticos (Instituciones), tal y como explica García Correa (1996).

La situación actual tampoco tiene nada que ver con que “En las aulas existe una autodisciplina basada fundamentalmente en el respeto mutuo entre maestros y alumnos”, según se desprende del Plan EVA (Ministerio de Educación y Cultura, 1996).

Lo cierto es que la convivencia en las aulas no es buena, y ello repercute muy negativamente sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, porque durante las clases se hace tremendamente difícil realizar algo serio. Esos conflictos que pueden hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico, llegan a alcanzar cotas de violencia real, de violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado.

Durante las clases los comportamientos disruptivos provocan violencia verbal, violencia psicológica, e incluso violencia física, conductas agresivas en suma, que pueden llegar a destruir la identidad profesional del profesor, que con frecuencia vive estos episodios con enorme disgusto y ansiedad. Y ello en parte debido a que la credibilidad de los profesores ante muchos padres de alumnos, es nula, valiendo tanto las palabras de los alumnos como la de sus profesores, por la falta o ausencia casi total de la autoridad del docente (Un 60.4 % de los docentes están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, un 32 % está un poco de acuerdo con esa idea, y sólo un 7.6 % de profesores no están nada de acuerdo con ello).

Lo cierto es que bastantes alumnos durante las clases presentan conductas inadecuadas, comen chucherías y escuchan música en su walkman o i-pod, mostrando total desinterés hacia las explicaciones de su profesor, faltan a menudo a las clases y cuando asisten llegan tarde con frecuencia, y se toman confianza sin límite hacia sus profesores, arrojan al suelo las bolsas, brik o latas una vez consumidas las chucherías, batidos, zumos o refrescos, escriben sobre los pupitres y realizan grafitis sobre las paredes. Todo ello provoca un enorme descontento del profesorado con la situación actual, que ve imposible impartir clase a determinados grupos, e incluso siente miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

El estrés sufrido por muchos profesores/as el cual les aboca a sufrir diferentes enfermedades, es provocado por esas actitudes de determinados alumnos y por las humillaciones recibidas por parte de éstos, y por las que constatan también en otros compañeros de profesión.

La evolución de estas situaciones lejos de mejorar parece ir en sentido contrario, y empeora respecto a cursos anteriores. Al menos eso piensa un elevado porcentaje de docentes, quienes reconocen la gravedad de esas situaciones de violencia que se vienen produciendo. No obstante existe también un porcentaje menor de profesores que no aprecian la misma gravedad. Aun así, algunas cuestiones son capaces de homogeneizar a los docentes y polarizarles en una misma dirección. Existe un importante acuerdo con la idea de que se ha producido un gran deterioro del sistema educativo, también en que los niveles de exigencia hacia los alumnos han disminuido drásticamente, y que la crisis de la ESO es una realidad incuestionable. Otras dos cuestiones que también generan un importante acuerdo entre los docentes es que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, y que en la situación actual, tal y como se desarrollan las clases, se necesita un gran autocontrol y se produce mucho desgaste.

Los bajos niveles de convivencia en las aulas vienen dados por diferentes cuestiones o sucesos que los profesores reconocen haber vivido o conocido, y que se relacionan con ataques a la propiedad, con humillaciones, con insultos, con alumnos que les “levantan la voz”, con situaciones que hacen salir al profesor llorando de clase, con robos, con el deseo de abandonar la enseñanza y con las agresiones físicas por parte de algún alumno o familiares de éste.

Todas las situaciones de indisciplina y su evolución tienen como protagonistas a los alumnos, a los profesores y a las familias, destacando especialmente las familias desde la óptica de los profesores como las más negativas, seguidas por los alumnos. Y aunque en bastante menor medida, los profesores considerados como grupo, bien por desinterés bien porque no ejercen su función, también se asignan una cuota de responsabilidad en la evolución de esas situaciones. Pero no tanto porque se sientan responsables de ese deterioro de la disciplina, de la que piensan no tener en sus manos el remedio para resolverlo, sino que quizás se centre exclusivamente en lo relativo a las suciedad en que quedan muchas aulas desde primera hora de la mañana, y en la constatación de humillaciones y problemas de sus compañeros de profesión, por parte de determinados alumnos, ante los que con demasiada frecuencia suelen ignorar simulando “no enterarse”, algo que a su vez, puede relacionarse con el respaldo recibido por los profesores desde la Jefatura de Estudios (un 23.6 % de docentes afirman no sentirse respaldados por los Órganos Unipersonales de sus centros), pues el respaldo que la Jefatura de Estudios proporciona o no a los profesores en sus conflictos interpersonales frente a alumnos y padres de éstos, resulta determinante para el manejo de la ansiedad del propio docente.

Una posible explicación a todo lo relacionado con la indisciplina de las aulas y su evolución, podría estar en la escuela comprensiva. La escuela comprensiva que justificaría la motivación recomendada por la LOGSE, ha fracasado en todo Occidente. La ampliación de la escuela comprensiva hasta los 16 años es una de las ideas básicas de la LOGSE, y es precisamente en el 2º Ciclo de la ESO donde han surgido los mayores problemas y las mayores dificultades para su aplicación. Motivar a adolescentes que lo tienen todo no es nada fácil, y menos, si se hace desde la idea de que puede “aprenderse” sin esfuerzo… de forma lúdica. En un documento editado en 1987 bajo el título “Proyecto para la Reforma de la Enseñanza”, figura una frase que ha mantenido la LOGSE de una forma férrea: “Los principios de la enseñanza comprensiva son irrenunciables en la reforma global de nuestro sistema educativo”. Sin embargo la Pedagoga sueca Inger Enkvist, que conoce muy bien el modelo de escuela comprensiva, explica que se basa en una filosofía educativa que casi absolutiza al niño o adolescente; se considera a los alumnos dotados de una autonomía intocable y no se puede hacer nada que la enturbie: repetir curso, diversificación, promoción automática, incluso imponer una sanción es complicado. He ahí una de las causas del enorme deterioro de la disciplina (Burrel y De Vicente, 2002).

Creo que es precisamente aquí dónde radica el problema. Se están aplicando en Secundaria criterios que sólo son válidos para los primeros años de la Primaria, como la promoción de curso en función de la edad o el que compartan la misma aula alumnos con capacidades e intereses muy diferentes, y ello hace que el profesor tenga enormes problemas para motivar a sus alumnos. Un 43 % de profesores de Secundaria, están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que a veces, al no ser capaces de motivar a sus alumnos, o el no saber como hacerlo, le produce sentimientos de culpa. Otro 35 %, están también, “un poco de acuerdo” con esa idea.

La implantación de la LOGSE supuso sin duda un enorme avance social al alargar la escolaridad obligatoria hasta los 16 años, pero a pesar de sus muchos aspectos positivos, no ha funcionado como se esperaba. La crisis de la ESO es una realidad incuestionable para un 68.5 % de profesores y un 20.8 % más está “un poco de acuerdo” con ello. La sinrazón de algunos aspectos de la Ley, ha hecho equivocadamente del derecho y del deber de la educación un sinónimo de la mediocridad, del analfabetismo funcional y del embrutecimiento de adolescentes (para un 66.1 % de profesores ha habido un cambio brutal en los niveles, y apenas se exige a los alumnos, y otro 25.8 % está también “un poco de acuerdo”). Para algunos profesores no es que las cosas no marchen bien, sino que se encuentran en unos niveles de degradación difíciles de superar (para un 37.6 % de profesores, la situación es “deplorable, irresistible, no tiene nombres ni adjetivos”, y sólo un 34.9 % de profesores no está “nada de acuerdo” con esa idea.

Pero los docentes tienen difícil arreglar por sí mismos la situación, porque la autoridad académica está cada vez más devaluada. Se ha destruido la autoridad del profesorado, que llega a sentirse inseguro y hasta pierde el control de su clase. Los alumnos gozan de una elevada permisividad en su casa, y los profesores tienen “atadas las manos” a la hora de imponer sanciones. Ha de hacerlo la “Comisión de Convivencia”, el “Consejo Escolar” o el Director del Centro. Pero el profesor, individualmente, carece de competencia real para imponer siquiera mínimas sanciones más allá de la puerta del aula.

Que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, lo piensa un 60.4 % de profesores, y un 32 % está también “un poco de acuerdo” con ello. El principio de autoridad está fallando en las escuelas y en las familias. En las escuelas porque no dejan hacer uso de él; y en las familias porque hay miedo a ejercerlo. Se hace necesario que los docentes puedan hacer valer su autoridad en la clase ante sus alumnos. Pero esa autoridad o auctoritas que se les supone, para hacerla valer, ha de ser reconocida por la Administración. Y no sólo por la Administración, sino también por la Sociedad. Sólo así dejará de haber profesores blanco permanente de las burlas “sangrientas” que les hacen sus alumnos. Un 27.2 % de profesores reconocen claramente que estos hechos se dan (quizás ellos lo han sufrido) y otro 41.7 % de profesores está “un poco de acuerdo” en que esas situaciones existen en los Institutos. Sin llegar a tales extremos de las “burlas sangrientas”, para un 37.1 % de profesores, entrar en determinadas clases les supone un sufrimiento intolerable, y un 41.1 % está “un poco de acuerdo” en que entrar en determinadas “aulas” se está convirtiendo en un problema…porque en ellas hay alumnos ineducados y asilvestrados, a los que sus padres no han querido o no han podido civilizar, y éstos no sólo no obedecen a sus profesores, sino que se enfrentan a ellos con la más refinada crueldad.

Todo esto, sin duda, requiere en el profesor un gran autocontrol y le produce mucho desgaste, según un 84.5 % de profesores. Sólo un 2.1 % de profesores no está de acuerdo con ésto. Además, queda afectada la propia salud del docente. Según un informe de CCOO sobre “La salud laboral del docente”, (Villanueva, 2000), de los 600.000 profesores que hay en la enseñanza pública, un 25 % toma la baja oficial o circunstancial cada año, y aunque sólo un 3 % de ellas se identifica con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por ésto mismo. Y según otro estudio “Prevención de riesgos laborales en los trabajadores de la Enseñanza” de FETE-UGT, (Pérez y otros, 2002), casi el 90 % de las bajas profesionales de la enseñanza, se ha producido por la conflictividad escolar a la que los profesores deben hacer frente, que si bien es “moderada”, hay que decir también que es constante. Según nuestro estudio, un 4.7 % de profesores de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Madrid, tuvieron una baja por enfermedad de 15 días o más; y otro 18.1 %, tuvieron una baja por enfermedad de entre tres y cinco días.

Las agresiones físicas al profesor, también se relacionan con las bajas laborales. Es en la ciudad de Melilla y en Centros de la Comunidad Autónoma Andaluza dónde con más frecuencia se da la agresión de alumnos o familiares de éstos a profesores; y es quizás allí dónde el problema es más grave, pero aquí, en la Comunidad Autónoma de Madrid, y referido al curso en que se realizó el estudio, un 2.1 % de profesores de secundaria (alrededor de 461 docentes), dicen haber sufrido agresiones físicas por parte de sus alumnos o de sus familiares.

Pero todos estos problemas de los que hemos venido hablando no afectan a todos los profesores por igual. La personalidad de cada profesor es determinante en el control del estrés por parte del docente, ante las situaciones de indisciplina, pero a parte de ello, las profesoras resultan “más perjudicadas que sus compañeros varones”. Estos resultados son similares a los obtenidos en un estudio sobre la violencia escolar en Nuremberg-Alemania (Funk, 1997), en donde se concluye que las profesoras sufren más a menudo violencia psíquica y verbal que los profesores varones.

El tener destino en un Instituto de una determinada Área Territorial, también es importante. Los Institutos (en lo que se refiere a alumnado) de Madrid Norte y de Madrid Oeste (salvo contadas excepciones) son los menos problemáticos. Los de Madrid Sur y los de Madrid Este (seguidos por los de Madrid Centro) con diferencia, los peores (salvo, también, contadas excepciones).

La edad y la experiencia docente o antigüedad, también influye. Son los profesores más jóvenes y con menos experiencia docente, quienes suelen sufrir con mayor frecuencia los problemas descritos, resultados en la linea de los encontrados por Terry (1998) quien encontró que tener poca experiencia y ser del género femenino son factores de riesgo para recibir maltrato de los alumnos. Sin embargo no está del todo claro; la menor frecuencia de “problemas” que indican los profesores de más edad y con más experiencia docente puede deberse en parte a que éstos suelen impartir clase en los Institutos de las consideradas “mejores zonas” o Áreas Territoriales, es decir, de Madrid Norte y Madrid Oeste, ya que con su antigüedad acumulan “puntos” suficientes para conseguir esos traslados. Además, suelen elegir las “mejores clases” al pedir primero en las “ruedas” que se efectúan para elegir curso, puesto que por antigüedad tienen “derecho” a ello.

A pesar de todo lo que soportan los profesores de Secundaria, tienen en muchas ocasiones dificultad para denunciar las situaciones de abuso del alumnado, porque suelen volverse contra el mismo docente, al que se acusará de no ser capaz de mantener el orden y el buen clima de la clase.

Se confirma así que el “malestar del profesorado” de Secundaria es real y bastante profundo. Sus particulares enemigos son la violencia en las aulas, la falta de interés por lo que dicen, y los mediocres resultados que obtienen los alumnos con su trabajo, y ello hace que la escuela pública esté perdiendo mucho, que esté degradándose a niveles que podrían calificarse de tragedia. Y son muchos los profesores que lo piensan . “La educación no es que esté mal. Es que está desastrosa”, dice el Orientador de Secundaria (en un IES de Marbella) Ignacio García-Valiño, en una entrevista publicada en una revista profesional (García-Valiño, 2003, pg. 9). Y en este ambiente, los alumnos que más pierden son precisamente los pobres, porque son los pobres los que más carencias tienen, ya sean físicas, afectivas, intelectuales o económicas.

Ciertamente, la violencia escolar tipo bullying merece por supuesto toda la atención de los profesores, y todos los proyectos encaminados a erradicarla serán siempre insuficientes, pero opinamos que la conflictividad en el aula, la violencia catalogada como “de baja intensidad” que se ha venido describiendo, resulta mucho más perjudicial para el sistema y para la convivencia en los centros escolares que la anterior, pues ésta ataca directamente a los profesores mucho más de lo que en un principio pueda creerse. Podría decirse que hoy por hoy, son los profesores de Secundaria los verdaderamente “acosados” por sus alumnos. Al menos, no podemos negarles el papel de víctimas.

240 Responses to “Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a”

  1. Como profesora (en excedencia) pero profesora al fin y al cabo, no podría estar más de acuerdo con lo expresado en este artículo.

    He sufrido más en los pocos cursos dedicados a la enseñanza, que en el resto de mi vida. Todavía a día de hoy (casi dos años después de dejarlo), siento ansiedad cuando me acuerdo de aquella etapa o pesadillas pensando que me obligan a volver a entrar en un aula.
    Cuando voy por la calle y veo adolescentes, me cruzo de acera y no puedo dejar de sentir solidaridad por los compañeros que por la causa que sea, no han podido dejar el infierno de los IES.

  2. ES CIERTO LA VIOLENCIA EN EL AULA ES CADA VEZ MAYOR , Y ESTO ES MUY PREOCUPANTE A LOS DOCENTES , POR QUE YA NOS DA MIEDO IR A DAR CLASES , PARECE UNA CARCEL EN VES DE UN INSTIYUTO EDUCATIVO , ESTO ES TERRIBLE Y CREO QUE ESTE PROBLEMA COMIENZA EN EL HOGAR Y TERMINA EN LA ESCUELA

  3. Tienes razón, Alexandra, respecto a que la violencia en el aula es cada vez mayor. La escuela no es más que un reflejo de la sociedad y cada vez hay más docentes con depresión. Si esto sigue así, pronto no habrá suficientes profesores en nuestro país.

    Un cordial saludo.

    Javier Yuste.

  4. Estimada Marta:
    Agradezco tu comentario en mi bliog sobre “violencia contra los profesores”. Ciertamente la situación de los IES es incluso peor de lo que yo describo, pues va empeorando cada vez más sin que a la sociedad en su conjunto parezca importarle. Los profesores de Secundaria lo tenemos muy dífícil si la Administración y especialmente los Equipos Directivos de los centros no adoptan las medidas adecuadas.
    Espero sinceramente que te acabes recuperando bien, y pronto dejes de sentir ansiedad al pensar en el tema.

    Un cordial saludo.

  5. si maldita sea la violencia escolar es un problema muy grave el cual crece dia co dia, apenas y entramos al aula y parece que los nazis volvieron a atacarnos. Porque tiene que seguir esto maldicion!, soy profesor de una escuela decente maldita sea! si los alumnos en verdad crecieron en un ambiente sano y decente porque no actuan como tal?, yo opino que detengamos a los estudiantes de la manera mas civilizada y realista que podamos, como lo hacian nuestros maestros, PEGANDOLES, hay que detener esto antes de que sea un maldito genocidio de maestros maldita sea
    -Gacias-
    Rafael

  6. Rafael, muchas gracias por escribir. No se si impartes clases en España o en un pais latinoamericano. Ciertamente, al menos aquí en España, muchos profesores presentan cuadros depresivos y cogen largas bajas por enfermedad, propiciado todo ello por el comportamiento de sus alumnos hacia ellos. Muchos docentes sufren incontables burlas, vejaciones humillaciones y hasta agresiones físicas de alguno de sus alumnos. Pero Rafael…todos sabemos (y aunque a veces tengamos que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dar un bofetón a alguno que parece “pedirlo” a gritos) que pegar en la escuela es considerado delito y puede “llevarnos a la ruina más absoluta”. Todos los docentes de aquí lo sabemos. Aun así, creo que pegar a los alumnos NO ES LA SOLUCIÓN. La violencia siempre engendra violencia. Es mucho mejor tratar de imponer una autoridad no basada en el miedo al castigo físico. Es mejor buscar una autoridad basada en el respeto. Pero solos, los docentes no podemos hacer nada. NECESITAMOS LA AYUDA DE LOS EQUIPOS DIRECTIVOS DE LOS CENTROS, que sí pueden sancionar las conductas infames que algunos alumnos presentan. Y por supuesto NECESITAMOS QUE INSOPECCIÓN Y LAS AUTORIDADES EDUCATIVAS apoyen sin discusión la necesaria AUTORIDAD que el profesor debe tener en el aula.
    Un saludo.

  7. Querido compañero del aula,
    javieryuste,

    no estoy de acuerdo con tu absurda e ingenua, obsoleta e irrazonable idea de que el pegarle a los alumnos NO es la solucion, ya que asi me eduque y hoy por hoy, soy director de una escuela de incontable prestigio, que se ha adquirido a traves de los años, con el buen y fiel golpe hacia los esudiantes, maldita sea!! es la solucion hacia cualquier discucion. Aunque no estoy de acuerdo con que TU no estes de acuerdo con mi idea, apoyo tu decision de que nos ayuden las autoridaded educativas a golpear a los alumnos, de una manera inhumana.
    P.D Maldita sea… MAldita educacion
    -Gracias-
    Rafael

  8. Rafael, mis felicitaciones por dirigir un centro educativo de prestigio. No se que edad tienes. Yo tengo 51 años y ciertamente, al igual que tú, me eduqué bajo castigos físicos (más de una vez recibí un fuerte bofetón o palmetazos en la punta de los dedos). Entonces la educación no era obligatoria y éramos pocos los que “estudiábamos” empujados y apoyados por nuestros padres. Y éstos, nuestros padres, así como la sociedad entera, investian a los profesores de “absoluta autoridad” y esos castigos físicos que nos inflingían los maestros, se multiplicaban por dos “al llegar a casa”. Y ciertamente eso no nos frustró ni nos “marcó” para toda la vida, porque se aceptaba como algo bueno, como algo que era beneficioso para el alumno. Hoy en día, la pedagogía moderna ha exagerado hasta el infinito las secuelas “psicológicas” que puede dejar el castigo físico y se nos ha retirado toda la autoridad. Y hasta que los padres y la sociedad en su conjunto no devulevan la autoridad y la confianza a los docentes, no podemos hacer nada. ¿Cómo muchos padres van a permitir que peguemos a sus hijos cuando no tienen ninguna confianza en nosotros?. Ya te digo que aquí en España PEGAR a un alumno es considerado delito, y un docente que pegue a un alumno (incluso aunque sea de forma comedida y aunque éste lo mereciera por su mal comportamiento en el aula) sabe que “puede arruinar su vida y la de los suyos”. Las Autoridades Académicas deberían ayudarnos y apoyarnos en los conflictos con con alumnos y padres por medio de leyes adecuadas, pero como la educación no da “votos” a corto plazo y las familias sí, los políticos prefieren tenerles contentos a ellos, antes de cambiar el rumbo que toma la educación en casi todos los países. El Informe PISA, nos lo recuerda muy bien a los españoles.
    Un cordial Saludo.

  9. Mira, si fuiste educado, al igual que yo, has de ser un excelente profesor, no lo dudo, pero al igual que no dudo en golpear a mis alumnos, tu no lo dudes, creeme, es satisfactorio el soltrar un gran golpe a un alumnnoque tiene inocencia pintado en su cara. Digo! es cosa de logica maldita sea!, en este foro somos personas con logica, y no liberales de mente abierta, la teoria tradicional dice que todo siga su curso como antes, y que no haya cambio, porque ha de ser diferente demonios!!!!, dig digo, no es bueno cambiar!, tu cambiaste y mira!, todo lo que causas. es de símple logica!, yo no cambie y con todo y que golpeo a mis estudiantes, me quieren, y ya me lo han demostrado.. Su nivel academico fluye de una manera excelente, tengo sangre española para que lo sepas… Me gusta el mago de oz me encantan grupos españoles, es excelente vivir aqui!
    -Gracias-
    Rafael

  10. Estimado Rafael,

    Me parece interesante acercarme mas al tema de el maltrato escolar, aunque no apruebo en lo absoluto la violencia como remedio auna sociedad agreciva, ya que como lo sustenta javieryuste, la violencia solo genera mas violencia. Tu punto de vista es muy renombrble, ya que si vosotros retomaramos la mentalidad que se solia tener hace apenas solo unos cuantos años, nos podriamos dar cuenta que tiempo atras la violencia era una solucion muy reelevante.

    Más es muy importante remarcar, que la violencia hacia un alumno resulta ser un delito muy grave y en lo personal me parece una solucion muy desagradable, ya que los alumnos merecen respeto y una imagen que seguir para no caer en la desesperada decision de recurrir a la violencia.

    Personalmente me seria muy grato que tomaras en cuenta esta opinio, ya que si, tal vez los pillos nos puedan sacar de quicio una que otra vez, pero si no les demostramos que la calma es una opcion renombrable, los alumnos seguiran tratandose entre ellos y a nosotros como profesores de una manera agresiva.

    Mucha suerte Rafael y felicidades por tu exito.

    Mario F.

  11. Rafael, hace más 50 años, existía una frase, que ha quedado como “refrán” aquí en España…”la letra, con sangre entra”, es decir, si no se aprendía por las buenas, entonces se aprendía por las malas…pero tú sabes que hay muchos alumnos que tienen verdadeeros problemas de aprendizaje (dificultades de conprensión, dificultades para calcular, dilexia…etc) y con ellos no sería ético usar los golpes físicos. Estoy de acuerdo contigo en que posiblemente el orden y la disciplina si se mantendría bien con castigos físicos, pero como dice Mario en otro comentario, sólo estaríamos trasladendo a nuestros alumnos que la violencia sirve para conseguir cosas, y ellos acabarán usándola tanto para “buenos fines” como para “fines malos”. De todos modos, aunque discrepemos en este punto, te felicito nuevamente por tu estupendo trabajo y envidio la fácil afluencia del alto nivel académico que tienen tus alumnos. Eso solo se consigue, con un buen equipo directivo, lo que demuestra que tú eres un magnífico Director.
    Un cordial saludo.

  12. querido….Mario….
    Quisiera darte un buen consejo y pedirte que porfavor uses bien la gramatica de vuestra lengua y escribas bien. esto no es agrede simplemente me aturde el ver a personas inutiles escribir mal, maldita sea. Gracias por ovarme por mi exito, lo se, soy famoso y mucho muy rico, pero no importa ahorita, quisiera decirte que el rogarle diariamente a los alumnos es muy irritante y de sobremanera aburrido, joder!, te sugiero que uses mi metodo, y no solo tu sino los demas “maestros” podrian tener el exito que yo tengo hoy. Dejame despedirme diciendote que uses bien la gramatica y que a su ves, esta era una charla entre javieryuste y yo, pero en fin
    P.D, arriba la violencia y arriba Mago de oz y Tierra Santa y La Oreja de Van Gogh

    -Gracias-
    Rafael

  13. Mario, muchas gracias por escribir. Me alegra que tu opinión sea cercana a la mia en lo que respecta a la violencia (física o psíquica) contra nuestros alumnos. Creo que si queremos favorecer la concviviencia, no sólo en el aula, sino también fuera de los muros de la escuela, es necesario desterrar el castigo físico del aula, o al menos, que ello sea “La excepción”, pero nunca “la norma”.
    Un cordial saludo.

  14. Rafael,

    Sigo sin aprovar tu punto, sobretodo retomando lo que escribiste sobre golpear a un alumno mientras tenga una cara de inocencia, ya que eso refleja que el estudiante no merece un castigo, y quisiera yo tambien darte una sugerencia, si castigos severos para ti son una solucion para expresar autoridad, no solamente existe la violencia, exite una gran variedad de castigos apropiados para que un alumno crezca academicamente sin lastimarlos, y con esto puedes lograr ser respetado por ellos. Afortunadamente yo no sufro de el “acoso en el aula”, y esto es gracias a que yo controlo a mis alumnos a base de castigos como tareas extras o exposiciones pesadas, puede ser un castigo severo, y no utiliza la violencia.

    Javieryuste,

    Mantengo en pie mi opinion de no maltratar a los alumnos y que bueno que tu tambien, si los profesores no unimos de manera pasiva, los alumnos se daran cuenta de la gravedad del error que los alumnos estan cometiendo al agredir a los maestros.

    Muchas Gracias…

    Mario F.

  15. yo creo que la enseñanza no puede ya denigrarse más. En primaria pasa lo mismo que en secundaria, pero es que no lo puedes decir porque se escandaliza el equipo directivo, te califican de mala profesional si no los controlas. tenemos que disimular por todos los medios. Yo, cuando hay falta de respeto hacia mí, peleas entre alumnos o cualquier otra incidencia, tengo un disgusto grande si se entera el equipo directivo, porque sí, van a amonestar a los culpables, pero la reprimenda mayor me la llevo yo porque se supone que tengo la obligación de controlar a los incontrolables.prácticamente en ningún colegio te va a ayudar el equipo directivo, si por tu carácter te cuesta más mantener el orden; no quieren problemas, lo que suelen hacer es invitarte a dejar el colegio por incompetente. nadie se plantea que los alumnos tienen que venir civilizados a clase; a la orden del día están los gritos, peleas, insultos, hablar alto para que no se de la clase…. Remedio? impunidad total del alumno y silencio del profe para evitar males mayores, porque lo malo desgraciadamente, no es la mala educación que campea por las aulas, sino el culpar al docente de ello por no “controlarlos”, las amenazas constantes por parte del equipo directivo… por esto se dan de baja los profesores, no por el comportamiento grosero de los alumnos.

  16. Tere:
    Tienes razón. No se exactamente desde dónde escribes pero ciertamente, aquí en España, la enseñanza pasa por un momento delicado. Y el problema, como bien dices, no es solo en Secundaria, sino que en Primarida, donde los centros no deberían trener problemas, existen unos conflctos cada vez más graves. Estoy de acuerdo contigo en que muchos abandonos de la enseñanza y muchas “depresiones” de docentes tienen su origen, no tanto en el comportamiento inadecuado de los alumnos, sino en el escaso o nnulo apoyo del equipo Directivo. Incluso, los propios compañeros profesores, no suelen en general “ayudar” nada al docente con problemas y lo tachan de “raro” y de no servir “para esto”.
    Yo soy Jefe de Estudios en un Instituto de Secundaria y no permito en absoluto este tipo de cosas. Estamos intentando atajar el Bullying (acoso entre iguales) y…¿vamos a negar ese derecho a los propios docentes?…¿vamos a negarles su condición de víctimas?. No sé si habras leído el último articulo de mi blog sobre “El Defensor del Profesor(ANPE). Te recomiendo que lo leas, y lo uses si estás en España y lo consideras necesario.
    Te deseo toda la suerte del mundo…lo mereces…como lo merecen todos aquellos que con estos modelos de sociedad nos dedicamos a “enseñar”.
    Un cordial saludo.

  17. Hola. Soy profesor de secundaria de castellano y no puedo menos que felicitar al articulista e investigador por la descripción tan exacta y veraz de lo que ocurre en los institutos de enseñanza secundaria. En mi caso, me encuentro en estos momentos de baja por ansiedad, pues me resulta sencillamente imposible hacer frente a las burlas de las que he sido objeto por parte de un grupo de alumnos. Hasta ahora, en estos años, había llevado mal que bien la desidia de los alumnos hacia el estudio, el nulo interés hacia la asignatura, el descontrol en las aulas, de forma que en muchas ocasiones se transforma en un campo de batalla, en un circo, en cualquier cosa menos en lo que debería ser una clase. Pero este curso, al observar una agresión constante hacia mi persona, me he quebrado. No lo puedo evitar. Las burlas continuas en los pasillos, en los recreos, en las entradas y salidas de los centros me han derrumbado. No pienso pedir disculpas a nadie por mi supuesta “debilidad”, o porque, según algunos, no soy un buen profesional porque no sé “hacerme de respetar”, o porque “no sirvo para este trabajo”. Mi jefe de estudios ha hecho lo que ha podido, pero es muy complicado conseguir pruebas y, en cualquier caso, las sanciones a los alumnos son de risa, no creo que sirvieran de nada más que para que acentúen el odio que parece que sienten hacia mí. Espero, por mi bien, cambiar algún día de trabajo (en eso estoy), pero no pienso dejarme la salud por esto, por lo que no he tenido más remedio que coger la baja.

  18. Estimado Carlos:
    Cartas como la tuya, me producen una tremenda amargura. No es justo que un sistema educativo obligatorio y gratuito para toda la población menor de 16 años, no ponga los medios suficientes para preservar la salud (física y mental)de sus trabajadores. Solo en Madrid, somos más de 42.000 docentes no universitarios…¿pretende el Ministerio y la sociedad en su conjunto que TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS LOS ENSEÑANTES TENGAMOS VOCACIÓN?. Para ofrecer ese servicio se necesitan PROFESIONALES y es el estado quien debe vigilarles, ayudarles y “defenderles” en caso necesario. Me gustaría que conocieses mi opinión sobre este tema; el día 4 de Enero escribí en este blog un artículo titulado “El defensor del profesor (ANPE)”, léelo. Creo que como bien dices, una mayoría de compañeros piensan que los profesores que no “controlan” su clase “no sirven para esto” (menuda estupidez), y los Equipos Directivos tampoco suelen hacer “todo lo posible” por ayudar a un docente “en apuros”…Y deberían hacerlo…solo ellos pueden hacerlo.
    Al menos me alegro de que las clases no “terminen” contigo..y de que pienses, estando seguro de no querer dejarte en ello la salud, afrontar tu futuro desde otra perspectiva. Mucho ánimo y mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  19. Mucho ánimo Carlos. Al leer tu post me he sentido tan reflejado … Llevo 15 años en esta profesión, lo he pasado muy mal muchas veces, he pillado dos veces baja por ansiedad, ahora, un poco más relajado, sigo en esta profesión aunque siempre temo que pase algo y vuelva a sumirme en la impotencia

  20. Jesus, aunque tu comentario va dirigido a Carlos, no me resisto a desearte también a tí mucho “ánimo” y suerte. Y por extensión, a todos los docentes que se encuentran en una situación similar a la vuestra.
    Un cordial saludo.

  21. hola, amigos y colegas,
    soy de argentina, y trabajo en la educacion secundaria. aca las dificultades son similares a las de ustedes, y en algunos casos mas severas, pero debo reconocer que a veces detras de la burla y la agresion, solo hay un chico que necesita que alguien se le siente al lado y le proponga lago novedoso, interesante, algo que no le dieron otros profesores. no es frecuente, pero hablando, cpn paciencia, con humanidad, demostrando que somos humanos y no maquinas que repiten normas y amenazas, escuchando y dando lugar a que se pueda hablar de la realidad que ellos viven, se puede logar algun cambio.
    fuerzas, y no olviden que elegimos este trabajo con pasion y verdadera generosidad intelectual

    daniela

  22. Muchas gracias Daniela por el ánimo que intentas transmitir a los docentes; desde luego hoy en día resulta imprescindible para enfrentarse a esta tarea enormemente compleja y cada vez más exigente. Y ciertamente, muchos profesores/as, yo diría que demasiados, lo están pasando mal y viven la entrada a determinadas aulas como un “verdadero infierno”, con una angustia que excede su capacidad para afrontarla y ello en muchísimas ocasiones les produce estrés y depresión.

  23. Hola muy interesante su investigación me es de mucho interes, solo le pido me auxilie con bibliografia para completar un trabajo que estoy realizando en la escuela. Muchas gracias y espero recibir pronto su respuesta.

  24. Nidia, esta es la bibliografía que cito en mi artículo.

    Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.

    Pastor, B. (2002) . ¿Qué pasa en las aulas ? . Barcelona. Planeta. S.A.

    García Correa, A. (1996). La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.

    Ministerio De Educación y Cultura. (1996) . El Plan EVA: Contenido, desarrollo y resultados. Cinco años del plan EVA (1991-1996). Madrid: MEC.

    Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.

    Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.

    Terry, A. A. (1998). Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.

    García – Valiño, I. (2003). Ignacio García -Valiño, novelista y Orientador de Secundaria. Escuela Española nº 3.603, (4 de diciembre), pg. 9.

    La investigación completa está recogida en mi tesis doctoral (depositada en la UNED), defendida el 26 de marzo de 2007 y calificada con sobresaliente cum laude. Los datos del artículo, están respecto a la tesis, muy resumidos.

    Mucha suerte con tu trabajo.
    Un cordial saludo.

  25. Hola a todos, este curso he comenzado a trabajar en un centro privado de secundaria/bachillerato y estoy sufriendo acoso por parte del alumnado.Al principo fue porque me tocó dar la asignatura nueva de Ciencias para el Mundo Contemporáneo que no la quieren los alumnos por diveras razones, sobre todo los de letras.El centro donde me encuentro es un centro sin instalaciones , casi tercer mundista y lo que no me explicaba como los padres enviaba allí a sus hijos pagando una media de 500 euros;empezé a oir comentarios de que allí les aprueban, no me lo podía creer, pero poco a poco veo cual es el sistema.La nula responsabilidad del director que tiene disciplina cero y que lo único que te dice que son chicos con problemas y que son al final mejores que cuando entraron( a él sólo le interesa la cuota a primeros de mes).
    Hay un apoyo inexistente al profesorado, no nos hace caso.Te sugiere de manera ladina que debes bajar el nivel, que por otro lado te ves obligado a hacer puesto que el nivel académico de los que llegan allí no da para más.A pesar de ello en esta primera evaluación yo he suspendido a bastantes chavales, pero ellos están tranquilos puesto que en veran o se les oferta un cursillo de las materias pendientes y milagrosamente aprueban, ya no por el profesor si no por criterio del centro.
    A parte de esta manera sin ética de pasaarle s el curso sufro las constantes ridiculizaciones de mi persona, de no hacerme caso a las explicaciones, comen en clase lo que les parece, si te piden ir al baño y se lo niegas salen porque les sale de los…, cuando les expulsas de clase a veces viene el director y te quita la raxzón delante de ellos…y para más vejaciones me amenazan con que tenga cuidado en las vias del tren puesto que me puedo caer fortuitamente…
    esto no solo me afecta como profesora en esas clases sino que, a la hora de dar otras donde no ocurre eso, estoy tan bloqueada que no doy pie con bola y me está afectando psicológicamente porque tengo miedo, ganas de llorar etc.. no sé como denunciarlo y donde hacerlo, por favor ayudarme.

  26. Carmen:
    He conocido varios casos como el tuyo, y posiblemente aun más “sangrantes”. El tuyo parece que está empezando. Te Diré que para superarlo hace falta mucho apoyo de los propios compañeros/as y especialmente el apoyo INCONDICIONAL del Equipo Directivo del centro. No parece (por lo que cuentas) que eso sea posible en tu caso. Los Directores de ese tipo de centros privados sólo buscan, como bien dices, mantener a cualquier “precio” a “todos sus alumnos” que “pagan religiosamente” una buena cantidad de dinero al comienzo de cada mes. En absoluto les importa que esos niños ricos sólo sean una escoria de adolescentes, bastante iletrados (porque se les regalan los aprobados) sin ningún respeto por sus profesores a quienes humillan una y otra vez con sus acciones y actitudes. Ciertamente me resulta penoso lo que voy a recomendarte. Me gustaría decirte que ADELANTE, que luches, que denuncies, que te enfrentes a esos maleducados chicos/as, aunque no lo merezcan. Y te lo diría si se tratase de niños marginados, con familias socioeconómicamente deprimidas, en definitiva, si se tratase de muchachos desfavorecidos. Te recomendaría para ello algunas estrategias. Pero en tu caso, dandom clase en un centro totalmente privado no merece la pena ese esfuerzo que te costaría sin duda la salud física y mental.
    No se cual es tu situación y si tienes o no contrato indefinido. Si no lo tienes, déjalo cuanto antes y busca otro trabajo. Intenta en las Áreas Territoriales de Madrid (son cinco, y la de Madrid centro está en la calle Vitrubio) inscribirte como interina. Quizás tenga suerte y aunque el primer año suelen llamarte para sustituciones cortas, cuando lleves más tiempo te darán sustituciones largas, incluso de años completos. Prepara mientras las oposiciones (por la asignatura que das supongo que eres de Biología) a profesor de enseñanza secundaria de tu especialidad.
    Si tienes contrato indefinido, coge cuanto antes la baja por enfermedad. Cuenta a tu médico, y si hace falta vas a consulta de psiquiatría a contar “LO MAL QUE TE SIENTES” y lo deprimida que estás, y que cualquier días haces algo que no quieres…etc. Obtén una baja y “utilízalá” todo el tiempo que haga falta, el máximo que puedas (Ese Director de tu colegio merecería que le hicieran esto todos sus docentes), creo que hasta ocho meses (que te irían prorrogando cada 15 días. Durante el periodo de baja, busca otro sitio donde trabajar (bien como interina en la enseñanza pública) bien en algo alejado de la docencia…pero no esperes ni un minuto más. Cuando tengas otro trabajo asegurado, podrías denunciar en Inspección (aunque supongo que lo saben), o incluso denunciar penalmente en los juzgados al director del centro por negarse a ayudarte cuando le comunicabas los problemas que tenias con los alumnos, y que te llevaron a la situación de “baja laboral” por depresión durante bastante tiempo.
    Te recomiendo que tomes muy en serio mis consejos, porque tu salud psíquica corre verdadero peligro si continúas soportando esa situación.
    Te deseo mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  27. Hace más o menos un año escribí en este foro para exponer el acoso por parte de alumnos que sufrí en el centro en el que trabajaba, que me supuso una baja por ansiedad en todo lo que quedaba de curso. En la actualidad, trabajo en comisión de servicios en otro centro distinto y en otra población, y, por ahora, la cosa va mucho más tranquila. Sin embargo, ante el temor de que vuelvan en el futuro a repetirse situaciones como la que viví en el anterior centro, he solicitado traslado a Escuelas Permanentes de Adultos, aunque me suponga hacer muchos más km. que los que realizo en la actualidad para llegar a mi centro de trabajo. Le pediría al Dr. Yuste, si fuera tan amable, que me informara, como experto en la materia, sobre la existencia de acoso y violencia al profesor en este tipo de centros. Yo he oído opiniones de todo tipo, aunque predominan las que señalan que existen muchos menos problemas de disciplina en esos centros. Pero me gustaría conocer la opinión de un experto. Gracias.

  28. Carlos, el “clima” existente en los centros de Educación Permanente de Adultos no es, en absoluto comparable, al que se vive a diario en las aulas de Secundaria de cualquier Instituto. A los centros de adultos asisten alumnos de bastante más edad que los adolescentes de Secundaria Obligatoria. Es verdad que cada vez asisten más jóvenes que dejaron el Instituto poco tiempo atrás (uno o dos años), pero es muy raro encontrar a alguien menor de 19 años. Una mayoría de alumnos de esos centros tienen edades mucho más avanzadas. Se trata de gente que en su día no tuvo ocasión de estudiar; personas a quienes en su trabajo les exigen el título de ESO, o de personas que sencillamente desean aprender. Pero todas ellas acuden son “otra” obligación que el “propio deseo” de aprender u obtener un título que dejaron “escapar” durante su etapa de escolarización obligatoria.
    Cómo profesor, les podrás “gustar” más, o menos a estos alumnos, te podrás “llevar” con ellos mejor o peor, pero nunca tendrás los problemas de acoso que sufriste en tu anterior centro. Aquí, tu autoridad es suficiente. En tu otro centro faltó la autoridad del Equipo Directivo, especialmente la de la Jefatura de Estudios.
    Me alegra que en este centro en el que estás en Comisión de Servicios (aunque esté más lejos de tu casa) te vaya mejor que en el anterior.
    Mucha suerte en tu petición, porque la Educación de Adultos es un buen destino para cualquier docente.
    Un cordial saludo.

  29. Que lamentable todo lo que esta ocurriendo con la educación, los profesores hemos perdido la autoridad frente a esta sociedad, gracias a los idiotas que se les ocurren modificar el sistema que no favorece a nadie. Más violencia, agresiones a profesores todos los dias. ¿Como es posible que un chico de 8 años agreda a su profesora que a dado cuanto de su tiempo en su trabajo para enseñarle a leer? tratarlo con amor, preocuparse por que realmente aprenda.
    Creo también que los directivos deberían involucrarse porque ellos también son parte importante de la escuela, deberian poner un poco de atención e intención.Que desastrozo
    yasmina

  30. Yasmina, aciertas de lleno con tu mensaje; no “pintan” buenos tiempos para la escuela ni para los docentes y ello hace resentirse de forma importante la educación de cualquier país. Lamentablemente, nuestros gobernantes no son (cómo debiera ser) “los mejores”, es más, yo diría que no son ni siquiera “regulares”; en realidad son mediocres y eso, Yasmina, desgraciadamente ocurre en la mayoría de los países del mundo. Sus “ocurrencias” para con la educación empeoran el panorama y no favorecen, como bien dices, a nadie… Cada nueva Ley hunde la educación un “poco más”…, pero a casi que no sea docente, parece importarle. Si no se “endereza” pronto la dirección, los males causados en varias generaciones de alumnos serán irreparables.
    Y por supuesto, los Equipos Directivos (especialmente el Jefe/a de Estudios) deben involucrarse en el mantenimiento del orden y la disciplina en el centro. En realidad son los responsables directos de ello y han de “apoyar” de forma total y sin ambigüedades a aquellos docentes que por diversas circunstancias se vean “superados” en ocasiones por unos alumnos asilvestrados e ineducados, que se muestran insolentes y agresivos con sus profesores.

  31. Hola.

    Escribo por tercera vez en este foro, por si mi experiencia le sirve a algún profesor desesperado, pasados unos años desde que sufrí acoso en un IES, por parte de alumnos de secundaria. Dicha agresión me llevó a sufrir una baja por ansiedad y a cambiar de centro, al siguiente curso, donde las cosas fueron mejor, en un IES más tranquilo.

    En la actualidad trabajo en una EPA de adultos, que es un mundo totalmente diferente al de los IES. Obtener destino definitivo en una EPA me supuso perder un destino cercano a mi domicilio y tener que volver a la carretera, teniendo la certeza de que pasarán muchos años antes de que pueda volver a trabajar cerca de mi casa. Es lo de menos. En la EPA he recuperado la vocación de enseñar y he encontrado lo que debería ser obligatorio en cualquier centro de enseñanza: clases en silencio, respeto al profesor y a los compañeros y ambiente favorable al estudio y aprendizaje. Allí, quien no está interesado en cumplir unas elementales normas, o no se matricula, o se lo deja pronto, por lo que prácticamente no existen los problemas de disciplina, de modo que es muy sencillo para el profesor desconectar cuando termina su jornada laboral.

    No creo que vuelva a trabajar jamás en un IES. No hay nada que compense el vivir rozando la depresión y teniendo necesidad de los ansiolíticos para poder dormir. Como ha estudiado el Dr. Yuste, somos muchísimos los profesores de secundaria que hemos vivido así por motivos estrictamente laborales.

    Saludos,

    Carlos.

  32. Carlos, me alegra enormemente, que con tu cambio a la Educación de Adultos hayas recuperado la vocación de enseñante.
    Estoy absolútamente de acuerdo contigo en que no hay nada que compense una ansiedad continuada producida por unos alumnos “ineducados” y violentos. Es necesario escapar de esas situaciones cuanto antes, especielmente si los Equipos Directivos de los centros no actuan adecuadamente, y “responsabilizan” de las situaciones de indisciplina que se vive en el aula, al propio docente, hecho que, desgraciadamente, sucede con demasiada frecuencia. Ójala tu testimonio ayude a profesores que estén viviendo una situación parecida a la que tu viviste.
    Por cierto, este blog, no funciona como “foro”, pero como mucho en mes y medio, pondré en funcionamiento uno, al que se accederá desde el propio blog (que cambiará de diseño), y donde se podrán realizar comentarios y ser contestados por otras personas en tiempo real.
    Feliz Año nuevo.
    Un cordial saludo.

  33. Hola Javier: Soy coordinador acadèmico en un colegio de Bogotá-Colombia, hace tres años y gracias a diferentes situaciones de violencia evidenciadas en el colegio iniciamos un trabajo con su orientación y recomendaciones. Al respecto quiero manifestarle nuestra gratitud pues aunque no hemos logrado erradicar el problema, hoy todos reconocemos el fenómeno y estamos desarrondo diferentes estrategias que han contribuido a mejorar el clima de las aulas, ademas a desarrollar un proyecto de investigación sobre “violencia verbal”. Para un país que como Colombia la violencia ha sido uno de sus protagonistas en sus historia, el trabajr en en este tema se convierte en un gran aporte a la sociedad. Cuando leo situaciones de violencia escolar en España y otros paises me siento más responsable de los que podemos hacer en diferentes ciudades y paises por crear una sociedad en donde la violencia en sus diferentes formas y escenarios es necesario erradicarla totalmente. Gracias javier por motivar a que muchos maestros en el mundo reflexionemos pero sobre todo a que trabajemos por nuestros niños, niñas y jóvenes.

  34. Giovanny, me alegra que hayas puesto en práctica modelos de afrontamiento de la violencia escolar en el centro educativo en el que trabajas, y me alegra que mis consejos hayan resultado útiles. Es verdad que la violencia escolar no puede erradicarse en su totalidad, pero sí, con las intervenciones, se reduce de forma importante su incidencia.
    Espero que sigas visitando mi blog, y que participes en el foro que acaba de ponerse en funcionamiento. Será un buen lugar de encuentro para cambiar experiencias con otros docentes.
    Un cordial saludo.

  35. Buenos dias Javier, soy una estudiante de Educación Social y estoy haciendo un trabajo sobre violencia en las aulas. He encontrado por casualidad tu blog y me ha resultado muy interesante. Te agradeceria si me pudieras aconsejar sobre el tema del que trato en mi trabajo, pero no desde el punto de vista de cómo erradicar la violencia, sino más bien cómo pueden enfrentarse a todo ello los profesores en su dia a dia, gestionando el estres, manejándose con los alumnos conflictivos y hacer frente al acoso. En fín, como ” continuar siendo docente sin morir en el intento”. Una cosa más, ¿realizar algún curso de inteligencia emocional podria ayudarles?. Muchas gracias por compartir tus conocimientos con todos nosotros y un cordial saludo.

  36. Mar, indudablemente, hoy por hoy, dar clase en secundaria produce un enorme desgaste en el profesorado. Algunos (cada vez más) soportan unos niveles de angustia y estrés, casi al límite de lo tolerable, y son precisamente los docentes más jóvenes y las profesoras (porque ser del genero femenino es un factor de riesgo), quienes en general más problemas tienen al respecto, porque los adolescentes suelen hacerles “blanco de sus burlas” con mucha más frecuencia que a los docentes varones y con amplia experiencia el la labor docente. Y ciertamente ello no se erradica sin una incidencia contundente y adecuada de las Jefaturas de Estudio en los IES, y con el concurso, también adecuado, del Departamento de Orientación del centro.

    Estoy convencido de que realizar un “buen curso” sobre inteligencia emocional les ayudaría bastante. Una forma de gestionar el estrés diario y manejar adecuadamente los conflictos en el aula, podría estar relacionada con la posibilidad de que ese estrés no supere unos límites “aceptables” y con que los conflictos no se le “escapasen de las manos” al profesor.

    Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos. Muchos profesores, incluso con varios años de servicio a sus espaldas carecen
    o desconocen que poniendo en práctica determinadas “habilidades sociales” muchos conflictos que surgen entre ellos y sus alumnos desaparecerían.
    Una habilidad importante en el docente, y que no todos saben poner en práctica, es “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo.

    Opino que el profesor debe poseer empatía y asertividad, además, debe saber comunicarse con eficacia, debe controlar en su comunicación interpersonal tanto la comunicación “verbal” como la “no verbal” y debe conocer qué actitudes son favorecedoras de la comunicación y cuáles no. Debe practicar la “escucha activa”, y sobre todo, debe saber “muy bien” emitir elogios y recompensas. No cabe duda que todo esto es deseable en un docente, y, seguramente, muchos de ellos están deseando que “alguien” les enseñe a ponerlo en practica, es decir, que alguien les de “recetas concretas” y no sólo teoría casi siempre muy alejada de la práctica real. A eso me refiero cuando hablo de “buenos cursos”. Estoy seguro que un curso de inteligencia emocional estructurado a partir de la enseñanza de unas habilidades sociales “muy concretas” (además de las citadas, también “empatía y auto y hetero asertividad” relacionada con ejemplos concretos de situaciones cotidianas”, conseguirían de ellos no sólo que controlaran su estrés, sino que controlaran de forma adecuada las situaciones que lo originan.
    Un cordial saludo.

  37. Muchas gracias por la respuesta Javier. Aunque no soy maestra, como futura educadora social me toca de cerca este tema y por lo que veo a mi alrededor la profesión de docente es casi de riesgo. Desde la dirección tanto de IES como de colegios, se les debería dar más respaldo, pero también dotarles de estrategias para hacer frente a un problema que cada dia se hace más extenso y profundo. Me da la sensación de que en muchas ocasiones el profesor se encuentra solo ante el peligro, frente a unos alumnos que no tienen ningún tipo de respeto hacia la autoridad, unos padres que no saben o no quieren colaborar con el docente en la educación de sus hijos y un equipo directivo que se lava las manos y mira hacia otro lado. Aprovecho desde aqui para reivindicar la figura del educador social en los centros educativos como orientador y mediador en los conflictos, así como de apoyo tanto al profesorado, alumnado y padres. Saludos y mucho ánimo a todos los docentes que ahora mismo estén sufriendo acoso por parte de sus alumnos.

  38. [...] Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a. Artículo en BULLYING: ACOSO EN EL AULA una violencia a erradicar (Javier Yuste Andrinal) Click here to cancel reply. [...]

  39. Buenas tardes,
    Soy una profesora de tecnología, es el tercer año que trabajo y los problemas de disciplina constantes me llevan a situación de gran desgaste, especialmente en el presente año donde la situación particular hace que los alumnos se muestren especialmente en contra mia.
    Este curso cubro una baja por depresión que se ha prolongado durante todo el curso, según me ha comentado el profesor titular, su situación es debida a la indisciplina y burlas constantes de los alumnos, no obstante los alumnos estaban contentos con el profesor porque apenas les daba materia, no les ponía exámenes y daba aprobado general. Al llegar yo el departamento me ha dado la programación y unos criterios a seguir lo cual he hecho hasta ahora, porque considero mi obligación, tanto legal como moral, de dar y evaluar la materia.
    Esta situación ha creado un conflicto constante con los alumnos, en muchas clases he sufrido todo tipo de faltas de respeto, voces, burlas, lanzarse objetos, hacer todo tipo de ruidos cada vez que me doy la vuelta hacia el encerado etc, especialmente en un grupo se me hace casi imposible poder dar clase. En ese mismo grupo una vez me llegaron a lanzar un objeto a la cabeza, lo cual denuncié a jefatura de estudios y al no salir el culpable sancionaron a todo el grupo con la supresión de actividades extraescolares. Todo ello creó mayor aversión hacia mi, la semana pasada me han llegado a rayar el coche, lo he vuelto a poner en conocimiento de jefatura, pero creo que no quieren tomar excesivas cartas en el asunto. Llevo desde navidades tomando ansiolíticos y recurriendo a un psicólogo, que me está ayudando bastante puesto que de otra manera pienso que no hubiera podido resistir lo que llevo de curso. De todas maneras tengo casi a diario pesadillas, muchos días me siento bloqueada en las clases, y muchas veces me planteo si valgo realmente para esto, si es que tengo una manera de ser demasiado débil, si el problema está en mi que no se imponerme o que ocurrirá con mi futuro si estoy empezando en esta profesión y ya tengo tantos problemas. Ahora ya queda poco para finalizar el curso, pero no puedo evitar percibir cada día de clase como una tortura y una preocupación por lo que pueda sucederme, pues tengo miedo a no poder controlar los nervios en clase, o de sufrir más agresiones, bien hacia mi o hacia objetos como el coche. Me gustaría algún consejo sobre que medidas tomar, sobre todo de cara a próximos cursos.
    Gracias y un saludo,

  40. Covadonga, soy consciente del infierno que debes estar pasando. Conozco varios casos como el tuyo y, sin ir más lejos, el profesor a quien estás sustituyendo, dices, se encuentra de baja por depresión, precisamente por la indisciplina reinante en tu instituto.
    Del control de la disciplina en los centros educativos es responsable el Equipo Directivo, y más concretamente la Jefatura de Estudios. Cuando la Jefatura falla, el desastre, en relación a ese tema, es total, y ello, no sólo afecta muy negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que afecta directamente a la propia personalidad del docente.
    Según estudios relativos al tema, el hecho de ser mujer, y tener pocos años de experiencia (años de servicio), son las variables que más aumentan las posibilidades en el docente de sufrir “acoso” por parte de los alumnos. Tú, desgraciadamente, reúnes las dos premisas.

    Pero ello es algo que de ninguna manera deberían permitir los Jefes de estudios. Ningún docente que se vea superado por las circunstancias debería sufrir ese tipo de humillaciones por parte de los alumnos. Los Jefes de Estudios que no son capaces de controlar eso deberían ser cesados automáticamente en el cargo. Ellos son responsables de la salud “sobre todo mental” de los profesores de su centro. Pero la cruda realidad nos muestra que en muchos institutos, al profesor o profesora con problemas, no solo no se le defiende, sino que desde los propios Equipos Directivos de los centros se les termina culpando de no “saber” controlar la clase. Aunque te servirá de poco consuelo, te diré que me parece una aberración absoluta. Queda poco curso, y supongo que eres provisional, o interina y que no repetirás ahí.

    Te recomiendo que no te desanimes. Primero, porque al curso que viene, quizás acabes en un centro como el mío, en un centro en el que Jefatura de Estudios actúe. Yo soy Jefe de Estudios (en un centro del sur de Madrid, concretamente en Parla) y no permito, bajo ningún concepto esos tipos de situaciones. Apoyo incondicionalmente a los profesores (incluso cuando se equivocan, porque a veces, como nos sucede a todos, también se equivocan). Mi lema es que “el profesor siempre tiene razón, incluso, cuando no la tiene”. Te aseguro que ese apoyo incondicional al profesorado hace que en general haya un buen clima no solo de centro sino también de aula controlándose todo tipo de violencia. Y segundo, porque a medida que pase el tiempo adquirirás estrategias que te permitirán afrontar ese tipo de situaciones con éxito.

    Ten en cuenta que esta profesión nuestra como docentes de Secundaria exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los adolescentes tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesor les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos, incluso a los “díscolos”.

    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnos, es importante que evites generalizaciones. porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.

    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.

    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno. A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.

    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.

    Recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora de tecnología. Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con los alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Mucha suerte en adelante.
    Un cordial saludo.

  41. Muchas gracias Javier,

    La verdad es que los consejos que me has dado son de verdadera utilidad, realmente la colaboración con de la jefatura de estudios en este caso es más bien escasa, ojalá en otros centros tenga más apoyo, pero lo principal es que yo sea capaz de desarrollar determinadas habilidades sociales para mantener un clima favorable en clase.

    Gracias por todo y un saludo,

  42. Soy profesor nivel bachillerato en México, soy medianamente joven (29 años) y cuando yo estudié los maestros no pegaban pero tenían autoridad para ponerte cualquier otro castigo o incluso hacer repetir a cualquier número de alumnos por clase.
    Ahora (a sólo 10 años de eso) no se puede ni reprobar a los alumnos pues son la mina de oro de las escuelas (y eso que son públicas), yo en lo personal ya me canse, voy por mi cheque y ya. No se puede dar clase así que sólo voy a pastorear a una bola de animales.
    No entiendo, por que debo tragarme la mierda de unos mocosos que bien podría romperles el hocico de un golpe, y si me traen a sus papás pues si no entienden y quieren golpes pues igual a ver de a como nos toca.
    Los estudiantes de hoy (no todos pero si en su mayoría) son unos brutos, animales, no merecen que el pueblo los mantenga y pague sus estudios (a travéz de los impuestos) si no quieren estudiar pues que no lo hagan y ya, el país esta lleno de profesionistas malos por culpa de estos animales.
    Estoy con Rafael, existen caballos que con que les jales un poquito la cuerda entienden por donde deben ir y otros que hasta el fuete y las espuelas les debes meter, en fin.
    Saludos.

  43. José, aquí, en mi país, muchos docentes de Educación Secundaria, e incluso de Primaria, piensan exactamente cómo tú, porque cómo habrás visto a través del artículo del blog, en las aulas de los institutos existe una enorme conflictividad que afecta muy negativamente al proceso enseñanza-aprendizaje, y también de forma especial al profesorado, destruyendo lentamente, pero sin pausa, la propia autoestima y personalidad del docente.
    La escuela comprensiva, impulsada por la pedagogía moderna, instaurada en Occidente hace más de 35 años (En España hace 20 años), absolutiza al niño (alumno) cómo si fuese el centro del universo, de tal forma que no pueda hacerse nada que le incomode o le “frustre”. Evidentemente la propuesta ha fracasado estrepitosamente en todos los países en los que se implantó. Parece que en el tuyo, un modelo similar, rige desde hace unos 10 años.
    Desde luego se trata de algo “pendular”. Se está llegando a unos extremos tales de fracaso en la enseñanza, que los gobiernos tratan de encontrar medidas paliativas al problema.
    Te entiendo perfectamente. La situación hace que los docentes sufran sobremanera para conseguir finalmente “una cosecha” mínima. Lo calamitoso de la situación hace que los profesores se planteen con frecuencia si merece la pena tal sufrimiento para tan pocos “frutos”. Dar clase hoy no es fácil y las “ganas de tirar la toalla” aflora cada día ante las dificultades que supone enfrentarse a los alumnos díscolos, ineducados, brutos, záfios, estúpidos, y que a nadie de la sociedad (excepto a nosotros, los docentes) parece importar. Es la sociedad en su conjunto quien “ha quitado” a los docentes esa autoridad que antaño tenían, y las consecuencias están ahí.
    Pero a pesar de ello, quiero hacerte una reflexión. El futuro de cada país, aunque sea lentamente y con dificultades, (retrocediendo a veces en lo anteriormente conseguido) sólo está en manos de la escuela, de sus profesores y maestros y sólo ellos y nada más que ellos tienen en sus manos la posibilidad de cambiar a mejor el futuro de cada país, porque el futuro de un país lo escribirán los niños y jóvenes de hoy.
    Y por eso, a pesar de las dificultades que tienes, te animo a seguir con tu magnífica labor “de futuro” y te felicito por ello, por ser docente en estos tiempos en que dar clase es tan tremendamente difícil. Por ser docente en estos tiempos en que una parte importante de la sociedad ignora e incluso “menosprecia” esta “imprescindible labor”, por eso, y solo por eso, te deseo mucha suerte y te felicito.
    Un cordial saludo.

  44. Saludos javieryuste, tienes razón al decir que el gobierno sólo busca remdedios paliamtivos al problema deja te platico que aquí en México les empezaron a dar mini-becas a todos los alumnos hasta los reprobados les dan unos 500 pesos a lo reprobados y 1000 a los de E (ahora son letras, de 45 a 85 dolares aproximadamente) ¿y qué pasa? pues en vez de ayuarlos a esturdiarlos es un incentivo más para que los que no quieren estudiar sigan en la escuela, incluso muchos padres los mandan para que “colaboren con el gasto familiar”
    También como dices uno va por vocación por esa poquita cosecha, y aunque en momentos uno quiere tomar su tiempo para hablar de temas como la comvivencia civil, eso se ve obstaculizado por la misma institución que no te deja “perder el tiempo” en otra cosa que no sea tu ´materia, además ahora los semestres son de 4 meses y tu debes ver como haces para terminar tu programa, aaa que se le va a hacer.
    Saludos

  45. José, hace tiempo, esa práctica actual del gobierno de tu país, de “gratificar económicamente” a los alumnos para que no abandonen prematuramente su educación, trató de implantarse en España en la Comunidad Autónoma de Andalucía, una de las más atrasadas respecto al tema educativo. No se siquiera si se llego a aplicar pues tuvo multitud de críticas. Es una práctica que no comparto en absoluto. Creo que es un error este tipo de iniciativas, porque, cómo bien dices, se convierten exclusivamente en un subsidio familiar. Soy de la opinión de que ningún alumno pueda quedarse sin formación por motivos económicos. Creo que los Estados deben sufragar esos gastos educativos, pero siempre que sean “bien aprovechados” por el alumno.
    Respecto a la obligación de completar los temarios, en España sólo sucede en los institutos con alumnos de 1º y sobre todo, de 2º de Bachillerato (con rangos de edad de entre 17 y 18 años), porque en la Educación Secundaria Obligatoria (1 a 4º de ESO. Alumnos con edades comprendidas entre los 12 y 16 años) los programas suelen adaptarse a la velocidad de aprendizaje del alumnado. Es decir, en los centros dónde los alumnos presentan dificultades de aprendizaje o cuyas familias presentan problemas socioeconómicos importantes, los programas no suelen nunca darse completos.
    Las dificultades encontradas se reflejan después en una memoria (que realiza cada profesor) que es enviada a la Inspección Educativa. Quizás, pronto, las autoridades educativas de tu país, tengan eso en cuenta y dejen de presionaros a los docentes para que terminéis íntegramente los programas.
    Un cordial saludo.

  46. [...] a la vez, no debe llevar a subestimar la gravedad del problema. El problema existe aquí y en muchos otros lugares. En España, ya en 2006, se informaba que el 43% de los docentes madrileños presentaba [...]

  47. Hola Javier,

    No se si este blog seguira activo, pero me gustaria dejar mis comentarios.

    En la actualidad soy aspirante a interinidad para Secundaria, especialidad Tecnologia, aqui en España. Aprobe las oposiciones pero sin plaza.

    Aparte de tener gran vocacion por la enseñanza (que siempre la he tenido) me atraen muchisimo sus ventajas: gran salario y trabajo de por vida, vacaciones interminables, jornada laboral ridicula, etc. Pero a la vez pienso que es necesario tener vocacion de enseñar para poder lidiar con las bestias que por desgracia existen en la mayoria de los institutos. Puedes dar con clases medio-qués, pero tambien tienes bastante probabilidad de que te toque una de estas clases de protodelincuentes.

    En conclusion, no sé si seria capaz de aguantar cada principio de curso la incertidumbre de saber si he caido en una clase buena o mala, de soportar continuas humillaciones, burlas, vejaciones, agresiones a objetos personales o incluso fisicas.

    A veces pienso que las grandes ventajas que antes he comentado que tienen los profesores solo sirven para que haya gente que se atreva a meterse en el mundo de la enseñanza. Si las jornadas laborales fueran de 40 horas semanales, 1 mes al año de vacaciones como todo el mundo y 1000 euros mensuales de sueldo, estoy seguro que NADIE QUERRIA SER PROFESOR. ¿Quien iba a aguantar todo lo que aguantan muchos docentes si no fuera por que tienen unas condiciones laborales muy superiores a las que se pueden encontrar en una empresa privada? Ante estas condiciones laborales y ante la precariedad actual en el empleo, la gente se tira de cabeza a ser profesor y dicen “si me toca una clase mala, pues ya vere lo que hago…”

    Tengo amigos profesores que les va bastante bien en el mundo de la docencia y confieso que siento cierta envidia de sus jornadas laborales, sus vacaciones y sueldo, pero a la vez pienso que el hecho de que les vaya bien la pelicula a algunos amigos mios no significa que me pueda ir bien a mi. De hecho, tanto en los periodicos como por ejemplo en este blog podemos ver que no a todos los profesores les va bien. Esto es una realidad.

    Por todo esto me encuentro en un mar de dudas de si iniciar mi andadura docente o no. Puede irme muy bien o por el contrario pasarlas canutas y arrepentirme el resto de mi vida, maldiciendo el dia en que se me ocurrio dedicarme a la enseñanza.

    Como experto en la materia, espero tus consejos y comentarios.

    Te envio un cordial saludo,
    Eduardo.

  48. Eduardo, voy a obviar tus dos últimos mensajes (no serán publicados), pues en ellos haces referencia a un posible “error informático” y te disculpas de las “cosas” que dices en el segundo, fruto de pensar que tu primer mensaje no fue publicado por una posible cuestión de censura.
    Te diré que jamás se ha censurado un solo mensaje en este blog (quizás alguna vez tenga que hacerlo), hasta ahora no fue necesario. Por supuesto los mensajes que enviáis requieren “moderación” para ser publicados y aparecer en el blog, si no estarían continuamente entrando spam o mensajes realmente inadecuados.

    Yo no miro todos los días los mensajes recibidos (lo hago cada tres o cuatro días) y ello hace que tarden algún tiempo en aparecer. Por otro lado, a veces, puedo contestarlo el mismo día que llegan, pero lo habitual es que tarde en responderles cuatro o cinco días, incluso una semana. Una vez ha sido moderado un mensaje, todos los siguientes que envíe esa persona sí entrarán y serán visibles automáticamente (los tuyos no porque como te dije al principio tras leerlos los borré), porque ya no estarán sujetos a “moderación”.

    Bueno, tras estas consideraciones paso a responder a las cuestiones que planteas.
    Ya en el año 2000, el psiquiatra Castilla del Pino, en un artículo titulado “El poder de los adolescentes” publicado en el Semanal nº 684 (suplemento del periódico el Sur, 3-9 de Diciembre, 33-37), en una larga entrevista decía entre otras cosas, “No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto”. El, casado con una profesora de Instituto conocía bien el problema que tenía la enseñanza secundaria. Trató en su consulta a muchísimos docentes y hablaba de una “patología terrible”. Los problemas de hace casi 11 años (que ya se arrastraban desde unos años antes) no han mejorado en absoluto, es más, muchos docentes afirmarían que el problema se ha agudizado aun más.
    Pero esto no es algo que deba asustarte. Porque dices tener vocación y consideras muy aceptables las condiciones laborables de los profesores. Eso ya es algo importante y sin duda te ayudará a afrontar con éxito una vida cómo docente.
    Lo de la vocación es importante porque, algo absolutamente imprescindible hace años para desempeñar este trabajo (un refrán decía “pasa más hambre que un maestro de escuela”) hoy por hoy no es posible. Cuando un Estado ofrece enseñanza gratuita y obligatoria a toda la población de entre 3 y 16 años, no puede esperar que todos los docentes necesarios para ello tengan “vocación”. Así, muchos docentes, no tienen vocación, pero son profesionales de la enseñanza. Ello requiere una preparación en dinámica de grupos, en el manejo del aula, etc, que puede ser estudiado y adquirido, pero aquellos que tienen “vocación” ya llevan mucho camino andado. También se aprende mucho con la experiencia. Tú debes ser aun muy joven, pero con “vocación” aprenderás mucho más deprisa que si fueras solamente un “profesional” de la educación.
    No cabe duda que las vacaciones no están mal, pero ciertamente “se necesitan” tal como hoy en día se desarrollan algunas clases. Y por supuesto, es incomparable el trabajo duro en una mina, o de mismamente en la construcción, que trabajar bajo techo. El problema viene cuando prácticamente entrar en el aula se convierte para el profesor en un infierno. Cuando sufre día tras día humillaciones y vejaciones de sus alumnos, e incluso, sus propios compañeros docentes y equipos directivos de su centro le “culpan” a él por no imponerse y por no saber mantener el orden. En ese momento se entra en una espiral de difícil salida. Ese tipo de situaciones sólo pueden ser “cortadas” desde la Jefatura de Estudios, pero desgraciadamente en muchos centros se desentiende de este tipo de problemas. Para esos docentes, su trabajo es infinitamente peor que cualquier otro, te lo aseguro.
    No creo que a ti te suceda algo parecido. A través de tus líneas deduzco que podrás afrontar lo que “encuentres” que ciertamente no siempre será bueno. Pero serás capaz de resolver adecuadamente. Yo te animo a que sigas intentando conseguir plaza. Ya aprobaste una vez sin plaza, y si perseveras acabarás aprobando.
    Volviendo a la “dureza” de este trabajo, te diré que la UNESCO hace ya años equiparó cada hora de docencia directa a alumnos de instituto, con tres horas de trabajo realizadas en una oficina. Los profesores de instituto tienen un mínimo semanal de 18 horas lectivas (algunos tienen 19, 20 ó 21 que reducen el número de complementarias). Ello equivaldría cómo mínimo a 54 horas en una oficina. El resto de horario, hasta 27 semanales, son de actividades complementarias. Luego hay otras 5 horas de asistencia a claustros, evaluaciones, etc. Total 32 bloques de 50 minutos que corresponden a 30 horas semanales. En estas no se incluyen las que pasas en casa corrigiendo exámenes o preparando clases. En fin, que te voy a contar, si ya has trabajado como interino, todo esto ya la conoces.
    Te diré que tengo 54 años y llevo 32 de ellos dedicado a esta profesión. No me arrepiento en absoluto. He conocido muchos cambios, unos a mejor, otros a peor, pero cómo te acabo de decir, no me arrepiento en absoluto. Estoy seguro que tú encontrarás dificultades, pero también hallarás satisfacciones. La experiencia, las “tablas”, las irás consiguiendo con años de servicio y conseguirás entonces muchos más momentos buenos que malos.
    Un cordial saludo.

  49. [...] Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a. Artículo en BULLYING: ACOSO EN EL AULA una violencia a erradicar (Javier Yuste Andrinal) [...]

  50. Genoveva

    Soy docente de secundaria actualmente elaboro mi tesis de maestria sobre el fenomeno bullyin y con asombro veo que este problema se ha generalizado en todos los paises, muchas veces como maestros no le damos importancia a este fenomeno lo ignoramos o no lo queremos ver, pero sabemos que afecta a muchos de nuestros alumnos pero lo mas lamentable es que a nosotros como docentes nos esta afectando fisica y psicologicamente, y aun asi muchos lo ignoramos no se recibe apoyo de nuestras autoridades escolares por dierentes cuasas, si se cita a los papas de estos alumnos que cometen faltas al reglamento,que ofenden compañeros y maestros al acudir los padres en vez de llamarle la atencion a los hijos culpan al maestro por llamarle la atencion a sus hijos, y el problema continua como si no se hubiera plalticado con ellos por lo que nosotros como maestros seguimos con la misma situacion dentro del aula es por eso que cada vez se va incrementando mas este problema, yo exijo estricta disciplina en mis grupos pero esto provoca tener que soportar el rechazo de los jovenes que atiendo, y se que estoy en riesgo de sufrir alguna agresion fisica o verbal por parte de algunos alumnos que sienten merecer todo y que nadie debe decirles nada pero creo que es el riesgo que todos como maestros estamos expuestos ya que no tenemos quien atienda esta problema que estamos viviendo se nos exige pero no se nos apoya. Creo que me siento impotente no se como ayudar a mis alumnos y compañeros que padecen esta cituacion desde que he leido y obsevado este fenomeno he tenido la inquietud de hacer algo pero no se como es por eso que ecribo, para recibir algunas opiniones sobre este problema que afecta enormemente a nuestra sociedad.

  51. Genoveva, sin duda el problema que planteas afecta enormemente a nuestra sociedad. La falta de apoyo por parte de los padres de nuestros alumnos posibilita esos comportamientos inadecuados en el aula que tanto daño hacen no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje sino también a la propia salud psíquica de muchos docentes.
    El Psiquiatra Luis Rojas Marcos, quien fuera presidente del sistema de Hospitales públicos en Nueva York, en su obra “Las semillas de la violencia”, editado en 1995, dice precísamente que la violencia que desarrolla el ser humano no es institntiva, sino que se aprende. Esas semillas de la violencia se siembran durante los primeros años de vida y se cultivan durante la infancia. Y será a partir de la adolescencia dónde aquellas semillas comiencen a dar sus frutos malignos. Y por supuesto, esa violencia acaba apareciendo en las aulas, tanto en forma de acoso a otros compañeros (bullying), cómo en forma de “acoso” al profesor desde la perspectiva de múltiples formas (desde no hacer las tareas encomendadas, a faltas gravísimas de respeto e incluso de agresiónes físicas directas).
    En el curso 2009/2010, el Defnsor del Profesor (servicio puesto en funcionamiento por el Sindicato ANPE, atendió a las quejas de 3.849 docentes. Quejas relacionadas con temores y angustias de doentes ante la labor que dia a dia han de afrontar en las aulas, y que han aumentado un 10 % respecto al curso anterior. De todas esas llamadas, al menos un 30 % corresponden a profesores que ya están en tratamiento médico por estrés, ansiedad o depresión.
    La violencia está en la calle y traspasa los muros de la escuela. La realidad es que muchos niños agreden a otros niños, a quienes además vejan y humillan. Y también desarrollan esas mismas conductas con sus profesores, e incluso algunos “cuelgan” en internet esas burlas y humillaciones que han provocado.
    Por otro lado, cada vez más menores pegan a sus padres. Cada año, casi 10.000 padres denuncias recibir malos tratos de sus hijos adolescentes. De ellos, un 26 % dicce no saber que hacer con sus hijos ni cómo frenar esos comportamientos, y el 16 % admite haber abandonado hace mucho tiempo su educación, y un 8 % hubiese deseado no haber tenido hijos. El maltrato que estos niños producen a sus padres es tanto físico como psicológico, y convierten su vida en un verdadero calvario.
    En la Comunidad Autónoma de Madrid, entre el 9 y el 10 % de menores internados para medidas judiciales, lo están por agredir a sus padres o familiares próximos.

    Respecto a las clases, un profesor aquí, en España, emplea al menos un 40 % del horario lectivo solamente para poner “orden” y disciplina, y al menos, en un 75 % de los institutos, los alumnos insultan a su profesor y un 13 % de los docentes ha sufrido alguna agresión física.
    No cabe duda de que la educación empiza en casa. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos. Es algo que exige trabajo diario y sin excusas. Mientras los padres no se responsabilicen de la educación de sus hijos y caminen no “contra”, sino “con” los maestros de sus hijos, no cambiará esta situación que parece ir a peor a pasos agigantados.
    Hoy por hoy nuestra profesión como docentes, exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Un cordial saludo.

  52. HOLA A TODOS

    PRACTIQUE LA DOCENCIA POR PRIMERA VEZ EN UNA ESCUELA PREPARATORIA DE LA CIUDAD DE MEXICO. EL AMBIENTE VICIADO DE LCOLEGIO DEBIDO A INDICIPLINA, VIOLENCIA Y DEGRADACION SOCIAL NO PUDO CONMIGO, PERO A UN ASI ME CORRIERON DEBIDO A LA DESECION DE LOS ALUMNOS.

    POSTERIORMENTE TRABAJE EN UNA PEQUEÑA ESCUELA QUE TENIA DESDE JARDIN DE NIÑOS HASTA BACHILLERATO. SE ME ACUSO DE RUDEZA Y SEVERIDAD CUANDO SOLO INTENTABA MANTENER ORDEN Y CIVILIDAD EN EL AULA (A LA DIRECTORA DEL PLANTEL LE DIERON UN BALONAZO Y CUANDO ELLLA RELCAMO QUE SI NO HUBIERA METIDO EL BRAZO LA PELOTA LE HUBIERA DADO EN PLENA CARA, ELLOS CONTESTARON “SERIA BUENA PORTERA MISS”)

    FINALMENTE, ENTRE A TRABAJAR EN UNA ESCUELA SECUNDARIA PRIVADA. PERO SENCILLAMENTE HE DECIDIDO TIRAR LA TOALLA
    ES UN SIS TEMA AL CUAL NO SE LE PUEDE GANAR AUN A PESAR DE QUE SOY JOVEN (23 AÑOS) YA NO TENGO FUERZA PARA PELEAR Y MENOS POR LAS GALLETAS DE ANIMALITOS CON LASQUE TE PAGAN.

    PROFESORES:DIGNIFIQUEN SU PROFESION, NO SE VUELVAN COMPLICES DE ESTOS SINVEGUENZAS, APOYEN A SU COLEGAS (DEJEN DE MATARSE POR LA S HORAS, POR LA MISERIA QUE LE S PAGAN POR ESAS HORAS) NO SACRIFIQUEN SU SALUD Y SOBRE TODO A SUMAN UN COMPROMISO CON LOS ALUMNOS. CREANME QUE LA RENUNCIAR LES DEMUESTRO QUE ME PREOCUPAN AUNQUE ELLOS NO SE DEN CUENTA.

    EN FIN SOLO ES MI OPINION

    GRACIAS Y SUERTE

  53. Iván, sin duda y aun siendo bastante joven, tus experiencias como docente han resultado traumáticas. Ciertamente, dar clase hoy se ha convertido en una tarea difícil, complicada, y sumamente frustrante. Los gobiernos tienen la responsabilidad de mantener a los docentes, en unas condiciones de trabajo dignas y “soportables”. Los países necesitan (si quieren llevar la escolaridad obligatoria a amplios sectores de la población infanto-juvenil) muchos profesores. No pueden dejarlo exclusivamente en aras de la “vocación”, pues no existirían suficientes. Hacen falta muchos y buenos profesionales de la educación para afrontar un reto semejante. Y es por ello, que los gobiernos han de dictar leyes y medidas encaminadas a facilitar un buen ejercicio de la docencia. Los equipos Directivos de los centros deben velar por que ningún profesor sea humillado, vejado, y maltratado por sus alumnos o familiares de estos, o que se deje la salud en el intento. Si no se toman las medidas adecuadas, muchas personas como tú, orientadas en un principio a la enseñanza, huirán de ello casi, en los primeros contactos. No sé cómo estará el asunto en los países de tu entorno (veo que en México no muy bien), pero aquí en Europa, ya hace unos cuantos años, en Holanda no tenían suficientes docentes, creo que en Inglaterra sucedió algo parecido. En Francia las cosas no van mucho mejor, y aquí, en España, el “malestar docente” empieza a ser (ya lo es desde hace años) una constante.
    Te deseo suerte en tu nueva andadura.
    Un cordial saludo.

  54. estimado javier

    gracias por contestar mi mensaje.. en en efecto, veo en youtube vidios sobre la situaciónsw4r56 de los docentes en españa, y no dudo en afirma que, ni siquiera en las peliculas de violencia escolar americanas se ve una situacion tan alarmante.

    en Mexico no es muy distinto, quiza lo mas desesperante (y creo que es el meollo del asunto) es la TOTAL falta de interes de los alumnos por lo que el maestro dice. muchos alumnos con los cuales tuve contacto fuera del aula, se mostraban cordiales y amistosos conmigo, es a ivan el maestro al que odian no a ivan el hombre. es, creo, un síntoma de que el fin del sistema tradicional de educacion esta cerca.

    con todo, queridos ex colegas, me niego a seguir sufriendo. las escuelas te pagan mucho menos de lo que te hace trabajar (en la ultima ganaba algo asi como 100 peso la hora, mas o menos unos 9 dolares) y si tomamos encuenta que, la presiones por parte de las instituciones hacia los maestros es enorme y el apoyo nulo, entonces estamos hablando de que el maestro en el mundo es, en la actualidad, uno de los trabajadores mas explotados y maltratados que existen.

    honestamente, no pienso insistir, solo me aterra el que pasara. mantengo comunicacion con tres ex alumnos por internet: uno esta apunto de ser padre y ya trabaja en un empleo horrible y mal pagado, la otra de cajera en una tienda departamental de 8 a 8, y el tercero no hace nada (en mexico los llaman “generación ni ni” ni trabajan ni estudian. ¿que mundo haran estos muchachos? son el resultado de un sistema que privilegia la ignorancia y la indicipliana en aras del lucro. que tristeza de verdad.

    por ultimo, no esta de mas escuchar lo que pasa en otro ambitos. docentes de altisimo nivel como harold bloom y camille paglia hjan denunciado por años la degradacion de las humanidades en la universidad norteamericana. hablamos de instituciones poderosisimas (harvard, yale, etc) en donde en aras de mantener la millonaria matricula, los directivos, han trasformado los campus en autenticas gurderias. si como maestros en escuelas de educacion basica y media superior, sufrimos con las familias de los alumnos imaginen lo que ha de ser verselas con los papas de estos juniors

    gracias y creanme maestros en activo, tiene toda mi admiracion

  55. estimado javier

    perdon por abusar de este espacio y de tu tiempo, solo quisiera compartir una ultima cosa:

    en la primera escuela en la que trabaje, existe una materia llamada “desarrollo motivacional” el profesor que la impartia (llamado hector) murio de una forma espantosa. atropellado por un camion torton mientras conducia su motocicleta en una via no demasiado transitada.

    no responsabilizo a los alumnos, pero si al stress que causan. me toco observar el hartazgo de hector despues de sus clases. el definia la conducta de los alumnos como “transgrecion de la autoridad del profesor”.

    maestros ¿como esta impactando su trabajo en su vida familiar, emotiva y social? estoy seguro que mucho.

    suerte y gracias maestro yuste por este espacio ojala su tesis este en linea algun dia para consultarla

  56. Iván, resulta impactante lo que cuentas sobre la desgracia acaecida a tu compañero Héctor. No es extraño que el comportamiento de sus alumnos le produjera hartazgo hasta niveles difícilmente soportables. Es verdad que del accidente no puede culparse “directamente” a sus alumnos, pero, también es verdad que el estrés, la angustia y la imposibilidad de concentrarse, que esos comportamientos disruptivos provocan en muchos profesores, puede abocarles a afrontar de forma inadecuada determinadas situaciones y circunstancias que requieren máxima atención, para no acabar de forma grave y desgraciada.
    No sé si te has fijado, que desde este blog puede accederse a un foro con varios temas (cartela amarilla, arriba a la derecha), y que apenas tiene gente registrada. Lo creé precisamente para poder debatir de esto y otros temas relacionados con la violencia escolar desde todos sus ámbitos. Te invito a registrarte y poner allí tus opiniones. Espero que el foro se “mueva” un poco más. Mi blog tiene muchas visitas diarias y entra un mínimo de uno o dos mensajes cada tres días, a los que a veces tardo más de una semana en contestar. Sin embargo, el foro, herramienta mucho más adecuada para entablar conversaciones y diálogos cortos y en tiempo real, entre diferentes personas, sin mi concurso, apenas lo visita nadie. Te invito a que lo visites, te registres y “opines” sobre lo que hay allí, a ver si cunde el ejemplo y la gente se anima.
    Un cordial saludo.

  57. Estimado Javier:
    Soy profesora de Secundaria interina en un Instituto. No voy a decir la autonomía. Mi situación es la siguiente: doy clase a varios grupos de 1º y 2º de ESO. Los de 1º son especialmente conflicitivos y me resulta casi imposible mantener la disciplina en la clase. No me siento apoyada por el equipo directivo, y el director hoy me ha dicho que no puedo seguir así, y que si la situación no mejora llamará a la Inspección. Me sentí muy mal, hasta estuve llorando. ¿Me pueden despedir? Agradecería de usted cualquier orientación. Un cordial saludo

  58. Estimada profesora interina:
    Ser hoy docente de Secundaria se está convirtiendo en una profesión de riesgo. Deduzco de tu mensaje que lo estás pasando mal, porque te resulta casi imposible mantener la disciplina en clase. Te diré que, con 1º y 2º de ESO, incluso los docentes más “curtidos”, y con muchos años de servicio a sus espaldas, los que tienen “tablas” y experiencia, los que disponen de habilidades suficientes para manejar la dinámica del aula… ¡esos, incluso esos! , pierden más de un tercio de cada clase en mantener el orden, y la disciplina hasta conseguir una mínima atención de sus alumnos.
    Cuando el comportamiento disruptivo de los alumnos supera los límites que el profesor/a, es capaz de afrontar, sólo el Equipo Directivo del centro, concretamente la Jefatura de Estudios, tiene la capacidad real de eliminar o minimizar ese problema. Pero evidentemente debe hacerlo desde una perspectiva punitiva, y apoyando incondicionalmente al profesor que está “sufriendo” una situación violenta que no es capaz de controlar.
    Un director puede enviar informes negativos a la Inspección Técnica de Educación de cualquier profesor/a que no cumple adecuadamente y con profesionalidad su cometido. Que no cumpla los horarios, que falte con frecuencia sin justificación adecuada, que no asista a las reuniones preceptivas, que no realice la evaluación a los alumnos….pero creo que no van por ahí las cosas. No conozco tu caso, pero me da la impresión que quien no cumple verdaderamente con su cometido, es precisamente él. El tiene la obligación, al menos la “obligación moral” de ampararte e intervenir con los alumnos para que la situación mejore. No es motivo suficiente para poder echarte, el que no seas capaz de mantener el orden en el aula. Tendrá que exponer otros motivos ante el inspector, porque si no será él quien quede en evidencia.
    Platéale al director de tu centro, de forma minuciosa qué sucede en tus clases, qué hacen los alumnos, (me da la impresión que no te respetan) y detállale que no eres capaz de imponer orden porque tus alumnos hacen…dicen…etc. Y plantéale que si no se soluciona serás tú quien lo comunique a la Inspección y a los padres de tus alumnos que si se portan bien pero por el ambiente de la clase no “aprenderán nada”. No importa que seas interina, porque cómo docente, tienes los mismos derechos (exceptuando los derechos administrativos) que cualquier profesor titular del instituto.
    Soy de la opinión que este tipo de Directores y miembros de Equipos directivos que no apoyan a los profesores de sus centros frente a los “desmanes” de los alumnos, son quienes deberían ser apartados del cargo por las Administraciones Educativas. Pero desgraciadamente hay muchos directores de este tipo. Y por ello, si tu problema no se soluciona, te recomiendo que solicites una baja médica, pues estar sometida a esa presión, el estrés y la angustia sufrida te acabarán haciendo enfermar de verdad. No tienes porqué aguantar una situación semejante, cuando quienes tienen la obligación de ayudarte, no solo no lo hacen, sino que además te amenazan. Y por supuesto no debes sentirte nunca culpable. Hay otros institutos en que esas situaciones no se permiten bajo ningún concepto. El instituto dónde trabajo (soy el Jefe de Estudios) es uno de ellos.
    Espero que el problema se solucione pronto.
    Un cordial saludo.

  59. Estimado Javier:

    Tenía pensado escribir algo sobre este asunto tan triste, cuando buscando información he caído en tu blog. Soy profesor de música desde el año 2000 en que aprobé la oposición en Madrid y no puedo sino confirmar punto por punto lo que dices en tu artículo. Para mi lo de dar clases es una cuestión de supervivencia y, para no andarnos con rodeos, puedo decir que mi trabajo es en general un tormento, algo detestable y que si pudiese encontrar otra cosa, aun cobrando menos, no dudaría en abandonar.

    La prueba fehaciente de esta realidad la tenemos en la enorme burocracia de sanciones que gira en torno a las miles de sanciones que se acumulan anulamente en nuestros centros de Secundaria. Este dato, que tiende a ser minimizado por los Gobiernos y por los grupos de interés (psicopedagogos, inspectores, policía educativa) bastaría para plantear con toda su crudeza, que esto no funciona, que es un timo miserable e inmoral.

    Las causas de todo esto es algo que me supera. ¿Y las soluciones? Es ya tal el daño que se ha hecho que no es asunto fácil, incluso si se desamantelase todo el entramado de la LGSE-LOCE-LOE (lo cual sería una maravilla). ¿Recuperar la autoridad? ¿Cómo?

    Para terminar me gustaría indicar una dirección de un grupo denominado DESEDUCATIVOS en el cual participo y cuya razón de ser es la denuncia de este Sistema asqueroso y una renovación radical de la política y la filosofía educativa.

    http://deseducativos.com/

    Un saludo.

  60. Francisco Javier, siento profundamente la situación por la que estás pasando. Y desgraciadamente, son muchos los docentes para quienes día tras días, la entrada en las aulas se convierte en un calvario. Estoy de acuerdo contigo en que se necesita una renovación radical de la política y la filosofía educativa.
    Veo que prestas tus servicios en la Comunidad Autónoma de Madrid. Yo también. Y te diré que esa enorme burocracia que gira en torno a las sanciones que año tras año se acumulan en los IES, desde hace año y medio, al menos en nuestra Comunidad, puede reducirse a la mínima expresión siempre que los equipos directivos de los centros lo decidan.
    En mi instituto, no se permite bajo ningún concepto que un profesor lo pase mal por falta de respeto de sus alumnos, y desde el equipo directivo intentamos atajar esa problemática de forma drástica y fulminante. Lamento profundamente, desde mi puesto como Jefe de Estudios, cuando tardo algún tiempo en enterarme de esas situaciones. En el momento que detectamos algo así, y procuramos estar muy al tanto de ello, actuamos con firmeza desde el equipo directivo. Te diré que el claustro de mi instituto lo componen 113 profesores. Pasan anualmente por él entre 20 y 25 interinos cada año y casi todos los que pueden repetir al año siguiente, vuelven a confirmar.
    Lo que quiero decirte, es que con la nueva legislación de la Comunidad de Madrid (en otras comunidades ni lo han planteado), los Directores de los IES disponen de armas poderosas y suficientes para solucionar este problema y por ello, en mi opinión, tienen una gran responsabilidad respecto a solucionar o no este problema.

    La desgracia es que en un 95 % de los centros, los equipos directivos no quieren “asumir” esas responsabilidades y “culpan” a los docentes de no ser capaces de “poner orden en sus clases”, lo cual verdaderamente es una aberración absoluta.
    En este blog, tengo un foro en donde tus comentarios pueden ser respondidos por otros colegas en la misma situación que tú. Te invito a registrarte y a dejar allí algún comentario dentro del tema “Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor”, en el artículo “agresiones a docentes”.
    Te deseo lo mejor. Ojalá pueda solucionarse tu problema.
    Un cordial saludo.

  61. Necesito una orientación suya, no tiene relación con la violencia escolar, pero en una ocasión le consulte sobre un caso, que por lo que he leido considero que se trata de hiperactividad y deficit de atención. Este diagnóstico o condición se puede revertir o superar con tratamiento medico. Los medicamentos para estos casos siempre son sedantes nerviosos?, crean dependencia?, tienen efectos colaterales?. vivo en Venezuela, no se cual sería el especialista idoneo para tratar este problema. Ah me gustaría saber cual es su profesión. Saludos, muchas gracias por su atención, Dios le bendiga grandemente.

  62. Rosa, el tratamiento de TDAH requiere por un lado terapia psicológica y por otra (aunque no siempre) fármacos concretos, que deben ser administrados bajo prescripción y supervisión médica, generalmente, por un médico especialista en psiquiatría. Los medicamentos usados para el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se denominan psicoestimulantes. Suelen usarse fármacos cómo metilfenidato, dextroanfetamina y una mezcla racémica de d-anfetamina y l-anfetamina. Curiosamente estos medicamentos que tienen un efecto estimulante en la mayoría de la gente, al activar zonas del cerebro necesarias para concentrar la atención, tienen el efecto contrario en los niños que padecen ese síndrome, cuya característica más sobresaliente es precisamente la imposibilidad de centrar su atención durante un tiempo prolongado. En ellos, actúan como calmantes. En otras ocasiones, también se usa la atomoxetina, clonidina, desipramina, imipramina y bupropión.
    Ciertamente, al tomar psicolestimulantes, puede acelerarse el ritmo cardiaco, aumentando la presión arterial, o aparecer “desgana” y pérdida de apetito, o dolor de cabeza o estómago. A veces sobre todo en niños, el tratamiento prolongado puede implicar por todo lo dicho pérdida de peso. Pero por ello, ha de tomarse el fármaco bajo estricto control médico. El especialista recetará la menor dosis posible que permita controlar la hiperactividad compulsiva, e indicará la dosis correcta (1/4 de pastilla, 1/3, ½…). A veces puede dejarse de tomar el medicamento los fines de semana. La medicación debe tomarse, o administrarse al niño que sufre el síndrome, exactamente tal y cómo diga el médico, y si observamos que no funciona es necesario comunicarlo, pues a veces, el psiquiatra optará por dos medicamentos diferentes y dosis distintas hasta encontrar el más adecuado (tanto el fármaco como la dosis) para la persona en tratamiento. Suelen tomarse entre 30 y 45 minutos antes de las comidas, pero será el médico, quien con tus informaciones y posibilidades de administrárselo, determine los mejores momentos para las tomas. Podría optar también, en función de las circunstancias, por la que se denomina “toma de acción prolongada”, una sola toma al día antes de la primera comida, o bien antes de acostarse.
    No debes tener ningún miedo al tratamiento, siempre que se lleve a cabo bajo un estricto control médico, porque se ha demostrado que los fármacos utilizados para tratar el TDAH mejoran la capacidad que tiene una persona de realizar tareas específicas tal como poner atención o tener más autocontrol en ciertas situaciones o circunstancias. No se sabe si esta medicación es capaz de mejorar otros aspectos de la vida cotidiana, como las relaciones interpersonales o habilidades del aprendizaje y de la lectura. Pero sí es cierto que cuando los niños que tienen TDAH no logran superar los objetivos educativos y fracasan en la escuela, el tratamiento médico en la mayoría de las ocasiones implica la obtención de mejores calificaciones y mejor comportamiento en el aula.
    La duración de los tratamientos varía de una persona a otra. Algunos niños toman la medicación durante uno o dos años, mientras que otros toman los fármacos durante varios años. Incluso, algunos han de seguir tomándolos durante la edad adulta. Y en muchas ocasiones, en estos tratamiento largos, puede suspenderse (siempre a criterio del médico, que escuchará los comentarios de los padres y maestros respecto a la conducta del niño tratado) durante las vacaciones escolares.
    Son dos los especialistas idóneos, el psicólogo y el psiquiatra, y ambos son necesarios para tratar el TDAH (aunque a veces, si puede controlarse solo con terapia, puede prescindirse del psiquiatra). El psicólogo marcará las pautas y el tratamiento desde una perspectiva psicoterapéutica, y el psiquiatra prescribirá los fármacos idóneos y las dosis adecuadas, a la vez que controla la salud del niño.
    En Europa, estos tratamientos no conllevan ningún tipo de riesgo porque suelen hacerse desde un estricto control médico, y si a ello se añade la buena atención terapéutica de un psicólogo especialista en el tema, lo más probable es que el tratamiento sea un éxito. No sé en Venezuela, pero supongo que allí también habrá buenos terapeutas. Pero no olvides que la medicación siempre debe ser prescrita por un médico, y a ser posible, especialista en psiquiatría.
    Preguntas también por mi profesión. Soy doctor en psicología, y me dedico a la docencia desde hace más de 30 años.
    Espero que soluciones pronto el problema.
    Un cordial saludo.

  63. Muchas gracias por sus buenos deseos y su detallada orientación, le ruego a Dios lo bendiga poderosamente, por esa disposición de su tiempo para brindar orientación y ayuda a quienes se la solicitan.
    Me gustaria si está dentro de sus posibilidades, me describiera las características que presentan los niños con TDAH y/ o un test que pudiera llenar para conversar con los padres del niño afectado (mi nieto), que conocen poco de esto para ayudarlos a tomar la decisición de buscar ayuda especializada, porque tiene10 años de edad y generalmente se siente frustrado, rechazado por sus compañeros de clase y hasta por algunos familiares, no le puedo negar que en muchas ocasiones me altero por sus constantes trastadas y me pregunto, que queda para los demás?, aunado a esto tiene poca atención por parte de la docente a quien le queda más fáci dejarlo que haga o no haga lo indicado en clase, pues lamentablemente, aquí los docentes no reciben orientación para atender y ayudar niños con estos problemas.

  64. Rosa, las características que suele presentar un niño con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) es una excesiva movilidad y una tremenda falta de concentración en las tareas encomendadas. Ello hace que en la escuela sean frecuentemente amonestados cuando no sancionados. Estos niños no son capaces de “estarse quietos en clase, y “molestan” con frecuencia sus siendo incapaces de terminar los trabajos escolares. En casa a menudo dan disgustos a sus padres, porque continuamente estará haciendo alguna “trastada”, “rompiendo cosas”, “mintiendo a menudo” y “no estando quieto ni un segundo”. Todo esto altera sobremanera a los padres, y en el colegio, no tendrá amigos porque nadie quiere estar con él, porque se irrita a menudo, no cumple las normas en los juegos, chilla con frecuencia, y siempre se estará “pegando” con alguno.
    Te enviaré a tiu correo particular un pdf que te servirá de gran ayuda.
    Un cordial saludo.

  65. Buenas tardes:

    Soy profesora de secundaria y bachillerato en un centro concertado-privado.

    Me he sentido muy identificada con lo que escribes en tu artículo sobre profesores que sienten angustia al llegar al aula. Este es mi segundo año dando clase, y entrar en una de las aulas, de 2º de ESO, donde doy matemáticas todos los días de la semana, me crea una angustia y ansiedad enormes, pues no sé como manejar la situación con niños que faltan al respeto o interrumpen constantemente.

    Yo quiero buscar algún tipo de ayuda profesional que me ayude a tener menos stress, y sobre todo, a saber como hacer frente a estas situaciones, y a mantener el control en el aula.
    No he encontrado nada mirando por internet, y la orientadora del colegio no me ha ayudado cuando he intentado hablar con ella.

    Por favor, si sabéis de algún sitio, indicádmelo.

    Gracias,

    Marta

  66. Estimada Marta:
    Tal y como dije en una respuesta anterior a una joven profesora interina, el ser hoy docente de Secundaria se está convirtiendo en una profesión de riesgo. Llevas poco tiempo dando clase pero te diré que con alumnos de 1º y 2º de ESO, incluso los docentes más “curtidos”, y con muchos años de servicio a sus espaldas, los que tienen “tablas” y experiencia, los que disponen de habilidades suficientes para manejar la dinámica del aula… ¡esos, incluso esos! , pierden más de un tercio de cada clase en mantener el orden, y la disciplina hasta conseguir una mínima atención de sus alumnos.
    Cuando el comportamiento disruptivo de los alumnos supera los límites que el profesor/a, es capaz de afrontar, sólo el Equipo Directivo del centro, concretamente la Jefatura de Estudios, tiene la capacidad real de eliminar o minimizar ese problema. Pero evidentemente debe hacerlo desde una perspectiva punitiva, y apoyando incondicionalmente al profesor que está “sufriendo” una situación violenta que no es capaz de controlar.
    Desgraciadamente no en todos los centros educativos, los Equipos Directivos intervienen adecuadamente para cortar de raíz las conductas disruptivas de los alumnos y las faltas de respeto de éstos hacia sus profesores. Incluso algunos Directores y Jefes de Estudios, (más de los deseables), culpan al propio docente de no ser “capaz” de mantener e imponer el orden en sus clases, y eso lo único que produce es la elevación de la angustia y el estrés en el docente, ya que no sólo no le ayudan a resolver el problema, sino que le culpan de ello.
    Opino que este tipo de Directores y miembros de Equipos directivos que no apoyan a los profesores de sus centros frente a los “desmanes” de los alumnos, deberían ser apartados del cargo por las Administraciones Educativas. Pero desgraciadamente como digo hay muchos directores de este tipo. Habla con algún compañero/a con varios años de experiencia docente y pídele consejo. Cuéntale lo mal que lo pasas y solicita, por favor su ayuda. Comunica al Tutor/a de ese curso los problemas que tienes con sus “tutoradnos” para que hable con ellos sobre el tema y les haga saber que así sólo conseguirán suspender al final de curso, algo que tú, por supuesto no deseas.
    Resulta positivo, como bien apuntas, que realizases cursos sobre control del estrés y de inteligencia emocional. En estos últimos aprenderás estrategias para el control de la dinámica del aula. No sé desde dónde escribes, pero sea de dónde sea, dirígete a los organismos oficiales dependientes de la Consejería de educación. Allí te informarán de dónde se realizan estos cursos y las fechas y horarios correspondientes. También podrías dirigirte a la sección educativa de algún sindicato, pues en sus manos ha quedado una parte importante de la gestión relativa a la formación del profesorado (al menos en Madrid). Muchas Universidades organizan cursos de verano relativos a este tema, y sería también una buena opción.
    Mucho ánimo. Espero que se solucionen pronto tus problemas en ese aula de 2º de ESO y que encuentres información sobre los cursos que deseas realizar.
    Un cordial saludo.

  67. AUXILIOOOOOOOOOOOOOOOOO
    Hola amigos, importantes comentarios,por favor díganme en que se sustenta, que un maestro debe tener mas de 30 alumnos en el aula. Tengo mas de 45 alumno y estoy a punto de enloquecer. Pero en el departamento en el que trabajo dicen que es una norma del MEN y que se debe cumplir. Ademas, mientras unos docentes nos sentimos ahogados con tantos alumnos encima, otros docentes en el mismo departamento se encuentran de brazos cruzados sin asignación académica, Sé, que esta clase de violencia solo se da en mi pais pero busco un sustento que permita entablar una acción legal.

    Amigos docentes un abrazo fraternal.

    Bernardita.

  68. Bernardita, desde luego, tener 30 alumnos ya resulta complicado para el docente, pero tener 45, desde luego, debe resultar “enloquecedor”, especialmente si son alumnos de edades comprendidas entre los 7 y los 14 o 15 años.
    La disminución de la ratio escolar depende de los gobiernos de cada país, especialmente en lo que se refiere a la enseñanza pública. Aquí en España, la ratio máxima en la Educación Secundaria Obligatoria es de 30 alumnos, y hasta 40 en las clases de bachillerato o Ciclos formativos de Grado medio o Superior, donde los alumnos son ya mayores de 16 años. En Primaria, el máximo son 25 alumnos por clase, y en infantil 20.
    Entablar una acción legal si eso está contemplado en la Ley o no está especificado, resulta una tarea prácticamente imposible. Pero sí puedes formar “plataformas” o “agrupaciones” de docentes descontentos que aporten ante las autoridades la imposibilidad de ofertar una educación de cierta calidad en esas condiciones. Si existen sindicatos de enseñantes en tu país (imagino que no), son ellos quienes han de movilizarse para conseguir rebajar el número máximo de alumnos por aulas, si no, puedes empezar tu, desde agrupaciones cómo las que te propongo que formes, haciendo intervenciones en los medios de comunicación denunciando el problema y solicitando la ayuda de padres de alumnos para que con sus movilizaciones y exigencias de una mejor enseñanza, hagan replantearse al gobierno de tu país, la necesidad de invertir más dinero en educación porque un país se juega su futuro y su destino precisamente en la educación que ofrece a sus niños y jóvenes.
    Espero que coseches muchos éxitos, o que al menos siembres la “semilla” que en un futuro relativamente próximo permita a los docentes de tu país tener un número mucho más reducido de alumnos, algo absolutamente necesario para desarrollar una docencia de calidad.
    Un cordial saludo.

  69. Me acabo de encontrar con todos estos comentarios de profesores. He intentado leerlos todos, pero no se si voy a estar repitiendo lo que otros ya han dicho. Soy profesora de castellano y me he encontrado con alumnos terribles a los que es imposible controlar porque tienen una gran seguridad en que de una manera u otra les van dar su diploma. Lo peor es que han decidido que la mejor manera de pasar el tiempo obligatorio en la escuela es NO dejando que los profesores instruyan o que los estudiantes normales ( por los que muchos de nosotros seguimos adelante) puedan aprender. Generalmente suelen ser estudiantes con expedientes por mal comportamiento, con un gran habilidad para camelar a los directores de que ellos ‘no han hecho nada’. Hay otro problema y es que muchos de estos angelitos tienen una familia que les arropa, poderosa y despreciativa hacia los profesores que tienen por el cuello a los directores. Otro problema es que los consejeros tan importantes en los colegios para ayudar a los alumnos que lo necesitan…. por otro lado generalmente no tienen experiencia en la clase, por lo que desgraciadamente suelen estar de parte del alumno en contra del profesor, o simplemente tienen que regirse por normas y regulaciones que protegen a los gamberros que todos tenemos que aguantar. Esto mismo la pasa a las direcciones escolares. Desgraciadamente tenemos que trabajar en las aulas con alumnos que se las saben todas (me he encontrado con demasiados alumnos de terrible conducta que son hijos de educadores). Se saben hasta donde pueden llegar y como quejarse de que la profe es injusta, etc. Todos tenemos las manos atadas porque muchas de las utopicas reglamentaciones y normas que se dictan para regir y evaluar un colegio…. estan escritas por PhDs que no han salido de su torre de marfil y se creen con experiencia suficiente para decirnos como hacer las cosas en la clase…. No tienen ni idea …. pero tienen un PhD y la oreja de los politicos y los altos cargos de las administraciones….. que a su vez no tienen NI IDEA de lo que es sobrevivir en una pecera (la clase) rodeada de peces que como tu sufren el acoso continuo de 4 o 5 piranas… porque no suelen ser mas de 4 o 5. Es terrible pero hasta que las normas y las reglamentaciones UTOPICAS de esta banda de TEORICOS sigan en vigencia, no habra arreglo. Cuanto lo siento … Porque yo todavia quiero poder experimentar la felicidad que un alumno ‘normal’
    siente al entender por fin algo bien…. Deberiamos como profesores empezar por identificar honestamente a los 20 o 30 estudiantes pirana (y no todos los profesores pueden ser honestos porque si te quejas es que no sabes–otra estupidez de la torre de marfil) y ponerlos en su pecera privada para que nos dejen en paz a los demas… y por supuesto para que estudien pero en su pecerita…. no hace falta pegar pero si aislar los en defensa de los estudiantes ‘normales’ y de los profesores. Buena conversacion pero tenemos que buscar soluciones…. y se puede instruir y aprender pero hay que extirpar a los que no tienen otro deseo en la escuela que no dejar a nadie hacer nada…. y en un mes las piranas han sido identificadas de sobra.

    Gloria

  70. Gloria, impartir clase hoy a alumnos de secundaria se ha convertido en una profesión de riesgo. A las cada vez más numerosas agresiones físicas que reciben algunos docentes por parte de determinados alumnos o de familiares de estos, se une el estrés insoportable que a algunos docentes les supone entrar en determinadas clases. Y ello afecta directamente a su salud psíquica.
    El apoyo incondicional que algunos padres otorgan a sus hijos, sumerge en una gran indefensión al docente, quien sólo puede ser “rescatado” con el apoyo incondicional del Equipo Directivo del centro (Director y Jefe de estudios). Pero desgraciadamente, la norma es, precisamente, que suceda lo contrario. Un profesor con dificultades es incluso culpabilizado por la mayoría de Equipos Directivos y por sus propios compañeros de “no se capaz” de hacerse con la clase y de “no valer para la profesión”. Para colmo, la pedagogía moderna que absolutiza al alumno, hace que, como bien dices, una mayoría de Orientadores se muestren más proclives a ayudar al alumno “disculpándolo” y encontrando siempre “la razón que lo justifica”. Craso error a mi entender. Ciertamente hay variables y elementos que podrían “explicar” la conducta disruptiva y violenta de los alumnos, pero “nunca justificarla” que es a lo que en la mayoría de los casos, se tiende.
    Estoy de acuerdo contigo en todos los planteamientos que aportas en tu mensaje. Ciertamente, nos han tocado vivir y trabajar en una época en que la educación se encuentra inmersa en graves problemas, que hemos de intentar solventar con ánimo y con nuestro mejor “hacer”. Dices que basta un mes para identificar a los alumnos problemáticos. Te aseguro que un profesor con experiencia es capaz de detectarlos en una sola semana. La Administración se empeña (por aquello de “la atención a la diversidad”…menuda falacia) a que estos alumnos permanezcan en el aula, cuando debería ofrecérseles “salidas” que el Centro como tal no puede ofrecer. Tampoco puede afrontar los comportamientos violentos y disruptivos de ciertos alumnos (algunos con graves problemas psíquicos) porque no tiene soluciones para ello, y mientras, esos alumnos perjudican enormemente el aprendizaje de sus propios compañeros, y erosionan, despacio pero sin pausa, la salud física y psíquica del profesor.
    El arreglo de la situación actual necesita una “voladura” controlada. Necesita que la propia sociedad se dé cuenta de las generaciones que estamos formando, y de las graves carencias con que estos adolescentes van a afrontar su futuro y exijan SOLUCIONES. Solo cuando sea una verdadera exigencia social, los políticos abordarán el tema de forma adecuada. Mientras tanto, los docentes debemos exigir apoyo incondicional a nuestros directivos y tratar de hacerles ver a los padres que el “profesor siempre tiene razón, incluso cuando no la tiene”. Yo soy Jefe de Estudios en un IES y no permito, bajo ninguna circunstancia (en cuento me entero del problema) que ningún profesor lo “pase mal” como consecuencia del comportamiento inadecuado de sus alumnos. Esa frase que acabo de entrecomillar la empleo con frecuencia a ciertos alumnos, y les aclaro el porqué un “profesor siempre tiene razón, incluso cuando no la tiene”.
    Mucho ánimo en tu lucha diaria con los alumnos. Se necesitan muchos docentes concienciados del problema para que la situación, aunque sea lentamente, vaya cambiando “a mejor”. Esperemos que en los próximos años, no haya ningún profesor que a consecuencia de estos problemas, acabe planteándose cambiar con urgencia de profesión.
    Un cordial saludo.

  71. Estimado Javier:
    Sabes tu tema es muy importante hoy en día, dado que siempre es mencionado el bullying entre alumnos y no así el de profesores, soy alumna de la univerdad y estoy haciendo mi tesis sobre esto, quería saber si ud. tal vez me podría facilitar algo de información, me serviría muchísimo muchas gracias.

  72. Patricia, no entiendo muy bien si te refieres al “acoso” que puede sufrir un docente por parte de sus alumnos, o si te refieres a la violencia que un profesor puede sufrir por parte de sus propios compañeros. En ninguno de los dos casos podría calificarse de bullying, pues ese es el término utilizado para referirse a la “violencia entre iguales”. La violencia entre docentes se enmarcaría en el acoso laboral o mobbing relativamente frecuente entre directivos y subordinados, o incluso entre trabajadores de una misma escala o status.
    Si estás desarrollando tu tesis, en relación a la primera premisa, puedo completarte la bibliografía que cito en el artículo en el que has dejado tu mensaje (si estás interesada en ello dímelo en otro mensaje). Si tu trabajo se refiere al segundo planteamiento te recomiendo que leas algún libro de Iñaki Piñuel, doctor en Psicología del trabajo y de la Organización, especialista y divulgador del síndrome del “Acoso en el trabajo” o mobbing. En el año 2005, Plaza Edición publica “Mobbing en la Universidad” de Rosa Peñasco.
    En el libro “Mobbing: Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo” ed Sal Terrae hay un cuestionario de 42 ítems con el que valorar si una persona sufre realmente acoso en su trabajo. Quizás podrías utilizarlo en tu investigación.
    Un cordial saludo.

  73. Estimada me refería a las agresiones de alumno a profesor, muchas gracias por responderme con tanta prontitud muchas gracias.

  74. Patricia, los datos aportados en el artículo, figuran en mi tesis doctoral, defendida en el año 2006. La referencia completa de la tesis es:
    - Yuste, J (2006). “La violencia en los Institutos de Educación Secundaria. Una propuesta de intervención”. Tesis doctoral no publicada. Madrid. UNED.
    A partir de la tesis, y junto con la codirectora, he publicado dos libros. El trabajo de investigación aparece completo en la tesis, pero un gran resumen de éste está en uno de esos dos libros cuya referencia es:
    - Yuste, J. y Del Campo M.E. (2009). “Habilidades sociales frente al bullying y cualquier tipo de violencia en el aula”. Madrid. Sanz y Torres.
    El resto de bibliografía citada en el artículo te la escribo a continuación
    - Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.
    - Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.
    - C.I.D.E. (1995) . Evaluación del profesorado de Educación Secundaria. Análisis de tendencias y diseño de un plan de evaluación. Madrid. Ministerio de Educación y Ciencia.
    - Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.
    - García Correa, A. (1996) . La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.
    - García – Valiño, I. (2003). Ignacio García -Valiño, novelista y Orientador de Secundaria. Escuela Española nº 3.603, (4 de diciembre), pg. 9.
    - Pastor, B. (2002) . ¿Qué pasa en las aulas ? . Barcelona. Planeta. S.A.
    - Pérez, Mª.C.; Ojeda, J.; Hiertas, S.; García, V.; y Agrait, P. (2002). Las condiciones de salud laboral en el colectivo de trabajadores de la Enseñanza de la Comunidad de Madrid. Madrid. UGT Madrid.
    - Terry, A. A. (1998) . Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.
    - Villanueva Velasco, R. (2000). La salud laboral del docente. Madrid. CCOO.
    Un cordial saludo

  75. Estimado Sr. Yuste,
    Lo felicito por sus acertados comentarios y labor de investigación. ¿Podría proporcionarme, por favor, algún artículo suyo sobre la violencia contra los profesores?. Estoy realizando una investigación al respecto y mucho me ayudaría usted.
    Atentamente.

  76. Sr. Yuste,
    Disculpe, le envío mi email: momartino@yahoo.com

    Gracias.

  77. Manuel. Tanto este artículo del blog, como el que te enviaré a tu correo particular en pdf, más ampliado, se refieren al estudio realizado en mi tesis doctoral, defendida en la UNED en marzo de 2006. La tesis no está publicada pero puede consultarse en la sede central de Madrid de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Algún día digitalizaré toda mi tesis y la publicaré en el blog.
    Si lees mi respuesta a Patricia, encima de tu mensaje, verás que le pongo casi toda la bibliografía del artículo del blog. Si en el pdf que te envío aparece alguna referencia bibliográfica que no está ahí, pídemelo y te la completo.
    En realidad, esta es una parte muy pequeña de mi tesis, pues el grueso de ella lo dedico al bullying, y a eficacia de la enseñanza de habilidades sociales para afrontarlo a partir de investigaciones con más de 500 alumnos de Educación Secundaria participantes, de 35 Institutos de la Comunidad Autónoma de Madrid.
    Un cordial saludo.

  78. Es triste leer este artículo y ver que los docentes sufren haciendo su trabajo en distintas partes del mundo. Yo los acompaño desde Argentina, como docente que padece lo mismo que se lee en esta nota…
    Es triste tener una profesión que uno ha elegido con pasión y al ejercerla sentirse dañado psicológicamente por alumnos inadaptados producto de una sociedad sin límites. Nos digan lo que nos digan, quienes no están en el aula no tienen noción de la violencia que vivimos allí adentro. Llevo 3 años viendo como empeora el sistema educativo argentino y después de sufrir nuevamente violencia verbal en un aula el día lunes, he decidido que esta profesión no quiero ejercerla más. Para mi, sentir esto es lamentable, pero REAL.

  79. Florencia, ciertamente dar clase hoy a alumnos de Secundaria no es fácil. Exige un enorme esfuerzo, que prácticamente nunca se ve recompensado, cuando no, como en tu caso, ese esfuerzo es “pagado” con humillaciones y vejaciones por parte de esos adolescentes a quien nos esforzamos por instruir y educar.
    Siento enormemente la situación que dices padecer desde hace tres años, y siento que el equipo directivo de ese colegio no haya tomado las medidas oportunas para que esas situaciones dejen de producirse entre sus profesores. Como bien apuntas, nadie de fuera conoce el sufrimiento al que se ven sometidos algunos docentes (cada vez en mayor número), día tras día, en el desempeño de sus funciones. Es un infierno para ellos enfrentarse a determinados grupos de alumnos, y sin el apoyo de Jefatura de Estudios y la dirección del centro, abordar esas clases se convierte para ellos en “tarea imposible” viéndose abocados al estrés continuo y a la depresión.
    Espero que encuentres un futuro mejor fuera de las aulas. No merece la pena soportar un sufrimiento cada vez más intenso sin al menos una leve esperanza de futuro. Tú has decidido dejarlo. Ojalá te vaya bien.
    Un cordial saludo.

  80. Hola. Soy maestra y ultimamente he tenido conflictos con un grupo. Me gustaria que me pudieras auxiliar con esto, porque es un grupo pequeño donde es manejado por 2 lideres, se perio mi autoriodad por intervencion de la direccion, Necesito ayuda. Ojala pudiera tener una cuenta para poder expresarte mi inquietud. Gracias

  81. Sandra, me hago una perfecta idea de lo mal que debes estar pasándolo. Una vez que desaparece la autoridad del docente, entrar en clase cada día, puede convertirse en algo tremendamente estresante. Una angustia diaria que al final, acaba pasando factura a la salud.
    En estos casos, si la dirección o la jefatura de estudios del centro no intervienen de forma contundente, para el profesor, resulta absolutamente imposible reconducir la situación. No sé desde dónde escribes, pero aquí, en España, una dejación de funciones del equipo directivo podría incluso ser denunciada ante los tribunales.
    En este post hay varios mensajes de otros docentes en una situación similar a la tuya. Lee las respuestas que les doy a ellos. Quizás en alguna haya algo que te aporte siquiera alguna posible solución. De todas formas, para poder ofrecerte algún consejo eficaz, necesitaría saber más cosas del problema, por ejemplo desde dónde escribes, las edades de tus alumnos, y las características concretas del entorno social y docente en que se halla inmerso el centro educativo dónde trabajas.
    En principio, como te he dicho, lee mis respuestas a mensajes similares al tuyo. Después, si lo deseas vuelve a escribir concretando más las circunstancias y trataré de ayudarte.
    Ánimo. Esperemos que la situación sea únicamente “pasajera”.
    Un cordial saludo.

  82. Hola Javier Yuste,
    Soy una profesora interina de tecnología que te escribió hace dos cursos, cuando estaba viviendo una situación terrible respecto a la falta de respeto por parte de mis alumnos. Realmente, cada vez me doy más cuenta de lo esencial que es el modo de actuar de la jefatura de estudios para atajar cualquier tipo de problemas. Cada año estoy en un centro distinto, el año pasado me toco un centro con una jefatura excelente, apenas tuve problemas de disciplina y cuando una compañera tuvo un problema en un grupo el jefe de estudios se involucró completamente y nos pidió al resto de profesores que impartíamos en el mismo grupo que le informásemos sobre cualquier mal comportamiento en el mismo. Este año ya no es lo mismo, en el centro en el que estoy noto que los compañeros se sienten poco apoyados por jefatura. Los alumnos en general son más conflictivos y, sin llegar a ser el infierno que pasé hace dos años, estoy sufriendo faltas de respeto por parte de los alumnos de un grupo. Tengo bastante miedo, puede que este algo traumatizada por la experiencia que viví en otro centro, veo que estamos a principios de curso y, quizá por comparación con la experiencia anterior, temo que esto vaya a peor. Lo único que deseo es ser lo suficientemente fuerte como para que me afecte lo menos posible, poder mostrarme serena y que la experiencia me sirva para aprender y mejorar, no para traumatizarme y estar a la defensiva.

  83. Covadonga, me alegra que, a pesar de que las cosas no van del todo bien este año, al menos no es tan “dramático”, como tú misma dices, en relación a como era tu situación hace un par de cursos.
    Ciertamente la forma en que una Jefatura de Estudios aborda los problemas de disciplina de los alumnos, incide sin duda en “el respeto” que determinados alumnos mostrarán a sus profesores. Cuando un Jefe de Estudios no interviene de forma contundente para atajar ese tipo de indisciplina, puede llegar a convertirse en un “infierno” para el docente, entrar en esas aulas. Y no me cabe ninguna duda que el funcionamiento de ese IES es muy deficiente. Eso se refleja además en las matrículas para primero de ESO, pues las peticiones serán muy inferiores a las plazas ofertadas siempre que los padres de alumnos tengan opciones de elegir otro centro educativo cercano.
    Es importante que te muestres tranquila porque si no, esa intranquilidad y falta de seguridad la trasmitirás a tus alumnos y ello es un “arma” muy importante en manos de esos “alumnos díscolos”, algunos muy inteligentes, capaces, como digo en el artículo donde dejaste tu mensaje, de destruir totalmente la personalidad del docente.
    Piensa que la experiencia que vayas acumulando te aportará las “tablas” suficientes para abordar situaciones conflictivas. Cuando se consiguen, se pueden afrontar sin el concurso de la Jefatura de Estudios, aunque este, seguirá siendo indispensable para afrontar determinados eventos indisciplinarios. Es difícil, y más si cada año vas a un IES nuevo hacer amistades, pero te aconsejo que busques apoyo en compañeros definitivos en el centro, que den clase a los cursos con los que tú tienes más problemas. Cuéntales lo que te sucede. Ellos pueden aportarte alguna estrategia para usar con esos alumnos. Habla también con el tutor/a de esos cursos y plantea la situación, comentándole las faltas de respeto que esos alumnos cometen contigo, y pídele su ayuda para que la situación cambie. En las evaluaciones, No tengas ninguna vergüenza y comenta el asunto al equipo docente al completo. Lo más probable es que esos alumnos estén haciendo lo mismo a algún profesor/a más y entonces juntos haréis más fuerza al presentar esas quejas ante la Jefatura de Estudios o la Dirección.
    No pienses nunca que la cosa irá a peor, porque podría ser así, o no, y cuanto más lo pienses, (aunque no fuera a peor) sentirás más angustia, que repercutirá muy negativamente en tu trabajo docente.
    Mucho ánimo. Ya verás como a medida que acumulas experiencia docente afrontarás estos problemas de otra forma, más eficaz, y con mucho menor coste estresante.
    Un cordial saludo.

  84. hola:
    Soy formadora de formadores y cada día me encuentro con futuros o actuales docentes con una gran dificultad para asumir la evidencia de la realidad del docente y la gran exigencia que esta tarea requiere.
    Para muchas personas la formación es una forma fácil de ganar dinero con unos largos periodos de vacaciones, cosa poco realista, ya que si queremos hacer bien nuestro trabajo exige de una gran preparación de clases y materiales, muchas tareas burocraticas (evaluaciones,programaciones, etc,) y un gran manejo de las habilidades sociales.

    Ya teniendo una gran vocación, esta tarea exige un gran autocontrol, una gran capacidad de automotivación y una de gestión del estrés.

    La falta de valoración a la tarea del docente a nivel social, percibida en los mismos términos que comentaba (ganan mucho, curran poco) no ayuda mucho a mejorar la situación.

    Desde mi punto de vista los formadores necesitamos un trabajo constante de nuestra inteligencia emocional y debemos unirnos para que de forma colaborativa hacer que la sociedad valore nuestro trabajo,
    quedarnos en la queja de que es dificil y cada dia peor, no es la solución, usar nuestras capacidades para autocuidarnos y crear nuevos escenarios es nuestra responsabilidad.

  85. Amparo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Efectivamente, quedarnos únicamente en la queja de que es “difícil y cada día peor” el impartir clases, no es solución. Hoy por hoy, la inteligencia emocional es algo que cualquier docente de secundaria ha de “cuidar” y “vigilar” de forma prioritaria para aumentar cómo bien dices su capacidad de “auto cuidado”.
    Un cordial saludo.

  86. Tengo 54 años y llevo 32 años siendo docente en diferentes Institutos públicos. Me encanta enseñar pero en estos momentos me siento impotente en muchas ocasiones para soportar el nivel de estrés y angustia que he ido acumulando a lo largo de todos estos años. Llego a casa agotada y angustiada. No soporto ver como cada día entro en el aula y observo la desgana bastante generalizada que muestran los alumnos. No escuchan, estudian poco y los valores educacionales que poseen cada vez son peores. Trabajo en un instituto pequeño y el alumnado es de clase social media. No es que el comportamiento que tienen los alumnos conmigo sea peor que con otros profesores, al contrario aún soy de las afortunadas pero me siento agotada. Entrar en el aula y cada día tener que pedir que se callen, que saquen los libros y el material para empezar la clase, que recojan los papeles del suelo, que no se levanten sin permiso, que no hablen todos a la vez cuando preguntan, que hagan los ejercicios, que no salgan o entren a la estampida cuando acaba una clase, que se respeten entre ellos, que hablen con un tono de voz adecuado (no a gritos) si tienen que hacer algún ejercicio en grupo, que respeten las normas de convivencia, que sean tolerantes,…. es agotador.
    Un saludo

  87. Remei, entiendo perfectamente ese sentimiento que trasmites en tu mensaje. A pesar de que te gusta la tarea de enseñar, a pesar de la mucha experiencia docente acumulada, que sin duda te proporciona estrategias suficientes para controlar el desarrollo de la clase y que, como dices, el comportamiento de tus alumnos no es peor que con otros compañeros (incluso mejor)…a pesar de todo, terminas agotada.
    Dar clase hoy en secundaria no es fácil. Es una tarea, como dices, realmente agotadora. Yo tengo 55 años y no “me veo” con 70 años “peleando” con el tipo de alumnos que tenemos hoy en día, como aquellos que fueron docentes nuestros.
    Incluso, los 67 años fijados actualmente por Ley para la jubilación, tal y como se desarrollan las clases hoy en las aulas de los IES me parecen muchos años. Es verdad que la experiencia acumulada nos sirve para afrontar la tarea con ciertas garantías de no sufrir depresiones, consecuencia, sin duda de las vejaciones y humillaciones sufridas por el docente de sus propios alumnos, y la angustia que le produce entrar a determinadas aulas. Pero ciertamente, una jornada docente resulta realmente agotadora.
    Supongo que escribes desde aquí, desde algún lugar de España. Con un poco de “suerte”, si no han retirado antes la “jubilación LOGSE”, podríamos jubilarnos nada más cumplir los 60.
    A mi cómo a ti, me gusta enseñar. Ha sido mi profesión toda mi vida. Pero igual que a ti, me resulta agotador. Es triste, pero creo que esta es la profesión en la que muchísimos de sus profesionales están deseando jubilarse. Incluso, muchos profesores con solo la mitad de años de servicios que tú o yo, piensan en jubilarse lo antes posible.
    Pero hemos de ser fuertes. Tanto tú como yo, hemos conocido diferentes tipos de alumnos a lo largo de nuestra dilatada vida profesional, chicos y chicas casi siempre reflejo de la sociedad que tocó vivir en cada momento. Los cambios en el terreno educativo son lentos, y nosotros los docentes los vamos absorbiendo, aunque, incluso muchas veces no estemos de acuerdo con las medidas educativas tomadas por los gobiernos de turno. Tenemos en nuestras manos la educación de generaciones de adolescentes y jóvenes, que representan el futuro del país, y es por eso, por lo que debemos ser fuertes, y hacer votos por que los futuros docentes sean capaces de afrontar la maravillosa tarea de “enseñar” sin caer en el desánimo, la rutina, la dejadez, o la depresión.
    Un cordial saludo.

  88. Muchas gracias por los ánimos y sí escribo des de aquí, trabajo en un pueblo pequeño cerca de Barcelona. Cuando empecé a trabajar tenía 22 añitos y encima en FP. Los alumnos eran complicados y aprendí mucho pero hoy en día muchos de mis recursos ya ¡no funcionan! Tengo también muchas ganas de jubilarme y no me veo con 67 años dando clases, así que espero que nos dejen hacerlo antes voluntariamente ¡a ver qué pasa!
    Un saludo

  89. Lo siento, pero eso de los golpes no me parece nada bien, la violencia genera violencia como bien lo dijeron es una nueva etapa en en el ser humano, donde todo eso es retrograda y cavernícola, no me parece en lo absoluto, el respeto genera respeto y me parece que existen distintas maneras para el control de los alumnos, en la escuela no solo aprendes lo académico, también aprendes de la vida y yo creo que ni si quiera la secretaría de Educación ha planteado bien a su personal cuales son los objetivos, la misión y la visión de la enseñanza, sucede que los profesores ni si quiera saben a donde van, cuál es la meta, cuando eliges y ejerces una profesión o carrera te comprometes a un bien social, no solo es ir y que te paguen con dinero, también tienes una obligación como parte de esa sociedad y esa obligación es comprometerte a estar al día en tu trabajo, los adolescentes gritan lo que no pueden expresar con palabras, por eso como maestro tienes que renovarte día a día, investigar, educarte, el hecho de que tengas cierta edad no significa que sepas todo, tú maestro también aprendes de tu alumno y tienes un compromiso en su educación, es muy fácil tomar el camino fácil y violentar a tus alumnos con golpes, gritos y faltas de respeto, por eso el mundo está como está, por que toma “el camino fácil” que a la larga es el más difícil, hay que reflexionar y comprometernos mas, un saludo y un beso a todos…

  90. Yudi, supongo que tu referencia a los golpes se debe a alguno de los comentarios que otros visitantes del blog han dejado. Estoy de acuerdo contigo en que la violencia solo genera más violencia, y tampoco comparto, al igual que tú, los castigos que impliquen agresión física, humillaciones, gritos y faltas de respeto hacia los alumnos. Es necesario tomar otro tipo de caminos. De todas formas, te diré, que en Europa, (salvo casos puntuales y muy excepcionales) ese tipo de conductas docentes prácticamente han desaparecido de todas las escuelas.
    Un cordial saludo.

  91. Hola a todos; y felicidades por el articulo aunque he de decir que estos casos no solo se presentan en Europa, como lo meciona el señor Yuste se dan en todas partes, yo vivo en Mexico y tambien he sido vistima de situaciones como estas; lo peor es que no cuentas con el apoyo de la institucion donde laboras ya que en mi caso por desgracia me cesaron, en mis funciones docentes y aun sigo buscando trabajo; me encanta el area docente aunque no se si me den la oportunidad de seguir. Saludos a todos desde Mexico

  92. Lizzi, siento que te cesaran en tu trabajo como docente. Espero que pronto encuentres trabajo. Es cierto que lo “peor” es no contar con el apoyo de las instituciones, pues solo desde el equipo directivo puede ponerse freno a esas conductas inadecuadas de algunos docentes hacia sus profesores, cuando estas rebasan el límite de lo tolerable y el docente es incapaz, de reconducir la situación con sus propios medios o estrategias pedagógicas.
    Si te gusta la docencia, sigue buscando, porque estoy seguro, acabarás siendo una buena profesora.
    Un cordial saludo.

  93. Hola a todos, queridos colegas.

    Hace mucho que estaba buscando un sitio como este en donde opinar y, sobre todo, exponer un caso persnal que se relaciona totalmente con el tema.
    Estoy leyendo detenidamente cada comentario, aporte y realmente que han realizado y reconforta encontrar un sitio en el cual exponer casos y también compartir estrategias para que esto no se siga presentando.

    Actualmente tengo 27 años y soy docente en Bogotá Colombia; a finales del 2010, con 25 años, recibí mi licenciatura y como a la gran mayoría tenía todas las expectativas y ánimos de dar lo mejor de sí para ejercer mi carrera sin mayor tropiezo… cosa que pronto sería estrujada por la terrible realidad educativa. En el 2011, ya con 26 años, acepté trabajar en un colegio en donde poco nada importa la educación de los jóvenes; sumado al atropello abusivo hacia los derechos laborales del docente por parte de la institución. Por ello, lastimosamente, no estuve excenta de vivir una situación muy dificil la cual quiero exponer para leer opiniones y consejos al respecto… es extenso mi texto pero me ayuda a “desahogarme”.
    Realmente lo agradecería queridos colegas.

    En aquel lugar dicté Biología y Química, Valores, Religión en toda secundaria, con jóvenes entre los 11 a 19 años de edad. Me encontré con estudiantes que para nada tenían ánimo de estudiar, con pésimo rendimiento académico, rebeldes a reconocer la autoridad del profesor, pero más preocupante era el abandono al cual eran sometidos por parte de los padres de esos muchachoss; como me dijo un día un colega que también trabajaba allí: “los padres de estos niños a quienes les dictamos piensan que el colegio es un paqueadero en donde dejan a sus hijos por horas; nos los dejan a su suerte a ver qué hacemos con ellos porque es asunto nuestro cómo nos la arreglamos.” Una verdad muy triste que me tocó aceptar…

    En medio de esa triste verdad, personalmente me enfrenté a una situación muy compleja y tal vez la que está marcando mi vida de docente en este momento (por estar apenas empezando) con un estudiante de 17 años de último grado, la cual me generó demasiados problemas que aún causan intanquilidad, estrés, y sobre todo depresión en mi cuando recuerdo lo vivido; han pasado pocos meses y me cuesta bastante evitar sentirme temerosa de volver a pasar por lo mismo.
    Este muchacho a las dos semanas que llevaba dictándoles adoptó una actitud realmente ofensiva conmigo; a través de uno de los gritos más duros que me han dado en mi vida y de provocaciones casi diarias, me demostró esa obvio objetivo de retarme, avergonzarme, señalarme y juzgarme como si quisiera invertir los papeles de ser él el docente y yo la estudiante. Situación que se mantuvo por aproximadamente siete meses. Todos los días tenía que dictar en su salón y eso para mi era terrible; tener que verle la cara, saber que estaba ahí y que en cualquier momento me iba a volver a gritar o a minimizarme ante los demás con esa dureza que me dejó pasmada frente a algo nuevo para mí y para nada cómodo.

    Creí que con comunicar a las directivas su comportamiento y con hablar con la mamá iba a ser sufuciente, pero me equivoqué.
    Reconozco que me faltó confrontarlo de forma efectiva para frenarlo desde el comienzo, no debí solo quedarme pasmada creyendo que con ignorarlo para evitar discusiones innecesarias sería el camino correcto -al contrario empeoraba las cosas cuando lo ignoraba-.

    No obstante, y sin ánimo de excusarme, consideré, y aún lo manejo así, que no prestarle atención a su evidente objetivo de llamar mi atención para minimizarme e impornerme su dominio (porque resultaba ser el líder del salón) no estaba del todo errrado. Es más, irónicamente el primer día que ingresé a trabajar allí me pareció el estudiante más aventajado y despierto porque, de todo el colegio, fue quien más me escudriñó cuando me presenté en cada clase. Y realmente era inteligente, nunca se lo desconocí… a veces su nivel de conocimiento era superior al de sus compañeros y eso me contrariaba más porque en algunas clases resultaba ser el único que me entendía y eso causaba que la situación fuera más tensionante y contradictoria porque era como enfrentarse a una montaña rusa en donde no sabía cuándo era su momento de estudiante listo en clase pero, luego, de buenas primeras, ofensivo sin razón.

    Sin un psicólogo en la institución, sin un acompañamiento social y con experiencia pedagógica, mi situación con este adolescente empezó a ser el objeto de burleteto por parte de toda la comunidad educativa, empezando por las mismas directivas del colegio. No me cabía en la cabeza que a cambio de tratar de mediar de forma profesional, nos resultaran con chistes irrespetuosos como si no se tratara de un asunto de un estudiante y una docente en conflicto pedagógico y de convivencia sino otra cosa… ya saben a lo que me refiero.

    Ejemplos de esos chistes de pésimo gusto.

    -Opinión de la directora de curso y cordinadora general del colegio ante una situación en donde el niño me estaba saboteando la clase lanzando plastilina: “si tú -dicéndole al estudiante- tuvieses unos añitos más, y tú profesora tuvieses unos añitos menos… les juro que los dos se casarían.” – Algo que me pareció tan salido de contexto e incluso morboso y malintencionado.

    -Indagación de la rectora un día que nos sentó en rectoría para mediar: “¿Acaso tienes algo en contra de ella como mujer?” “Ella no es tu novia”. – Y me tenía prohibido debatir semejantes… señalamientos que no debieron vernir nunca al caso.

    -Palabras de la Directora General cuando fui a renunciar porque realmente no podía más, ya después de ser maltratada verbalmente por el estudiante delante de casi todo el colegio; con decisiones absurdas por parte del colegio respecto a que como yo ya no quería dictarle más clase pero que yo debía asumir los gastos, desde mi salario, de un profesor particular para nivelarlo: “mira, haz de cuenta como si fuese tu novio al cual le has dado muchas oportunidades… y que no quiere comprender que hasta aquí llegan” – Comparación totalmente errada, sobrante y nuevamente irrespetuosa.

    En fin, las cosas eran insostenibles… y practicamente perdí el control y eso me hizo sentir imcopetente, señalada, descontextualizada y al borde de un incierto abrumador. Me sentía triste, con rabia, y sin apoyo… dejar el trabajo era la respuesta, pero mi orgullo por no dejarme vencer por uno solo de 120 estudiantes, cuando los demás ya me estaban respondiendo me parecía realmente deseseperanzado… ¿qué sucedía? ¿qué estaba fallando?

    Sin embargo, un día, por decisión del mismo estudiante, se acercó a mí para manifestarme que ya no quería discutir más conmigo. Fue quien inició el diálogo de una forma totalmente inesperada y aún no sé cómo aismilar eso cuando, sin duda, esa debió ser mi labor… pues eso es lo que se considera, ser el docente quien se acerca al estudiante para manejar el conflicto… Esta vez fue al contrario. Con aciertos y desaciertos en sus argumentos para solucionar la situación, me demostró de forma implicita, no directa, en sus palabras de adolescente que todo, presumiblemente, se debío a una necesidad, un llamado a gritos rebeldes de “me está pasando algo y tal vez, tú profesora, me puedes ayudar.” Nunca se me va a olvidar una frase que me dijo en ese momento, no sé si fue sincera de su parte, pero le doy el beneficio de la duda porque me conmovió: “más allá que me dictes Religión Valores, Química… yo quiero aprender de ti como persona.” Me confesó que él también sentía rabia, decepción e incluso rechazo de mi parte -porque lo evitaba en todo momento-; no entendía la razón de por qué chocábamos sin rumbo.

    Y a partir de ahí comprendí que los estudiantes agresivos, desafiantes hacia un docente como lo fue ese adolescente conmigo es porque son los más frágiles, quienes te están tratando de comunicar algo con ese “querer llamar tu atención a toda costa” porque es un campanazo de alerta sobre una vida que está siendo afectada por todo el mal sistema educactivo al cual se han sometido generación tras generación. Enterarme luego que era un estudiante con una para nada despreciable situación económica pero que andaba en total soledad por parte de sus padres; despreocupados indolentes que asumieron que al estar a punto de convertirse en practicamente un adulto ya no era necesario acompañarlo, protegerlo, encaminarlo…

    Y lastimosamente lo entendí tarde, porque al poco tiempo (en noviembre) me fui porque denuncié al colegio por irregularidades tremendas; por ello me despidieron y por represalias por hacer públicos sus abusos ante las autoridades competentes se valieron y tergiversaron mi conflicto con el muchacho y me difamaron… algo que me ha dejado devastada, asustada y que me hace tomar la decisión de buscar ayuda de todo tipo, piscológica, legal, social, espiritual…

    Afortunadamente, porque realmente existe un Dios (sea en la manifestación que sea) que no desamapara, hoy cuento con un buen trabajo, con una nueva oportunidad de dejar ese episodio de mi vida atrás. Un lugar en cual el panorama es totalmente lo opuesto y si se puede lograr que esas situaciones se remedien.

    Pero que, como mencioné al comienzo, por ser reciente aún me afecta con solo recordarlo: no entendí a tiempo que mi labor era ayudar a ese estudiante pero sin apoyo me iba a ser casi imposible, y que por tratar de andar con la verdad, de no permitir abusos toda una comunidad cegada por el facilismo se fue en contra mía. Personas que pensaban igual que yo, pero que fueron pasivas y no hicieron nada al respecto.

    En fin. Eso les cuento estimados colegas. Nuestra profesión vaya que si es difícil, desagradecida… pero por esa vocación y porque se puede, así cueste un poco, pero transformar si insistimos y no bajamos el dedo del renglón.

    Cordial saludo desde Colombia.

  94. Lu.Ale, en primer lugar quiero felicitarte, porque, a pesar de vivir una experiencia realmente traumática como profesora, has vuelto a ejercer la docencia. El que tu experiencia inicial se viera minusvalorada por el equipo directivo del colegio y por tus propios compañeros, con insidias e insinuaciones perversas de tu relación con un alumno violento y enfrentado a ti, es un motivo suficiente para que muchas otras personas en esa situación, no ejercieran nunca más la profesión docente.
    Respecto a todo lo que cuentas, y aunque determinados alumnos se comportan de esa manera para llamar “a gritos” a atención de sus maestros, se trata de conductas que no pueden permitirse de ningún modo. La dirección del colegio obró de manera “vergonzosa” culpándote a ti del descontrol de la situación, cuando en realidad debería haber sancionado con rotundidad esas conductas vejatorias para contigo por parte de ese alumno, algo que te supuso incluso la pérdida de tu trabajo, enorme ansiedad, y terapia para poder “salir adelante”.
    Un colegio que permite las humillaciones de los alumnos a sus profesores, debería ser “cerrado” por las autoridades competentes. O cesado de forma fulminante todo el equipo directivo.
    Reitero mis felicitaciones, y me alegra que tengas un nuevo trabajo y que poco a poco, aunque aquello no lo olvidarás nunca, se vayan con el tiempo difuminando tus recuerdos de aquella pesadilla que viviste durante varios meses. Estoy seguro que eres una estupenda profesora.
    Un cordial saludo.

  95. Muchas gracias, Javier.

    Si bien fueron unos meses realmente duros , creo que nunca, en ningún momento pensé en dejar la docencia. Existe el titubeo y rechazo latente a estudiantes que se asemejen al estereotipo de ese muchacho lo cual debo trabajar desde una terapia, pero declinar mi paso en mi vocación, nunca… amo la docencia y el recibir frases de: “profe gracias, muchas gracias por tu clase… “aunque es mucho lo que vemos, tu clase es muy entretenida”. – las cuales me han dicho en este muevo trabajo- son ese motor para que me convenza más que elegí el camino correcto.

    Ahora bien, respecto a lo que señalas, Javier: “un colegio que permite las humillaciones de los alumnos a sus profesores, debería ser “cerrado” por las autoridades competentes.” Como expresé en mi relato, denuncié a la institución ante todos los estamentos, incluyendo el máximo que es el Ministerio de Educación Nacional; no solo porque permite que los docentes sean humillados por los estudiantes, sino porque es tal el atropello a la educación, el abuso y el vicio de lucrarse a costa de los niños que en vez de formar sociedad son un atentado delicado a la misma; es un colegio que carece de todo tipo de valores. Por ello, decidí denunciar y en hoy en día, así esté aún en funcionamiento, tiene un proceso de investigación en la secretaría de educación con un primer análisis de que el colwgio realmente incurre en violaciones delicadas a la educación.

    Denunciar ma acarreó riesgos… el más delicado, ser difamada. Muchos me decían, empezando por mi madre, que me quedara callada, que dejara las cosas quietas y que no me metiera en problemas… y les comprendo porque no quieren que nada malo me pase, pero no tenía paz mental si no hacia algo, por perqueño que fuera pero que fuera desde mis posibilidades para que esa situación termianara.

    Se que esto no será de la noche a la mañana y que mientras disfruto de una buena oportunidad laboral, ésa experiencia de 2011 aún está latente pero soy de esas personas que creen que las cosas suceden por algo.

    En fin. Mil gracias, Javier, por esas palabras tan motivadoras.

    Un abrazo desde Colombia.

  96. Lu. Ale, como te dije en mi anterior respuesta, estoy seguro de que eres una magnífica docente. Hace mucha falta gente como tú en la escuela. Gente que, a pesar de sufrir graves dificulades no abandone nunca la tarea de enseñar y educar.
    Te deseo todo lo mejor.

  97. ¡Hola! yo tengo 31 años de ser Profra., y afortunadamente no tengo problema con mis alumnos de faltas de respeto, cuando entro a mi grupo soy feliz, pues he aprendido a no contar con los papás en muchas ocasiones para sacar adelante a mis alumnos, y a éstos les enseño a manejar “valores” que desgraciadamente ya no se toman en cuenta. Mi problema en sí es con la directora delplantel por la que estoy recibiendo un gran acoso laboral, críticas de todo y por todo a mi persona y a mi trabajo, esto aunque uno sea positivo, va afectando sobretodo en nuestra salud, espero me contesten pues no he permitido ni quiero afecte a mi grupo ni a mi familia.

  98. María Elena, en primer lugar quiero felicitarte por el buen trabajo que sin duda estás desempeñando. No cabe duda de que los 31 años de experiencia docente “son un grado”. Tu experiencia acumulada hace que manejes la dinámica de la clase de forma correcta y ello a su vez, hace que afrontes los problemas que surgen cada día con garantías de éxito, aunque cada vez resulte más difícil enseñar valores a nuestros adolescentes.
    El planteamiento de estar siendo “acosada” por la directora del centro escolar en que trabajas, si es un problema importante. Ciertamente hace falta poseer una personalidad muy fuerte para hacer frente a ese tipo de “críticas, por todo, de todo, hacia tu persona y hacia cómo desempeñas tu trabajo”, sin que al final, no se resienta tu salud y no acaben deteriorándose las relaciones, no ya con tu grupo escolar, sino con tu propia familia. Y sobre todo, cuando esas críticas no vienen de un compañero del mismo nivel, sino que vienen de una persona con rango superior, y que además, quizás tiene en su mano “el poder despedirte” y dejarte sin trabajo.
    No sé desde donde escribes, ni sé cómo están las leyes de tu país respecto al mobbing o acoso moral en el trabajo. Cuando la cosa se pone realmente “fea” lo mejor sería poner una denuncia en los juzgados o en la comisaría de policía. Pero como no conozco el ordenamiento jurídico respecto a este tema en el lugar donde resides, no te lo recomiendo como primera opción, pues ello podría significar que perdieras el trabajo irremediablemente.
    Veo que tienes una fuerte personalidad y estoy seguro que serás capaz de afrontarlo. Piensa que las palabras son sólo eso, “palabras”, y solo hieren en función del significado que cada persona quiera darles. Si tú en ningún momento les das el significado y el valor que pretende esa directora que les des a sus críticas, estas apenas te molestarán. Probablemente está buscando el enfrentamiento, que “explotes” o que te niegues a cumplir alguna de sus instrucciones para poder “despedirte” o tener “munición” para seguir humillándote. Te recomiendo que cumplas en tu trabajo de forma escrupulosa. Como ella seguirá criticando “lo que sea” acabará cayendo en el esperpento ante el resto de la comunidad educativa. Te aseguro, que cuando estas cosas suceden, las personas de alrededor se dan cuenta, y será ella, la directora, quien cada vez será menos querida y respetada. No pierdas oportunidad, sobre todo cuando te critique en público, de explicarle por qué hiciste tal o cual cosa, siempre con buenas palabras, de forma correcta y con un tono de voz suave, pero firme. Nunca pierdas “los papeles”, nunca pierdas “los nervios”. Eso es precisamente lo que ella quiere. Si eres capaz de seguir actuando de esa forma todo el tiempo, acabarás sacándole tú a ella, de “sus casillas”. A partir de ese momento el acoso hacia ti se haría, como te dije, esperpéntico, ridículo y estúpido a la vista de todos los demás, y será ella la que quedará retratada ante toda la comunidad educativa.
    Cuando salgas del centro, no debes “llevarte a casa” nada de lo que te haya ocurrido allí. Debes ser capaz de “desconectar” absolutamente para que todo aquello no influya en tu vida familiar. Y cada mañana, en vez de volver al centro con temor ante cual será la nueva humillación, piensa, que haga lo que haga esa directora no podrá contigo, porque en cada momento y situación tendrás una respuesta adecuada, como decirle que sí, que quizás no debiste hacer eso, pero que por favor, te explique qué deberías haber hecho. No te lo explicará, pero si lo hiciese, refútaselo con nuevos argumentos y dile que eso no resultaría tampoco por tal o cual motivo. Pero siempre contesta de forma correcta, con voz suave, pero firme. Cómo ella siempre te criticará ante otras personas, poco a poco será ella la que irá quedando en evidencia.
    De todas formas, si el acoso se hiciera insoportable, y no te importa acabar perdiendo el trabajo, te recomiendo que durante un mes anotes cada una de las críticas y humillaciones que te haga con fecha, hora, lugar y personas presentes, y con todo ese “material” pon la denuncia ante un juez.
    Tengo la impresión de que lo afrontarás correctamente y esa directora pronto dejará de “acosarte”.
    Un cordial saludo.

  99. Hola Dr. Javier Yuste:
    Excelente el articulo, yo soy docente a nivel universitario y nunca he tenido problemas con mis alumnos, me encanta lo que hago, estoy estudiando la maestria en educacion y mi tema de tesis, es el acoso al profesor a nivel universitario y me interesa saber como obtener el articulo aqui mostrado para poder integrarlo a mi bibliografia. De antemano gracias y saludos desde la Cd. de México.
    QFB Thalia Torres-Nava

  100. Buenos días Javier,

    Mi nombre es Juan José Carral. Soy psicólogo y actualmente investigo sobre las diversas formas de violencia en la escuela. Su artículo me ha parecido bastante interesante. Actualmente, estoy diseñando un proyecto para prevención primaria y secundaria de esta clase de problemas en las aulas. Le agradecería cualquier tipo de información bibliográfica que pudiera proporcionarme sobre labores preventivas. He leido el plan EVA y aunque parece bastante interesante, me parece insuficiente en algunos aspectos.

    Muchas gracias y ánimo a todos los miembros de este bloq.

    Un saludo,

    Juan José Carral Hernández.

  101. Thalia, ciertamente, la violencia de alumnos universitarios hacia sus profesores es algo absolutamente excepcional, muy diferente a lo que ocurre en la Educación Secundaria donde situaciones como las que has leído en mi artículo se dan cada vez con más frecuencia, y no solo en los Institutos de la Comunidad Autónoma de Madrid, dónde se refiere el estudio, sino en todos los institutos de mi país.
    El estudio lo realicé para incluirlo (como una pequeña parte, pues la tesis se centra principalmente en el bullying o acoso entre iguales) de mi tesis doctoral, titulada “La violencia en los Institutos de Educación Secundaria. Una propuesta de intervención”. Está depositada en la sede central de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) en Madrid. El texto, más amplio y completo que el del blog, también aparece en uno de los dos libros que publiqué con los contenidos de la tesis. El libro en que aparece tiene la siguiente referencia:
    Yuste Andrinal, J. y Del Campo Adrián, M.E. (2009). “Habilidades sociales frente al bullying y cualquier tipo de conflictividad en el aula”. Madrid. Sanz y Torres pp. 27 a 54.
    En realidad no existen muchos estudios acerca de los maltratos que reciben los profesores por parte de sus alumnos. Te enumero alguno de ellos, de los que si quieres, y me lo pides, podría completarte las referencias bibliográficas.
    Un estudio realizado en el Reino Unido ( Terry, 1998) con una muestra de alumnos pertenecientes a siete institutos urbanos, encuentra que existe maltrato de los alumnos hacia sus profesores, siendo el “tener poca experiencia” y ser del “género femenino” dos factores de riesgo a la hora de recibir ese maltrato de los discentes.
    También, desde la perspectiva del profesorado, en Irlanda ha sido estudiado el problema de la disciplina, con un trabajo realizado por encargo de la Organización Nacional de Profesores (INTO, 1993), en la que se observa que el 77 % de las escuelas consideraban que un 5 % de su alumnado mostraba problemas muy graves de disciplina.
    También en Irlanda, O’Moore y Minton (2001. Proyecto Connet) han realizado estudios sobre el maltrato en el lugar de trabajo, concretamente en el claustro de profesores. Encuentran que un 70 % de profesores considera como el maltrato “más recurrente”, la falta de reconocimiento al trabajo bien hecho.
    En Alemania, Frindte (1998), realiza un trabajo sobre la intolerancia, racismo y tendencia a la violencia. Y en Francia se realiza un estudio por parte de la Inspección, sobre incidentes violentos en la escuela (Inform Marc Rancuret) citado por Debarbieux (2001), con estadísticas sobre el incumplimiento de normas, ofensas, infracciones, absentismos, suicidio, vandalismo extorsión y “acciones de falta de civismo”
    En el Informe del Defensor del Pueblo (2000), también se hacía una pregunta sobre conflictos en los que los profesores resultasen ser “víctimas”. Se encontró que el tipo de maltrato más frecuente sufrido por los profesores, eran insultos, rumores dañinos hacia su persona, destrozar enseres, robo e intimidación con amenazas, y con una frecuencia más baja de “a veces ocurre” (10 %), están las agresiones físicas directas.

    Un cordial saludo.

  102. Juan José, son muchos los autores que realizan aportaciones sobre el concepto del “clima” en un contexto próximo. Te escribo algunas referencias bibliográficas que te servirán para tu trabajo.
    Asensio Muñoz, I. y Fernández Díaz, M.J. (1991). El clima de las instituciones de educación superior. Revista Complutense de Educación, 2 (3), 501-518.
    Brunet, L. (1987). El clima de trabajo en las organizaciones. Definición, diagnóstico y consecuencias. México: Trillas.
    Fernández Díaz, M.J. y Asensio Muñoz, I. (1989). Concepto del clima institucional. Apuntes de Educación. Dirección y Administración, 32, 2-4.
    García Correa, A. (1996). La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.
    Lorenzo Delgado, M. (1995). Organización escolar: la construcción de la escuela como ecosistema. Madrid: Ediciones Pedagógicas.
    Martínez, S. (1994). El clima de trabajo en diez centros de EGB. Madrid: Universidad de Alcalá.
    Gairin, J. (1996). La Organización Escolar: contexto y texto de actuación. Madrid. La muralla.
    Páez, D., Valencia, J., Morales, J.F., y Ursua, N. (1992). Teoría, metateoría y problemas metodológicos de la psicología social. En Paez, D., Valencia, J., Morales, J.F., Sarabia, B., y Ursua, N. (Eds.), Teoría y método en psicología social. Barcelona: Anthropos (pp. 30-205).
    Ramo Traver, Z., y Cruz Miñambres, J. (1997). La convivencia y la disciplina en los centros educativos. Normas y procedimientos. Madrid: Escuela Española.
    Trianes Torres, M.V. (2000). La violencia en contextos escolares. Málaga: Aljibe.
    Zabalza M.A. (1996). El clima. Conceptos, tipos, influencia del clima e intervención sobre el mismo, En Domínguez Fernández, G. y Mesanza, J. (Eds) Manual de organización de institutciones educativas. Madrid. Escuela Española, 263-302.
    Zwier, G., y Vaugham, G.M. (1984). Three ideological orientations in school vandalism research. Review of Educational Research, 54. 263-292.

    Un cordial saludo.

  103. Recién acabo de llegar de la secundaria: destruído. Algún alumno del salón prendió fuego a un papel, provocando el desorden y la risa. Como es de esperarse, todos los alumnos(solidarios piensan ellos) cómpices, digo yo, no vieron ni denunciaron quién hizo esta travesura. Y como este caso, muchos más. bancas destruidas, rayones obsenos por las paredes y pupitres. El odio agazapado en los ojos de los alumnos cuando llamo la atención. Me ha empezado un tic nervioso en un ojo y por dignidad y por mi salud emocional, estoy pensando seriamente en renunciar a mi trabajo.

  104. Pedro, siento enormemente la situación que estás viviendo. Dar clase en secundaria hoy, no es fácil en ningún país, pero se complica aún más en los países cuyos gobiernos no legislan para evitar la violencia en las aulas. Afortunadamente, a medida que los países progresan, los gobernantes se van dando cuenta de la importancia que para el futuro tiene la educación de sus niños, adolescentes y jóvenes. Pero mientras, en el camino van quedando personas que podrían haber sido excelentes maestros, pero que por no recibir la ayuda necesaria, abandonaron la profesión docente.
    Te recomiendo que leas mis respuestas a mensajes parecidos al tuyo. En alguno aporto estrategias para afrontar esas clases con el menor riesgo para “la salud” y para mejorar la “dinámica del aula”, pero en tu caso, es necesario además, que el Director o el Jefe de Estudios de ese centro escolar tome “cartas en el asunto” y sancione las conductas disruptivas de tus alumnos. Y tú tienes que dejar de pensar en que “podrías no ser capaz de aguantar”. No sé el tiempo que llevas como enseñante, pero la antigüedad “es un grado”. A medida que se acumula experiencia, se dominan “mejor las clases”. Ten en cuenta que los alumnos “suelen defenderse” entre ellos porque no quieren “ser chivatos”. Es el Jefe de estudios del instituto quien tiene que castigar a aquel que “prendió fuego” a un papel. Se puede averiguar (aunque sea días después) apelando ante los chicos al gran peligro que pudo suponer para la vida de todos ellos si llega a prenderse fuego en el aula, y no solo por las llamas sino por la toxicidad del humo. La “broma” podría haberse convertido en una verdadera tragedia con algún fallecimiento. Y por ello, si el responsable no asume su acción como “persona de bien”, se pondrá un castigo colectivo. Se puede apelar también, a que ese castigo no tienen por qué sufrirlo todos, y por eso han de perder el miedo a denunciar al culpable, pues las consecuencias podrían haber sido terribles, y eso no es ser “chivato” o “delator”, sino simplemente no querer cargar con las “culpas” de las “barbaridades que hacen otros”. Hazles ver que esa conducta ha de ser castigada, a fin de que no vuelva a repetirse. Ante eso, lo más probable es que el responsable “aparezca” diciendo que lo “siente, que ha sido el” (a fin de evitar el castigo a sus compañeros). Y si no sale, en los días siguientes, habrá alguno que acabe diciéndo quien fue.
    Plantéale al director tus problemas con ellos. Pídele ayuda y coméntale lo del tic, que te aparición en un ojo, y que tú lo relacionas con la indisciplina de tus alumnos. Lo más probable es que te ayude, y con ello tú te darás una oportunidad.
    Ahora bien, si no se te presta la ayuda necesaria desde el equipo directivo, el tic va a más, y tu salud emocional se empieza a derrumbar, te recomiendo que busques otro centro o dejes la profesión. Pero que eso sea la última solución, porque cómo te dije, los problemas pueden acabar superándose. Me gustaría que más adelante me cuentes que el problema se ha “reconducido”.
    Te deseo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  105. Respetado Javier: soy una docente que lleva una experiencia de 41 años en primaria, que he leido los comentarios de los colegas docentes y las acertadas sugerencias que usted hace, y puedo comentarle que en Colombia, mi país, se presentan situaciones similares a las expuestas y que en ocasiones han terminado en tragedias dolorosas como el caso de muerte de docentes o de estudiantes ocasionadas por familiares dolidos por los maltratos recibidos. Esta situacion tiene diferentes causas, que el maestro no puede controlar ni solucionar como las siguientes:- La descomposición familiar ocasionada por la situación económica, el desempleo, la infidelidad de los cóyuges, la falta de responsabilidad de los padres en la educacion de los hijos, y la mal llamada liberación femenina, esto conduce al abandono de los niños y adolescentes los cuales en la mayoría de los casos terminan en manos de otras personas que no tienen la suficiente autoridad para dar una adecuada formación. El gobierno trata de solucionar el problema con pañitos de agua tibia, dando subsidios familiares irrisorios que sólamente han servido para fomentar la pereza y el desinterés por el trabajo honrado. Un estudiante con hambre y sin recursos para llevar los utiles elementales para sus clases únicamente podrá generar desorden, indisciplina y altanería cuando alguien intenta persuadirlo de su trabajo académico.
    - Las normas o disposiciones legales han han acabado con la autoridad de los padres de familia y de los docentes. Los padres no pueden corregir a sus hijos porque son enjuiciados por las autoridades civiles,y hasta pueden perder la patria potestad de los hijos y en tal caso son entyregados al Instituto de Bienestar Familiar y de allí son dados en adopcion a otras familas. Como consecuencia se fomenta la permisividad extrema lo cual se refelja en las aulas de clase en donde el estudiante hace lo que le viene en gana porque está seguro que nadie le puede decir absolutamente nada.
    Los directivos docentes no le colaboran al docente, siempre se ponen a favor del estudiante, porque el estudiante se ha convertido en una fuente de ingreso para la institución y entonces se debe evitar la deserción escolar a toda costa sin importar el perjuicio que ocasiona una persona desmotivada, indisciplinada y maleducada al grupo de niños que sí desean superarse.. También puedo decir que la profesion docente cuando se hacia por vocacón era excelente pero hoy día se observa que esta profesión se busca más por una oportunidad de trabajo sin convicción de lo que es la verdadera pedagogía, sin conocer los diferentes recursos metodológicos que existen y que hoy son muy ponderados por la tecnología . Acá en Colombia el maestro es el profesional más mal pagado , mas ultrajado y discriminado, el que menos oportunidad tiene de crecer profesionalmente. Sin embargo, a los colegas que han logrado obtener la oportunidad de ingresar a este gremio de profesionales les puedo decir que ánimo, que procuren buenas relaciones con sus alumnos y con los padres de familia y mucho cuidado con sus mismos compañeros y directivos porque de ellos depende la evaluación por desempeño “Látigo” y arma de amenaza de sus jefes inmediatos.

  106. Concha, suscribo punto por punto lo que dices y las razones (sociales, económicas y políticas), que a tu entender están deteriorando la enseñanza en tu país.
    Aquí, en España, cuando yo iba a la escuela (hace más de 50 años), se decía a alguien con una mala situación económica…”pasas más hambre que un maestro de escuela”. En aquel entonces solo se dedicaban a enseñar, personas con una gran “vocación” que manejaban la dinámica del aula con una autoridad moral, con la que hoy por hoy, no cuentan los maestros porque se la ha arrebatado la sociedad en su conjunto.
    Con el tiempo, al convertir la educación en obligatoria hasta los 16 años (primero fue hasta los 14), se necesitaron muchos más docentes no habiendo suficientes “vocaciones” para cubrir la demanda estatal. Ello hizo que la profesión dejase de ser vocacional para convertirse en profesional. Ahora es el estado quien abona la nómina mensual a los profesores, y por eso no existe ese miedo entre los profesores a perder “la fuente de ingresos” (salvo quizás en los centros privados y concertados). Sin embargo, las leyes al respecto son tan “garantistas” para los alumnos que las situaciones de indisciplina que se viven en los centros educativos de secundaria son cada vez más graves y frecuentes (como has podido leer en el artículo del blog), deteriorándose en gran medida el proceso enseñanza-aprendizaje.
    Te agradezco que cuentes el estado de la educación en tu país. Aportas con ello tu granito de arena por si algún político “sensato” lo leyera, y en consecuencia, trate de influir en la mejora social y económica de los enseñantes en tu país. Y yo también, desde aquí envío a todos los docentes de allí, mis mejores deseos y ánimos para que sean capaces de afrontar la dura lucha diaria que supone esta profesión que compartimos.
    Ciertamente, son muy pocos los países que se toman “verdaderamente en serio” la educación de sus jóvenes y adolescentes, cuando ellos son, precisamente, el futuro y la esperanza de un país.
    Un cordial saludo.

  107. Hola!
    Soy profesora interina y sustituta en un centro de la provincia de Tarragona y no me puedo sentir más identificada con lo que expone Javier Yuste en su blog. Muchas veces describe exactamente mi situación. Ahora estoy pensando en redirgir mi vida porque la docencia va acabar con mi salud.Tengo transtornos gastrointestinales y insomnio debido a la ansiedad. Parece mentira, pero sólo entrar en mi instituto y sentir el olor, ya me pongo nerviosa. Y, a veces, cuando cuento algun incidente que ha tenido lugar en el instituo a mi amigos o familiares, ¡¡me pongo a temblar!!

  108. Laila, ciertamente, la conflictividad que se vive hoy en las aulas de secundaria, hace que muchos docentes tengan verdaderos problemas no solo a la hora de impartir sus clases y mantener el orden en la clase, sino en su propia salud. Esa angustia previa a entrar en determinadas clases se acaba somatizando y aparece, como en tu caso en trastornos del sueño y/o gastrointestinales.
    Por otro lado, el apoyo que reciben los profesores con problemas de este tipo, por parte del equipo directivo de los centros, suele ser, en una mayoría de ocasiones muy limitado, cuando no nulo. Y es precisamente eso, el poco apoyo desde Jefatura de Estudios sancionando las conductas inadecuadas de los alumnos, lo que “hunde” al docente ya que no ve ninguna “salida” a ese “infierno” al que se enfrenta día tras día completamente sólo.
    Te aseguro que la experiencia docente…, cada año acumulado, proporciona “tablas” para afrontar con éxito las situaciones conflictivas con los alumnos. Y es seguro que si tú continuas en la profesión, acabarás obteniéndolas, porque entre otras cosas, no siempre te tocará dar clase a grupos de adolescentes tan “asilvestrados” como los que debes tener este curso.
    Por otro lado, en ocasiones, se hace tan terrible el sufrimiento que no merece la pena seguir y conviene replantearse un futuro fuera de la enseñanza.
    Dos variables que hoy por hoy inciden de forma importante en una mayor conflictividad del aula es tener poca experiencia y ser mujer. Creo que tú reunes ambas cosas, por ello, si finalmente decides seguir, conviene que pongas en práctica determinadas estrategias y de dinámica de aula. Te recomiendo que leas mis respuestas a profesores en tu misma situación (en este mismo artículo). Alguna de esas respuestas podrían servirte a ti también.
    De todas formas, tomes finalmente la decisión que tomes (dejar o no la enseñanza), te deseo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  109. A Laila:

    Si sientes que el aula te daña la salud, trata de dejarlo lo antes posible.
    Con todos mis respetos por la opinión de Javier Yusty, yo no creo que uno se pueda acostumbrar a los problemas del aula. Lo que sufrimos los profesores no son problemas, son MALOS TRATOS. Y ante eso sólo hay una salida: IRSE.
    Todo lo demás es engañarse a uno mismo.
    La inmensa mayoría del profesorado tiene la salud quebrada por la tensión física y psíquica constante a lo largo de años. Cuantos más años pases en la enseñanza, más riesgos para tu salud.
    Mi consejo es que lo dejes cuanto antes.

    La docencia es como las drogas, lo mejor es NO PROBARLAS pero si lo has hecho, déjala cuanto antes. Por tu salud y la de tu familia que se resentirá de tu malhumor, tu depresión y tu ansiedad.

  110. Hola docentes, les transmito mi “táctica” para seguir adelante con esta profesión, no importa cuan violenta sea una clase, y no importa si la dirección del instituto educativo no nos acompaña, sigo ADELANTE, doy la clase para quienes escucharla y para los que no que hagan lo que quieran, llevan su mala calificación y listo, no me involucro, no hablo, no hago NADA, así sobrevivo, los docentes NO DEBERÍAMOS QUERER ARREGLAR SITUACIONES QUE ESCAPAN
    AMPLIAMENTE A NUESTRAS POSIBILIDADES, el granito de arena a esto ultimo es brindar una buena clase de la materia que dictamos.. animo para todos/todas y ojala les sirva mi experiencia, les escribo desde Montevideo, Uruguay.

  111. Disculpen los errores de participación anterior porque escribí rápido y hice una buena puntuación gramatical, saludos.

  112. Listo, compruebo que cuando se publica lo que uno escribe se borran palabras, no es mi culpa…

  113. Aitiana, estoy de acuerdo contigo en que si la enseñanza mina de forma importante la salud de un docente, lo mejor es que “se aleje de ella”. Sin embargo, hay muchas variables que afectan a esa decisión. De laila, solo sabemos que lo pasa mal durante algunas clases, y que solo hablar del instituto o a cercarse a él le produce malestar y angustia. Pero aparte de eso no sabemos nada más de Laila, no sabemos nada sobre su situación familiar, económica, si éste es el primer año que la pasa eso, los años que lleva de docente, si ahora “no puede permitirse” dejar el trabajo…hay tantas cosas que analizar, Aitana, que antes de tomar una decisión de ese tipo, es necesario ponderar. De ahí mi respuesta a su mensaje, esperando quizás, más información por su parte para poder aconsejarla mejor.
    Un cordial

  114. César, es cierto que en la escuela, principalmente en los institutos de educación secundaria, se presentan situaciones que escapan ampliamente a nuestras posibilidades de solución, y eso, sin duda, además, varía de unos países a otros. Sin embargo discrepo contigo en la idea de que los docentes no debemos involucrarnos en la educación de nuestros alumnos. Cómo docentes debemos intentar manejar la dinámica del aula y controlar el clima de la clase con “autoridad” (no autoritarismo). Cierto que a veces es necesario enfrentarse a grupos de adolescentes violentos, inadaptados, ineducados y eso requiere “muchas tablas” por parte del docente, y por supuesto la ayuda de los equipos directivos, que no siempre proporcionan. Pero no podemos, a pesar de las dificultades, renunciar a ello. Debemos intentar que nuestros alumnos aprendan lo más posible. Si permitimos un clima de violencia u holgazanería en la clase, una mayoría de alumnos optarán por la “molicie” y el “pasotismo”, y se creará tal disrupción en el aula, que ni siquiera los pocos adolescentes que están atentos al profesor se enterarán de nada.
    Es verdad que hay que sobrevivir, pero te aseguro que se sobrevive mejor si se ponen en práctica determinadas estrategias relativas al manejo del clima y del liderado, que si pones en práctica la receta de no involucrarse, no hacer nada y no decir nada. De esta forma no conseguirás el cariño de tus alumnos, de la otra sí, y todos (ellos y tú) saldríais ganando.
    Un cordial saludo.

  115. Gracias Javieryuste por tus palabras, lo que escribí antes tiene validez ( en mi mismo ) casi “empírica” porque lo vengo poniendo en practica desde hace anios( no tengo enie ), poniendo primero MI salud y luego la del sistema, no creo que a todos les sirva pero me pareció bueno contárselos al menos para que sepan existe, saludos y gracias de nuevo.

  116. Saludos Javier,
    gracias por este blog tan interesante.
    Le escribo porque estoy padeciendo una situación muy conflictiva y angustiosa para mi en un aula de educación no reglada de adultos. Tras 15 años de docencia en este tipo de aulas solicité una excedencia de varios años y al regresar de nuevo a mi puesto me he encontrado con que dos de adultos me han recibido con rechazo, un alumno me amenaza con quejarse a dirección en cada cuestión que surge en el aula y que no le gusta. Incluso intentando ser asertiva, cuando acababa de amenazarme y de pedirme que le pidiera disculpas de nuevo (lo había hecho diciéndole lo siento pero me pidió que dijera explícitamente te pido disculpas), le dije que
    entendía perfectamente que si no le gustaban mis clases estuviera pensando en dejarlas. Al decirle esto, con muchísima educación, después de que él intentara minar mi credibilidad ante el resto de alumnos, me dijo que yo no iba a ser nadie si no tenía alumnos y que si el se marchaba y me quedaba sin alumnos yo me quedaría sin puesto de trabajo.

    En la última discusión le comentó a otro alumno que no iba a venir a clase porque si no me cogería del cuello. El enfado del alumno fue porque acudió a una visita cultural que había sido cancelada hacía días. El aviso de la cancelación se dió en el aula, en la clase anterior, a la que este alumno faltó. Y nadie le avisó por teléfono.
    La situación me está produciendo mucha ansiedad y aunque con el resto del grupo las clases van bien y están contentos, e incluso han saludo en mi defensa ante este alumno conflictivo no consigo que esta persona asista agusto a clase y no genere conflictos. Solo hay problemas cuando él viene.
    No se que hacer y lo estoy viviendo con mucha angústia.
    Gracias

  117. Por cierto el apoyo de dirección en este caso es nulo.

  118. Sara, desde hace años, la educación de adultos a cuyas clases solo asistían “adultos” interesados en aprender y conseguir un título, se ha convertido en un semillero de conflictos y problemas, desde el momento en que se están matriculando multitud de alumnos que prácticamente acaban de abandonar el instituto por haber cumplido 18 años, sin haber obtenido siquiera el título de graduado en ESO.
    No sé si ese alumno tuyo tiene esa edad o es mucho mayor. Me inclino a pensar que se trata de un joven inmaduro, chulo y que creó infinitos problemas de disciplina en su centro de procedencia.
    Es normal que vivas el problema con angustia, y más si no recibes el apoyo del la dirección. Pero esa falta notoria de educación no tienes porqué aguantarla. La educación de adultos no es enseñanza obligatoria, y no hay porqué aguantar a personajes de esa “calaña” No te dejes amedrentar y ponle límites claros. Sobre todo en el trato hacia ti y si no se comporta correctamente expúlsale del aula. Quizás se niegue, ante una orden fulminante a abandonar el aula, pero entonces dile que no seguirás con la clase hasta que él no se vaya. Y si no se va él vete tú y habla directamente con el director. Cuentale todo esto y la angustia que tienes cuando este alumno esta en el aula, por cómo se dirige a ti. Pídele que tome medidas. Y dile también que si esa actitud del alumno hacia ti no se termina de inmediato, lo pondrás en conocimiento de la inspección. Eso obligará al director a ver qué es lo que realmente pasa y a tomar medidas sancionadoras contra ese alumno “mal encarado”. Tienes que tener claro, que quien manda en el aula eres tú, y tú decides qué se hace y cómo se hace, guste o no a los alumnos. Cierto que debes adaptar tus métodos pedagógicos a ellos, y desarrollar un máximo de empatía, porque un buen clima de la clase es fundamental en el proceso de enseñanza-aprendizaje, pero eres tú quien mandas y quien fijas los límites a los alumnos.
    Comienza por dirigirte a ese alumno tratándole siempre “de usted” y exígele lo mismo a él respecto a ti. Notará rápido la diferencia con los otros alumnos, pero plantéale que solo si te respeta como hacen los otros, le permitirás el “tuteo”. Elimina con él todo tipo de confianza y exígele siempre ese mismo trato. Indícale claramente que no le dejarás asistir a tus clases si no se comporta de forma adecuada y dile que tú no tienes ninguna obligación de avisarle de cambios de planes siempre que se hayan dicho en clase. Es responsabilidad suya enterarse…así de claro. La idea de que si deja de ir a clase tu te quedas sin alumnos denota lo infantil de su pensamiento, y su inmadurez. Ponle límites claros y seguramente solucionarás tu problema. Y no discutas con él. No des pábulo a sus estupideces. O se comporta bien o fuera de tus clases. El director no puede obligarte a tenerlo en clase, si se comporta de forma inadecuada faltándote al respeto (lo que hace ese alumno es una clara falta de respeto hacia ti), desde el momento que la E. de Adultos no es una educación obligatoria.
    Espero que se solucione pronto el problema.
    Un cordial saludo.

  119. Hola Javier:

    Efectivamente no sabemos nada de Laila. Como bien dices sólo sabemos (porque ella misma lo cuenta) que el aula le produce angustia y ansiedad. Y eso ya es suficientemente grave como para plantearse dejar el trabajo.
    No conocemos su situación económica, cierto. Yo en eso no me meto. Pero sería muy triste que tuviera que jugarse su salud por un plato de comida.
    Es preferible acudir a un comedor social a pedir un plato de comida que fastidar tu salud. Sin salud no podrás hacer nada aunque haya trabajo, con salud siempre se pueden buscar alternativas por mucha crisis que haya.

  120. Aitana, estoy de acuerdo contigo que “jugarse la salud” por un plato de comida, pudiendo buscar alternativas, no tienen ningún sentido. Pero mi respuesta a Laila va enfocada desde la perspectiva de ponderar bien tanto las ventajas como los inconvenientes de la decisión a tomar.
    Esperemos que Laila no se equivoque, y que haya tomado la mejor decisión… la más adecuada para ella.
    Un cordial saludo.

  121. Encontre la página buscando información sobre violencia en el aula, especificamente en contra de los profesores. ¿Alguien conoce de alguna comunidad virtual de profesores que se brinden apoyo sobre estos temas?.
    La verdad es que como profesora joven veo lo dificil que es enseñar a adolescentes y jóvenes antisociales y violentos, sobretodo si la dirección de los centros educativos privados por fines de LUCRO les interesa poco apoyar al profesor y más bien no quedar mal con los alumnos y padres.
    En el poco tiempo que tengo de experiencia me he enfrentado e impuesto a alumnos y alumnas de la más baja calaña. El día que me despidan o algo parecido por ser como soy voy a denunciar a esos centros educativos que son complices en el maltrato a los profesores.

  122. Ariana, indudablemente, hoy por hoy, dar clase a alumnos de secundaria produce un enorme desgaste en el profesorado. Algunos docentes (cada vez más), cómo seguramente es tu caso, soportan unos niveles de angustia y estrés, casi al límite de lo tolerable, y son precisamente los docentes más jóvenes y las profesoras (porque ser del genero femenino es un factor de riesgo), quienes en general más problemas tienen al respecto, porque los adolescentes suelen hacerles “blanco de sus burlas” con mucha más frecuencia que a los docentes varones y con amplia experiencia el la labor docente. Y ciertamente ello no se erradica sin una incidencia contundente y adecuada de las Jefaturas de Estudio en los centros, y con el concurso, también adecuado, del Departamento de Orientación.
    Desgraciadamente, no es esa la forma de actuar de la mayoría de Equipos Directivos, y mucho menos en la enseñanza privada, dónde como bien dices, lo que prima principalmente es el “tener contentos” a los alumnos y a sus padres, sin enfrentamientos que “mermen” el número de alumnos matriculados, aunque ello suponga un verdadero suplicio para el profesor.
    Tú eres joven y acabas de comenzar. Por lo que veo te estás enfrentando “en solitario” (sin ayuda de la Jefatura de estudios, que considero imprescindible) a la indisciplina de unos alumnos malcriados. Ello podría perjudicar seriamente tu salud, pero siempre puedes intentar paliar en lo posible el daño poniendo en práctica algunas estrategias.
    Si continuas tiempo en esta profesión, con los años adquirirás “experiencia docente” que te ayudará a afrontar este tipo de dificultades de forma adecuada, pero mientras

    Podrías realizar un “buen curso” sobre inteligencia emocional que te ayudaría bastante. Una forma de gestionar el estrés diario y manejar adecuadamente los conflictos en el aula, está relacionada con la posibilidad de que ese estrés no supere unos límites “aceptables” y con que los conflictos no se le “escapasen de las manos” al profesor. Existen cursos de verano relativos a estos temas en diferentes universidades, que suelen resultar muy interesantes y provechosos.
    Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos. Muchos profesores, incluso con varios años de servicio a sus espaldas carecen
    o desconocen que poniendo en práctica determinadas “habilidades sociales” muchos conflictos que surgen entre ellos y sus alumnos desaparecerían.
    Una habilidad importante en el docente, y que no todos saben poner en práctica, es “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo.
    Como docente, es necesario que poseas empatía y asertividad, además, debe saber comunicarte con eficacia, debes controlar en tu comunicación interpersonal tanto la comunicación “verbal” como la “no verbal” y debes conocer qué actitudes son favorecedoras de la comunicación y cuáles no.
    Debes practicar la “escucha activa”, y sobre todo, debe saber “muy bien” emitir elogios y recompensas. No cabe duda que todo esto es deseable en un docente, y, seguramente, muchos de ellos están deseando que “alguien” les enseñe a ponerlo en practica, es decir, que alguien les de “recetas concretas” y no sólo teoría casi siempre muy alejada de la práctica real. A esto me refiero cuando te hablo de “buenos cursos”. Estoy seguro que un curso de inteligencia emocional estructurado a partir de la enseñanza de unas habilidades sociales “muy concretas” (además de las citadas, también “empatía y auto y hetero asertividad” relacionada con ejemplos concretos de situaciones cotidianas” en el aula, conseguirían que aprendas a controlar tu estrés, y además a controlar de forma adecuada las situaciones que lo originan.
    Espero que no te despidan y que llegues a ser una estupenda profesora, aunque tengas que cambiar para ello de centro educativo, porque ese en el que estás, con un director que no se “ocupa” de que los alumnos respeten a sus profesores, resulta “poco educativo” y debería ser clausurado…porque…¡menuda educación para esos pobres (“ricos”) adolescentes!
    Un cordial saludo.

  123. Javier agradezco tus comentarios y sugerencias. Sobre los cursos que mencionas me encantaría hacer uno para saber como lidiar con conflictos en el aula generados por un grupito de alumnos que tratan de subordinar al resto de compañeros valiendose de formas casi delincuenciales (matonería, amenazas verbales, difamación, acusaciones falsas, insultos machistas y demás).
    La verdad es que no puedo ser comprensiva con ese tipo de alumnos abiertamente antisociales y casi delincuentes. Incluso en el instituto algunos chicos me pidieron que siguiera el juego a los alumnos maleducados, les dije que no lo haría porque conozco sus antecedentes y no me subordino a la malcriadez ni a la prepotencia.
    En el auloa tampoco me estreso mucho, mis clases las desarrollo completas, luego les hago una pequeña evaluación escrita u oral. A los que no responden o se comportan mal conmigo o con sus compañeros/as les pongo la nota que se merecen, a los malos alumnos no los etiqueto ni los señalo en clase (para que encima no se victimizen).
    Sobre cuestiones de género creo que cuenta mucho en el trato de los alumnos el hecho que sea mujer, sobretodo enseñando en un país latinoamericano. Por ejemplo el último día de clases del semestre pasado luego de hacer un comentario general sobre mis impresiones respecto al desarrollo de las clases (felicitando a los/las que de verdad habían trabajado, señalando los puntos debiles por trabajar en cuanto al rendimiento, la mala conducta de unos cuantos y resaltando la actitud de unos cuantos que ya habían comenzado a actuar para no dejar que el aula sea controlada más por esos malos alumnos) escuche a uno murmurar “ay, ¿por qué no eres hombre?, ¿por qué no eres hombre?”.

    Sobre continuar con el trabajo de profesora (en un colegio y en un Instituto de formación profesional, ambos privados), por mí si continuo, lo tomo como un desafío. Además siento que aunque sea minimamente apoyo a los alumnos que si quieren aprender.

    Sobre modelamiento de conductas, tuve la oportunidad de trabajar en otra institución educativa con niños y adolescentes de muy escazos recursos, varios incluso con TDAH (sin recibir ningún tratamiento) obteniendo buenos resultados. Algunos de los alumnos si bien tenían malas conductas no llegaban a ser ni malcriados, agresivos o incluso violentos con los profesores y compañeros.

    Espero seguir en la docencia varios años y que los docentes que se exponen todo el tiempo a situaciones similares o peores recuerden siempre que tienen derechos y que algunos niños, adolescentes y jovenes podrían ser facilmente catalogados como delincuentes y ya no corresponde solo al profesor/a encargarse de ellos.

  124. Ariana, cuando te hablé de “buenos cursos” pensaba en algunos que se realizan aquí en España. En ningún momento pensé que escribías desde fuera de este país, pues tu castellano es perfecto y la gente que me escribe desde países latinoamericanos, suele introducir palabras o “giros” gramaticales distintos a los utilizados aquí. De todas formas por lo que explicas en este segundo mensaje no creo que te hagan demasiada falta. Eres capaz de controlar el estrés y la ansiedad pues no te afecta demasiado y además has trabajado con adolescentes con trastorno por déficit de atención con hiperactividad y además aplicas en tus clases estrategias adecuadas.
    Planteas que entre tus alumnos hay un grupo que trata de subordinar al resto de compañeros. En realidad es una forma de acoso en grupo. Seguramente habrá un líder, al que “corean” y “obedecen ciegamente” un pequeño grupo de alumnos y que atemorizan, extorsionan, vejan y humillan al resto de alumnos.
    Es bueno que presentes total firmeza y no toleres en absoluto esos comportamientos en tu clase. Háblales a todos del bullying y de lo que ello supone. Háblales a toda la clase de que nadie tiene derecho a burlarse de otros solo por divertirse. Diles que todo el mundo tiene derecho a ser respetado en la escuela. Hazles ver las graves consecuencias que ello tiene para determinados alumnos y anímales a denunciar acciones de acoso a otros, o a uno mismo, y asegúrales que no tolerarás de ninguna forma ese tipo de comportamientos. Efectivamente, con eso solo no es suficiente, pues se necesita la intervención enérgica de la dirección o la jefatura de estudios del centro para sancionar de forma importante ese tipo de conductas.
    Si consigues inculcar entre los alumnos la idea de que todos tienen derecho a ser respetados en el colegio, y que cuando un alumno tema denunciar que es acosado, haya otro que lo haga por él, habrás ganado la batalla a esos alumnos díscolos y pre delincuentes. Pon frente a los ojos de los alumnos de ese “grupo” y frente a los ojos de toda la clase, las consecuencias que sobre sus propios compañeros de clase, (alumnos como ellos, con los mismos sentimientos que ellos, con las mismas ilusiones que ellos, con los mismos deseos que ellos, con los mismos problemas que ellos…), tienen sus conductas inadecuada, violentas y perversas.
    Intenta también “romper” ese grupo de “maleantes”. Es casi seguro que sólo hay “un líder” , posiblemente el más violento y el que decide en cada momento que fechoría hacer en la clase, y si consigues que el otro grupito deje de “jalearle” y “bailarle el agua”, empezará a pensarse dos veces seguir comportándose de esa manera. El está recibiendo un “refuerzo” por parte de ese grupo de alumnos que le sigue, refuerzo negativo, pero refuerzo al fin. Si logras que ese “refuerzo” desaparezca, el modificará sin duda su conducta.
    Te deseo mucha suerte en el “empeño”, del que estoy seguro saldrás airosa porque determinación, criterio y valores no te faltan.
    Un cordial saludo.

  125. JAVIER
    SOY UNA PROFESORA DE SECUNDARIA EN MEXICO Y DEJAME DECIRTE QUE LA SITUACION AQUI ESTA PEOR POR QUE NO HAY NADIE NI INSTITUCION, NI SIDICATO , NI PERSONA QUE NOS DEFIENDA DEL ACOSO QUE SUFRIMOS LOS MAESTROS, FIJATE QUE HACE TES MESES VIVO UNA SITUACION EN QEU YA NO PUEDO NI ACERCARME A LA ESCUELA POR QUE ME DA PANICO Y SOBRE TODO ENTRAR A DAR CLASES EN EL 2C POR QUE PARA ELLOS TOD ES AGRESION, HACE POCO ME PINTE EL CABELLO Y PUES ESTOS CHICOS Y SUS PADRES SE HAN QUEJADO DE ACOSO PSICOLGICO POR QUE A LOS NIÑOS LES AFECTA QUE ME HAYA HECHO ESTO, QUE SI POR QUE USO LENTES, QUE SI LES DEJO TAREA, QUE SI POR INTERNET LO MANDO QUE SI LES HABLO DE LA FISICA Y DE LA ACCION Y LA REACCION QUE ES UNA DE LA LEYES DE NEWTON; QUE SI DEL PESO, LA MAS Y LA INERCIA QUE LES ESTOY DICIENDO GORDAS Y COSAS POR EL ESTILO, HE SUFRIDO ROBOS, GROSERIAS, POR PARTE DE ESE GRUPO.
    ASI QUE COMO VES EN TODO EL MUNDO ESTAMSO IGUAL Y A NOSOTROS QUIEN NOS DEFIENDE

  126. Ciertamente, Yolanda, el comportamiento de muchos adolescentes (y de sus padres) deja mucho “que desear” respecto a la relación que tienen con sus profesores. Las faltas de respeto, las humillaciones, las groserías y los comportamientos disruptivos que muchos alumnos mantienen durante las clases y en el trato diario hacia sus profesores hace, a veces, que la tarea de enseñar se convierta en una “heroicidad”. Lamentablemente, estos hechos llegan a afectar de tal modo a los docentes, que acaban enfermando, con angustia a enfrentarse a determinados grupos, o con depresiones importantes. Espero que no haya llegado a tanto en tu caso.
    Cuando se tienen problemas con determinados grupos, es necesario pedir ayuda al director del centro, aunque es verdad, que en muchas ocasiones, estos, culpan al propio docente de “no se capaz de imponer orden en la clase”. Conviene que hables con algunos de tus compañeros, y plantéales lo mal que los pasas con los alumnos de 2º C. Pídeles ayuda (seguramente no serás la única profesora del centro que tiene problemas con ellos). Pregúntales qué hacen ellos cuando tienen que enfrentarse a esa clase, y quizás te aporten algún tipo de estrategia para abordarlo. Habla con la jefatura de estudios y con la dirección para que sancione esos comportamientos de los alumnos para contigo.
    Te recomiendo que leas mis respuestas a mensajes similares al tuyo. En ellos explico algunas estrategias docentes para poner en práctica con los alumnos más rebeldes, o cómo afrontar este tipo de hechos con reuniones con el director del centro, e incluso poniéndolo en conocimiento de la inspección educativa, si la dirección del centro escolar no pone remedio adecuado. Espero y deseo que seas capaz de “enderezar” la situación y que ello no te obligue a dejar la enseñanza.
    Un cordial saludo.

  127. En principio enhorabuena por el blog y por contribuir a la mejora de la calidad en la enseñanza. Mi aportación en este sentido es la siguiente: http://sr-profesor-es-la-hora.blogspot.de/
    Este blog va dirigido a maestros de primaria pero es extensible a cualquier grado, donde se explica cómo llevar una clase desde el primer día con inteligencia emocional, dotando al alumnado de valores y motivación que darán lugar a comportamientos ejemplares y, por tanto, evitando no sólo el fracaso escolar sino la violencia potencial que puedan desarrollar con un modelo educativo ineficaz. Confío en que muchos profesores puedan hacer uso de las ideas expuestas de manera amena y cercana. Un saludo.

  128. Sr. Profesor, he leído varios de los post de su blog denominado “Sr. Profesor: ¡Es la hora!” y me han parecido magníficos. Muchos profesores, sobre todo los noveles, encontraran en la página consejos y formas de actuación adecuadas para afrontar, la cada vez más difícil tarea de “enseñar”. Felicidades por tan estupendas aportaciones, que, puestas en práctica, sin duda minimizarán cualquier conflicto o violencia que pueda presentarse en el aula.
    Un cordial saludo.

  129. Yo soy maestra de inglés en una primaria de México d.f. Y quiero compartir el hecho de que aunque son niños más pequeños (de entre 8 y 10 años de edad), presentan las mismas actitudes inadecuadas, haciendo que para mi cada día de clase resulte un verdadero infierno, sólo puedo decir que en verdad he llegado a odiar a la mayoría de esos niños y a sus padres por apoyarlos sin escuchar razones ni importarles nada. En verdad odio a esos niños con toda mi alma..!!!

  130. Ana, a veces las condiciones de trabajo de los docentes son tan “duras” que como tú, el maestro acaba “odiando” a quienes precisamente debe educar , enseñar y transmitir los valores necesarios para convertirles en personas útiles a la sociedad en que viven.
    En ese momento, cuando vemos en los alumnos solamente a enemigos, la tarea docente pierde absolutamente todo el sentido y solo se trata de “sobrevivir”.
    Ciertamente una sociedad que permite que niños de entre 8 y 10 años atormenten diariamente a su maestra, es una sociedad enferma. Si bien, esos niños son un reflejo de la sociedad y de sus padres, que con seguridad no les ponen ningún límite a su comportamiento. No debes mantener esta situación demasiado tiempo. Sería bueno que pidas ayuda a alguno de tus compañeros o a la dirección del colegio para que intervengan. No se si tú eres o no la tutora de esos niños, o tú solo les das inglés y tienen como tutor a otro docente. Si ese es el caso, habla con el tutor del curso y pídele que te ayude exigiendo a sus “tutorandos” un comportamiento adecuado contigo.
    Te recomiendo que utilices, hasta que acabe el curso (a fin de sobrevivir sin tanta tensión) alguna estrategia como el uso de refuerzos positivos, por ejemplo, realiza un gran mural de cartulina a modo de hoja de calendario, con recuadros correspondientes a cada día, y diles que al terminar la clase de inglés, escribirás en el recuadro de la fecha correspondiente el nombre del alumno/a que mejor se haya portado. El que consiga aparecer en el calendario 5 veces ganará…(una golosina), el que consiga estar 10 veces ganará (un lapicero), y el que consiga estar más veces al acabar el mes conseguirá …(una caja de lápices de colores). Ponte en contacto con la dirección del colegio para ver que tipos de premios puedes ofrecer y el colegio puede sufragar. De todas formas, puede tratarse de cosas muy baratas, que tú sepas que les agrada. Inventa más cosas como estas, y entre eso y la ayuda del tutor o algún compañero/a, ver´s como en poco tiempo mejora la actitud de tus alumnos para contigo.
    Te deseo mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  131. Entro y leo con tanto detenimiento cada una de los criterios y experiencias de mis colegas. Algunos me hacen recordar momentos no gratos que he pasado en el aula de clase, y ciertamente a veces tendemos a caer en la frustración cuando incluso hasta las leyes de la educacion atentan contra el docente y favorecen las actidudes indisciplinarias del estudiante. verdaderamente nos preocupa a todos. Pero cuando leo tantos articulos, estimados colegas, de sentimientos hasta inhumanos de algunos profesores que dicen tener como estrategia efectiva el maltrato hacia los estudiantes. Aqui en Venezuela es un delito grave tocar a un alumno, y se paga hasta con carcel, pero mas alla de eso, considero que nunca, pero nunca se debe maltratar de manera fisica ni psicologica la integridad de un muchacho. Por Dios Santo, que hacen dentro de un aula si no eres tolerante ante ellos. Estamos de acuerdo en que no se nos paga para aguantarles ni soportarles a ninguno faltas de respeto, pero ese respeto se gana con el ejemplo, y el alma de un chico se gana con amor, paciencia y dedicacion. Imparto clases desde hace mas de diez años a estudiantes entre los doce y dieciocho años. les demuestro que los quiero, que me importan, los ayudo, cuando alguno se me quiere ir del control lo llamo, le converso y me gano su confianza porque los escucho y trato de entender su conducta, que muchas veces son arrastradas por el entorno social aberrante y la mala educacion familiar. un chico no te ataca por el simple hecho de hacerlo, si lo hace y le correspondes, eres su ejemplo en el futuro. No se trata de que entre nosotros corrijamos errores ortograficos de nuestra escritura porque eso no te hace mas sabio ni mejor que los demas, se trata de corregirnos mas bien y revisarnos cada dia y nos preguntemos, que rayos les estamos dejando a estos muchachos que comienzan a ver la vida. Mi lugar de trabajo esta a mas de dos horas de mi casa, y a veces salgo casi al anochecer, pero me conmovio un caso particular cuando se me acerca un estudiantes muy problematico en conducta y me dice: profesora, no se preocupe, mi casa es la suya y mi cena tambien lo es. asi que no me detendre hasta hacer siempre lo ultimo de mi y dar lo mejor que pueda para ayudar esas conductas y dejar algo bueno en las vidas se el destino nos encomendo a educar

  132. Lissette, si leíste todos los mensajes habrás observado que, afortunadamente son muy pocos los docentes que como estrategia efectiva para mantener la disciplina en el aula, emplean con sus alumnos el castigo físico y/o psicológico y ciertamente, al igual que en tu país, en todo occidente está absolutamente prohibido para el profesor usar la violencia con los estudiantes. Dar clase a adolecentes de educación secundaria, hoy en día, es una tarea ardua y en muchas ocasiones desmotivadora y frustrante por los factores que tú enumeras en el mensaje y que yo escribo en el artículo. Determinadas circunstancias convierten al docente en una víctima, quien o bien adopta estrategias para afrontar el problema o bien, por su propia salud física y mental, abandona la docencia. Esos profesores y profesoras inmersos en graves problemas necesitan toda la ayuda posible por parte de sus propios compañeros y los equipos directivos de los centros, quienes deben intervenir adecuadamente para evitar las humillaciones y desprecios al docente por parte de los alumnos.
    Veo que eres una docente “de vocación” y te felicito por ello. Estoy de acuerdo contigo en que a un alumno se le gana con “amor, paciencia y dedicación” y que tu lugar de trabajo diste más de dos horas de tu casa, dice mucho de tu “dedicación” en la escuela.
    Y te reitero otra vez, mi felicitación por ello.
    Un cordial saludo.

  133. La experiencia escolar a veces deja sinsabores, según el estrato social se percibe la educación por parte de los estudiantes. el estrato bajo al no tener metas universitarias no rinde igual que aquel que quiere o puede ser profesional. lo cual hace de la escuela un lugar para ir reunirse y pasarla bien con sus compañeros, así sea maltratando a sus similares o docentes. todo se quiere conseguir fácil, sin sacrificio, sin respeto. la cultura colombiana y la familia donde solo hay un padre o madre hace que sus hijos sean consentidos y alcahuetean cualquier conducta de su hijito. las leyes son violadas por los adultos y así mismo están siendo violadas por los adolescentes, si no hay mano dura en la sociedad, mucho menos en una institución educativa, el reflejo es directo y asi como se descompone la sociedad asi llegan a la escuela.

  134. Fabián, estoy totalmente de acuerdo contigo. De alguna forma, el comportamiento de los alumnos en la escuela es un fiel reflejo de lo que sucede fuera, de la sociedad en que está inmerso. Y ciertamente se nota mucho la diferencia entre aquellos alumnos que quieren continuar los estudios universitarios, y aquellos que van a dejar los estudios “cuanto antes”. Pero hemos de pensar que es labor nuestra, de los docentes, intentar disminuir esas diferencias sociales tratando de sacar el máximo de aquellos alumnos a quien “nos toque” educar. Sobre todo, si trabajamos en la enseñanza pública. Hay que pensar que con “los mimbres que tengamos” hemos de hacer “cestos”. Por supuesto, nuestro esfuerzo y dedicación no debe verse nunca empañado y arruinado por faltas de respeto y vejaciones de esos alumnos o sus padres. Eso es algo que nunca debemos consentir, y los docentes, así como los equipos directivos de los centros deben ofrecer todo su apoyo, sin condiciones, a aquellos profesores que sin duda alguna “lo pasan mal” en las aulas por ese tipo de motivos.
    Un cordial saludo.

  135. Casi todo está ya dicho, pero no se hace nada. La indefensión es brutal. Mi testimonio. Llevo 28 años de trabajo, Bachillerato. He pasado épocas de auténtica tortura psico-física. Indisciplina, mala educación, vagancia, chulería, profundísima ignorancia que va y va yendo a peor, hasta niveles de horror. Elevadísimo riesgo, toma de tranquilizantes, etc. Este año,Galicia, debido a los recortes tengo ¡260! alumnos: 9 grupos. Esto es una salvajada. Delegado, nunca coge el teléfono; el año pasado casi acabo insultada por inspección médica porque tuve que pedir un mes de baja. Compañeros/as, casi todos miran hacia otro lado..si no te zancadillean..Acoso laboral: descendente , horizontal y ascendente. Por supuesto esto es una farsa: a nadie le interesa la educación ¿alguien se puede creer que yo puedo dar clase a 260 personas?. Clases en que hay un nivel de ruido brutal (tengo ya 55 años), maligno y enfermizo, no hay quien ponga realmente orden. Estoy temiendo por mi vida. Temo enfermar gravemente. En esta área han muerto ya muchos compañeros/as “prematuramente”. El nivel de estrés es estratosférico, lo mismo que la indisciplina , garrulería, etc. No se puede enseñar a quien no quiere aprender. Clases atestadas de gente que no quiere hacer nada. Además, como digo, la ignorancia es tremenda en la mayoría de alumnos/as: todo el curriculum está desajustado. Todos estos años de “falsocracia” nos han utilizado como escudos humanos. Se ven en las clases alumnos con unos desajustes prácticamente psiquiátricos. Anomia brutal; los que son más conscientes y educados están en medio de esta marea humana (In). Imposobilidad “metafísica”; tortura; los medios o se pierden en tonterías o mienten directamente. Temor absoluto.

  136. Epc, expones un testimonio realmente desolador. Para colmo, tras una dilatada vida laboral dedicada a la enseñanza, al final, solo encuentras frustración, indisciplina, desinterés e incluso temor por tu propia salud tanto física como mental. Observas un futuro pesimista en donde todo “parece ir a peor”.
    No se si desarrollas tu labor docente en un centro público o en una privado/concertado, aunque los problemas que exponen se dan tanto en unos como en otros. No conozco tampoco el sistema de enseñanza gallego, pero ciertamente 260 alumnos son muchos alumnos, y si además la mayoría de esos grupos pertenecen a diferentes niveles el trabajo para el docente puede resultar tremendamente “abrumador”. No se las horas semanales que da allí en Galicia un profesor de secundaria. Por ejemplo, aquí en Madrid se pasó este curso de 18 a 20 horas lectivas. Si se dan todas las clases en bachilleratos, dado a que la mayoría de asignaturas son de 4 horas, el máximo de grupos que tendría aquí un docente de bachillerato serían 5. Pero evidentemente, si el profesor de secundaria imparte materias de dos horas (música, plástica, tecnología, educación física…) un mismo profesor podría llegar a tener hasta 10 grupos. Realmente terrible.
    Nos ha tocado vivir años difíciles…muy difíciles, en que, ciertamente a nuestros políticos no parece importarles nada todo este complejo problema que representa la educación y que es, quieran verlo o no, el futuro del país. Un país que no cuida su educación nunca podrá ser un país puntero y no será capaz de salir de la mediocridad.
    Nosotros los docentes, estamos inmersos en ello y aunque es tremendamente duro hemos de intentar con todas nuestra fuerzas “parchear” todo este destrozo.
    Si no eliminan antes la jubilación LOGSE, dentro de dos años podrías jubilarte (aunque quizás por motivos familiares o personales no te venga bien). Tampoco sé si tienes posibilidad de cambiar de centro, porque te aseguro, que a pesar de todo, cuando un equipo directivo se implica contundentemente en atajar la indisciplina de los alumnos, las cosas funcionan mejor. También es importante que los propios compañeros echen “una mano” a aquellos que lo necesitan. Parece que en tu instituto no puedes contar ni con unos ni con otros (compañeros y equipo directivo) para solucionar esa indisciplina, de ahí mi sugerencia de cambiar de instituto.

    Pero la realidad manda, y a veces resulta imposible cambiar de centro y es necesario afrontar la situación con al menos la garantía de no enfermar ni física ni psíquicamente.
    Debes intentar por todos los medios que la Jefatura de Estudios de tu centro tome “cartas en el asunto de la disciplina” de los alumnos y no debes permitir nunca faltas de respeto de estos hacia ti. Algo independiente de los objetivos académicos que pueda conseguirse con ese tipo de alumnos, que seguramente serán mínimos, pero sobre todo no debes desespérate, no debes deprimirte…has de buscar alguna forma de adaptación a ese entorno tan “hostil” que te rodea, alguna estrategia que te permita desarrollar tu labor docente sin hundirte en el abismo. Tienes que ser fuerte el tiempo que tengas que seguir en ésto. No sé qué es lo que pasa en tu instituto exactamente y por eso no puedo recomendarte nada en concreto pero si lees mi respuesta a algunos mensajes similares al tuyo quizás puedas encontrar algo que te ayude en el futuro próximo. Ánimo, ya queda poco curso y supongo que para ti será (como para muchísimos docentes) un gran alivio la llegada de las vacaciones de verano. ¡ Que las disfrutes porque las mereces ¡. Te has ganado con creces un largo descanso.

    Te deseo toda la suerte del mundo.

    Un cordial saludo.

  137. ME GUSTARIA RECIBIR MAS INFORMACIONES SOBRE ESTA TEMATICA…
    GRACIAS

  138. Gabriel Darío, no existen prácticamente estudios acerca de los maltratos que reciben los docentes por parte de sus alumnos, dado a que apenas se ha estudiado acerca de esa violencia, aunque sin duda, se incrementa día a día. Un estudio realizado en Reino Unido (Terry, 1998) con una muestra de alumnos pertenecientes a 7 institutos urbanos, encontró que existe maltrato de los alumnos hacia sus profesores, siendo el “tener poca experiencia” y ser del “género femenino” dos factores de riesgo a la hora de recibir ese maltrato de los discentes.
    También, desde la perspectiva del profesorado, en Irlanda ha sido estudiado el problema de la disciplina, con un trabajo realizado por encargo de la Organización Nacional de Profesores (INTO, 1993) en la que se observa que el 77 % de las escuelas consideraban que un 5 % de su alumnado mostraba problemas muy graves de disciplina. Así mismo, en Irlanda, O´Moore y Minton (2001. Proyecto Connet*) han realizado estudios sobre el maltrato en el lugar de trabajo, concretamente en el claustro de profesores. Encuentran que un 70 % de profesores considera como el maltrato “más recurrente” la falta de reconocimiento al trabajo bien hecho. En Alemania, Frindte (1998) realiza un trabajo sobre la intolerancia, racismo y tendencia a la violencia. Y en Francia se realiza un estudio por parte de la Inspección, sobre incidentes violentos en la escuela (Inform Marc Rancuret) citado por Debardieux y cols. (2001) con estadísticas sobre el incumplimiento de normas, ofensas, infracciones, absentismo, suicidio, vandalismo, extorsión y “acciones de falta de civismo”. En Holanda se utiliza una adaptación del cuestionario de Olweus incluyéndose además en las escalas de maltrato (directo, indirecto y persistente) el rechazo al maltrato y el maltratar al profesor. En el informe del Defensor del pueblo (2000), también se hacía una pregunta sobre conflictos en los que los profesores resultasen ser “víctimas”. Se encontró que el tipo de maltrato más frecuente sufrido por los profesores, eran insultos, rumores dañinos hacia su persona, destrozar enseres, robo e intimidación con amenazas, y con una frecuencia más baja “a veces ocurre” (10 %) están las amenazas y también “a veces ocurre (10 %) están las agresiones físicas.
    En definitiva, Gabriel Darío, no hay muchos estudios sobre esa violencia de la que el profesor es la “verdadera víctima”.

    Si quieres ver el estudio completo que yo realicé sobre los IES de la comunidad de Madrid (al que corresponde el artículo) podrías consultarlo íntegramente y de forma gratuita en mi tesis doctoral depositada en la sede central de la UNED (universidad Nacional de Educación a Distancia) en Madrid. Si no, también puedes consultar el estudio completo adquiriendo por solamente 1.39 euros mi tesis doctoral (cikeando en la imagen de la tesis que aparece en la parte derecha del blog.

    Las referencias completas de la bibliografía que cito son:

    Debarbieux, E.; Blaya, C. y Vidal, D. (2001). Tackling Violence in schools. A report from France. Connect Projet. European Community.

    Defensor del Pueblo (2000). Violencia Escolar. El maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria. Madrid. Publicaciones.

    INTO (1993). Discipline in the Primary School: Report of survey Incorporating Aspects of Bullying in Schools . Dublín. Irish National Teachers Organization.

    O’Moore, A. M., y Minton, S.J. (2001) . Tackling Violence in Schools. A report from the Ireland. Proyecto Connet.

    El proyecto Connet de la Comunidad Económica Europea es coordinado por el profesor Peter Smith. “Connet Initiative UK-001. Tackling violence in schools en European-wide basis”. http: http://www.goldsmithsn. ac.uk / connect / countryreports. html

    Terry, A. A. (1998) . Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.

    Un cordial saludo.

  139. Hola,

    Soy profe y estoy sufriendo humillaciones, ya no sólo en la clase, sino por los pasillos y por el patio. Al principio los ignoraba pero llega un punto en el que ya no puedo más.

    Lo de poner partes lo veo inútil ya que mi directiva tan sólo expulsa cuando hay una pelea entre alumnos o hay algún tipo de robo.

    ¿Qué puedo hacer? ¿cómo debo actuar?

    Gracias,

    Marta

  140. Marta, no sé si eres profesora definitiva de ese centro, o si estás en expectativa de destino o si eres interina. Ni sé cuantos años de servicios acumulas. Si no eres definitiva, ya queda poco curso y pronto dejarás de pasar el infierno que estas pasando con la llegada de las vacaciones, y al curso que viene cambiarás de centro. Pero ciertamente aun queda casi un mes entero y debes intentar poner remedio cuanto antes.
    Para superar este tipo de problemas hace falta mucho apoyo de los propios compañeros/as y especialmente el apoyo INCONDICIONAL del Equipo Directivo del centro, aunque no parece que eso sea posible en tu instituto.

    Del control de la disciplina en los centros educativos es responsable el Equipo Directivo, y más concretamente la Jefatura de Estudios. Cuando la Jefatura falla, el desastre, en relación a ese tema, es total, y ello, no sólo afecta muy negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que afecta directamente a la propia personalidad del docente. Tu misma dices que ha llegado a un punto que “ya no puedes más”.
    Según estudios relativos al tema, el hecho de ser mujer, y tener pocos años de experiencia (años de servicio), son las variables que más aumentan las posibilidades en el docente de sufrir “acoso” por parte de los alumnos. Tú, creo, desgraciadamente, reúnes las dos premisas.
    Pero ello es algo que de ninguna manera deberían permitir los Jefes de estudios. Ningún docente que se vea superado por las circunstancias debería sufrir ese tipo de humillaciones por parte de los alumnos. Los Jefes de Estudios que no son capaces de controlar eso deberían ser cesados automáticamente en el cargo. Ellos son responsables de la salud “sobre todo mental” de los profesores de su centro. Pero la cruda realidad nos muestra que en muchos institutos, especialmente en Andalucía, al profesor o profesora con problemas, no solo no se le defiende, sino que desde los propios Equipos Directivos de los centros se les termina culpando de no “saber” controlar la clase. Aunque te servirá de poco consuelo, te diré que me parece una aberración absoluta.
    Mi primer consejo es que te muestre firme, que no consientas de ninguna manera que se te falta al respeto en clase. Debes ponerlo en conocimiento del equipo directivo exigiendo que eso termine porque no volverás a entrar en una clase mientras el alumno o alumnos que te faltaron al respeto no sean sacados de ella. Amenaza al jefe de estudios del instituto con denunciar ante la inspección educativa su “dejación de funciones” si no toman las medidas pertinentes. Lleva ante la dirección del centro de forma detallada, que es lo que te dicen por los pasillos y por el patio y qué alumnos te lo dicen a fin de que puedan imponerse las sanciones correspondientes. Habla con los tutores de los cursos más problemáticos y pídeles su ayuda. Diles lo mal que te sientes cuando sus tutorados te humillan de esa forma.
    Cuando algún alumno te falte al respeto en clase, Hazle ver a el y a todos, que tú no les faltas a ellos al respeto y que exiges de ellos el mismo trato. Ordénale que salga del aula. Si no lo hace dile que no continuarás la clase hasta que no se vaya (y cúmplelo). Si entonces se monta un alboroto, márchate tú. Dile al jefe de estudios que no permitirás de ninguna manera faltas de respeto de ningún alumno hacia tu persona y que pondrás en conocimiento de la Asociación de padres y la Inspección educativa que no seguirás dando esas clases en esas condiciones. Empezará a tomar medidas solo cuando vean que te muestras absolutamente firme.
    Te recomiendo que no te desanimes, porque al curso que viene, (si no eres definitiva en el actual) quizás acabes en un centro como el mío, en un centro en el que Jefatura de Estudios actúe. Yo soy Jefe de Estudios (en un centro del sur de Madrid, concretamente en Parla) y no permito, bajo ningún concepto esos tipos de situaciones. Apoyo incondicionalmente a los profesores (incluso cuando se equivocan, porque a veces, como nos sucede a todos, también se equivocan). Mi lema es que “el profesor siempre tiene razón, incluso, cuando no la tiene”. Te aseguro que ese apoyo incondicional al profesorado hace que en general haya un buen clima no solo de centro sino también de aula controlándose todo tipo de violencia.
    Para el curso que viene te recomiendo poner en práctica desde el principio algunas estrategias que te permitirán afrontar ese tipo de situaciones con éxito, consiguiendo llevarte bien con tus alumnos desde el principio, y aunque les marques límites claros te respetarán en todo momento.
    Ten en cuenta que esta profesión nuestra como docentes de Secundaria exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los adolescentes tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesor les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos, incluso a los “díscolos”.
    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnos, es importante que evites generalizaciones, porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.
    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.
    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno (aunque dudo que lo hayas hecho nunca). A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.
    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.
    Recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora de la materia de tu especialidad (que no se cual es). Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con los alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Espero que se solucione el problema y el resto de curso que queda te sea algo más llevadero.

    Mucha suerte en adelante.
    Un cordial saludo.

  141. hola soy profr. en México, de secundaria y con plaza y la situación que vivo cotidianamente es tan parecida a la de las demás profesores (as), que puedo decirle que en la actualidad mis alumnos de secundaria me evaden , me dan la espalda, se me hacen a un lado, siento que estoy siendo victima de bullying en su modalidad de difamación o descalificación (aunque aún no sé cual qué es lo que se el argumento de descalificación), debido a que a cualquier grupo al que asisto es la misma situación en todos. No se que hacer porque aunado a esto algunos de mis compañeros maestros siguen el juego a estos alumnos y no quisiera se de que se trata, pero puedo darme cuenta de sus acciones “evasivas” e incluso “discriminatorias. Debido a todo esto he tenido que asistir a tratamiento médico psiquiátrico y no hay día que esto deje de suceder. Saludos…

  142. Luis, planteas en tu escrito que a diario (y supongo desde hace tiempo) tus alumnos te descalifican y te difaman a tus espaldas, que te ignoran cuando no “te desprecian” (“te dan la espalda, se hacen a un lado, se evaden…). Dices que en todos los grupos sucede lo mismo. E incluso planteas que algunos maestros compañeros tuyos “siguen el juego a esos alumnos” con acciones “evasivas e incluso discriminatorias” hacia ti.

    No aportas en tu mensaje ningún detalle concreto y pormenorizado (acciones de alumnos o de otros maestros compañeros) que corrobore todo lo que dices y pienso que quizás sí este pasando lo que dices, pero no en grado que tú presupones. Tengo la impresión de que alguna pequeña acción que te haya ocurrido tú le has dado una importancia que en realidad no tiene, y de alguna manera te estás obsesionando con esa “idea” que no “puedes quitarte de la cabeza”.
    No sé si tienes algún compañero con el que tengas una especial confianza. Quizás no tengas ninguno en quien confiar “ciegamente” pero supongo que sí habrá alguno en quien confíes más que en el resto. En caso de que no tengas ninguno, te recomiendo que trates de hacerte amigo de alguno de ellos, de quien veas más afín a ti. Sería bueno, hacerte amigo de uno de los maestros que imparta clase a los mismos grupos de alumnos que tú. Dirígete a él y pregúntale como le va con esos alumnos, y coméntale cosas que ocurran en el aula. En definitiva intenta entablar con él una relativa amistad. A partir de ahí, plantéale lo que me has dicho a mí en tu mensaje. Pregúntale si él tiene esa percepción de los alumnos y otros compañeros para contigo.
    Él podrá aclararte si hay “algo de lo que cuentas” (incluso ayudarte en caso de que lo haya), o incluso aclárate determinados malentendidos que hayan hecho que tu te obsesiones de esa forma. Es más importante aclarar lo de tus propios compañeros que lo de los alumnos.
    Si el problema que planteas es real, ese compañero al que solicites ayuda, lo solucionara a partir de poneros ambos en contacto con el equipo directivo del colegio a quienes expondréis el problema y a los diferentes tutores de los grupos. Y si finalmente no fuese “tan real” como a ti te parece, te recomiendo que retomes el tratamiento médico psiquiátrico, pues podría tratarse de un comienzo de paranoia, con elevados niveles de angustia insoportables para ti, muy fácil de controlar con fármacos adecuados, recetados por el médico psiquiatra.
    Espero que el problema, sea desde una u otra perspectiva, se solucione pronto.

    Un cordial saludo.

  143. yo soy maestra de 4 año dde primaria y las niñas siempre se la pasan acusándome en la dirección que yo les grito y que me porto mal con ellas y nisiquiera tengo voz fuerte estoy cansada de esta situación la maestra pasada se fue por lo mismo porque no las soportaba y esas niñas se pusieron deacuerdo con la directora para que cualquier cosa que haga o no haga se lo digan a ella… no se qque hacer… ya no soporto mas

  144. Ángeles, dices que eres maestra de 4º de primaria, por lo que estimo, que tus alumnas tienen entre 9 y 10 años. Aquí en España es así. Quizás en México no se corresponda exactamente, pero supongo que aunque allí variasen algo, los rangos de edad de esos alumnos serian similares a los de aquí.

    No dices si impartes clase en un centro privado/ o en uno público, y si solo tienes alumnas en clase o es mixto, es decir de niñas y niños. Si tienes alumnos de ambos sexos, tampoco sé si son solo las niñas las que te acusan de portarte mal con ellas, o se trata de un grupito de niños y niñas.
    Bueno, sea de una forma u otra, el asunto es que tienes problemas y lo está pasando mal. Incluso dices que la anterior maestra se marcho porque “no las soportaba”.

    Tampoco me parece nada bien que la directora dé más crédito a lo que dicen determinadas alumnas que a lo que dice una profesora. Además, ese tipo de actitud no solo no es educativa sino que acabará volviéndose en contra de la propia directora.

    La única forma que hay de arreglarlo, es que consigas que esas niñas maleducadas dejen de “verte como a una enemiga” y comiencen a verte como a una de sus profesoras “a quien le importa muchísimo su educación, y que desea que todas, absolutamente todas superen el curso sin dificultades”. Sería conveniente que hables con la tutora de las niñas y le plantees el problema para que intervenga en tu favor. O quizás tú eres la tutora de ese grupo. Tienes que mantener (aunque sea perdiendo una sesión de clase) una seria conversación con ellas. Coméntales que por su actitud sientes que quizás ellas no están contentas contigo, pero que lo único que deseas, es que todas consigan excelentes calificaciones al terminar el curso, pero que para eso es necesario que os llevéis bien, que estás dispuesta a empezar desde “0” con la relación, como si todo lo anterior no hubiese pasado. Que a partir de ahora todos tenéis que poner de vuestra parte para que esa relación mejore. Que tú les tratarás como ellas quieren, pero a cambio ellas deberán comportarse en clase de forma adecuada y respetándote en todo momento.
    Dado a que como dices, “cuentan todo a la directora”, aprovecha y diles cosas buenas de ella (aunque no las sientas). Diles que tú, lo mismo que la directora, deseas lo mejor para ellas y que solo deseas, también como la directora, que todas sean felices en el centro. También hazlas ver lo bien que lo podréis pasar y todo lo que podrán aprender si hay orden en la clase y se comportan bien. En definitiva tienes que hacerte “su amiga”. Tienes que conseguir que confíen en ti, porque además de desear lo mejor para ellas, estás dispuesta a solucionar cualquier problema que tengan. Es necesario que confíen en ti y eso podrás conseguirlo hablando francamente con ellas. También sería bueno que tuvieses una conversación con la directora, planteándole el problema que tienes con las niñas y pidiendo su ayuda para que las niñas confíen en ti, dado a que, como ella, tú deseas lo mejor para ellas y en esa situación podrían tener dificultades para superar el curso.
    También te recomiendo que pongas en práctica algunas estrategias con relación a tus alumnas.

    Ten en cuenta que esta profesión nuestra como docentes exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los niños y niñas de esa edad tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesora les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos/as, incluso a los “díscolos”.
    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnas, es importante que evites generalizaciones, porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.
    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno/a, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.
    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno/a (aunque dudo que lo hayas hecho nunca). A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno/a demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.
    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.
    Y por supuesto, recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora, su maestra (nada más y nada menos). Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con las alumnas, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Espero que el problema se solucione y que pronto tus relaciones con esas niñas maleducadas mejoren de forma significativa.
    Un cordial saludo.

  145. 13 de junio 2013. Muerte de una profesora.Ya sabemos cómo “se busca la vida”, según sus palabras, el Sr. Presidente para ahorrar ante la crisis: una de ellas, reventando al profesorado. Años de insultos, faltas de respeto, desprotección ( si no, promovido adrede por los propios políticos en la falsa “transición”) desprotección,digo ante esta masa ignorantísima, indisciplinada y maleducada. Número de alumnos, la mayoría conflictivos y lo ya antes dicho, brutal. Cuando pasa “algo” a algun/a chivo expiatorio se mira para otro lado. Estoy desolada y tengo miedo. No voy a decir qué tipo de muerte fue. VERGÜENZA. En esto acabó esta podredumbre llamada “España”.

  146. Eva, en mi anterior respuesta a uno de tus mensajes intentaba proporcionarte algunas estrategias para podre “sobrevivir” en este momento en que tan “mal dadas nos vienen” a los docentes. Y como muy bien dices, VERGUENZA es la palabra que definiría la situación en los institutos.
    A veces incluso pienso (aunque me niego a admitirlo) que ello puede ser una estrategia política. Solo hay que ver las noticias que nos abruman a diario respecto a la corrupción. Ante todo ello, un observador externo pensaría, sin lugar a dudas, que nuestro sistema político se basa en el robo y en el engaño. Para que todo esto perviva es necesario que la ciudadanía esté anestesiada, o sencillamente, idiotizada. Cosa que, evidentemente se consigue permitiendo en los centros educativos, insultos al profesorado, faltas de respeto y desprotección de los mismos ante una “masa ignorantísima, indisciplinada y mal educada” que seguirá nutriendo a la sociedad del futuro.
    Efectivamente el panorama es desolador y desalentador, Y lo peor de todo, es que no hay visos de cambio a corto o medio plazo. Pero, como personas individuales que somos, tenemos que sobrevivir, si es preciso, abandonado esta profesión “vilipendiada” hasta límites increíbles. Si no, es necesario que nos adaptemos pues es lo que hay, y lo que desgraciadamente nos ha tocado vivir.
    Siento de veras que estés tan desanimada. Espero que con la llegada del verano veas las cosas, al menos, no tan negras.
    Deseo que pases unas muy felices vacaciones de verano y que descanses mucho. Ciertamente te has ganado a pulso y mereces estas vacaciones.
    Un cordial saludo.

  147. Realmente triste la situación de los maestros, en todas partes, en cualquier país, en cualquier ciudad… muy triste. Lo mas triste es que los gobiernos están poniendo a las escuelas a resolver los problemas de violencia… como si se originaran allí!. Esto es un problema inmenso, de toda nuestra sociedad… problema que se intensifica con cada generación.
    No podemos pensar que esto es un fenómeno escolar, esto tiene raíces profundas… sencillamente, la vida ha perdido su valor!

  148. Natallia, efectivamente la escuela es un fiel reflejo de la sociedad actual, y dentro de sus muros, se reproduce la violencia que se da fuera. Estoy de acuerdo contigo en que el “problema se intensifica con cada nueva generación” Y su afrontamiento solo será posible con ciertas garantías de éxito, cuando los políticos y la sociedad en su conjunto se den cuenta de que el futuro de cada país está en la educación de sus niños, adolescentes y jóvenes. Los maestros y profesores solos, no podemos solucionarlo ni afrontar el reto con éxito. Las estrategias pedagógicas que utilizamos sirven de poco y nunca resultan suficientes ante un problema “tan inmenso y de tan profundas raíces”.
    Un cordial saludo.

  149. Al leer todas estas experiencias de compañeros maestros, no sólo de México, sino de varios países es triste ver la realidad por la que están pasando tantos y tantos maestros, que tienen ese amor a la docencia , que asisten al aula a enseñar, transmitir y poner en práctica la docencia en su máximo esplendor, al llegar al aula y vivir el ambiente que impera ahí,a eso hay que agregar si eres de una escuela privada tienes además que soportar sus actitudes, todavía como premio pasarlos de año, algo en verdad frustrante, me dedico a la docencia por amor a ella, por la satisfacción de transmitir y ser formadora de personas educadas pero en verdad como esta la situación este es mi último año, por que primero esta mi salud y estabilidad emocional o seguir en una guerra donde todas tus armas te las han quitado.

  150. Janeth, por tu mensaje veo que “has tirado la toalla”. Es verdad que la situación educativa de muchos países se encuentra en una situación terrible, en donde las verdaderas “víctimas” son los profesores. También es verdad que “la salud es lo primero” y la “estabilidad emocional” absolutamente necesaria precisamente para no enfermar.
    Por otro lado se mantiene el pensamiento de que el futuro de cada país está en la educación de sus niños, adolescentes y jóvenes y que sólo con la educación se podrá cambiar el mundo. Pero parece que aunque el mundo esté cambiando a peor, la educación parece ser un tema que solo nos preocupa a los docentes, mientras que los políticos, (en su mayoría gente “mediocre”) que son quienes deberían velar por ello, no solo se desentienden, sino que parecen legislar para derrumbarla del todo.
    Si has tomado esa decisión, bien tomada está.
    Deseo que te vaya todo muy bien.

    Un cordial saludo.

  151. A una semana de entrar los estudiantes después de vacaciones, el estrés y la ansiedad ya se apoderan del docente que percibimos el *desprecio* de los estudiantes. Es como si ellos golpearan la cuchara del que quiere alimentarlos. la nobleza y humildad del docente son muy grandes, luchar en contra de la corriente,
    mantener la serenidad ante la grosería, mantener y controlar la desesperación y la reacción del cuerpo es inevitable. sólo queda el consuelo del salario, de los fines de semana para descansar, de las izadas de bandera o actos que nos quiten horas de clase, de las pocas semanas que quedan para las próximas vacaciones….en fin, ánimo mis queridos compaÑeros docentes, la perseverancia vence lo que la salud no alcanza.

  152. Fabián, gracias por tu mensaje. A pesar del “desprecio” de los estudiantes y de cómo está la situación en la enseñanza, eres capaz de encontrar “alegrías” en la profesión y además, ofreces palabras de ánimo para los colegas.
    Un cordial saludo.

  153. definitivamente esto es intolerable que un profesor trate de pegarle a mis hijas y le hago lo que lorena bobby le hizo a su esposo ese rafael me dio una indignacion grande es un pp

  154. con razon cada dia hay mas delincuentes con maestros tan perros como estos, los niños no quieren regresar a las aulas y yo que entre aqui buscando el castigo que recibe un profesor al maltratar a un alumno con bulling imaginate al pegarle…. no entiendo para que estudian educacion y como quieren impartir si carecen totlmente de educacion quien dijo que golpeando se enseña con amor se enseña mostrando a esos niños en el aula lo que no tienen en casa

  155. Mariangel, ciertamente ningún maestro debe usar la violencia física (ni psíquica) con sus alumnos. No hay razón alguna, ni siquiera un comportamiento inadecuado por parte de los alumnos, que justifique una actitud violenta del maestro hacia sus discípulos. Y si alguien lo hace debe ser denunciado.
    No se cómo están las leyes a este respecto en Venezuela, pero en toda Europa, por ejemplo, cualquier maestro sabe que a un alumno no puede “tocársele” pues podría suponer para él una verdadera “ruina”. Habla primero con ese profesor y dile que si vuelve a agredir a tus hijas lo denunciarás a las autoridades educativas. No estaría mal que también informes al director del colegio de este tipo de prácticas.
    Me parece además entrever por tu escrito que tu hijo sufre bullying y que “encima” el maestro le pega. En ese caso debes solucionar también el problema que supone el bullying para tu hijo. Debes entrevistarte con el director o el jefe de estudios y ponerles al corriuente de todo lo que le sucede a tu hijo, exigiendo una intervención inmediata. Si el equipo directivo del centro no soluciona el acoso a tu hijo, podrías denunciarlo ante un juez o en la comisaría de policía.
    Espero que ambos problemas se solucionen pronto.
    Un cordial saludo.

  156. Hola, soy profe de matemática de Chile, y esta realidad en mi opinión ocurre de igual forma, lo peor es que el profesor “no puede quejarse”, pues se le atribuye falta de “dominio de grupo”, en ocasiones he sentido mucha frustración, de hecho, dejar la docencia, con el consecuente estrés de encontrar otro trabajo, además de que si de verdad tienes vocación por enseñar.. dónde queda eso.. este artículo me ha servido mucho para alivianar el sentimiento negativo que generan estas situaciones.. gracias!!

  157. Víctor, me alegra que el artículo haya servido de “bálsamo” a ese sentimiento tan negativo que suelen generar las situaciones cotidianas que cada día vivimos los docentes en las aulas, y que sin duda, tú, como “profe” vienes sufriendo.
    Te recomiendo, si tienes tiempo, que leas algunos de los mensajes que determinados colegas han dejado al final del artículo. Algunos son estremecedores, pero otros están cargados de esperanza y buenas intenciones.
    Un cordial saludo.

  158. Si.. he leido varios, para mi el problema es que la educación se ha deteriorado demasiado con las políticas centradas en los estudiantes poco interesados en desmedro de los que si les interesa estudiar. Estos estudiantes “flojos” promueven que todos lo sean.. además tienen poder dentro de las escuelas a través de sus tutores.. generalmente provocan bulling a compañeros que desean estudiar y terminan agotando la paciencia de profesores, además son apoyados por los equipos directivos porque son “clientes”, y éstos directivos no desean perder matrículas.. no se les aplican sanciones adecuadas y terminan burlándose haciendo gala de su situación.. sin embargo, la mayoría de las veces se le atribuye la responsabilidad a los profesores, argumentando que no tienen dominio de grupo o dominio de contenidos, o malas planificaciones, o mala metodología.. etc.. en Chile el problema educacional tiene mucha relación con esto, pero las políticas están centradas en que los profesores tienen mala preparación.. el profesor en primer lugar debe ser un buen pedagogo en su materia, no un manejador de situaciones de indisciplina sobre las cuales no tiene poder de decisión.. los directivos constantemente eluden su responsabilidad en esto, es el sistema de la educación como un negocio.. ánimo para aquellos docentes que pasan por esto.. yo al menos estoy desarrollando caminos alternativos, a través de los cuales pueda hacer aquello que me gusta y que sirve a otros tantos, que lo merecen, y que están desprotegidos por este sistema mercantil que privilegia a los flojos para que luego sean consumidores de carreras universitarias en instituciones privadas.. la esperanza hay que dárselas a los buenos estudiantes.. desarrollando iniciativas para ellos. gracias por tu blog.

  159. Víctor, por lo que escribes, parece que en tu país está comenzando lo que en el mío empezó hace veinticinco años. Las leyes educativas, basadas en la comprensividad y como tú dices “centradas en estudiantes poco interesados por el estudio” han desembocado en el desastre educativo que hay en mi país. Un gran porcentaje de la población opina que hay que modificar lo que hay, pero otras gran contestación social dificulta los imprescindibles cambios. Es triste que otros países copien sistemas educativos que ya han fracasado en otros lugares. Me da la impresión que tu país está copiando al mío, sin tener en cuenta que aquí a supuesto un enorme fracaso. A su vez, en España se implantó la LOGSE (que ha sufrido mínimos cambios a lo largo de veinticinco años, mientras que lo que en realidad se necesitaban eran reformas profundas), cuando ya había fracasado en Inglaterra y otros países europeos.
    En la actualidad D. Alvaro Marchesi Ullastres es secretario general de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, y quizás tenga algo “que ver” con la ley educativa de tu país. Era Secretario de Estado para la Educación durante la implantación aquí en España, de la reforma educativa de acuerdo a la LOGSE, y se le consideró uno de “los padres” de la misma”.
    Es triste que políticos mediocres copien leyes fracasadas de otros países y las presenten como algo propio. Nada se solucionará mientras nuestros políticos no sean personas competentes y formadas. No hay más que mirar las noticias para ver cómo es la gente que nos gobierna…y poco se puede esperar de personas así.
    Un cordial saludo.

  160. Estoy haciendo actualmente un proyecto en el que intentamos a través de la música visibilizar el matoneo entre niñas… Les pido el favor, si alguno sabe de algo de bibliografía sobre el tema, tal vez un libro en el que se recoja información sobre el matoneo de manera muy general… les agradecería si me dan el dato

  161. Natalia, te voy a enviar a tu correo particular, un texto que aparece en mi libro “Bullying: cómo detectarlo, prevenirlo y afrontarlo desde los diferentes equipos y estamentos docentes”.
    Allí hablo de los dos informes realizados en España por el defensor del Pueblo en relación al bullying. En mi opinión son los mejores estudios sobre el tema realizados en mi país. Además hago unas comparativa entre ambos estudios realizados respectivamente en 1999 y en 2006. Ahí observarás que la variable género incide de forma manifiesta. Son más chicos que chicas los que agraden, y también son más chicos que chicas los que sufren un mayor número de abusos (especialmente físicos). Las chicas, en cambio, tanto desde la perspectiva de “testigo”, “agresoras” o víctimas”, utilizan y sufren en mayor medida que los chicos, el maltrato de “hablar mal” de otros compañeros.
    Respecto a la agresión física directa, es decir, “pegar”, son también mayoritariamente chicos quienes en grupo (43.3 %) o individualmente (40.4 %) ejercen esta modalidad de maltrato. Las chicas solas, o junto con chicos en grupos mixtos, lo hacen en el 5.8 % de los casos.
    También en relación a las variables “género” y número de quién agrede, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas al comparar los estudios de 1999 y 2006. Se mantiene así la tendencia de que a excepción del “hablar mal de otros” (rumores dañinos) protagonizado mayoritariamente por chicas, el resto de las modalidades de maltrato son atribuidas de forma mayoritaria a chicos.
    Con lo que te enviaré a tu correo particular podrás obtener información sobre el matoneo en general.

    Libros sobre bullying hay muchos. Por sólo 2 euros podrías descargarte el mío clikeando en la imagen de la derecha, sobre la “portada”, pero ya que te refieres al que se produce entre niñas, un libro interesante es “Matoneo entre niñas” de Michelle Anthony, M.A y Reyna Lindert, Editorial PANAMERICANA. Tiene 302 páginas y su número ISBN: 9789583038532. Y cuesta unos 23 euros. Una referencia del libro puedes encontrarla en la siguiente dirección:

    http://www.librerianacional.com/es/index.php?option=com_catalogo&task=mostrarDetalleProducto&idProducto=286521

    Mucha suerte con tu trabajo.
    Un cordial saludo.

  162. Rafael:

    Déjame decirte que uses bien la gramática, maldita sea.

  163. Me sucede todo esto y no le encuentro solución, vivo en Argentina.

  164. Evangelina, planteas que te ocurre todo lo que se describe en el artículo, pero no sabes cómo afrontarlo…”no encuentras solución”.
    No sé si desarrollas tu labor docente en un centro público o en una privado/concertado, aunque los problemas de indisciplina por parte de los alumnos se dan tanto en unos como en otros. No conozco tampoco el sistema de enseñanza argentino, pero estas situaciones se están generalizando en todos lados. Tampoco sé si eres una docente con pocos o con muchos años de servicio.
    Nos ha tocado vivir años difíciles…muy difíciles, en que, ciertamente a nuestros políticos no parece importarles nada todo este complejo problema que representa la educación y que es, quieran verlo o no, el futuro del país. Un país que no cuida su educación nunca podrá ser un país puntero y no será capaz de salir de la mediocridad.
    Nosotros los docentes, estamos inmersos en ello y aunque es tremendamente duro hemos de intentar con todas nuestra fuerzas “parchear” todo este destrozo.
    No me cuentas nada, y no sé si te refieres a un problema al impartir clase, o al sistema educativo de tu país. Si te refieres a lo primero es necesario para no caer en el desanimo ni en la depresión, pedir ayuda a los propios compañeros y especialmente a Jefe de estudios del centro donde trabajas. Es cierto que a veces eso es imposible, pues determinados miembros de equipos directivos culpan al docente de no ser capaz de hacerse con la clase y del mal comportamiento de sus alumnos, con lo que se empeora el problema y se aumenta la angustia del docente.
    Para “sobrevivir” es conveniente poner en práctica algunas estrategias cómo el conseguir que los alumnos dejen de “vernos como a un enemigo” y comiencen a vernos como a un profesor “a quien le importa muchísimo su educación, y que desea que todos, absolutamente todos superen el curso sin dificultades”. Es necesario transmitirles esta idea desde el principio del curso.
    Esta profesión nuestra, como docentes, exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los niños y niñas adolescentes tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesora les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos/as, incluso a los “díscolos”.
    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnos, es importante que evites generalizaciones, porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.
    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno/a, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.
    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno/a (aunque dudo que lo hayas hecho nunca). A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno/a demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.
    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.
    Y por supuesto, recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora, su maestra (nada más y nada menos). Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con las alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Te recomiendo poner en práctica estas estrategias pues favorecen en gran medida una relación cordial entre los profesores y sus alumnos estableciéndose un clima de aula adecuado. Aunque quizás no necesitaras estos consejos por contar ya con una dilatada vida profesional y referirte al sistema educativo del país.
    Sea de una forma u otra, te deseo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  165. bueno yo soy una estudiante y creo que estuvo mal la reaccionen los alumnos ,pero a veces cansa que un profesor te grite y grite como si fueras cualquier cosa eso nos pasa a nosotros con una profesora de matemática y bueno q podemos decir nosotros no reaccionaríamos así pero, hay otros que bueno esa es mi opinión … gracias ..=)

  166. pero porque hablar solo del bulling a los profesores deberiamos hablar del bulling de los alumnos q en verdad no es nada bonito los profesores se pueden defender pero nosotros no , porque si nosotros decimos algo no nos escuchan y eso q tiene q se grave para que recien se den cuenta de lo que pasa no’ yo creo q si todos estuvieramos unidos contra este mal (bullyng ) estariamos mucho mejor a lo estamos ahora.. =)

  167. Ágata, veo que no estás muy contenta con tu profesora de matemáticas. Parece que tu profesora os grita “como si fuerais cualquier cosa”. Parece además, que si vosotros decís algo, los profesores no os escuchan y “ellos se pueden defender, pero vosotros no”.
    Ciertamente, no es correcto que ningún profesor grite a sus alumnos con frecuencia. A los alumnos no debe faltárseles al respeto nunca, así como nunca, un alumno debe faltar al respeto a un profesor. Cuando todos, maestros y alumnos cumplen esta norma, la convivencia en el aula es buena. Pero tienes que entender, Ágata, que las correcciones que los profesores tratan de hacer respecto a vuestras conductas están encaminadas a enseñaros aquello que vais a necesitar en el futuro para ser buenas personas, y seáis adultos preparados para afrontar con éxito el mundo laboral y social en el que en pocos años os encontrareis. Es verdad que a veces molesta la forma en que un maestro os regaña, y os corrige, pero no olvidéis nunca, que a pesar de esa forma tan “grosera” de hacerlo, solo quiere lo mejor para vosotros. Es posible que si todos vosotros le decís a vuestra profesora de matemáticas que a partir de ahora os vais a portar muy bien en clase y vais a hacer todas las tareas que os mande, con toda seguridad, ella dejará de gritaros por que ya no le hará falta. Ella piensa que solo por sus gritos la obedecéis, cuando descubra que no son necesarios dejará de chillaros, y así vosotros, no os sentiréis ofendidos.
    Respecto al bullying tienes toda la razón. Si todos estuviéramos unidos contra ese mal estaríamos mucho mejor que ahora. Yo te invito a que denuncies cualquier caso que conozcas de tu clase (o de tu colegio). Te invito a que te hagas su amiga, y a que lo digas a tu profesora, así como a los padres del compañero que sufre bullying si aun estos no lo saben. Si todos ponemos nuestro “granito de arena” en esta lucha, acabaremos mejorando bastante el clima de aula y esos alumnos que lo sufren podrán empezar a dejar de sufrir angustia en el colegio.
    Un cordial saludo.

  168. Hola… llevo años siendo profesora (unos cursos sustituta y otros interina…)
    Tengo un pequeño defecto físico… los adultos no me lo notan prácticamente, pues no es muy evidente, ni me impide hacer una vida normal.
    Sin embargo, los alumnos, a los tres días de clase ya me lo han notado… y ahí empiezan curso tras curso, instituto tras instituto, las burlas, los motes, los escritos en el encerado… y así siempre.
    Lo peor es que ese defecto, como hace que se rían mucho de mí, y estén pendientes del defecto, en vez de lo que explico… repercute en el nivel de autoridad… pues al considerarme una profesora “risible” ya me quitan la autoridad para dar clase; ya consideran que soy menos válida o que sé menos mi materia.
    Por ejemplo… un curso, al comprobar mi defecto ya el primer día, dijeron en alto:”Fijo que no tiene ni idea de geografía”… y eso, que era el día de la presentación, que ni siquiera había comenzado con la explicación de un tema…; no me dieron ni la oportunidad de demostrarles que sí sé geografía, que me encanta, y que además me encanta impartir esa materia. Me hicieron la vida imposible.
    Lo malo, que al tener esa falta de autoridad tengo que poner más faltas de orden que otros profesores, con lo cual, acabas teniendo más problemas con los padres, equipos directivos, compañeros… etc.
    Yo mantengo a mi familia… y aún así ya me he planteado dejar el trabajo… tarde o temprano lo haré cuando se me abra alguna otra puerta.
    Prefiero comer patatas cocidas todos los días que acabar con una depresión, o que un día me acabe empujando o agrediendo algún alumno o algo así.
    Lo peor es que cuando se lo cuento a amistades o compañeros, me dicen: “qué tontería, pasa de ellos…”
    Yo antes estudiaba y tenía ilusión por quitar la plaza de profesora… pero ya no la tengo…; es más, me alegro de no haber quitado la plaza para así poder abrir mi mente a otra cosa.

  169. Lourdes, siento mucho lo que te está ocurriendo y entiendo lo mal que lo pasas por esas circunstancias de las que hablas, aunque no concretas exactamente qué es. Los adolescentes son tremendamente crueles entre ellos, y por supuesto con sus profesores, especialmente con aquellos con quienes no conectan bien desde el primer día, o con aquellos que por cualquier circunstancia personal presentan “algún detalle” susceptible de crítica o burla.
    Dices que ese defecto que tienes, prácticamente imperceptible para los adultos, los alumnos lo descubren relativamente pronto y a consecuencia de ello y de sus burlas se acaba convirtiendo en una falta de autoridad, algo que además de repercutir negativamente en el proceso de enseñanza-aprendizaje, influye negativamente también en tus relaciones con padres, equipos directivos e incluso con tus propios compañeros, y eso sin contar la angustia que ello te produce y que a veces hizo que te platearas dejar este trabajo.
    Ciertamente, si la situación llega a un punto en que se te haga tremendamente insoportable, tendrás que dejar la enseñanza, pues como bien dices, es preferible comer “patatas cocidas” todos los días a que tu salud física y mental se resienta.
    De todas formas, aunque no sé exactamente cuál es ese defectillo que “dices tener” (si lo supiera podría ofrecerte sugerencias más concretas), te recomiendo que incluso antes de que lo noten tus alumnos, tú se lo cuentes sin intentar en ningún momento ocultarlo (ya que dices que no tardan mucho en descubrirlo).
    El primer día, cuando te dirijas a ellos y te presentes, después de decirles tu nombre aborda el tema sin ningún complejo. Diles con aplomo y sin ninguna vergüenza lo que te ocurre. Diles que es algo que puede pasarle a cualquiera, y que ello es debido a….Diles que eso podría pasarles a cualquiera de ellos, o a sus madres, o a sus hermanas. Y seguramente, si le pasara a algún miembro de su familia, lo último que se les ocurrirla es burlarse de ellos…porque ellos no son culpables de lo que les pasa.
    Prepara un discurso de este tipo, para a continuación decirles que ello no influirá para nada en tus ganas para que todos aprueben tu asignatura a final de curso y en tus deseos de llevarte bien con todos.
    Este primer discurso tuyo frenará las bromas desde el principio. Y si apareciera alguna (que ya serán pocas), córtalas desde el principio dirigiéndote a toda la clase y recordándoles que nadie tiene derecho de burlarse de nadie, no ya de su profesora, sino de ningún otro compañero/a. Hazle ver al alumno, que no está bien lo que hace, que estás segura de que no lo ha hecho a propósito y que por esta vez no lo vas a sancionar. Y hale ver también, a él y al resto de compañeros que si vuelve a repetirse la burla, la sanción será importante. Si actúas de esta forma necesitarás poner bastantes menos sanciones por esos hechos. Y en cualquier otro tema, tu autoridad en el aula debe ser indiscutible,
    No tengas reparos en solicitar la ayuda de otros compañeros experimentados, sobre todo para que te indiquen estrategias de trabajo con determinados cursos de alumnos difíciles, sobre todo al tutor/a y por supuesto plantea al equipo directivo que intervenga cuando tu lo creas necesario.
    Deseo que todo se solucione, y que ese pequeño defecto físico que mencionas deje de ser definitivamente “un problema” .

    Un cordial saludo.

  170. Hola… espero este disponible para respuestas…. es que no se si tenga mucha relacion con el tema en cuestion pero es que tengo un profesor que parece no estar muy de acuerdo con mis ideas y cuando comento algo que aparentemente le parece y lo citaree! ‘ilogico’ siempre cuando sermonea con eso me la esta tirando y pues me incomoda… Que podria hacer..?

  171. Luis, a veces los profesores hacemos o decimos cosas que, por una u otra razón ofende a alguno de nuestros alumnos. Cuando sucede algo de este tipo, no solemos ser conscientes de esa ofensa. Es muy posible que tú creas que, como tu profesor no está de acuerdo con tus ideas, “cuando te sermonea con eso…te la está tirando”. Me inclino a pensar que ello no es así como tú crees, sino que es algún tipo de “coletilla” que el profesor suele decir en determinadas ocasiones a algunos alumnos, pero que tú interpretas cuando te lo dice a ti, que “te la está lanzado a ti en particular”. Fíjate si solo te lo dice a ti o a algún alumno más.
    De todas formas, mi consejo es que lo aclares directamente con tu profesor. Un día, al terminar la clase (nunca antes de concluirla) dirígete a él con corrección, de forma educada, y dile que te gustaría hablar con él en algún momento en que pueda atenderte.

    No se lo exijas de “mala manera”, ni en un momento en que no pueda hacerlo, por ejemplo entre clase y clase…pídele solo (vuelvo a repetirte que de forma educada) un día y una hora para comentarle alguna cosa que te preocupa.
    El profesor, con seguridad te dirá en qué momento podréis hablar y será entonces cuando has de decirle, con franqueza, que a ti te parece, o al menos lo sientes así, que cuando dice…” citaree! ‘ilogico’ “se está refiriendo claramente a ti, y que eso incomoda te ofende y te sientes mal cada vez que lo hace.
    Lo más probable es que tu profesor te explique las razones reales de porqué lo hace y se aclarará todo. Una vez que sepa que ello te molesta seguramente dejará de hacerlo, e incluso, en el caso de que verdaderamente fuera consciente de ello, y lo estuviese haciendo como una “pequeña broma”, te pedirá disculpas por ello y te asegurará que no volverá a hacerlo.
    Cuando terminéis la conversación, dale las gracias por atenderte.
    Por cierto, no sé en qué curso estás ni de qué asignatura es el profesor a quien te refieres, aunque me inclino a pensar que eres un alumno del último año de secundaria o de bachillerato y el profesor es de historia o de filosofía. De todas formas, estés en el curso que estés y sea el profesor de la asignatura que sea, te recomiendo que actúes de la forma que te indico y el problema, seguramente se solucionará.
    Un cordial saludo.

  172. DEBE HABER REGLAS QUE SE DEBEN RESPETAR SI O SÍ, CON UN DOCUMENTO QUE LOS PADRES DE FAMILIA DEBIERON HABER FIRMANDO AL MATRICULAR A SUS HIJOS EN UNA ESCUELA, POR EJEMPLO LO QUE SUCEDE EN ESPAÑA.
    EN EL CASO DE UN MALCRIADO ESTUDIANTE ESPAÑOL QUE ROMPE UNA SILLA, PUES EL DIRECTOR , CON EL PAPEL FIRMADO , OBLIGAR AL PADRE DE FAMILIA A TRAER UNA SILLA DE SU CASA, O DOS, PARA QUE SIRVA DE EJEMPLO A LOS DEMÁS, Y NO INCURRIR EN CONDUCTAS INADECUADAS, PUES SI NO SE ACTÚA ASÍ EN SU PAÍS ESTOS LLAMADOS CENTROS EDUCATIVOS SERÍAN CENTROS DE ALTO POTENCIAL DE FUTUROS DELINCUENTES, SERES CON PATOLOGÍAS QUE INMEDIATAMENTE DEBIERAN SER DERIVADOS AL DEPARTAMENTO DE PSICOLOGÍA O PSIQUIATRÍA, PORQUE AUNQUE PAREZCA INVEROSÍMIL, SON PARTE DE UNA SOCIEDAD QUE YA ESTÁ ENFERMA, PERO ENFERMA DE VALORES, SON ADOLESCENTES CON VALORES TRASTOCADOS, QUE CRECEN EN FORMA NEGATIVA A SU PEOR LIBRE “ALBEDRÍO”.
    ESPERO QUE EL EJEMPLO MENCIONADO LES PUEDA SERVIR DE ALGO, PARA CORREGIR TAN NEFASTAS CONDUCTAS, PORQUE SI SUS ESTUDIATNES SIGUEN ASÍ ESTÁN CONDUCINEDOLOS AL ABISMO, TODOS LOS QUE SE ENCUENTRAN EN LA COMUNIDAD EDUCATIVA ESPAÑOLA, PRINCIPALMENTE SUS FAMILIAS QUE “NO LO PARECEN”
    CON ESTIMACIÓN DE PARTE DE UN DOCENTE DE VOCACIÓN Y SENTIDO DE FORMACIÓN DEL FUTURO HOMBRE DE PROVECHO DE SOCIEDAD

  173. Gracias por tu consejo, Carlos. Ciertamente la educación española lleva años sumida en una crisis que parece no tener fin. Y sin duda, la mayor cuota de responsabilidad la tienen las diferentes Comunidades autónomas, con competencias prácticamente plenas en educación, y que han elaborado unos derechos y deberes de los alumno bastante laxos.

    Un cordial saludo.

  174. Hola, buenas noches, soy una alumna de 2º de bachillerato y de antemano pido disculpas por mis faltas de ortografía y expresión ya que es un problema que intento solucionar. Buscando información acerca de la violencia en general, para una redacción de lengua, encontré esta página y la verdad es que me ha sorprendido mucho lo que padecen muchos de los profesores y me entristece mucho la situación a la que hemos llegado.
    Apenas han pasado unos días desde que empezó el curso y ya todos los días ves en las aulas de bachillerato a niños de primero y segundo que se comportan mal, pero no sabemos como solucionarlo a veces ni siquiera puedes dialogar con ellos cuando hay una confusión y se sienten ofendidos van a pegarte directamente incluso a nosotros como si ya la edad ni siquiera importara, así que me imagino como lo pasarán los profesores, cada vez que van a dar clase a una de estas aulas se le ponen una cara de agobio y la verdad es que me deja muy mal sabor de boca después de haber visto esta página…

    En mi opinión deberían haber mas clase de ciudadanía y ética que por lo menos a mi fueron las que me enseñaron mis valores, a respetar a mis profesores e incluso a admirar a muchos de ellos, pero sobre todo concienciar a los padre para que no pasen tanto de sus hijos y que ellos también les inculquen valores.

    Les deseo mucha suerte a todos esos docentes que están de baja por depresión y espero que se recuperen y puedan luchar contra esas aulas de salvajitos que se han formado por la falta de disciplina. Espero que todo mejore. HACEN UNA MARAVILLOSA TAREA GRACIAS POR DOTARNOS DE CONOCIMIENTOS DE VERDAD MUCHAS GRACIAS!!!

  175. Vanessa, me alegra ese alegato tuyo final en el que reconoces que los profesores hacen una “maravillosa tarea” agradeciendo además que a ti y a jóvenes como tú os doten de conocimientos. Agradezco esa sinceridad tuya como alumna de 2º de bachillerato, exponiendo los problemas que tanto los profesores, como vosotros mismos, alumnos, encontráis diariamente en el aula para poder desarrollar ellos y aprender vosotros los temas del programa.
    Ciertamente las aulas de bachillerato se han llenado de alumnos sin preparación suficiente ni motivados para ello. Alumnos que deseaban hacer un Ciclo de grado medio, pero al no obtener plaza, acaban matriculándose en bachiller. Desde hace unos años, acaban matriculándose en 1º de Bto. Alumnos que obtuvieron el título de la ESO con materias pendientes, o que realizaron 4º de ESO en un itinerario dirigido a ciclos formativos o al mundo laboral; alumnos procedentes de Diversificación curricular, e incluso alumnos que cursaron dos años de PCPI y ello les aboca a un rotundo fracaso y casi siempre a un abandono prematuro. Pero no solo eso, sino que al ser alumnos desmotivados e incapaces de seguir las clases a ritmo normal se dedican a interrumpir y molestar al resto exhibiendo falta de respeto y malos modales hacia sus profesores y compañeros.
    De todas formas, no deberían permitirse ese tipo de comportamientos en Bto. dado a que ese tipo de estudios no tiene carácter obligatorio. Los equipos directivos de los institutos deberían evitar al máximo esos comportamientos de alumnos en bachillerato.
    Estoy seguro que la lectura de esta página y de alguno de los comentarios, harán que a partir de ahora “mires a tus profesores” de otra forma, “con otros ojos”…de una forma que quizás nunca habías llegado a plantearte.
    Vanessa, este curso será tremendamente duro para ti. Segundo de bachillerato siempre lo es. Será muy duro no solo para ti, sino también para tus padres que te verán en ocasiones tremendamente angustiada en épocas de examen y lo “vivirán contigo”. Pero estoy seguro que en mayo, acabarás bien, y que harás la selectividad para ir a la universidad, o te matricularás en un ciclo de grado superior…Hagas lo que hagas seguro que elegirás bien.
    Sigue cuidando tu ortografía, especialmente si vas a lasa PAU (aunque en tu mensaje no detecté ninguna). Suerte con tu trabajo de lengua.

    Ojalá la mayoría de los jóvenes y adolescentes fuesen como tú.
    Te deseo todo lo mejor y me agradará mucho saber cómo terminaste el curso.
    Un cordial saludo.

  176. La violencia en el aula no necesariamente es fisica, hay alumnos que buscan hacer la clase pesada. Yo lo estoy viviendo y aunque no te dicen directamente nada sientes que buscan cualquier cosa para criticarte. Ellos nunca debes pensar que van aliarse con el maestro , se protegen entre ellos y el maestro debe tratarse con tenazas, ya que ahora hasta se le piensa para que dejen de checar el celular o bien conductas similares. Tengo una alumna que me da tristeza pero no va seguido a clase pero es la líder y ha tomado situaciones de desobediencia cuando se le exhorta a disciplinarse. Tengo otros grupos en los que no es tan problemática la situación pero a veces se vuelve un trabajo muy mortififcante.

  177. Juan Charles, ciertamente como dices, la labor de enseñar (y educar al mismo tiempo), se está convirtiendo en “un trabajo muy mortificante”. Esa alumna tuya, que falta con frecuencia a clase a pesar de ser la “líder”, parece empeñada en enfrentarte a ti haciendo caso omiso a tus indicaciones. Ciertamente es una pena, pues si las cualidades para liderar el grupo se usasen de forma adecuada se mejoraría sin duda la convivencia y el aprendizaje. Habla con el profesor tutor de esa alumna (aunque quizás seas tú su tutor) para que este hable con sus padres a fin de tratar de corregir esas conductas desafiantes, que además son una falta de respeto hacia su profesor y merecen sanción. También estaría bien que el orientador del colegio hablase con ella a fin de descubrir cuál es la causa de su absentismo escolar y su rebeldía ante la autoridad del profesor. Si se logra cambiar la actitud de esa alumna, se beneficiará no sólo ella, sino todo el grupo.
    Mucho ánimo en el desarrollo diario de tu labor docente.
    Un cordial saludo.

  178. mi pinion es que muchos de estos muchachos vienen de un hogar violento por eso es la escuela debemos tratarlos con amor y no con mas violencia aplicar el estilo educativo de don bosco, la educacion es cosa del corazon lean los castigos de don bosco y les ira mejor

  179. Margarita, estoy de acuerdo contigo a que estos muchachos violentos, suelen vivir la violencia en sus propias casas, y debemos tratarlos con amor y no con más violencia. La pedagogía de Don Bosco se basa en ese principio. Sin embargo, no todos los alumnos violentos y disruptivos que llegan a las aulas y hacen la “vida imposible a sus maestros” provienen de hogares violentos. Muchos de ellos proceden de hogares donde sus padres nunca les han puesto límites y han sido “educados” de tal forma que nunca han sufrido frustración alguna. Todo ello ha hecho que aparezca el llamado “síndrome del Emperador”. Estos niños han sido defendidos a ultranza frente a sus profesores a quienes acusan de maltratar a sus hijos, por haberles reprendido o criticado conductas inadecuadas. Son esos adolescentes que llegado el momento, ya no chillan y se desgañitan como cuando eran niños ante cualquier negativa, sino que pegan y agreden a sus padres.
    Esos muchachos, de personalidad tremendamente compleja, pueden hacer que la tarea de enseñar se convierta para un profesor inexperto, e incluso a uno con muchos años de servicio, en un verdadero infierno. Con estos niños, “educados” sin límites claros e incapaces de afrontar cualquier frustración, la pedagogía de Don Bosco no siempre funciona y hay que buscar otro tipo de estrategias para controlar la clase.
    Un cordial saludo.

  180. ¿Alguno sufrio acoso por parte de un padre de un alumno? ¿Que hicieron al respecto?

  181. hola soy estudiante de argentina estoy haciendo un informe sobre el bullying tengo problemas con el marco teorico y se me dificulta la parte de elaborarlo y creo que en sus libros hay muy buena informacion que me seirve. podria mandarnos algo de informacion?

  182. Sol, no se si eres una alumna, que sufre acoso por parte del padre de otro alumno, o si eres la madre de algún niño en esa situación. No me hago una idea clara del tipo de acoso recibido, pero si se trata del primer caso (eres una alumna) te recomiendo que hables con tus padres para que ellos lo pongan en conocimiento no solo del colegio, sino en una comisaría de policía. Si eres una madre, te digo lo mismo. Debes denunciarlo a la policía o en el juzgado aportando las pruebas correspondientes. Como no conozco los detalles (si conociera algo más quizás te recomendaría otra cosa), creo que es lo mejor que puedes hacer. El acoso por parte de adultos no se resuelve de la misma forma que el bullying escolar, de ahí mi sugerencia de denuncia a la policía como primer paso.
    Un cordial saludo.

  183. Juan, observa en la parte derecha del blog, bajo el epígrafe “Categorias”. Verás que aparece (Bullying 68), (Bullying, marco conceptual 21) y (Estudios 24). Si activas cada un de ellos, se abren páginas con varios títulos de artículos. Si además activas cada título, se abre el artículo completo. Hay mucha teoría que puedes utilizar para desarrollar tu marco teórico, especialmente, los 21 artículos del “marco conceptual” y los 24 de “Estudios” relativos al tema. Todos ellos conforman el marco teórico donde se inscribe el bullying. Encontrarás diversas teorías que afrontan la violencia. Con ello podrás redactar un buen marco teórico para tu trabajo. Si lees todos los artículos conocerás bien el problema. Y si aun quieres saber más, por solo 2 euros puedes descargarte mi libro “Bullying, como detectarlo, prevenirlo y afrontarlo desde los diferentes equipos y estamentos docentes, con 384 páginas y unas referencia bibliográficas completas.

    Un cordial saludo.

  184. Me referia a una profesora acosada por un padre de un alumno. Si no se lo acredita hace algo encontra de la misma. Hay un montón de estos casos y nadie dice nada

  185. Sol, efectivamente hay padres que “presionan” a los profesores de sus hijos para que se les apruebe o se les “regale” el título aun cuando las calificaciones de estos no hayan superado el mínimo exigible para ello.
    Ante casos de este tipo, conviene informar al equipo directivo del centro, e incluso a la inspección educativa, quien tendría, en último extremo la competencia para aprobar a ese alumno (aquí en España se denomina a esos casos excepcionales “aprobado de oficio”. Te recomiendo que “resistas” a esas presiones. No sé cómo estará la ley en Argentina respecto a estos asuntos, pero si el padre de ese alumno te amenaza, se pone violento contigo o hace cualquier cosa en tu contra, como sembrar rumores o levantar contra ti falsos testimonios, debes denunciarle en la comisaría de policía. Aquí en España, por algo así podría acabar en la cárcel, pues los docentes tenemos por ley “condición de autoridad pública”. Por supuesto, que esta conducta del padre no debe influir en que tu le pongas a ese alumno menos calificación que la que merece por su esfuerzo académico, pero tampoco más alta por miedo a su padre. Mantén una entrevista con ese hombre y déjale claro que no tomaras represalias con su hijo por su comportamiento inadecuado, pero que tampoco le aumentaras la calificación por sus amenazas, porque ello supone un verdadero “fraude” para su hijo, ya que se le hace creer que domina una asignatura, cuando en realidad apenas sabe de ella. Aprobándole sin merecerlo se le transmite un mensaje equivocado que en un futuro no lejano serçia muy perjudicial para el chico.
    Dile que intentaras por todos los medios ayudar a su hijo a que termine bien el curso, pero que en absoluto, esas amenazas hacia ti surtirán efecto si su hijo no se esfuerza lo suficiente.
    Espero que ese hombre lo entienda y deje de molestarte.
    Un cordial saludo.

  186. Excelente artículo, estoy completamente de acuerdo.

    La indiferencia con la que se ve este tema dentro de nuestras instituciones escolares es una de las causas para que se produzcan estos atropellos a la dignidad de los profesores. Me pregunto acaso ¿Qué no se nos cataloga a los profesores como personas? Si uno demanda la conducta inadecuada de un alumno o una falta de respeto con frecuencia se nos acusa por falta de control de grupo, lo cual es un argumento que ya de por sí es sabido y gastado ya que la misma institución nos orilla a pedir perdón a los alumnos cuando hemos tratado de demandar el respeto a nuestra propia dignidad. Digamos este es un juego perverso en el que el más perjudicado es el profesor. La escuela gana las colegiaturas, los alumnos ganan la razón de los conflictos, el profesor pierde su dignidad. Un círculo que solo se rompe si hablamos de lo que pasa, como en este artículo. Gracias por escribir acerca de ello, yo no dejaré de denunciar cada falta de respeto, debo protegerme si algo más grave llegase a ocurrir cuando me encuentro dando clase.

  187. Muchas gracias Karina por calificar de “excelente” el artículo.
    En muchas ocasiones el sistema educativo propicia que, como dices en una de tus frases, que “el profesor pierda su dignidad”, acabando siendo, la mayoría de las veces en lo relativo a los conflictos “el más perjudicado”. Hoy por hoy no puede negársele al docente su papel de víctima.
    Un cordial aludo.

  188. Me ha gustado mucho este estudio, y es cierto. He estado en Madrid Oeste y Norte, y ahora estoy en Melilla. Y deseo contaron que también en Barcelona, y allí era muy, muy diferente, era mejor. Yo ya les tengo miedo a los alumnos, de hecho me voy a jubilar voluntariamente. Nadie de la Administración te escucha, sólo esperan de ti, que hagas milagros y que no crees conflictos. En cuanto a las Jefaturas de Estudios que en mi Centro no tienen que dar clases, no sirven mas que para mandate a rellenar papeles y mas papeles. Cosas que ellos se evitan. Y se vas a dar quejas de algún alumno, les pegan cuatro gritos y ala a clase, cosas que yo ya hice.

  189. Hoy fui despedida injustificadamente del colegio donde laboraba, por denunciar dentro de un correo electrónico dirigido al septo de psicopedagogía, la situación de violencia entre lis alumnos y hacia el profesor. Su argumento” no debias habertelo tomado personal ducha agresión por parte de los alumnos” …en fin, he perdido mi fuente de ingresos ,pero hoy comienzo a recuperar mi dignidad, empezare el proceso hoy…”callar es permitir, hablar, el principio para reflexionar…un abrazo para uds. Colegas, recuerden su dignidad no esta en venta…gxs por escuchar!.

  190. María, siento de veras que esas situaciones vividas en el aula hayan hecho que actualmente “temas” al alumnado y que ello te haya obligado a jubilarte de forma voluntaria. Ciertamente, tal y como está hoy la educación secundaria en nuestro país, si los equipos directivos de los centros no intervienen de forma contundente para frenar las actitudes groseras, desafiantes y faltas de respeto de los alumnos hacia sus profesores, solo es posible “sobrevivir” soportando esas humillaciones y una terrible angustia, que cuando llega a hacerse insoportable, obliga, como en tu caso a solicitar la jubilación anticipada, o largas bajas por enfermedades casi siempre depresivas.
    Esos Equipos directivos tan laxos en esos temas de disciplina, desgraciadamente en una mayoría de centros educativos, tienen un gran porcentaje de responsabilidad de ese sufrimiento docente, y quizás sería bueno que “esas personas” que “culpan” al profesor de “no ser capaz de hacerse con la clase” además de exigirle una “burocracia infinita” , dejaran esos puestos directivos para personas capaces de afrontarlo adecuadamente. Las cosas en los institutos irían muchísimo mejor.
    Te deseo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  191. Karina, estoy totalmente de acuerdo contigo en que la dignidad de un profesor o profesora está muy “por encima” de una decisión puramente administrativa, por muy dolorosa que resulte, como es la pérdida de empleo, por denunciar una situación grave de indisciplina no solo entre los alumnos, sino también hacia el docente. Creo que hiciste lo que debías, pues esas situaciones de violencia solo se atajan con garantías, si el equipo directivo del centro “toma cartas en el asunto”. No parece ser el caso pues parece que lo que realmente querían es que el hecho permaneciera oculto. Te aseguro que no merece la pena trabajar en un sitio así. No obstante, ya que te han despedido, y seguramente de forma improcedente, quizás puedas denunciarlo ante un juez y exigir una indemnización económica por tal hecho.
    Te deseo todo lo mejor.

    Un cordial saludo.

  192. Le agradecería me indicara bibliografía sobre el tema en cuestión para comprender mejor el asunto y poder abordarlo con concocimiento. Gracias. Soy profesora y siento-pienso que estoy sufriendo acoso por parte de un grupo de alumnos.

  193. Violeta, asi como en relación al bullying o acoso entre iguales hay muchas investigaciones, no existen prácticamente estudios acerca de esos maltratos que reciben los profesores por parte de sus alumnos, ya que apenas se ha estudiado acerca de esa violencia contra los docentes que parte de sus propios discípulos, aunque sin duda, se incrementa día a día. Un estudio realizado en el Reino Unido (Terry, 1998) con una muestra de alumnos pertenecientes a siete institutos urbanos, encuentra que existe maltrato de los alumnos hacia sus profesores, siendo el “tener poca experiencia” y ser del “género femenino” dos factores de riesgo a la hora de recibir ese maltrato de los discentes.

    También desde la perspectiva del profesorado, en Irlanda ha sido estudiado el problema de la disciplina, con un trabajo realizado por encargo de la Organización Nacional de Profesores (INTO, 1993), en la que se observa que el 77 % de las escuelas consideraban que un 5 % de su alumnado mostraba problemas muy graves de disciplina.

    También en Irlanda, O’Moore y Minton (2001). Proyecto Connet. El proyecto Connet de la Comunidad Económica Europea es coordinado por el profesor Peter Smith. “Connet Initiative UK-001. Tackling violence in schools en European-wide basis”. http: www. goldsmiths. ac. uk / connect / countryreports. Html
    Ambos autores han realizado estudios sobre el maltrato en el lugar de trabajo, concretamente en el claustro de profesores. Encuentran que un 70 % de profesores considera como el maltrato “más recurrente”, la falta de reconocimiento al trabajo bien hecho.

    En Alemania, Frindte (1998), realiza un trabajo sobre la intolerancia, racismo y tendencia a la violencia. Y en Francia se realiza un estudio por parte de la Inspección, sobre incidentes violentos en la escuela (Inform Marc Rancuret) citado por Debarbieux y cols. (2001), con estadísticas sobre el incumplimiento de normas, ofensas, infracciones, absentismos, suicidio, vandalismo, extorsión y “acciones de falta de civismo”. En Holanda se utiliza una adaptación del cuestionario de Olweus, incluyéndose además de las escalas de maltrato (directo, indirecto y persistente), el rechazo al maltrato y maltratar al profesor.

    En el Informe del Defensor del Pueblo (2000), también se hacía una pregunta sobre conflictos en los que los profesores resultasen ser “víctimas”. Se encontró que el tipo de maltrato más frecuente sufrido por los profesores, eran insultos, rumores dañinos hacia su persona, destrozar enseres, robo e intimidación con amenazas, y con una frecuencia más baja de “a veces ocurre” (10 % ), están las amenazas, y también con la frecuencia más baja de “a veces ocurre” (10 % ), están las agresiones físicas directas.

    En definitiva, muy pocos estudios sobre esa otra violencia, que también se produce en el aula y de la que el profesor es la verdadera víctima. El tema, lo trato en mi tesis doctoral. Un amplio resumen sobre esa investigación puedes observarla en mi libro “Habilidades sociales frente al bullying y cualquier tipo de violencia en el aula”, que puedes descargarte, por solo 2 euros, kliqueando sobre el icono del libro que aparece en la parte derecha del blog.
    La falta de apoyo por parte de los padres de nuestros alumnos y la laxitud de los gobiernos al redactar las leyes educativas, hace que los comportamientos inadecuados de los adolescentes en el aula (que tanto daño hacen no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje) afecten también a la propia salud psíquica de muchos docentes.
    La violencia, en un principio, exterior a las aulas acaba apareciendo en los centros escolares tanto en forma de acoso a otros compañeros (bullying), cómo en forma de “acoso” al profesor desde la perspectiva de múltiples formas (desde no hacer las tareas encomendadas, a faltas gravísimas de respeto e incluso de agresiones físicas directas).
    En el curso 2009/2010, el Defensor del Profesor (servicio puesto en funcionamiento por el Sindicato ANPE, atendió a las quejas de 3.849 docentes. Quejas relacionadas con temores y angustias de docentes ante la labor que día a día han de afrontar en las aulas, y que han aumentado un 10 % respecto al curso anterior. De todas esas llamadas, al menos un 30 % corresponden a profesores que ya están en tratamiento médico por estrés, ansiedad o depresión.
    La violencia está en la calle y traspasa los muros de la escuela. La realidad es que muchos niños agreden a otros niños, a quienes además vejan y humillan. Y también desarrollan esas mismas conductas con sus profesores, e incluso algunos “cuelgan” en internet esas burlas y humillaciones que han provocado.
    Y si nos referimos al plano académico, un profesor aquí, en España, emplea al menos un 40 % del horario lectivo solamente para poner “orden” y disciplina, y al menos, en un 75 % de los institutos, los alumnos insultan a su profesor y un 13 % de los docentes ha sufrido alguna agresión física.
    Pero la educación empieza en casa. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos. Es algo que exige trabajo diario y sin excusas. Mientras los padres no se responsabilicen de la educación de sus hijos y caminen no “contra”, sino “con” los maestros de sus hijos, no cambiará esta situación que parece ir a peor a pasos agigantados. Así, cada vez habrá menos personas dispuestas a desempeñar la profesión de docente, la cual será vista a corto plazo, y si no se toman las medidas adecuadas, como una profesión de riesgo. Ya, desde hace algunos años en Inglaterra, Francia y Holanda existen serias dificultades para encontrar los profesores necesarios.
    Si tu sufres alguna de estas situaciones mencionadas, es seguro que sufres acoso por parte de tus alumnos, algo que será necesario abordar antes de que acabe por minar tu salud, tanto física como mensatal.

    Algunas referencias bibliográficas que puedes consultar relativas al tema, son las siguientes

    - O’Moore, A. M., y Minton, S.J. (2001) . Tackling Violence in Schools. A report from the Ireland. Proyecto Connet.

    - Defensor del Pueblo (2000). Violencia Escolar. El maltrato entre iguales en la Educación Secundaria Obligatoria. Madrid. Publicaciones.

    - Frindte, W. (1998) . Rechtsextreme Gewalt. sozialpsycologische Erklärungen und Befunde, en H. W. Bierhoff y U. Wagner (Eds.) : Aggression und Gewalt. Phänomene, Ursachen und Intervention. Kohlhammer, Stuttgart. 165-205

    - Debarbieux, E.; Blaya, C. y Vidal, D. (2001). Tackling Violence in schools. A report from France. Connect Projet. European Community.

    - INTO (1993). Discipline in the Primary School: Report of survey Incorporating Aspects of Bullying in Schools . Dublín. Irish National Teachers Organization.

    - Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.

    - Terry, A. A. (1998). Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.

    - Pérez, Mª.C.; Ojeda, J.; Hiertas, S.; García, V.; y Agrait, P. (2002). Las condiciones de salud laboral en el colectivo de trabajadores de la Enseñanza de la Comunidad de Madrid. Madrid. UGT Madrid.

    - Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.

    - Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.

    Espero que la cosa no sea demasiado grave. Y no dudes en volver a escribir si crees que puedo ayudarte o aconsejarte.

    Un cordial saludo.

  194. Muchísimas gracias, Gloria.

  195. Estoy leyendo con mucha preocupación todos los testimonios realizado por los docentes: mi caso es el siguiente soy subdirectora de una institución fui amenazada de muerte por un ex alumno de la institución siempre me amenazo pero nunca le hice caso hasta que fue con un arma a la escuela a buscar un cupo. a todas esta me dieron una beca y fui a estudiar; regreso ahora en Enero obligándome a asistir a la institución me incorpore al preescolar donde queda unas calles mas a bajo de la institución de Básica me están obligando a subir a la escuela de básica cosa que no puedo tengo un nivel de ansiedad que no puedo explicar me da ganas de ir al baño me duele el estomago, me tiemblan las piernas, siento taquicardia el cuello me duele parece que me estuvieran jalando cuando salgo de la institución preescolar lloro es algo que no esta en mi no puedo evitarlo no me quieren trasladar ya no se que hacer

  196. María, el acoso de determinados alumnos hacia su profesor puede llegar a destruir la identidad personal del docente, dejándoles secuelas importantes.
    En tu caso, la vivencia que sufriste, cuando ese ex alumno que te amenazaba de muerte se presentó en tu escuela con un arma te dejo como secuela esa angustia exacerbada que sientes cuando vas a la escuela de básica. Necesitas ayuda psicológica para superarlo. No se si has comentado con la dirección del colegio el problema que tienes cuando has de trasladarte del pabellón de preescolar al pabellón de básica. No me dices si lo has hecho o no. Es probable que si lo comunicaste, la dirección (tu eres subdirectora) no es consciente de la gravedad del problema y piensa que “no es para tanto” y por eso te obligan a ir al otro pabellón. Debes sincerarte con el director o directora pidiéndole por favor que te deje con preescolar hasta que logres superar esa angustia que te provoca ganas de vomitar, dolor de estomago, temblor de piernas y una angustia difícil de controlar. Puedes también comunicarlo a las autoridades educativas (inspección, Área territorial….) solicitando un traslado por esas causas. En definitiva, lo primero que has de lograr es que se te permita quedar con los niños preescolares, presentando si es necesario un certificado médico o psicológico que acredite tu estado de ansiedad. Después solicita ayuda psicológica de algún profesional que con estrategias cognitivas para el control de la ansiedad y de modificación de conducta, te ayude a superar el problema.
    Lo más probable es que cuando el director, o las autoridades educativas conozcan realmente tu problema y las causas por las que surgió, lo tenga en cuenta y no te exija pasar al pabellón de básica.

    Espero que se solucione pronto el problema. Te deseo todo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  197. buenas tardes javieryuste, La gerencia de Educación esta enterada de toda esta situación y lo que me dicen es que no me pueden dar traslado ya que no puedo gozar de otro privilegio, si necesito ayuda porque ya no doy para mas gracias por su atención y por escucharme estaré en contacto con ustedes. ya veo q hay muchos casos y que no son importantes por los entes superiores a nosotros se ha perdido todo el respeto al docente.

  198. María, resulta muy triste que, quienes tienen la responsabilidad de velar por sus docentes se desentiendan de esta forma del grave problema por el que estas pasando. Cómo pueden pensar esas autoridades educativas que ayudarte a afrontar el problema es concederte un privilegio…realmente se trata de verdaderos incompetentes y desgraciadamente sucede en todos los países en los que no se legisla sobre el tema.
    Supongo que denunciaste el caso ante la policía. Ellos al menos deberían proporcionarte protección, y quizás puedas tú denunciar a esas autoridades educativas ante la justicia por negligencia y por denegación de auxilio ante las amenazas a que te has visto sometida por ese antiguo alumno y por su irrupción al colegio disparando con un arma.
    Afortunadamente, a pesar del acoso que sufren muchos profesores, este tipo de episodios con agresiones con armas son realmente infrecuentes y suelen llevarse a cabo por personas desequilibradas. No obstante, el terror que dejan tras de sí tiene graves consecuencias en relación al estado anímico de quien lo sufre, incapacitándole en la mayoría de ocasiones, como es tu caso, paras desarrollar la vida normal, tal y como se llevaba a cabo antes del episodio.
    No dejes de buscar, como te dije en mi anterior mensaje, la ayuda de un profesional, y quizás, durante el tiempo que dure la terapia, seria bueno que tuvieras una baja médica.
    Así podrías estar un tiempo sin tener que ir al pabellón de los mayores, que es lo que en realidad, hoy por hoy, te produce una angustia imposible de controlar.
    Espero que, con el tiempo todo mejore. Te deseo todo lo mejor.

    Un cordial saludo.

  199. Hola Javier,
    Antes de nada, quería felicitarte por este blog y por tu labor difundiendo esta enorme lacra que padecemos los docentes en nuestros institutos actuales.
    Te escribo casi como un desahogo, ya que me siento totalmente desbordada e incomprendida por gran parte de la gente que me rodea. Cuando cuentas los problemas de disciplina que tienes en el aula, la gente que no es docente, no te entiende. Y los propios compañeros te señalan como si tu fueras la culpable.
    Este es ya mi sexto año como docente, me saqué la plaza a la primera, tras muchos meses de trabajo y de sacrificios. Toda mi vida he sido una persona responsable y muy trabajadora, y el verme reducida a hacer una labor que más correspondería a una trabajadora social, o incluso, a una auxiliar de guardería, hace que me sienta totalmente frustrada y perdida.
    Dejaría el trabajo hoy mismo si tuviera algún otro camino. Pero realmente no se por dónde tirar. Y tal y como están las cosas hoy en día, tampoco me atrevo.
    Me gustaría saber si, por casualidad, conocieras a alguien que haya encontrado alguna salida a la docencia, que estuviera relacionado de alguna manera, y cómo de factible sería llevarlo a cabo.
    Muchas gracias. Un saludo.

  200. Muchas gracias Ana por tu felicitación respecto a la difusión que hago a través de mi blog, de la realidad a la que nos enfrentamos día a día los docentes.
    Ojala tuviese la “receta” para evitar el sufrimiento y la angustia que pasan muchos profesores/as cada vez que han de “enfrentarse” a determinados grupos de alumnos. Es verdad, como dices, que el apoyo recibido por parte de los compañeros es más bien escaso, cuando no inexistente e incluso hiriente cuando además, te responsabilizan a ti directamente, de “no ser capaz de hacerte con la clase”. Los equipos directivos de nuestros institutos, tampoco suelen ser, salvo contadas excepciones, una ayuda para el profesor que aunque no se le oye…está “pidiendo a gritos desesperados” ayuda frente a aquello que está minando no solo su salud, sino también su personalidad e identidad.
    Yo te recomiendo, a no ser que sientas una angustia difícil de afrontar y controlar, que resistas. Aunque te parezca que seis años como docente son muchos, tal y como está la situación de nuestros institutos, es un simple “rodaje”, especialmente si has estado prestando servicios en centros conflictivos…ya me entiendes, en todo instituto hay problemas de disciplina, pero en unos más que en otros, algo que correlaciona con la intervención adecuada o no de los equipos directivos. También te diré que pertenecer a género femenino, además de tener pocos años de servicio (como es tu caso, aunque a ti te parezcan muchos), correlaciona con sufrir más indisciplina, violencia y “acoso por parte de los alumnos hacia su profesor”, que los profesores varones con más de quince años en la profesión.
    Ciertamente te has esforzado mucho para sacar la plaza, y no es cuestión de tirarlo todo por la borda (a no ser, como te he dicho, que estés sometida a una angustia que supera los límites de lo tolerable).
    No sé de qué especialidad eres, pero probablemente tengas una con la que puedas solicitar alguna “Comisión de Servicios”, como asesora técnico docente en algún CPR, o en algún Organismo oficial dependiente del ministerio de Educación y Cultura. Se convocan en los Boletines Oficiales de la Comunidad en que residas y suelen salir plazas que se cubren por “concurso de méritos”. Puedes intentar acceder a una de esas plazas y te alejarás así al menos tres años de las aulas, sin perder puntuación ni antigüedad en el cuerpo docente al que perteneces, con lo que no te desligarías de la profesión. Conozco a mucha gente que ha tenido “comisiones de servicios”, incluso yo mismo he disfrutado de un par de ellas durante algunos años. No son fáciles de conseguir (a no ser que tengas algún conocido dentro de las altas instancias de la Administración) porque algunas de ellas “están adjudicadas de antemano”, pero hay determinadas asesorías que no pueden dárselas a cualquiera y necesitan verdaderos técnicos en el tema para cubrir determinadas plazas que salen a concurso. Tú puedes optar a una de esas. A esas solo se accede con un buen currículum…empieza a hacerlo desde ahora.
    Mientras consigues una de esas plazas, puedes intentar poner en práctica algunas estrategias con tus alumnos que favorecerán tu relación con ellos. Te recomiendo que leas mi respuesta a algunos mensajes parecidos al tuyo, de problemas concretos en el aula, en el que describo alguna de estas estrategias para que la ponga en práctica el profesor/a que escribe. Son cosas que se acaban aprendiendo a lo largo de los años…es decir, se adquieren “tablas” con la experiencia…pero que si lo pones en práctica desde el principio pueden resultar de mucha ayuda.
    Puedes también hacer algún curso de control de la ansiedad, y del manejo del grupo clase. Aprenderás cosas nunca debes hacer en el aula y otras que han de ponerse siempre en práctica para minimizar los conflictos.
    Ana, te deseo todo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  201. Buenas noches a todos. Debería estár durmiendo hace tiempo para estar fresco mañana y afrontar lo que los Srs. alumnos tengan a bien hacernos y aquí estoy leyendo entusiasmado los comentarios de gente que piensa igual que yo, vive lo que yo y que supongo tampoco puede expresar en público para no buscarse más líos, como yo. Permítanme usar estas torpes líneas para felicitar y para animar.
    En un primer lugar para felicitar al prof. Javier Yuste. Soberbio docente, maravisollo impartiendo su materia y jefe de estudios y compañero durante un curso como quizás no vuelva a tener la oportunidad de tener, por desgracia. Hubo un conato de difamación hacia mi humilde persona y la única figura amable fue la suya. Desde la distancia y la prudencia que creí debía guardar por mi puesto como el último profesor en llegar al instituto, le observé y aprendí de él. No pude darle las gracias por todo el bien que me hizo (para vergüenza de otros que tenían más obligación que él de velar por mi y no lo hicieron) y es mi deseo dárselas ahora desde aquí. GRACIAS JAVIER. Por otro lado deseo animar a todos a que este especio crezca cada vez más por las consultas al prof. javier Yuste y que su sapiencia y buen hacer nos ayuden a todos y a su vez nosotros podamos ayudar a otros si así fuera necesario. También animar para que las fuerzas no desfallezcan. Nosotros somos “los buenos”, no somos un problema, jamás lo hemos sido, si acaso somos parte de la solución o incluso la única solución (en muchos casos). Esto mismo fue lo que dije en un curso de violencia en las aulas que di a profesores/as de primaria y secundaria (defensa personal…sé “algo” de Aikido). Mirad, no nací en una familia rica por lo que he hecho casi de todo para pagarme los estudios: barrendero, limpiar baños químicos, carpintero, conductor de urgencias con ambulancias, camionero de gran tonelaje, montador de muebles, papelero….por último fui escolta. Cuando al fin llegó mi oportunidad no pude creer lo que estaban haciendo con el oficio que tanto amo y tanto me costó alcanzar. Sin perjuicio de otras vivencias, no creo que haya mucha gente que haya pasado por lo que yo he pasado para conseguir mis objetivos por lo tanto creedme si os digo que en cualquier otro oficio se está peor (doy fe). No os rindáis. No abandonéis. Si realmente la docencia os entusiasma, si disfrutáis viendo caras sonrientes cuando por fin entienden algo, cuando os merece la pena ver como el patito feo llega a ser cisne en gran parte por vuestra culpa (porque somos culpables de muchas cosas buenas….ya que nos acusan que nos acusen de todo , no?), si estáis hasta las tantas preparando cosas para la clase siguiente pensando que les va a gustar…..si eso ocurre….aguantad, no os vayais de la profesión. Lo que sobran son políticos analfabetos, sobran “miembros y miembras”…pero no sobran profesores. Estad orgullosos de lo que hacéis y que nadie os haga sentir lo contrario. Un abrazo a todos.

  202. Javier, un millón de gracias por esas palabras “tan amables” que dices sobre mi persona, y que sinceramente creo no merecer hasta esos extremos. Y tampoco creo que fuese el único del instituto que se preocupaba por encontrar la solución de aquel conflicto de difamación hacia tu persona, que apuntas. Siempre trato de ser amable y ayudar a todo el que puedo, especialmente si se trata de profesores de mi centro, desde mi condición de jefe de estudios. No siempre lo consigo, pero me halaga y satisface enormemente, que terminado el curso escolar, te marchases a tu nuevo destino pensando esas cosas que dices de mí.
    Respecto al resto de tu mensaje, yo no podría hacer mejor alegato para que los docentes aguanten a “pie firme” en su puesto a pesar de los tiempos que nos está tocando vivir en la escuela…para que estén orgullosos de su profesión…y para que piensen que ellos son infinitamente más importantes para el futuro del país, y de las generaciones venideras, que esos políticos de diferentes ideologías, incapaces de consensuar una buena y duradera ley educativa, e inmersos en corruptelas y corrupciones varias. Tienes toda la razón…no son los profesores quienes sobran.

    Te deseo todo lo mejor.

    Un cordial saludo.

  203. No me des las gracias Javier, no las merece….creo que es lo mínimo que se debe hacer frente a un docente de tu envergadura y la misión que realizas (humildemente y desde las sombras intento imitarte). Lo que puse fue lo que me dictaba el corazón y mi conciencia. No valgo para mirar hacia otro lado y escurrir el bulto (tampoco me hacen especial ilusión tener problemas de manera gratuita), no puedo dejar de contestar a una pregunta de un alumno si sé la respuesta (con la consiguiente crítica del respetable), no puedo dejar de aprovechar una oportunidad para reconducir al campo educativo cualquier tipo de situación por mala que ésta sea, me resisto a hacer ver que no me he dado cuenta de una injusticia cometida hacia un alumno o un compañero, no puedo callar ante ciertas aberraciones….no puedo. Me aconsejan que dé un temario insulso y anodino sin más y me marche tan feliz sin importarme nada más que yo mismo y el llegar a fin de mes (que no me complique la vida supuestamente, vamos). Pues no valgo para eso (y no me da la gana, dicho sea de paso). Aunque me veo más en instituto (en mi opinión se me sacaría más partido), ahora soy tutor de 6º de primaria. El otro día una criatura que abulta más su mochila que él me pidió por favor si le podía decir como se obtenía la fórmula del volumen de la esfera (le mostré la demostración Arquimediana) y si le podía decir algo de un número que se llamaba algo así como los que llevaban caballos…”número auriga o algo así profe…” (fi, proporción aúrea). Para asombro de todos los compañeros….lo entendió todo. Fue algo mágico. ¡Cosas que más de un chico de bachilerato no conoce y un canijo de 12 años ya le interesan! Absolutamente maravilloso. Por desgracia hago más que enseñar fórmulas. Un alumno de los mas fornidos y agresivos quiso dar una paliza a otro chico, evitándolo aquí un humilde servidor. Al día siguiente no me tocaba guardia de recreo y por fin pudo alcanzar su objetivo, quedando el pobre chico que el día anterior defendí llorando desconsolado y con magulladuras. Triste, muy triste. Al oído me han dicho muchos alumnos que sus padres me felicitan y agradecen un ángel de la guarda pululando por las aulas. Lamentablemente, el agresor, va diciendo que “le he pegado” (frustrado por no poder conmigo en su primer intento) y al parecer chilla más que los otros…insisto, triste, muy triste. No se puede obligar a un profesor a estar en forma y ser cinturón negro pero quizás se le podría quitar el miedo que tiene para hacer algo más que decir “niño malo…..uhmmmm, no se pega….hala…a dirección” (cuando ya son más grandes que el mismo profesor muchas veces). En ocasiones no es suficiente (aunque asegura que no te vas a meter en “líos”?). Estoy seguro que las víctimas están de acuerdo conmigo. No valgo para hacer que no he visto nada. NO VALGO PARA CEDER. Antes se apaga el sol. Los buenos siempre ganan, aunque tarden un poco más….siempre. Dicen que cuando te critican, cuando te atacan, cuando intentan hacerte daño…es que vas por el buen camino. Queridos todos, os adelanto pues en virtud a lo anterior que ya me queda menos para ser Catedrático. Un saludo a todos y en especial a Javier Yuste, inspiración y modelo a seguir.

  204. Gracias otra vez; Javier. Siempre es agradable saber que alguien piensa de ti, como ya te dije en mi respuesta anterior, esas cosas sobre tu persona.
    Veo que este curso eres tutor en un 6º de Primaria, y dices que tú te ves más en un instituto. Ciertamente te manejaste bien con los PCPIs, chicos mucho más mayores y “difíciles” que los que tienes ahora. Eso arregla, ya sabes, aprobando la oposición de Secundaria, algo que, conociendo tu perseverancia, estoy seguro que conseguirás…y después, como dices, “catedrático”.
    Anécdotas como la que cuentas de ese chavalín de 12 años interesado en saber hallar el volumen de la esfera, que escuchó con tanto interés tus explicaciones, son precisamente los detalles que nos animan a “seguir” sin tirar la toalla, aunque otras, como la de ese alumno agresivo, que tras separarle tu en una pelea con otro alumno más chiquitillo que él, va diciendo por ahí que le has “pegado”, nos animan a dejar la profesión cuanto antes.
    Es también la profesionalidad, y no tengo duda de la tuya, lo que nos mantiene al pie del cañón en esta labor dura…aunque como dijiste en tu anterior mensaje, hay muchas otras profesiones tan duras o más que esta.
    Un cordial saludo.

  205. Hola… siento molestar cuando puede que otros docentes tengas más problemas que yo, pero quería desahogarme.

    Llevo tres días bastante mal y llorando. El jueves di las notas y a unos alumnos que no me habían entregado ninguno de los dos trabajos que pedí, en toda la evaluación, les dije que estaban suspensos, como es lógico en cualquier materia.

    Pues bueno, comenzaron a escandalizar y a decirme que tenía que aprobarlos…;(a los que me entregaron un trabajo les puse el 6 o el 7, y a los que me entregaron 2 trabajos un 8 o un 9). Entonces los que no habían entregado nada me dijeron que si por un trabajo te daban un 7, por ninguno les tenía que dar un 5 por lo menos.

    Yo intenté hacerles comprender que no podía aprobarlos sin entregar nada… pero ellos seguían escandalizando.
    Incluso me pidieron ver los criterios de evaluación… a ver si ponía una frase exacta que pusiera: “Se puede suspender a los alumnos que no entreguen nada”.

    Yo me siento muy mal, y no por el escándalo que en ese gurpo ya estoy acostumbrada pues lo montan por cualquier cosa… sinó porque ellos no fueron capaces de razonar lógicamente… y darse cuenta de que no tenían razón.

  206. Luisa, ciertamente es realmente frustrante lo poco capaces “de razonar” que parecen algunos de nuestros alumnos. De todas formas, en el caso concreto que planteas pienso que lo hacen como una forma de intimidación hacia a ti, para que les apruebes. De sobra saben ellos que, si no han hecho los trabajos encomendados no pueden “aprobar” la asignatura. Ellos creen que si te presionan un poco (o mucho) acabaras aprobándoles, pero no debes ceder bajo ningún concepto. Si te ves desbordada pide ayuda al tutor del curso e incluso a la Jefatura de estudios del instituto.
    Diles a esos alumnos, que por no entregar nada, tampoco les pones “0”, sino que les pones un 3 ó un 4 (en cuyo casi siguen suspensos). No le des más vueltas al asunto y no vuelvas a llorar por una cosa así. Déjales siempre muy claro a todos tus alumnos, al comenzar el curso, los criterios de evaluación que vas a seguir, y qué es necesario que hagan para aprobar cada una de las evaluaciones, especialmente si ni haces exámenes. Con eso evitarás estas sorpresas que, como te digo, nada tienen que ver con su razonamiento…bueno, sí, su razonamiento es que piensan que presionándote conseguirán su objetivo,
    No sé dónde das clase, ni la edad que tienen tus alumnos (deben ser de entre 13 y 17 años), pero cuando son capaces de pedir a su profesora los criterios de evaluación para ver si pone eso de “se puede suspender a los alumnos que no entreguen nada”, la están faltando gravemente al respeto…y ellos lo saben. Creo que lo estas pasando mal, y que este episodio es solo uno más de muchos otros que te ocurren cada vez que entras a clase con esos alumnos…ojala me equivoque y sea solo una impresión mía. Pero si estoy en lo cierto, te invito a que leas mis respuestas a otros mensajes de profesores que lo pasan mal en sus clases, Les doy consejos para superarlo y les indico formas de actuar ante la jefatura de estudios o el equipo directivo del centro, incluso cuando estos son incapaces de “echar una mano” a un profesor en apuros. Incluso, vuelve a escribir contando cosas concretas y tratare de orientarte de forma concreta. Pero, como te he dicho, ojala este equivocado.

    Un cordial saludo.

  207. YO CREO QUE ESA LACRA SOCIAL DEBERÍA AUTODESTRUIRSE ,ESCORIA MALNACIDA SUMAN Y SIGUEN COMO PARÁSITOS.HOY PASÉ POR UN CASO DE UN ALUMNO QUE AL PARECER NO SABE O NO ENTIENDE DE PROXEMIA ANTE LA INTERACCIÓN DE PROFESOR -ALUMNO. EN UN INSTANTE, CUANDO ME LLAMABA ,YO DICIENDOLE QUE ESPERE QUE ESTABA CON OTRO ALUMNO ATENDIENDO UNA ACTIVIDAD ,SE PARA DE SU SILLA Y SE DIRIGE HACIA EL PROFESOR ,PUNZANDO LOS DEDOS LA ESPALDA; LE DIGO QUE ENTIENDA VUELVA A SU ASIENTO ,SE ENOJA ; DESAFÍA DESDE EL PUESTO ,VUELVE. LO MANDE A INSPECTORÍA .QUE SE MATE ,ESCORIA DE MIERDA,QUE SE MATE.

  208. Antonia, estoy seguro que eres una buena profesora, y que te esfuerzas al máximo a diario en tu labor docente, pero tu mensaje denota que estás pasándolo mal en tu labor cotidiana de impartir clase. No sé qué edad tienen tus alumnos, pero a través de tus líneas y sobre todo el final de tu mensaje “destila” un enorme odio hacia ese alumno (y seguramente a otros muchos) que no respeta las normas de urbanidad y de relación que debería mantener con su maestra. No suelo aconsejar a los docentes que dejen la enseñanza, a no ser casos extremos en los que esté en riesgo la salud y la propia identidad del docente. En tu caso, creo que, si no lo has superado ya, estas a punto de sobrepasar ese límite. Mi consejo, es que si puedes cambiar de actividad profesional, lo hagas. La salud es lo primero, y ese estado en que estas y que te hace escribir cosas como esas de tus alumnos, es un indicador de que podrías acabar enfermando de forma “seria”. De todas formas, no siempre es fácil cambiar de profesión y cambiar un trabajo por otro. Si no pudieses tendrás que buscar ayuda y aprender estrategias para que tu relación con los alumnos mejores. Pero si puedes cambiarlo, será mejor.
    Te deseo todo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  209. ¿Cómo va todo últimamente en las aulas?

    ¿La crisis ha influido en la conflictividad?

    ¿Los profesores notáis menos conflictividad en el aula desde que empezó la crisis?

    Yo tengo amigos en la enseñanza y comentan que ellos tienen la impresión de que el alumnado exhibe mejor comportamiento desde que empezó la crisis y que incluso teniendo una ratio de alumno/profesor más elevada, ellos lo llevan mejor que antes.
    ¿Pensáis lo mismo?

    Un saludo y mucha suerte a todos en tan difícil labor.

  210. Carla, espero que algunos docentes contesten a la cuestión que planteas.
    En mi opinión, la crisis no ha aumentado en absoluto la conflictividad en las aulas.
    Los problemas económicos que determinados (muchos) alumnos sufren en casa, les atemoriza y a la mayoría les “avergüenza” y tratan por ello de disimularlos. Están en clase “apagados” y “tristes”. Por ello no han aumentado los problemas de disciplina.
    Más bien se han despertado conductas solidarias entre los propios compañeros y los profesores. En muchos centros (mi instituto podría ser un ejemplo), se vienen realizando desde hace tiempo actividades (mercadillos solidarios, rifas…) encaminadas a ayudar a los alumnos más “necesitados”, tanto en relación al material escolar, como al desayuno. También, organizados por los departamentos de Orientación en colaboración con las Ampas, se ponen en funcionamiento “fondos solidarios” en los que participan y colaboran tanto alumnos como docentes, y con cuya recaudación se paga el bocadillo diario a aquellos alumnos que no solo no desayunaron, sino que incluso no han cenado la noche anterior.
    Durante las dos primeras semanas de abril si aumento algo esa conflictividad reflejada en mas expulsiones del aula de lo habitual, pero yo pienso que ello se debió a lo largo que ha sido este segundo trimestre. Tanto alumnos como docentes “necesitábamos” vacaciones porque los alumnos alborotaban demasiado y los profesores tenían ya, a estas alturas de curso “menos aguante”. Realmente este segundo trimestre del presente curso escolar 2013-14, ha sido demasiado largo, y el tercero va a resultar, sin duda, demasiado corto.

    Un cordial saludo.

  211. Gracias por tu respuesta, Javier.
    De alguna manera tú confirmas lo que mis amigos me cuentan.
    No deja de ser triste que el ser humano necesite algún que otro “golpe” o “bofetada” de la vida para devolverlo a la realidad y a los más elementales principios éticos y morales.
    Es una tesis que yo tenía antes de que empezase la crisis. De hecho yo tengo algún familiar (algunos hermanos de mis padres, tíos míos por tanto) y algunos amigos que se dedican a la docencia y los vi pasarlo francamente mal en los años de boom inmobiliario y de falsa bonanza económica. Yo siempre pensé que si la economía sufriese un grave revés, la situación el aula mejoraría.
    Era como si la gente se hubiese vuelto loca con la bonanza económica. Todos eran soberbios (no sólo los adolescentes, sino los adultos en general), altivos, agresivos a veces, competitivos y superficiales.
    Quizá la crisis tenga su lado bueno después de todo. Es una lástima que algunos alumnos no puedan siquiera costearse un bocadillo, pero no dejaba de ser triste también ver a algunos docentes destrozados anímicamente por vándalos sin escrúpulos ni moral.
    A esos querría verlos yo ahora. A todo cerdo le llega su San Martín, ¿verdad?
    Es algo sobre lo que reflexionar.

  212. Hola Javier.
    Soy un estudiante de 4°ESO en un centro público de Andalucía. Me gustaría dejar unas palabras por aquí sobre mi experiencia y visión del problema.
    En 1°ESO sufrí un bullying bestial por parte de una “compañera” de clase. Lo pasé realmente mal, no tanto por el acoso en sí, algo a lo que terminé prácticamente acostumbrándome, sino por la actitud del Equipo Directivo, que en lugar de atacar el problema, me llegó a culpar a mí, porque según ellos, no me rebelaba lo suficiente contra la acosadora; realmente, cuatro años después me planteo realmente por qué ese Equipo Directivo no quiso ayudar a alguien que por sí mismo no se podía defender, ya que mi personalidad quedó anulada por el bullying. Lo gracioso del tema es que el tema no se solucionó porque el Equipo Directivo hiciera algo, que no lo hizo, sino porque otra compañera le puso los puntos sobre las íes a la acosadora (que también acosaba a más gente). Eso hizo que el curso siguiente siguiese en el centro, pero ese año fue ya el colmo: la indisciplina total y máxima era algo generalizado en el centro, y ningún directivo hacía realmente nada por remediarlo; de hecho, había una profesora con la que yo hablaba muchas veces que se quejaba de la inoperancia de los directivos, que, como usted bien ha dicho en varias ocasiones, no solo no defendían al profesorado, sino que le culpaban (de hecho, un alumno le puso una chinceta en la silla a un profesor, y este, al llamar al director y venir a nuestra clase, recibió como respuesta un “es normal que los alumnos hagáis estas cosas, es verdad que las clases de Naturales son aburridas”. Frase del director, el que en teoría debe velar por un clima de convivencia. Yo, como alumno, flipé con eso, y le puedo asegurar que no fui el único). Estaba harto de ese clima tan sumamente inexistente de convivencia y solicité irme a otro centro. El curso siguiente, ya en el nuevo centro (que tenía unas características en cuanto al alumnado similares al otro), además de que el 90% de las clases se desarrollaban con absoluta normalidad debido a que el Equipo Directivo tenía (y tiene) un gran compromiso con la convivencia, el bullying no se permitía: llegué a ver una sanción de veinte días de expulsión al acosador en un caso de bullying. Lógicamente, el acoso no se repitió. Con esto quiero llegar a que es verdad que el entorno del centro puede llegar a condicionar la vida en un centro, pero realmente la actuación de los directivos es clave, ya que hasta en dos centros con similar entorno se pueden encontrar grandísimas diferencias según el trabajo realizado por los directivos. Y aunque parezca raro que un alummo diga esto: se agradece mucho que desde Jefatura y Dirección sean estrictos y no tengan permisividad ante las conductas disruptivas, ya que así, en un entorno de convivencia favorable, es como se va a gusto al centro, y, desde luego, en mi opinión, es como se marca la diferencia entre un instituto malo y un instituto bueno, más allá de los resultados estrictamemte académicos.
    Gracias por leerme y un saludo.

  213. Estoy de acuerdo, Carla, con tus reflexiones. Aunque quizás, me parece algo excesiva tu frase de “A todo cerdo le llega su San Martín” para referirte a aquellos alumnos “vándalos, sin escrúpulos y moral” que destrozan anímicamente a sus profesores. Te lo digo, porque afortunadamente, son una minoría ese tipo de alumnos, y la crisis se ha cebado no solo en ellos, sino también en el resto, una mayoría de “buenos alumnos”, no tanto académicamente, pero sí “buenas personas”. Además te diré, que los equipos directivos de los centros son los verdaderos culpables, por permitir en sus institutos las faltas de respeto de los alumnos hacia los docentes, sancionadas de forma “blanda”, “inadecuada” e “ineficaz”.
    Un cordial saludo.

  214. MUCHISIMAS GRACIAS ,DESPUES QUE ENVIE A ESTE ALUMNO A INSPECTORIA EL ALUMNO AHORA RESPONDE CON ACTITUD DE RESPETO INCREIBLE; NO SE QUE PASO PERO CAMBIO DE UN DIA PARA OTRO.ESPERO QUE APRENDA A MANTENER ESA DISCIPLINA ADECUADA EN EL AULA Y ESE TRATO DIFERENTE AL TIEMPO ANTERIOR.

  215. Estimado “Alumno”:
    En primer lugar quiero felicitarte por la magnífica forma en que expones tu “visión del problema”. Tu forma de expresarte es fluida y clara. Utilizas una sintaxis impecable, impropia, hoy por hoy, en un alumno de 4º de ESO.
    Siento que hayas sufrido acoso. Y estoy de acuerdo contigo en que la intervención del Equipo Directivo es esencial para detenerlo. Te diré que los amigos (en este caso fue una compañera) son un potente escudo frente a las conductas bullying, así como los compañeros (observadores) que intervienen afeando esas conductas al alumno “matón”.
    Un problema grave es que una inmensa mayoría de los equipos directivos no son conscientes del grave problema que puede suponer el bullying para determinados alumnos. Incluso, como apuntas, llegando a culpar al alumno que lo sufre de ello. Se necesita un trabajo intenso para modificar esta tendencia entre equipos directivos y docentes. Porque te aseguro que muchos docentes no se enteran de que esto ocurre a su alrededor. Y que te voy a decir de la indisciplina que se vive hoy en las aulas. Son precisamente los IES de Andalucía en donde se producen mas problemas de indisciplina y falta de respeto hacia los profesores, probablemente porque se “tolera” más que en otros sitios. Supongo que habrás leído el articulo, si no, te invito a hacerlo. En el hago una descripción de lo que viene sucediendo en las aulas desde hacia varios años. Situaciones que, de no mediar una contundente intervención de los equipos directivos, pueden llegar a destruir la identidad de algunos docentes, al igual que el acoso entre compañeros, puede llegar a destruir la personalidad de alguno de los alumnos.
    Vuelvo, independientemente del contenido de tu mensaje, a felicitarte. Espero que todo vaya bien y hagas bachillerato y a continuación una carrera universitaria. Cualidades tienes para ello. O quizás te decantes, tras el bachillerato, por un Ciclo de grado superior. Lo que creo no debes plantearte siquiera es no cursar el bachillerato.
    Te deseo todo lo mejor.

    Un cordial saludo.

  216. Antonia, me alegra que el problema con ese alumno tan indisciplinado, se haya solucionado, y me alegra sobre todo que no te plantees dejar la enseñanza. Hacen mucha falta buenos profesores y profesoras como tú, que lidien con los alumnos de estos tiempos en que nos ha tocado vivir. Los docentes tenemos en nuestras manos la educación de los jóvenes, que en realidad son el futuro de los países, y no debemos renunciar a ello, salvo, que excepcionalmente, estuviese en juego nuestra salud física y mental.

    Un cordial saludo.

  217. Buscando información sobre el acoso escolar me encontré con este artículo y sobre todo con el blog que me dejó con la boca abierta y con muchas preguntas. Trabajo en una escuela privada con niños de 7 a 11 años, en México. Comencé dando clases y ahora soy la psicóloga de primaria.
    Como docente, aunque me encantó hacerlo ya en los grupos de niños más pequeños todavía hay respeto por el profesor, en algunas ocasiones salí llorando por la impotencia de no poder ayudar a mis alumnos a que realmente aprendieran a tener gusto por la escuela y que de verdad vieran que su única responsabilidad es la escuela, que las decisiones que toman tienen consecuencias positivas y negativas. Decidir dejar de trabajar tenía como consecuencia quedarse sin recreo o tener que hacer ese trabajo en casa.
    Como psicóloga, que llevo solamente este ciclo escolar, trabajo con el equipo directivo. Y al leer todos los comentarios tanto de los docentes como de algunos alumnos que quedo pensando con que el trabajo que hacemos no está siendo suficiente para nadie. Me quedo tranquila porque se que sí se intenta apoyar al alumno pero también al maestro, sin embargo en el intento se queda muchas veces. Todos tenemos una parte de responsabilidad, los padres, ola maestros y los alumnos, ¿como le podemos hacer para que cada quien haga su parte? ¿Es utópico de mi parte pensar que sí se puede lograr? (No hoy pero si empezamos el cambio hoy, ¿en un futuro se dará? ¿Podemos utilizar a los medios de comunicación para este cambio o tiene más éxito reflejar las desgracias y todo lo malo que como sociedad estamos viviendo? ¿Son los medios de comunicación un reflejo de la sociedad? ¿Se podría dar al revés, que la sociedad fuera un reflejo de los medios de comunicación?¿Cuál es la mejor manera de abordar la disciplina? Tengo claro que con golpes y violencia no ya que eso es lo que nos trajo a este punto. En mi escuela la disciplina se maneja de manera reflexiva, hablando y haciendo responsable al alumno de lo que hizo, me parece que es buena, sin embargo en el camino a la reflexión hace falta algo para que se de un cambio inmediato, porque entiendo que el cambio a largo plazo se va a dar, pero el cambio inmediato es el que da tranquilidad tanto al docente como a los alumnos y sobretodo el que deja convivir. Me quedé pensando en la palabra CONVIVIR y en lo difícil que es enseñarlo hoy en día. Tengo el privilegio de estar en una escuela en la que la mayoría de los papás apoyan pero pasa como en muchos países que escribieron en este blog, hay falta de autoridad desde los papás. Veo que en algunas ocasiones le tienen miedo a sus hijos y veo que los profesores también. Es necesario un cambio, pero ¿desde dónde? ¿Los papás, las escuelas, los docentes, los directivos, la forma de enseñar, lo que enseñamos, todo, nada…?

  218. Roberta me encantan especialmente, aunque me gustan todas las reflexiones que desgranas a lo largo de tu mensaje, las que realizas al final.
    …”pero pasa como en muchos países que escribieron en este blog, hay falta de autoridad desde los papás. Veo que en algunas ocasiones le tienen miedo a sus hijos y veo que los profesores también. Es necesario un cambio, pero ¿desde dónde? ¿Los papás, las escuelas, los docentes, los directivos, la forma de enseñar, lo que enseñamos, todo, nada…?”
    Resumes muy bien cuando dices que es “necesario un cambio”…¿pero dónde?”. Esa es la verdadera cuestión. ¿Por dónde empezamos a cambiar?. El comportamiento de los alumnos en las escuelas es un reflejo de su comportamiento fuera de ellas, es decir, es el comportamiento que exhiben normalmente fuera del instituto y sin duda, totalmente tolerado. Es sin duda un reflejo social. Pero ese cambio social ha de llevarse a cabo años antes, en casa, a través de los padres. Tu misma dices que tienes la suerte de trabajar con niños de entre 7 y 11 años cuyos padres se “preocupan” de la educación e instrucción de sus hijos colaborando y “remando” en la misma dirección que los maestros de sus hijos. Pero luego cambia influenciado por los diferentes sistemas educativos que adoptan los gobiernos. Ciertamente la disciplina puede abordarse desde múltiples perspectivas, especialmente desde perspectivas más educativas que punitivas. El problema surge cuando los sistemas y las leyes educativas propician (probablemente sin quererlo) que la indisciplina grave de alumnos de secundaria quede casi siempre “impune” por las muy leves sanciones con que se “castigan” conductas muy graves. Por ello, cuando un profesor carece de estrategias suficientes para controlar la clase, y los Equipos directivos no les apoyan de forma adecuada, los problemas de convivencia y faltas de respeto hacia el, de algunos de sus alumnos (afortunadamente los menos), acaban destruyendo la personalidad del docente.
    Se hace necesario, desde luego, un cambio de rumbo en la educación de la mayoría de los países, pero hasta que encontremos la fórmula (aunque no existen recetas mágicas), los docentes tenemos que intentar dar lo mejor de nosotros para evitar que generaciones de jóvenes se “pierdan”…No podemos olvidar que los jóvenes son el futuro de los países. El futuro de cada país esta en la educación de sus jóvenes…y es algo que una mayoría de gobiernos no han entendido.
    Aprender a CONVIVIR podría ser el comienzo. Pero no se trata de aprender a convivir solo en la escuela, porque si al salir de ella encuentras unos padres que se pelean o agreden entre ellos, si no puedes llegar a acuerdos con tu hermano, si tienes rencillas con los vecinos…aprender a convivir en la escuela no sirve de mucho. Se necesita un cambio social de calado, pero desde luego debería empezar a intentarse desde ya. Los docentes hacemos lo que podemos, poniendo nuestro granito de arena, nuestro ejemplo, nuestra ayuda…pero a veces, para algunos docentes resulta muy difícil desempeñar la profesión en determinadas zonas y con determinados alumnos.
    Te deseo todo lo mejor en es “lucha diaria” que supone enseñar en la escuela.
    Un cordial saludo.

  219. quiero reglamentos de la escuela

  220. Actualmente quisiera saber que tipo de estrategias implementar en una clase de secundaria, con niños de 12- 13 años sinceramente llevo pocos meses y se me hace complicado dar clases, tengo 24 años recién egresado de la carrera. Actualmente no tengo control de grupo y empiezan las agresiones físicas y burlas no quiero que esto se vaya a hacer mas grave que puedo hacer,soy delgado de estatura media siento que no tengo manera de imponer, ni mucho menos vocación, últimamente ando mas tenso de lo normal. A pesar de ello pienso continuar por que hay maestros que consiguen dar sus clases mejor que la mía la cual los alumnos se les hace aburrida ya que es de carácter social. Gracias espero recibir sus comentarios

  221. hola:
    Trabajo en una Escuela Rural, y también se percibe la violencia, es preocupante, creería que debería haber no solo un equipo de psicopedagogos, sino una ayuda espiritual, ya que ellos no rezan, están alejados de Dios, por eso tienen esa expresividad hacia los demás y no ven a su prójimo..

  222. Camila, las escuelas suelen tener reglamentos de régimen interno, pero en la mayoría de los países en los que la educación es “obligatoria y gratuita” son los gobiernos quienes dictan las leyes educativas, que incluyen. Además de los calendarios, horarios y currículos, dictan normas de convivencia y las sanciones a aplicar ante sus transgresiones. Los centros educativos adaptan sus reglamentos de régimen interno a estas normativas. Pero algunas son demasiado laxas y otras, son los propios equipos directivos de los centros quienes no se atreven a ponerlas en práctica.
    Un cordial saludo.

  223. José, realmente eres muy joven, y el llevar poco tiempo en esta profesión, cada día más difícil de desempeñar, es un “problema” que irá desapareciendo con el tiempo, pues a medida que adquieras experiencia, adquirirás “las tablas” suficientes para controlar la clase.
    Impartes docencia a alumnos con edades difíciles. Aquí en España, esas edades corresponden a alumnos de 1º y 2º de Educación Secundaria Obligatoria (12-14 años) y son los cursos más problemáticos. Pero no debes preocuparte, porque si perseveras, acabarás siendo un buen maestro.
    Lo primero que has de conseguir de tus alumnos es que confíen en ti. Deben verte como alguien que no solo les estas enseñando una materia determinada, sino que, como tutor de esa clase, les ayudaras a resolver cualquier problema que tengan. Deben percibir que pueden recurrir a ti, para “cualquier cosa” porque tú les ayudarás todo lo posible. No deben verte nunca como enemigo. Tampoco debes dejar que te traten como a un “colega”. Tu eres su profesor y no debes olvidar que tú diriges la clase, no los alumnos. Debes mostrarte cercano y accesible, pero como te digo, nunca como “colega”. En un principio eso puede funcionar, pero a medio plazo es devastador y no conseguirías mantener la disciplina.
    No debes permitir la violencia entre ellos. Debes hacerles ver que eso no lo toleras y que los responsables serán castigados de forma importante por la dirección del centro a quien tu se lo comunicarías. Y por supuesto, aunque seas delgado, no debes permitir ningún tipo de agresión o humillación hacia ti, hecho que si se produce debes poner en conocimiento de la dirección de forma inmediata.
    No debes tener alumnos “preferidos”. El resto lo nota enseguida, y no se lo “perdonaran” ni a ese alumno privilegiado ni a ti. No debes descalificar a ningún alumno ante la clase. Si un alumno se comporta mal, descalifica la acción, no a su persona. Nunca le “pongas etiquetas” a un alumno por su comportamiento. Si has de reprender personalmente a algún alumno hazlo en privado.
    Ten en cuenta que los alumnos de esta edad tienen un “sentido de la justicia” muy personal. Valoran mucho que el trato “sea igual para todos”, y las continuas llamadas de atención del profesor, la traducen en “que este les tiene manía”.
    Si consigues hacerles ver que tu misión no es hacerles la “vida imposible”, sino es hacer que todos aprueben el curso, si te ofreces a ayudarles incluso con otras asignaturas, si confían en ti para cualquier problema, incluso problemas familiares, si ven justas tus sanciones, y ecuanimidad en tu trato a todos, incluso a los más conflictivos (con los que tendrás que tener mucha más paciencia), entonces dejaras de tener problemas en el manejo de la clase. Todo esto lo adquirirás con el tiempo…no te preocupes, pero si lo intentas desde ahora mismo, lo conseguirás mucho antes.
    Una buena estrategia es nombrar “ayudante tuyo” al alumno más revoltoso y “movido”, al que encargaras “mandados” como ir a por tiza, o a por documentos a otra clase, o a preguntar algo a otro profesor…
    Aunque es más bien para alumno de primaria, encontrarás algunos estupendos consejos que también funcionan para secundaria, en la siguiente dirección
    http://sr-profesor-es-la-hora.blogspot.de/

    Te deseo mucha suerte en el desarrollo de tu labor. Me alegra que estés dispuesto a no “tirar la toalla”. Estoy seguro que terminaras siendo un estupendo docente.

    Un cordial saludo.

  224. Iluminada, estoy de acuerdo contigo en que una “ayuda espiritual” resultaría muy beneficiosa, ante esa violencia que percibes en tu escuela rural, que por cierto también existe en las escuelas urbanas.
    El problema que nos encontramos, al menos en Europa, es que la educación obligatoria y gratuita es “laica”, y aunque se ofrece “Religión católica” como asignatura optativa (que cada vez cogen menos alumnos), existe una fuerte presión desde diferentes estamentos (especialmente en España), para eliminarla totalmente del curriculo, intentando que quede relegada esta enseñanza a las parroquias.
    Solamente en las escuelas privadas o concertadas se permite un culto y un ideario religioso. En la escuela pública, en absoluto. Si tú en tu escuela rural, tienes la oportunidad de animarles a rezar a tus alumnos, e incluso rezar con ellos, me parece una buena idea.
    Un cordial saludo.

  225. Me parece todo muy correcto

  226. Gracias por tu comentario, Antonio.

  227. LLevo 4 años como docente y tengo 29 años. En mi segunda experiencia de docente trabaje 2 años en un colegio de zona vulnerable en al ciudad (chicos pandilleros, con problemas de drogas, agresivos, etc). En el primer año tuve muchas dificultades con la mayoria de los grupos, en donde finalmente etrminaba recurriendo a talleres largos evaluativos con el fin de teenrlos quietos. En el segundo año mejoro la situacion, aunque todavia existia un grupo con el que practicamente no podia dar clase. Hablaban entre ellos, unos gritaban, tocaban el puesto como tambor y afortunadamente sali de ese luegar luego de cumplir el segundo año. En el actual colegio llevo 1 año y medio, y lso primeros 6 meses solo tuve grupos de 11 y 12 y aunque tuve los problemas tipicos y comunes siempre lso soluciones y mi estado de salud mejoro notoriamente, de hecho me apasione con seguir en la docencia y se creo un vinculo especial con la mayoria de alumnos que de hecho hablaban de mi como un buen profesor. En este ultimo año me adicionaron el area de religion ( area que nunca habia dado) y con los grados 9 y 10. La experiencia en este año fue muy dificil. Primero con un noveno debi hacer suspender a una lider negativa de un grupo debido a que intento sabotiar mi clase y logre regular el grupo el restos del año. Luego 3 chicas de otro noveno se pusieron en mi contra por que mi forma de dar religion era mas critica y abierta, y no como habitualmente se daba, Debi citarlas personalmente con sus padres, y aunque mejoraron , se comportan bien pero como a la fuerza y evitando saludarme, como resentidas. Y el grupo que mas me preocupa es una 10 en el cual un lider negativo se a empeñado en poner el salon en contra, haciendo ruidos con la boca, emitiendo palabra dificiles de percibir, haciendo chillidos agudos cada vez que me descuido, y una vez lso confronto lo niegan ys e ponen en silencio. Lo puse a perder el area en todos los periodos, y aunque este metodo me funcion con otros grupos, este estudiante continua con su conducta, no obstante ya he hablado con su mama dos veces y me ha dado su apoyo. la ultima vez noq uerian hacer un examen porque era religion, y era solo de comprension de lectura. Como se negaban a hacerlo , llame a la coordinadora, y al fin ya al final del año me acompaño hasta al salon y los hipocritas en silencio hicieron el examen el restod e la clase. aunque ya no dare religion el otro año, me preocupa tener que ver a este grupo el otro año en mi area principal, debido a que pienso exigirles mas, pero tambien temo que sigan con su actitud molesta y despreciable, que me ha llevado a pensar en buscar trabajo mejor en la universidad. muchas gracias. Lo repeti poque el pasado estaba muy mal redactado, que pena , fue por el afan por escribir y saber su consejo.

  228. Die, ese “vinculo especial” que se creó en el actual colegio con la mayoría de tus alumnos de 11 y 12 años, no se debió exclusivamente a haber dejado un centro con alumnos pandilleros, y aquellos grupos que “hablaban entre ellos, gritaban y tocaban en el pupitre como si fuese un tambor”, sino a la experiencia anterior acumulada como docente. Te aseguro que la experiencia “es un grado”. A medida que pase el tiempo aprenderás estrategias suficientes para abordar cualquier problema que surja en el aula en relación al mantenimiento de la disciplina. Cada año, tendrás unos cursos mejores y otros peores, pero serás capaz de controlarlos.
    Ciertamente, dar clase a alumnos de esas edades y que además se comporten de forma inadecuada, es una tarea difícil y requiere mucha paciencia. Si continuas trabajando en ese centro y vuelve a “tocarte” dar clase a ese grupo de adolescentes, debes aclarar con ellos, al empezar el curso algunas cuestiones.
    Dirígete a ellos el primer día (después de saludarles) haciendo referencia a que ya “os conocéis del año anterior”, diles que te alegra volver a darles clase, y que estamos ante un curso más en que el objetivo es aprobar todas las materias y “pasar de curso”. Diles que estas dispuesto a ayudarles en todo, no solo en lo académico, sino también en los problemas personales que quieran contarte. Diles que confías en ellos, y que aunque al tratarse de un curso superior les vas a exigir más trabajo, vas a intentar que todos ellos aprueben. Intenta ganar la confianza de todos o al menos la mayoría de los alumnos, pues ello evitará que sigan a un líder con mal comportamiento que quiera ponerles en tu contra. Si lo consigues desde el primer día, ningún alumno será capaz de movilizar a otros alumnos en tu contra.
    Y si el comportamiento de algún alumno o alumna es realmente inadecuado, de forma que se interrumpa el normal desarrollo de las clases (algo que afecta negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje de todos los demás), o te falta de alguna forma al respeto, ponlo en conocimiento de la dirección o de la coordinadora para que intervengan.
    Hay muchas estrategias para afrontar los comportamientos disruptivos de los alumnos y para mejorar la convivencia del aula y las relaciones entre alumnos y entre estos y sus profesores.
    Te recomiendo que leas algunos de los consejos que he dado a profesores que dejan mensajes similares al tuyo en este artículo. Ayer, día 28/05/2014, contesté a José en este mismo artículo, que me preguntaba sobre estrategias para el manejos del aula. Lee también la respuesta que le di a él y aunque es más bien para alumnos de primaria, encontrarás algunos estupendos consejos que también funcionan para alumnos de la edad de los tuyos, en la siguiente dirección:

    http://sr-profesor-es-la-hora.blogspot.de/

    Si consigues trabajo en la universidad, ganarás mucho en tranquilidad. Dar clase en la universidad no es comparable en ab soluto a impartir clase a adolescentes de Secundaria. Dar clase en un instituto es mucho mas “cansado y difícil”, es una tarea “ardua” para la que si no existe al menos “algo de vocación” puede resultar tremendamente frustrante e incluso con deterioro para la salud física y mental del docente. Pero como te digo, con los años se aprende a sobrellevarlo y puede producir también inmensas satisfacciones.
    Tendrás que decidir. Te deseo todo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  229. Saludos
    Lo que no es normal es que describais a los estudiantes de secundaria como verdaderos monstruos y a la vez halagueis a lps profesores como si fueran los reyes de roma no estoy de acuerdo con lo dicho en el texto
    P.D:algunos son demasiado exigentes con sus alumnos y parece que nunca hubieran tenido infancia

  230. Anónimo, afortunadamente, lo que se describe en este texto se refiere a un porcentaje pequeño de estudiantes de secundaria. La mayoría de los alumnos son buenos chicos y no se comportan mal en las clases. Tampoco pretendo con el artículo defender a ultranza a los docentes, pues como en todos los colectivos los hay buenos y “no tan buenos” que llevan a cabo prácticas inadecuadas. En diferentes artículos de este blog (en este mismo, en “Sobre mí” o en “Bullying, acoso entre iguales”…. Y otros) hay mensajes de alumnos o padres denunciando las malas prácticas de algunos docentes y yo, lejos de defender a ultranza al profesor, les he orientado en cómo deben actuar y dónde dirigirse. Me inclino a pensar que eres un alumno, aunque podrías ser el padre de uno de ellos. Si eres estudiante, estarás de acuerdo conmigo en que lo mismo que toda la clase conoce al “compañero con quien todos se meten y martirizan”, también hay profesores que lo pasan realmente mal en algunas de sus clases por las faltas continuadas de respeto de algunos de sus alumnos y que acaban destrozándolo anímicamente. Seguro que si eres estudiante habrás conocido alguno de estos profesores incapaces de “hacerse” con su clase.
    Si eres el padre o madre de un alumno a quien algún profesor no ha tratado correctamente, te diré que en mi opinión profesores y padres han de remar juntos, y existen vías y formas de reclamar para intentar solucionar el problema.
    Siento que hayas interpretado que pretendo defender a ultranza a los profesores. No era esa mi intención, pues conozco casos de actuaciones docentes tremendamente erróneas, sin justificación posible, afortunadamente, no demasiado frecuentes, como tampoco lo es las conductas disruptivas de una mayoría de alumnos. No obstante, es mucho más perjudicial para el sistema educativo , perjudicando mucho al alumnado y al proceso de enseñanza- aprendizaje, la violencia de los alumnos hacia sus profesores, que la contraria…y no me interpretes mal, como te dije, porque en absoluto defiendo las malas e inadecuadas practicas docentes,

    Un cordial saludo.

  231. Todo muy lindo con mis casi 900 alumnos de Artes; hasta que apenas sucedió que un alumno de 3o. de secundaria me aventó algún tipo de proyectil en la cabeza, mi reacción fue continuar con las abrumadoras evaluaciones de mi grupo grupo presente (50 alumnos) y en mi estado en shock no pude dejar de llorar y seguir trabajando durante dos horas … ahora comprendo que mi salud es primero.
    Me ha sido grato dar clases con un sueldo que refleja la poca importancia que tiene la educación en nuestro paìs; Mèxico.
    Creo que lo que nos mantiene en la docencia es ese gusto por aportar en los niños y jòvenes el disfrute del conocimiento, su curiosidad y gustos personales, el ver sus propios logros, el que se despidan de ti diciéndote -Gracias Miss me encanto su clase, buen fin de semana- …
    Tal vez es buen momento para dejar algunas horas de trabajo docente y retomar mi producción plástica. Regresar a mi Alma màter UNAM- Academìa de San Carlos-
    Producir con mas ahinco.
    Quiero mantener el gusto de dar clases en artes aunque solo me alcance para transportarme en el metro y camión.

    Saludos colegas y avante siempre… Mi admiración y respeto para todos.

  232. Felicidades Lety. Realmente tienes vocación de docente. Y es posible que como dices “sea hora de retomar tus propias producciones plásticas”. Pero, aunque dejes la enseñanza temporalmente por la mala experiencia que cuentas,…volverás.

    Volverás porque dices querer mantener “el gusto de dar clases de artes”, aunque el sueldo te alcance para poca cosa.

    Por cierto, la educación tiene “poca importancia” no sólo en México, sino en la inmensa mayoría de los países. Las excepciones podrían contarse con los dedos de una mano.

    Se agradecen tus ánimos a los colegas (…“avante siempre”).

    Un cordial saludo.

  233. Hola.
    Ante todo saludar a todos los profesores que escriben en esta web y un saludo muy especial para Javier Yuste.
    Discrepo con anónimo, tendría que estar usted en un salón de clases para darse cuenta que los alumnos no tienen respeto al profesor ni entre ellos mismos se guardan respeto.Entre alumnos se humillan,se insultan se dicen cosas obscenas.Yo como docente trato de hablarles corrigiendo sus erros,haciéndoles ver videos que los lleve a la reflexión,por un días cambian de actitud,pero paso unas semanas vuelven con lo mismo.Ellos saben que su actitud es incorrecta pero lo siguen haciendo tal vez por los modelos que tienen en casa,sus padres, los medios de comunicación o porque es la personalidad que les agrada.

  234. Muchas gracias, Lena, por tu saludo “especial” hacia mi persona.
    Efectivamente, en la época que nos tocó vivir, la influencia de lo que nuestros alumnos ven en casa , o en los medios de comunicación, y en todo lo que les rodea, interfiere en nuestra labor docente de forma negativa. Parece que nuestro esfuerzo apenas sirve para nada, pues muchos alumnos ni se respetan entre ellos ni a sus profesores.
    Pero a pesar de todo, te animo a seguir corrigiéndoles y haciéndoles reflexionar sobre su comportamiento. Ese esfuerzo tuyo, va “calando” como lluvia fina, que aunque durante mucho tiempo no se nota demasiado, acaba empapando de verdad. Te animo a ser perseverante porque ese es el “buen camino” de la educación. Hoy por hoy nuestra labor es tremendamente dura, especialmente para algunos docentes, quienes sufren hasta límites intolerables, que terminan enfermos física y psíquicamente y han de dejar el trabajo, pero como he dicho en muchas de mis respuestas, los docentes tenemos en nuestra mano el futuro del país, en tanto en cuanto, instruimos y modelamos las conductas y actitudes de los niños, adolescentes y jóvenes, base social futura de cada país. Hemos de intentar, siempre dentro de nuestras posibilidades, luchar por un mejor futuro de las generaciones venideras, aunque nos cueste, hoy por hoy, tanto.

    Un cordial saludo.

  235. Hola !soy docente de primaria en ARGENTINA llevo ya 12 años en la profesión y enseñando siempre a niños de 6y7 años.Este año tomé una escuela nueva y la directora es nueva también soy titular definitiva. y ha sucedido algo extraño en clase llamé la atención verbalmente y por escrito a una nena que sacó plasticola roja de su mo chila
    se enchastró todas las manos y su compañera de al lado lo mismo.La mandé a lavarse las manos y le expliqué que no era adecuado.La madre al otro día me dijo que quien era yo para ponerle una nota y se fué a la jefa de inspectores ni siquiera a la directora.La dire enterada e dijo es una pabada y no le van a prestar atención.Luego fué a la directora y pidió el cambio de grado.Ella se lo negó porque en el otro hay 29 y en el mio 26 y un nene integrado en el otro curso pero yo no sé si es verdad que pidió cambio de grado,a esta directora no le gusta dejar nada por escrito.Lo cierto es que fué a decir a inspección que yo la maltrataba . y a raiz de sus dichos la inspectora vino a verme ; Cuando me vino a ver me parecia extraña su visita y ahí la directora me dice ” yo creo que fué a decir que vos la maltratabas” me parece poco serio le dije y el yo creo no deberia existir vos tendrias que saber que fué a decir la madre .Negó saberlo ,nadie me notificó de nada y sugiere que para dejarla conforme a la madre con mi compañ rotemos de curso y alternemos los grados.Según ella le ofreció a la madre el turno tarde y la madre no lo aceptó pero como no hace actas todo se pone en duda.Si ya le ofreció el turno tarde ¿ Para qué quiere un taller? la esc ya le ofreció alternativas.En todo caso el equipo orientador debe ofrecer talleres a los padres para hacerles saber las normas de la escuela y que es lo que atañe a la función docente.Mala gestión veo acá no les parece???

  236. Mariana, afortunadamente no son muchas las madres que tras una amonestación de la profesora a su hijo “ponen el grito en el cielo” pidiendo explicaciones. Pero ciertamente el número de ese tipo de padres va en aumento….!Qué lejos quedan los tiempos en que los padres tenían fe ciega en los maestros de sus hijos¡. Ese tipo de padres no son conscientes de que con esas actitudes, los únicos perjudicados son sus propios hijos, porque en un futuro no lejano, esos niños tan “protegidos”, justo cuando cumplan 13 ó 14 años, se enfrentarán a sus padres, incluso con violencia, cuando estos no cumplan todas sus exigencias. Luego ya es tarde, los chicos educados sin límites y con exceso de protección paterna, son los que acaban pegando a sus padres al no poder soportar ningún tipo de contrariedad ni frustración (“síndrome del emperador”), eso en el peor de los casos, y en el mejor, se convertirán en adolescentes y jóvenes apocados, sin iniciativa y con dificultades en sus relaciones sociales.
    Y por supuesto, tienes razón en que es el equipo orientador quien a través de “escuela de padres” debe enseñarles cómo debe ser su actuación con los hijos, y convencerles de que para una optima educación, padres y centro educativo deben “remar juntos y en la misma dirección”. Y los equipos directivos han de explicar a los padres en la primera reunión del curso, cuales son las normas del centro, y como bien dices “qué es lo que atañe a la función docente”. Por lo que cuentas, estoy de acuerdo contigo en que la gestión de tu escuela, en lo referido al tema que planteas (no se respecto a otros), no es demasiado buena.
    Un cordial saludo.

  237. He leído el comentario de epc sobre la situación de la educación en galicia, y lo comparto plenamente. Creo que dentro de lo dificil que es la situación de los docentes, es mucho peor en unas zonas que en otras. Comentaban compañeros que en Andalucía, Galicia o Ceuta, estamos muy fastidiados, y realmente creo que es así. Yo también he visto enfermarse a compañeros en estos últimos años(incluso alguna morirse por enfermedad neurologica , que los especialistas ligan ya a situaciones fuertes de estres), y la verdad es que no sé si irme de esta CCAA o directamente dejar la profesión. Soy funcionaria y llevo 20 años en la docencia (los 6 últimos en galicia, y realmente han sido los peores). Mis padres son mayores y quería estar cerca de ellos, pero cada vez , estoy más estresada y con menos vitalidad y ganas de hacer cosas. Cada vez me molesta más el salvajismo de estos chavales y esa “tontería paleta” que presuponen que tenemos que aguantarles. Afortunadamente, en mis primeros años de docencia, no me encontré con ejemplares así. Es que tienes a payasos en clase hasta en BAC!. Por si esto fuese poco, la xunta nos ha aumentado horas de clase (a 20). No entiendo como se puede hacer esto y que los sindicatos no tengan nada que decir. De qué manera tienen en cuenta los tratados que reflejan que el desgaste físico y psíquico de 1 hora de clase equivale a 3 horas en otros trabajos?. A esto todo, hay que sumar que nos siguen bajando el sueldo cada año y que en esta CCAA trabajos a mayores, respecto al resto del estado, una tarde mínimo a la semana (dando clase también). Cuando no se tienen en cuenta las características de un trabajo a la hora de establecer horarios y salario, el tema va muy mal. Tengo clarísimo que no voy a llegar a los 50 dando clase…pero porque no aguanto…al menos, en galicia no….

  238. Marta, ciertamente, dar clase hoy en día a alumnos de secundaria se ha convertido en una labor difícil. Las normativas desarrolladas por las Áreas territoriales y Consejerías de Educación respecto a la convivencia y a las sanciones, tremendamente laxas, están convirtiendo a esta profesión en una profesión de riesgo para muchos docentes que se ven incapaces de afrontar situaciones disruptivas, cuando no humillantes hacia ellos de algunos de sus propios alumnos. Los Equipos Directivos prácticamente no ayudan demasiado a los docentes en apuros, cuando tienen en su mano cortar de raíz esos comportamientos si interviniesen de forma adecuada.
    Y es verdad, que varía mucho entre Comunidades Autónomas, siendo como dices, Andalucía, Galicia y Ceuta las más conflictivas.
    En Madrid, también la Consejería de Educación aumentó 2 horas lectivas a los docentes, algo que pareciendo una nimiedad (dos horas más semanales) se convierten en un peso “terrible” para el docente con cursos conflictivos. Y los sindicatos prácticamente no se “han movido”, igual que cuando se suprimió hace dos cursos la paga extra de Navidad, o cuando hace cuatro años se bajo el sueldo a los docentes un 5 %. No se puede confiar en unos sindicatos a los que pagan los gobiernos de cualquier signo político, viviendo de los presupuesto generales del Estado en vez de las cuotas de sus afiliados.
    Es realmente duro plantearte dejar la profesión tras 20 años de servicios. Si te planteas cambiar de Comunidad, quizás sea Madrid una de las que ha legislado de forma que si un Equipo Directivo quiere frenar esos comportamientos indeseables de los alumnos, al menos ponen a sus disposición “las armas adecuadas”, no como en Andalucía, en donde agredir físicamente a un profesor solo puede sancionarse con un máximo de tres días de expulsión. Allí el derecho a la educación “es intocable”, sin darse cuenta que el resto de los compañeros de ese alumno tienen el mismo derecho que él, y ven a diario conculcado ese derecho por las disrupciones continuas durante las clases, que no se sancionan.
    Sea cual sea la decisión que tomes, ojala sea la adecuada. Te deseo todo lo mejor.
    Un cordial saludo.

  239. cordial saludo, mi compañero de area me asigno un curso que el tuvo el año pasado, y en mi primera clase con ellos note que estan muy apegados a su antiguo profe que es mi compañero. Fueron muy respetuosos y dijeron que el asunto no es conmigo, pero que quieren tener de nuevo a su profe. ¿Que debo hacer para ganarme la confianza de este grupo y hacerlos olvidar de su antiguo docente?

  240. Juan, todos los que tenemos ya una edad, cuando tratamos de recordar nuestros años escolares, no solemos recordar a todos los maestros y profesores que tuvimos. Sin embargo, hay uno o dos de los que no se nos olvidó el nombre ni los años que nos impartió clases. Recordamos también a los compañeros que teníamos entonces con aquel maestro. En definitiva, aquella etapa educativa, la que pasamos con aquel profesor, de una u otra forma “marcó” nuestra niñez y adolescencia.
    Es muy difícil olvidar (si no imposible) a aquellos maestros que nos “ayudaron a crecer”. Se ve que tus nuevos alumnos querían mucho al profesor anterior que tu sustituyes ahora, por ello, tu objetivo no debe ser que los alumnos “olviden” a ese profesor, sino que con tu actuación “dejen de echarle de menos”. En primer lugar hazles ver que tu también sientes que hayan tenido que cambiar de profesor cuando estaban “tan contentos” con el otro, pero que la circunstancia actual, es la que es y hemos de adaptarnos todos lo mejor posible. Ofréceles hacer algunas cosas como lo hacía su antiguo profesor. Pídeles que te expliquen que hacia su antiguo profesor en relación a ciertos temas, como disciplina, sanciones, corrección de ejercicios, etc. En definitiva, diles que si se trata de cosas razonables, tú estás dispuesto a hacerlo de forma parecida, a fin de que ellos no estén “incómodos”. Es necesario que ganes su confianza. Es un proceso lento, pero que irá creciendo poco a poco a medida que ellos vean en ti, una persona que quiere ayudarles a pasar el curso aprobando todo. Que vas a esforzarte al máximo par que todos ellos, trabajando contigo, aprueben todas las materias. Cuando ellos vean que pueden confiar en ti para cualquier problema que tengan (no necesariamente académico) porque tratarás de resolverlo de la mejor manera posible.
    A partir de ahí, empezarán a “quererte” tanto como a su antiguo “profe”.
    No olvides que en esta profesión nuestra de docente, se exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los adolescentes (no me dices la edad de los alumnos pero supongo que serán adolescentes) tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesor les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos, incluso a los “díscolos”.
    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con los alumnos, es importante que evites generalizaciones. porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.
    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.
    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno. A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.
    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.
    Recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesor. Ello no quita que te muestres cercano, amigable, y empático con los alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Si sigues estos consejos, pronto ganarás la confianza de tus alumnos, y aunque no olviden a su antigüo profesor, comenzarán a estar contentos con el “nuevo”.

    Te deseo suerte en la consecución de tu objetivo.

    Un cordial saludo.

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