Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a

Además de la violencia entre iguales, en los institutos de Educación Secundaria existe una gran conflictividad en el aula que afecta muy negativamente no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también al profesorado, y esa conflictividad que llega a alcanzar cotas de la violencia real, de alta intensidad, puede hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico.

Durante las clases a alumnos/as de ESO (especialmente en los tres primeros cursos),se hace tremendamente difícil realizar algo riguroso, porque hay conflicto, tensión y descontrol, quedando con estas tres palabras perfectamente definida la situación de la Educación Secundaria. Y la situación, lejos de mejorar, va empeorando respecto a los cursos anteriores. Los innumerables comportamientos disruptivos que varios alumnos presentan durante las clases provocan violencia verbal, psicológica e incluso física, y ello es vivido frecuentemente con enorme disgusto y ansiedad por los profesores, quienes en casos extremos llegan a sufrir la total destrucción de su identidad profesional.

La casi total ausencia de la autoridad docente ha traído como consecuencia, que bastantes alumnos durante las clases presenten conductas inadecuadas, como es el comer chucherías o escuchar música en su walkman mostrando total desinterés hacia las explicaciones y figura de su profesor, cuando no, interrumpiendo las clases por su frecuente impuntualidad, llamando en voz alta a algún compañero, haciendo comentarios inoportunos a voz en grito, levantándose de su sito sin el permiso del profesor, enzarzándose con algún compañero dialéctica o físicamente, e incluso humillando descaradamente a su profesor. Estas situaciones, absolutamente habituales en muchas aulas durante las clases, provocan un importante descontento en el profesorado, que llega a sentir miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

Algunos alumnos/as presentan problemas muy serios de comportamiento, comportándose de forma grosera y desconsiderada, y muestran hacia su profesor/a o hacia sus compañeros una elevada agresividad física o verbal sin justificación alguna. Si bien es cierto que en general se trata de una violencia de “baja intensidad” (ruidos intencionados, chillidos estridentes, palabras malsonantes u obscenas en medio de una explicación, sin que muchas veces el profesor pueda reconocer o identificar su origen), no es menos cierto que este tipo de comportamiento crea un estado de tensión tal que tiene dosis de agresividad propia de la violencia real, de una violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado. Ante estas conductas disruptivas, el profesor, una vez agotadas sus “estrategias pedagógicas”, trata de controlar la situación y el orden de la clase poniendo “partes” o “apercibimientos” graves y/o leves a esos alumnos conflictivos ante la Jefatura de Estudios, y cuya acumulación puede originar la apertura de “expedientes disciplinarios” al alumno/a en cuestión.

Un gran porcentaje de profesores señalan los “problemas psíquicos” como su mayor problema. Un 25 % de profesores tiene una baja oficial o circunstancial cada año, y aunque solo un 3 % de ellas se identifican con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por esto mismo. La mayoría de las bajas se producen por la conflictividad escolar a la que los docentes deben enfrentarse a diario, y aunque suele calificarse a esa conflictividad de moderada, también hay que decir de ella que es constante.

Las aulas, a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones, y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “casi heróicas”.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino (2000), en una entrevista publicada en el “Semanal”, suplemento del periódico “El Sur”, dice: No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto. Existe una patología del docente verdaderamente terrorífica. Los alumnos les han hecho perder la autoridad y es imposible mantener el orden en las aulas; ya no tienen miedo a la amenaza del suspenso, porque hasta los padres, en este caso, se ponen en contra del profesor.

En realidad, la escuela, ya no es exclusivamente un lugar para aprender, porque se ha convertido en una prolongación del hogar y de todos y cada uno de los lugares de ocio (bares, discotecas, el barrio, el campo de fútbol…); los alumnos no diferencian entre conductas dentro y fuera de la escuela.

Bárbara Pastor (2002), describe el siguiente hecho:

– Buenos días, puta…

( La profesora no contesta, Trata de aparentar que no ha oído nada).

– Además de puta, sorda…

( Todos se ríen, todos menos uno. Probablemente, el único que entiende que ese no es un saludo adecuado para una profesora).

Los alumnos saludan a un profesor con un insulto, y no pasa nada. Los alumnos rompen la silla del profesor para que no pueda sentarse, y no pasa nada. Los alumnos llevan el teléfono móvil conectado para que suene en clase y no pasa nada. Los alumnos destrozan las persianas de la clase, y no pasa nada. Los alumnos se cargan las cerraduras de las aulas que quieren, y no pasa nada.Hay una actitud generalizada que permite que todas estas cosas y muchas más, ocurran sin que pase nada.

El mal funcionamiento de la disciplina en muchos centros educativos es una verdad innegable. En un estudio llevado a cabo por el CIDE (1995), el 72 % de los 18.000 profesores de secundaria consultados, consideraba ya entonces, que la falta de disciplina en la escuela era un tema importante.

Cuando se habla del “malestar en la enseñanza”, se destaca sobre todo el malestar del profesorado…su descontento…su disconformidad en lo relativo al desarrollo de su trabajo.

Si bien, los profesores de la Comunidad autónoma de Andalucía, parecen sufrir los mayores problemas, se trata de algo generalizado, que ocurre en todas la Comunidades autónomas de nuestro país.

Es imprescindible conocer la magnitud de la violencia que se produce a diario en las aulas de Educación Secundaria, si pretendemos aportar procedimientos que ayuden a prevenirla o a minimizar sus consecuencias. Es necesario conseguir datos sobre el tema, y para ello realizamos una investigación preguntando a los profesores de la Comunidad Autónoma de Madrid sobre ello, sirviéndonos de un cuestionario confeccionado al efecto.

FRECUENCIA DE CONDUCTAS ANTISOCIALES EN LAS AULAS DE DIFERENTES IES DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID Y MALESTAR DEL PROFESORADO DE SECUNDARIA.

Los datos aportados por las respuestas dadas al cuestionario para profesores de Educación Secundaria ponen de manifiesto que al menos en la Comunidad de Madrid, estamos muy lejos de esa “atmósfera pacífica y responsable que se goza en los centros educativos de España” según los responsables políticos (Instituciones), tal y como explica García Correa (1996).

La situación actual tampoco tiene nada que ver con que “En las aulas existe una autodisciplina basada fundamentalmente en el respeto mutuo entre maestros y alumnos”, según se desprende del Plan EVA (Ministerio de Educación y Cultura, 1996).

Lo cierto es que la convivencia en las aulas no es buena, y ello repercute muy negativamente sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, porque durante las clases se hace tremendamente difícil realizar algo serio. Esos conflictos que pueden hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico, llegan a alcanzar cotas de violencia real, de violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado.

Durante las clases los comportamientos disruptivos provocan violencia verbal, violencia psicológica, e incluso violencia física, conductas agresivas en suma, que pueden llegar a destruir la identidad profesional del profesor, que con frecuencia vive estos episodios con enorme disgusto y ansiedad. Y ello en parte debido a que la credibilidad de los profesores ante muchos padres de alumnos, es nula, valiendo tanto las palabras de los alumnos como la de sus profesores, por la falta o ausencia casi total de la autoridad del docente (Un 60.4 % de los docentes están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, un 32 % está un poco de acuerdo con esa idea, y sólo un 7.6 % de profesores no están nada de acuerdo con ello).

Lo cierto es que bastantes alumnos durante las clases presentan conductas inadecuadas, comen chucherías y escuchan música en su walkman o i-pod, mostrando total desinterés hacia las explicaciones de su profesor, faltan a menudo a las clases y cuando asisten llegan tarde con frecuencia, y se toman confianza sin límite hacia sus profesores, arrojan al suelo las bolsas, brik o latas una vez consumidas las chucherías, batidos, zumos o refrescos, escriben sobre los pupitres y realizan grafitis sobre las paredes. Todo ello provoca un enorme descontento del profesorado con la situación actual, que ve imposible impartir clase a determinados grupos, e incluso siente miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

El estrés sufrido por muchos profesores/as el cual les aboca a sufrir diferentes enfermedades, es provocado por esas actitudes de determinados alumnos y por las humillaciones recibidas por parte de éstos, y por las que constatan también en otros compañeros de profesión.

La evolución de estas situaciones lejos de mejorar parece ir en sentido contrario, y empeora respecto a cursos anteriores. Al menos eso piensa un elevado porcentaje de docentes, quienes reconocen la gravedad de esas situaciones de violencia que se vienen produciendo. No obstante existe también un porcentaje menor de profesores que no aprecian la misma gravedad. Aun así, algunas cuestiones son capaces de homogeneizar a los docentes y polarizarles en una misma dirección. Existe un importante acuerdo con la idea de que se ha producido un gran deterioro del sistema educativo, también en que los niveles de exigencia hacia los alumnos han disminuido drásticamente, y que la crisis de la ESO es una realidad incuestionable. Otras dos cuestiones que también generan un importante acuerdo entre los docentes es que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, y que en la situación actual, tal y como se desarrollan las clases, se necesita un gran autocontrol y se produce mucho desgaste.

Los bajos niveles de convivencia en las aulas vienen dados por diferentes cuestiones o sucesos que los profesores reconocen haber vivido o conocido, y que se relacionan con ataques a la propiedad, con humillaciones, con insultos, con alumnos que les “levantan la voz”, con situaciones que hacen salir al profesor llorando de clase, con robos, con el deseo de abandonar la enseñanza y con las agresiones físicas por parte de algún alumno o familiares de éste.

Todas las situaciones de indisciplina y su evolución tienen como protagonistas a los alumnos, a los profesores y a las familias, destacando especialmente las familias desde la óptica de los profesores como las más negativas, seguidas por los alumnos. Y aunque en bastante menor medida, los profesores considerados como grupo, bien por desinterés bien porque no ejercen su función, también se asignan una cuota de responsabilidad en la evolución de esas situaciones. Pero no tanto porque se sientan responsables de ese deterioro de la disciplina, de la que piensan no tener en sus manos el remedio para resolverlo, sino que quizás se centre exclusivamente en lo relativo a las suciedad en que quedan muchas aulas desde primera hora de la mañana, y en la constatación de humillaciones y problemas de sus compañeros de profesión, por parte de determinados alumnos, ante los que con demasiada frecuencia suelen ignorar simulando “no enterarse”, algo que a su vez, puede relacionarse con el respaldo recibido por los profesores desde la Jefatura de Estudios (un 23.6 % de docentes afirman no sentirse respaldados por los Órganos Unipersonales de sus centros), pues el respaldo que la Jefatura de Estudios proporciona o no a los profesores en sus conflictos interpersonales frente a alumnos y padres de éstos, resulta determinante para el manejo de la ansiedad del propio docente.

Una posible explicación a todo lo relacionado con la indisciplina de las aulas y su evolución, podría estar en la escuela comprensiva. La escuela comprensiva que justificaría la motivación recomendada por la LOGSE, ha fracasado en todo Occidente. La ampliación de la escuela comprensiva hasta los 16 años es una de las ideas básicas de la LOGSE, y es precisamente en el 2º Ciclo de la ESO donde han surgido los mayores problemas y las mayores dificultades para su aplicación. Motivar a adolescentes que lo tienen todo no es nada fácil, y menos, si se hace desde la idea de que puede “aprenderse” sin esfuerzo… de forma lúdica. En un documento editado en 1987 bajo el título “Proyecto para la Reforma de la Enseñanza”, figura una frase que ha mantenido la LOGSE de una forma férrea: “Los principios de la enseñanza comprensiva son irrenunciables en la reforma global de nuestro sistema educativo”. Sin embargo la Pedagoga sueca Inger Enkvist, que conoce muy bien el modelo de escuela comprensiva, explica que se basa en una filosofía educativa que casi absolutiza al niño o adolescente; se considera a los alumnos dotados de una autonomía intocable y no se puede hacer nada que la enturbie: repetir curso, diversificación, promoción automática, incluso imponer una sanción es complicado. He ahí una de las causas del enorme deterioro de la disciplina (Burrel y De Vicente, 2002).

Creo que es precisamente aquí dónde radica el problema. Se están aplicando en Secundaria criterios que sólo son válidos para los primeros años de la Primaria, como la promoción de curso en función de la edad o el que compartan la misma aula alumnos con capacidades e intereses muy diferentes, y ello hace que el profesor tenga enormes problemas para motivar a sus alumnos. Un 43 % de profesores de Secundaria, están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que a veces, al no ser capaces de motivar a sus alumnos, o el no saber como hacerlo, le produce sentimientos de culpa. Otro 35 %, están también, “un poco de acuerdo” con esa idea.

La implantación de la LOGSE supuso sin duda un enorme avance social al alargar la escolaridad obligatoria hasta los 16 años, pero a pesar de sus muchos aspectos positivos, no ha funcionado como se esperaba. La crisis de la ESO es una realidad incuestionable para un 68.5 % de profesores y un 20.8 % más está “un poco de acuerdo” con ello. La sinrazón de algunos aspectos de la Ley, ha hecho equivocadamente del derecho y del deber de la educación un sinónimo de la mediocridad, del analfabetismo funcional y del embrutecimiento de adolescentes (para un 66.1 % de profesores ha habido un cambio brutal en los niveles, y apenas se exige a los alumnos, y otro 25.8 % está también “un poco de acuerdo”). Para algunos profesores no es que las cosas no marchen bien, sino que se encuentran en unos niveles de degradación difíciles de superar (para un 37.6 % de profesores, la situación es “deplorable, irresistible, no tiene nombres ni adjetivos”, y sólo un 34.9 % de profesores no está “nada de acuerdo” con esa idea.

Pero los docentes tienen difícil arreglar por sí mismos la situación, porque la autoridad académica está cada vez más devaluada. Se ha destruido la autoridad del profesorado, que llega a sentirse inseguro y hasta pierde el control de su clase. Los alumnos gozan de una elevada permisividad en su casa, y los profesores tienen “atadas las manos” a la hora de imponer sanciones. Ha de hacerlo la “Comisión de Convivencia”, el “Consejo Escolar” o el Director del Centro. Pero el profesor, individualmente, carece de competencia real para imponer siquiera mínimas sanciones más allá de la puerta del aula.

Que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, lo piensa un 60.4 % de profesores, y un 32 % está también “un poco de acuerdo” con ello. El principio de autoridad está fallando en las escuelas y en las familias. En las escuelas porque no dejan hacer uso de él; y en las familias porque hay miedo a ejercerlo. Se hace necesario que los docentes puedan hacer valer su autoridad en la clase ante sus alumnos. Pero esa autoridad o auctoritas que se les supone, para hacerla valer, ha de ser reconocida por la Administración. Y no sólo por la Administración, sino también por la Sociedad. Sólo así dejará de haber profesores blanco permanente de las burlas “sangrientas” que les hacen sus alumnos. Un 27.2 % de profesores reconocen claramente que estos hechos se dan (quizás ellos lo han sufrido) y otro 41.7 % de profesores está “un poco de acuerdo” en que esas situaciones existen en los Institutos. Sin llegar a tales extremos de las “burlas sangrientas”, para un 37.1 % de profesores, entrar en determinadas clases les supone un sufrimiento intolerable, y un 41.1 % está “un poco de acuerdo” en que entrar en determinadas “aulas” se está convirtiendo en un problema…porque en ellas hay alumnos ineducados y asilvestrados, a los que sus padres no han querido o no han podido civilizar, y éstos no sólo no obedecen a sus profesores, sino que se enfrentan a ellos con la más refinada crueldad.

Todo esto, sin duda, requiere en el profesor un gran autocontrol y le produce mucho desgaste, según un 84.5 % de profesores. Sólo un 2.1 % de profesores no está de acuerdo con ésto. Además, queda afectada la propia salud del docente. Según un informe de CCOO sobre “La salud laboral del docente”, (Villanueva, 2000), de los 600.000 profesores que hay en la enseñanza pública, un 25 % toma la baja oficial o circunstancial cada año, y aunque sólo un 3 % de ellas se identifica con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por ésto mismo. Y según otro estudio “Prevención de riesgos laborales en los trabajadores de la Enseñanza” de FETE-UGT, (Pérez y otros, 2002), casi el 90 % de las bajas profesionales de la enseñanza, se ha producido por la conflictividad escolar a la que los profesores deben hacer frente, que si bien es “moderada”, hay que decir también que es constante. Según nuestro estudio, un 4.7 % de profesores de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Madrid, tuvieron una baja por enfermedad de 15 días o más; y otro 18.1 %, tuvieron una baja por enfermedad de entre tres y cinco días.

Las agresiones físicas al profesor, también se relacionan con las bajas laborales. Es en la ciudad de Melilla y en Centros de la Comunidad Autónoma Andaluza dónde con más frecuencia se da la agresión de alumnos o familiares de éstos a profesores; y es quizás allí dónde el problema es más grave, pero aquí, en la Comunidad Autónoma de Madrid, y referido al curso en que se realizó el estudio, un 2.1 % de profesores de secundaria (alrededor de 461 docentes), dicen haber sufrido agresiones físicas por parte de sus alumnos o de sus familiares.

Pero todos estos problemas de los que hemos venido hablando no afectan a todos los profesores por igual. La personalidad de cada profesor es determinante en el control del estrés por parte del docente, ante las situaciones de indisciplina, pero a parte de ello, las profesoras resultan “más perjudicadas que sus compañeros varones”. Estos resultados son similares a los obtenidos en un estudio sobre la violencia escolar en Nuremberg-Alemania (Funk, 1997), en donde se concluye que las profesoras sufren más a menudo violencia psíquica y verbal que los profesores varones.

El tener destino en un Instituto de una determinada Área Territorial, también es importante. Los Institutos (en lo que se refiere a alumnado) de Madrid Norte y de Madrid Oeste (salvo contadas excepciones) son los menos problemáticos. Los de Madrid Sur y los de Madrid Este (seguidos por los de Madrid Centro) con diferencia, los peores (salvo, también, contadas excepciones).

La edad y la experiencia docente o antigüedad, también influye. Son los profesores más jóvenes y con menos experiencia docente, quienes suelen sufrir con mayor frecuencia los problemas descritos, resultados en la linea de los encontrados por Terry (1998) quien encontró que tener poca experiencia y ser del género femenino son factores de riesgo para recibir maltrato de los alumnos. Sin embargo no está del todo claro; la menor frecuencia de “problemas” que indican los profesores de más edad y con más experiencia docente puede deberse en parte a que éstos suelen impartir clase en los Institutos de las consideradas “mejores zonas” o Áreas Territoriales, es decir, de Madrid Norte y Madrid Oeste, ya que con su antigüedad acumulan “puntos” suficientes para conseguir esos traslados. Además, suelen elegir las “mejores clases” al pedir primero en las “ruedas” que se efectúan para elegir curso, puesto que por antigüedad tienen “derecho” a ello.

A pesar de todo lo que soportan los profesores de Secundaria, tienen en muchas ocasiones dificultad para denunciar las situaciones de abuso del alumnado, porque suelen volverse contra el mismo docente, al que se acusará de no ser capaz de mantener el orden y el buen clima de la clase.

Se confirma así que el “malestar del profesorado” de Secundaria es real y bastante profundo. Sus particulares enemigos son la violencia en las aulas, la falta de interés por lo que dicen, y los mediocres resultados que obtienen los alumnos con su trabajo, y ello hace que la escuela pública esté perdiendo mucho, que esté degradándose a niveles que podrían calificarse de tragedia. Y son muchos los profesores que lo piensan . “La educación no es que esté mal. Es que está desastrosa”, dice el Orientador de Secundaria (en un IES de Marbella) Ignacio García-Valiño, en una entrevista publicada en una revista profesional (García-Valiño, 2003, pg. 9). Y en este ambiente, los alumnos que más pierden son precisamente los pobres, porque son los pobres los que más carencias tienen, ya sean físicas, afectivas, intelectuales o económicas.

Ciertamente, la violencia escolar tipo bullying merece por supuesto toda la atención de los profesores, y todos los proyectos encaminados a erradicarla serán siempre insuficientes, pero opinamos que la conflictividad en el aula, la violencia catalogada como “de baja intensidad” que se ha venido describiendo, resulta mucho más perjudicial para el sistema y para la convivencia en los centros escolares que la anterior, pues ésta ataca directamente a los profesores mucho más de lo que en un principio pueda creerse. Podría decirse que hoy por hoy, son los profesores de Secundaria los verdaderamente “acosados” por sus alumnos. Al menos, no podemos negarles el papel de víctimas.

34 Responses to “Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a”

  1. Como profesora (en excedencia) pero profesora al fin y al cabo, no podría estar más de acuerdo con lo expresado en este artículo.

    He sufrido más en los pocos cursos dedicados a la enseñanza, que en el resto de mi vida. Todavía a día de hoy (casi dos años después de dejarlo), siento ansiedad cuando me acuerdo de aquella etapa o pesadillas pensando que me obligan a volver a entrar en un aula.
    Cuando voy por la calle y veo adolescentes, me cruzo de acera y no puedo dejar de sentir solidaridad por los compañeros que por la causa que sea, no han podido dejar el infierno de los IES.

  2. ES CIERTO LA VIOLENCIA EN EL AULA ES CADA VEZ MAYOR , Y ESTO ES MUY PREOCUPANTE A LOS DOCENTES , POR QUE YA NOS DA MIEDO IR A DAR CLASES , PARECE UNA CARCEL EN VES DE UN INSTIYUTO EDUCATIVO , ESTO ES TERRIBLE Y CREO QUE ESTE PROBLEMA COMIENZA EN EL HOGAR Y TERMINA EN LA ESCUELA

  3. Tienes razón, Alexandra, respecto a que la violencia en el aula es cada vez mayor. La escuela no es más que un reflejo de la sociedad y cada vez hay más docentes con depresión. Si esto sigue así, pronto no habrá suficientes profesores en nuestro país.

    Un cordial saludo.

    Javier Yuste.

  4. Estimada Marta:
    Agradezco tu comentario en mi bliog sobre “violencia contra los profesores”. Ciertamente la situación de los IES es incluso peor de lo que yo describo, pues va empeorando cada vez más sin que a la sociedad en su conjunto parezca importarle. Los profesores de Secundaria lo tenemos muy dífícil si la Administración y especialmente los Equipos Directivos de los centros no adoptan las medidas adecuadas.
    Espero sinceramente que te acabes recuperando bien, y pronto dejes de sentir ansiedad al pensar en el tema.

    Un cordial saludo.

  5. si maldita sea la violencia escolar es un problema muy grave el cual crece dia co dia, apenas y entramos al aula y parece que los nazis volvieron a atacarnos. Porque tiene que seguir esto maldicion!, soy profesor de una escuela decente maldita sea! si los alumnos en verdad crecieron en un ambiente sano y decente porque no actuan como tal?, yo opino que detengamos a los estudiantes de la manera mas civilizada y realista que podamos, como lo hacian nuestros maestros, PEGANDOLES, hay que detener esto antes de que sea un maldito genocidio de maestros maldita sea
    -Gacias-
    Rafael

  6. Rafael, muchas gracias por escribir. No se si impartes clases en España o en un pais latinoamericano. Ciertamente, al menos aquí en España, muchos profesores presentan cuadros depresivos y cogen largas bajas por enfermedad, propiciado todo ello por el comportamiento de sus alumnos hacia ellos. Muchos docentes sufren incontables burlas, vejaciones humillaciones y hasta agresiones físicas de alguno de sus alumnos. Pero Rafael…todos sabemos (y aunque a veces tengamos que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dar un bofetón a alguno que parece “pedirlo” a gritos) que pegar en la escuela es considerado delito y puede “llevarnos a la ruina más absoluta”. Todos los docentes de aquí lo sabemos. Aun así, creo que pegar a los alumnos NO ES LA SOLUCIÓN. La violencia siempre engendra violencia. Es mucho mejor tratar de imponer una autoridad no basada en el miedo al castigo físico. Es mejor buscar una autoridad basada en el respeto. Pero solos, los docentes no podemos hacer nada. NECESITAMOS LA AYUDA DE LOS EQUIPOS DIRECTIVOS DE LOS CENTROS, que sí pueden sancionar las conductas infames que algunos alumnos presentan. Y por supuesto NECESITAMOS QUE INSOPECCIÓN Y LAS AUTORIDADES EDUCATIVAS apoyen sin discusión la necesaria AUTORIDAD que el profesor debe tener en el aula.
    Un saludo.

  7. Querido compañero del aula,
    javieryuste,

    no estoy de acuerdo con tu absurda e ingenua, obsoleta e irrazonable idea de que el pegarle a los alumnos NO es la solucion, ya que asi me eduque y hoy por hoy, soy director de una escuela de incontable prestigio, que se ha adquirido a traves de los años, con el buen y fiel golpe hacia los esudiantes, maldita sea!! es la solucion hacia cualquier discucion. Aunque no estoy de acuerdo con que TU no estes de acuerdo con mi idea, apoyo tu decision de que nos ayuden las autoridaded educativas a golpear a los alumnos, de una manera inhumana.
    P.D Maldita sea… MAldita educacion
    -Gracias-
    Rafael

  8. Rafael, mis felicitaciones por dirigir un centro educativo de prestigio. No se que edad tienes. Yo tengo 51 años y ciertamente, al igual que tú, me eduqué bajo castigos físicos (más de una vez recibí un fuerte bofetón o palmetazos en la punta de los dedos). Entonces la educación no era obligatoria y éramos pocos los que “estudiábamos” empujados y apoyados por nuestros padres. Y éstos, nuestros padres, así como la sociedad entera, investian a los profesores de “absoluta autoridad” y esos castigos físicos que nos inflingían los maestros, se multiplicaban por dos “al llegar a casa”. Y ciertamente eso no nos frustró ni nos “marcó” para toda la vida, porque se aceptaba como algo bueno, como algo que era beneficioso para el alumno. Hoy en día, la pedagogía moderna ha exagerado hasta el infinito las secuelas “psicológicas” que puede dejar el castigo físico y se nos ha retirado toda la autoridad. Y hasta que los padres y la sociedad en su conjunto no devulevan la autoridad y la confianza a los docentes, no podemos hacer nada. ¿Cómo muchos padres van a permitir que peguemos a sus hijos cuando no tienen ninguna confianza en nosotros?. Ya te digo que aquí en España PEGAR a un alumno es considerado delito, y un docente que pegue a un alumno (incluso aunque sea de forma comedida y aunque éste lo mereciera por su mal comportamiento en el aula) sabe que “puede arruinar su vida y la de los suyos”. Las Autoridades Académicas deberían ayudarnos y apoyarnos en los conflictos con con alumnos y padres por medio de leyes adecuadas, pero como la educación no da “votos” a corto plazo y las familias sí, los políticos prefieren tenerles contentos a ellos, antes de cambiar el rumbo que toma la educación en casi todos los países. El Informe PISA, nos lo recuerda muy bien a los españoles.
    Un cordial Saludo.

  9. Mira, si fuiste educado, al igual que yo, has de ser un excelente profesor, no lo dudo, pero al igual que no dudo en golpear a mis alumnos, tu no lo dudes, creeme, es satisfactorio el soltrar un gran golpe a un alumnnoque tiene inocencia pintado en su cara. Digo! es cosa de logica maldita sea!, en este foro somos personas con logica, y no liberales de mente abierta, la teoria tradicional dice que todo siga su curso como antes, y que no haya cambio, porque ha de ser diferente demonios!!!!, dig digo, no es bueno cambiar!, tu cambiaste y mira!, todo lo que causas. es de símple logica!, yo no cambie y con todo y que golpeo a mis estudiantes, me quieren, y ya me lo han demostrado.. Su nivel academico fluye de una manera excelente, tengo sangre española para que lo sepas… Me gusta el mago de oz me encantan grupos españoles, es excelente vivir aqui!
    -Gracias-
    Rafael

  10. Estimado Rafael,

    Me parece interesante acercarme mas al tema de el maltrato escolar, aunque no apruebo en lo absoluto la violencia como remedio auna sociedad agreciva, ya que como lo sustenta javieryuste, la violencia solo genera mas violencia. Tu punto de vista es muy renombrble, ya que si vosotros retomaramos la mentalidad que se solia tener hace apenas solo unos cuantos años, nos podriamos dar cuenta que tiempo atras la violencia era una solucion muy reelevante.

    Más es muy importante remarcar, que la violencia hacia un alumno resulta ser un delito muy grave y en lo personal me parece una solucion muy desagradable, ya que los alumnos merecen respeto y una imagen que seguir para no caer en la desesperada decision de recurrir a la violencia.

    Personalmente me seria muy grato que tomaras en cuenta esta opinio, ya que si, tal vez los pillos nos puedan sacar de quicio una que otra vez, pero si no les demostramos que la calma es una opcion renombrable, los alumnos seguiran tratandose entre ellos y a nosotros como profesores de una manera agresiva.

    Mucha suerte Rafael y felicidades por tu exito.

    Mario F.

  11. Rafael, hace más 50 años, existía una frase, que ha quedado como “refrán” aquí en España…”la letra, con sangre entra”, es decir, si no se aprendía por las buenas, entonces se aprendía por las malas…pero tú sabes que hay muchos alumnos que tienen verdadeeros problemas de aprendizaje (dificultades de conprensión, dificultades para calcular, dilexia…etc) y con ellos no sería ético usar los golpes físicos. Estoy de acuerdo contigo en que posiblemente el orden y la disciplina si se mantendría bien con castigos físicos, pero como dice Mario en otro comentario, sólo estaríamos trasladendo a nuestros alumnos que la violencia sirve para conseguir cosas, y ellos acabarán usándola tanto para “buenos fines” como para “fines malos”. De todos modos, aunque discrepemos en este punto, te felicito nuevamente por tu estupendo trabajo y envidio la fácil afluencia del alto nivel académico que tienen tus alumnos. Eso solo se consigue, con un buen equipo directivo, lo que demuestra que tú eres un magnífico Director.
    Un cordial saludo.

  12. querido….Mario….
    Quisiera darte un buen consejo y pedirte que porfavor uses bien la gramatica de vuestra lengua y escribas bien. esto no es agrede simplemente me aturde el ver a personas inutiles escribir mal, maldita sea. Gracias por ovarme por mi exito, lo se, soy famoso y mucho muy rico, pero no importa ahorita, quisiera decirte que el rogarle diariamente a los alumnos es muy irritante y de sobremanera aburrido, joder!, te sugiero que uses mi metodo, y no solo tu sino los demas “maestros” podrian tener el exito que yo tengo hoy. Dejame despedirme diciendote que uses bien la gramatica y que a su ves, esta era una charla entre javieryuste y yo, pero en fin
    P.D, arriba la violencia y arriba Mago de oz y Tierra Santa y La Oreja de Van Gogh

    -Gracias-
    Rafael

  13. Mario, muchas gracias por escribir. Me alegra que tu opinión sea cercana a la mia en lo que respecta a la violencia (física o psíquica) contra nuestros alumnos. Creo que si queremos favorecer la concviviencia, no sólo en el aula, sino también fuera de los muros de la escuela, es necesario desterrar el castigo físico del aula, o al menos, que ello sea “La excepción”, pero nunca “la norma”.
    Un cordial saludo.

  14. Rafael,

    Sigo sin aprovar tu punto, sobretodo retomando lo que escribiste sobre golpear a un alumno mientras tenga una cara de inocencia, ya que eso refleja que el estudiante no merece un castigo, y quisiera yo tambien darte una sugerencia, si castigos severos para ti son una solucion para expresar autoridad, no solamente existe la violencia, exite una gran variedad de castigos apropiados para que un alumno crezca academicamente sin lastimarlos, y con esto puedes lograr ser respetado por ellos. Afortunadamente yo no sufro de el “acoso en el aula”, y esto es gracias a que yo controlo a mis alumnos a base de castigos como tareas extras o exposiciones pesadas, puede ser un castigo severo, y no utiliza la violencia.

    Javieryuste,

    Mantengo en pie mi opinion de no maltratar a los alumnos y que bueno que tu tambien, si los profesores no unimos de manera pasiva, los alumnos se daran cuenta de la gravedad del error que los alumnos estan cometiendo al agredir a los maestros.

    Muchas Gracias…

    Mario F.

  15. yo creo que la enseñanza no puede ya denigrarse más. En primaria pasa lo mismo que en secundaria, pero es que no lo puedes decir porque se escandaliza el equipo directivo, te califican de mala profesional si no los controlas. tenemos que disimular por todos los medios. Yo, cuando hay falta de respeto hacia mí, peleas entre alumnos o cualquier otra incidencia, tengo un disgusto grande si se entera el equipo directivo, porque sí, van a amonestar a los culpables, pero la reprimenda mayor me la llevo yo porque se supone que tengo la obligación de controlar a los incontrolables.prácticamente en ningún colegio te va a ayudar el equipo directivo, si por tu carácter te cuesta más mantener el orden; no quieren problemas, lo que suelen hacer es invitarte a dejar el colegio por incompetente. nadie se plantea que los alumnos tienen que venir civilizados a clase; a la orden del día están los gritos, peleas, insultos, hablar alto para que no se de la clase…. Remedio? impunidad total del alumno y silencio del profe para evitar males mayores, porque lo malo desgraciadamente, no es la mala educación que campea por las aulas, sino el culpar al docente de ello por no “controlarlos”, las amenazas constantes por parte del equipo directivo… por esto se dan de baja los profesores, no por el comportamiento grosero de los alumnos.

  16. Tere:
    Tienes razón. No se exactamente desde dónde escribes pero ciertamente, aquí en España, la enseñanza pasa por un momento delicado. Y el problema, como bien dices, no es solo en Secundaria, sino que en Primarida, donde los centros no deberían trener problemas, existen unos conflctos cada vez más graves. Estoy de acuerdo contigo en que muchos abandonos de la enseñanza y muchas “depresiones” de docentes tienen su origen, no tanto en el comportamiento inadecuado de los alumnos, sino en el escaso o nnulo apoyo del equipo Directivo. Incluso, los propios compañeros profesores, no suelen en general “ayudar” nada al docente con problemas y lo tachan de “raro” y de no servir “para esto”.
    Yo soy Jefe de Estudios en un Instituto de Secundaria y no permito en absoluto este tipo de cosas. Estamos intentando atajar el Bullying (acoso entre iguales) y…¿vamos a negar ese derecho a los propios docentes?…¿vamos a negarles su condición de víctimas?. No sé si habras leído el último articulo de mi blog sobre “El Defensor del Profesor(ANPE). Te recomiendo que lo leas, y lo uses si estás en España y lo consideras necesario.
    Te deseo toda la suerte del mundo…lo mereces…como lo merecen todos aquellos que con estos modelos de sociedad nos dedicamos a “enseñar”.
    Un cordial saludo.

  17. Hola. Soy profesor de secundaria de castellano y no puedo menos que felicitar al articulista e investigador por la descripción tan exacta y veraz de lo que ocurre en los institutos de enseñanza secundaria. En mi caso, me encuentro en estos momentos de baja por ansiedad, pues me resulta sencillamente imposible hacer frente a las burlas de las que he sido objeto por parte de un grupo de alumnos. Hasta ahora, en estos años, había llevado mal que bien la desidia de los alumnos hacia el estudio, el nulo interés hacia la asignatura, el descontrol en las aulas, de forma que en muchas ocasiones se transforma en un campo de batalla, en un circo, en cualquier cosa menos en lo que debería ser una clase. Pero este curso, al observar una agresión constante hacia mi persona, me he quebrado. No lo puedo evitar. Las burlas continuas en los pasillos, en los recreos, en las entradas y salidas de los centros me han derrumbado. No pienso pedir disculpas a nadie por mi supuesta “debilidad”, o porque, según algunos, no soy un buen profesional porque no sé “hacerme de respetar”, o porque “no sirvo para este trabajo”. Mi jefe de estudios ha hecho lo que ha podido, pero es muy complicado conseguir pruebas y, en cualquier caso, las sanciones a los alumnos son de risa, no creo que sirvieran de nada más que para que acentúen el odio que parece que sienten hacia mí. Espero, por mi bien, cambiar algún día de trabajo (en eso estoy), pero no pienso dejarme la salud por esto, por lo que no he tenido más remedio que coger la baja.

  18. Estimado Carlos:
    Cartas como la tuya, me producen una tremenda amargura. No es justo que un sistema educativo obligatorio y gratuito para toda la población menor de 16 años, no ponga los medios suficientes para preservar la salud (física y mental)de sus trabajadores. Solo en Madrid, somos más de 42.000 docentes no universitarios…¿pretende el Ministerio y la sociedad en su conjunto que TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS LOS ENSEÑANTES TENGAMOS VOCACIÓN?. Para ofrecer ese servicio se necesitan PROFESIONALES y es el estado quien debe vigilarles, ayudarles y “defenderles” en caso necesario. Me gustaría que conocieses mi opinión sobre este tema; el día 4 de Enero escribí en este blog un artículo titulado “El defensor del profesor (ANPE)”, léelo. Creo que como bien dices, una mayoría de compañeros piensan que los profesores que no “controlan” su clase “no sirven para esto” (menuda estupidez), y los Equipos Directivos tampoco suelen hacer “todo lo posible” por ayudar a un docente “en apuros”…Y deberían hacerlo…solo ellos pueden hacerlo.
    Al menos me alegro de que las clases no “terminen” contigo..y de que pienses, estando seguro de no querer dejarte en ello la salud, afrontar tu futuro desde otra perspectiva. Mucho ánimo y mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  19. Mucho ánimo Carlos. Al leer tu post me he sentido tan reflejado … Llevo 15 años en esta profesión, lo he pasado muy mal muchas veces, he pillado dos veces baja por ansiedad, ahora, un poco más relajado, sigo en esta profesión aunque siempre temo que pase algo y vuelva a sumirme en la impotencia

  20. Jesus, aunque tu comentario va dirigido a Carlos, no me resisto a desearte también a tí mucho “ánimo” y suerte. Y por extensión, a todos los docentes que se encuentran en una situación similar a la vuestra.
    Un cordial saludo.

  21. hola, amigos y colegas,
    soy de argentina, y trabajo en la educacion secundaria. aca las dificultades son similares a las de ustedes, y en algunos casos mas severas, pero debo reconocer que a veces detras de la burla y la agresion, solo hay un chico que necesita que alguien se le siente al lado y le proponga lago novedoso, interesante, algo que no le dieron otros profesores. no es frecuente, pero hablando, cpn paciencia, con humanidad, demostrando que somos humanos y no maquinas que repiten normas y amenazas, escuchando y dando lugar a que se pueda hablar de la realidad que ellos viven, se puede logar algun cambio.
    fuerzas, y no olviden que elegimos este trabajo con pasion y verdadera generosidad intelectual

    daniela

  22. Muchas gracias Daniela por el ánimo que intentas transmitir a los docentes; desde luego hoy en día resulta imprescindible para enfrentarse a esta tarea enormemente compleja y cada vez más exigente. Y ciertamente, muchos profesores/as, yo diría que demasiados, lo están pasando mal y viven la entrada a determinadas aulas como un “verdadero infierno”, con una angustia que excede su capacidad para afrontarla y ello en muchísimas ocasiones les produce estrés y depresión.

  23. Hola muy interesante su investigación me es de mucho interes, solo le pido me auxilie con bibliografia para completar un trabajo que estoy realizando en la escuela. Muchas gracias y espero recibir pronto su respuesta.

  24. Nidia, esta es la bibliografía que cito en mi artículo.

    Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.

    Pastor, B. (2002) . ¿Qué pasa en las aulas ? . Barcelona. Planeta. S.A.

    García Correa, A. (1996). La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.

    Ministerio De Educación y Cultura. (1996) . El Plan EVA: Contenido, desarrollo y resultados. Cinco años del plan EVA (1991-1996). Madrid: MEC.

    Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.

    Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.

    Terry, A. A. (1998). Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.

    García – Valiño, I. (2003). Ignacio García -Valiño, novelista y Orientador de Secundaria. Escuela Española nº 3.603, (4 de diciembre), pg. 9.

    La investigación completa está recogida en mi tesis doctoral (depositada en la UNED), defendida el 26 de marzo de 2007 y calificada con sobresaliente cum laude. Los datos del artículo, están respecto a la tesis, muy resumidos.

    Mucha suerte con tu trabajo.
    Un cordial saludo.

  25. Hola a todos, este curso he comenzado a trabajar en un centro privado de secundaria/bachillerato y estoy sufriendo acoso por parte del alumnado.Al principo fue porque me tocó dar la asignatura nueva de Ciencias para el Mundo Contemporáneo que no la quieren los alumnos por diveras razones, sobre todo los de letras.El centro donde me encuentro es un centro sin instalaciones , casi tercer mundista y lo que no me explicaba como los padres enviaba allí a sus hijos pagando una media de 500 euros;empezé a oir comentarios de que allí les aprueban, no me lo podía creer, pero poco a poco veo cual es el sistema.La nula responsabilidad del director que tiene disciplina cero y que lo único que te dice que son chicos con problemas y que son al final mejores que cuando entraron( a él sólo le interesa la cuota a primeros de mes).
    Hay un apoyo inexistente al profesorado, no nos hace caso.Te sugiere de manera ladina que debes bajar el nivel, que por otro lado te ves obligado a hacer puesto que el nivel académico de los que llegan allí no da para más.A pesar de ello en esta primera evaluación yo he suspendido a bastantes chavales, pero ellos están tranquilos puesto que en veran o se les oferta un cursillo de las materias pendientes y milagrosamente aprueban, ya no por el profesor si no por criterio del centro.
    A parte de esta manera sin ética de pasaarle s el curso sufro las constantes ridiculizaciones de mi persona, de no hacerme caso a las explicaciones, comen en clase lo que les parece, si te piden ir al baño y se lo niegas salen porque les sale de los…, cuando les expulsas de clase a veces viene el director y te quita la raxzón delante de ellos…y para más vejaciones me amenazan con que tenga cuidado en las vias del tren puesto que me puedo caer fortuitamente…
    esto no solo me afecta como profesora en esas clases sino que, a la hora de dar otras donde no ocurre eso, estoy tan bloqueada que no doy pie con bola y me está afectando psicológicamente porque tengo miedo, ganas de llorar etc.. no sé como denunciarlo y donde hacerlo, por favor ayudarme.

  26. Carmen:
    He conocido varios casos como el tuyo, y posiblemente aun más “sangrantes”. El tuyo parece que está empezando. Te Diré que para superarlo hace falta mucho apoyo de los propios compañeros/as y especialmente el apoyo INCONDICIONAL del Equipo Directivo del centro. No parece (por lo que cuentas) que eso sea posible en tu caso. Los Directores de ese tipo de centros privados sólo buscan, como bien dices, mantener a cualquier “precio” a “todos sus alumnos” que “pagan religiosamente” una buena cantidad de dinero al comienzo de cada mes. En absoluto les importa que esos niños ricos sólo sean una escoria de adolescentes, bastante iletrados (porque se les regalan los aprobados) sin ningún respeto por sus profesores a quienes humillan una y otra vez con sus acciones y actitudes. Ciertamente me resulta penoso lo que voy a recomendarte. Me gustaría decirte que ADELANTE, que luches, que denuncies, que te enfrentes a esos maleducados chicos/as, aunque no lo merezcan. Y te lo diría si se tratase de niños marginados, con familias socioeconómicamente deprimidas, en definitiva, si se tratase de muchachos desfavorecidos. Te recomendaría para ello algunas estrategias. Pero en tu caso, dandom clase en un centro totalmente privado no merece la pena ese esfuerzo que te costaría sin duda la salud física y mental.
    No se cual es tu situación y si tienes o no contrato indefinido. Si no lo tienes, déjalo cuanto antes y busca otro trabajo. Intenta en las Áreas Territoriales de Madrid (son cinco, y la de Madrid centro está en la calle Vitrubio) inscribirte como interina. Quizás tenga suerte y aunque el primer año suelen llamarte para sustituciones cortas, cuando lleves más tiempo te darán sustituciones largas, incluso de años completos. Prepara mientras las oposiciones (por la asignatura que das supongo que eres de Biología) a profesor de enseñanza secundaria de tu especialidad.
    Si tienes contrato indefinido, coge cuanto antes la baja por enfermedad. Cuenta a tu médico, y si hace falta vas a consulta de psiquiatría a contar “LO MAL QUE TE SIENTES” y lo deprimida que estás, y que cualquier días haces algo que no quieres…etc. Obtén una baja y “utilízalá” todo el tiempo que haga falta, el máximo que puedas (Ese Director de tu colegio merecería que le hicieran esto todos sus docentes), creo que hasta ocho meses (que te irían prorrogando cada 15 días. Durante el periodo de baja, busca otro sitio donde trabajar (bien como interina en la enseñanza pública) bien en algo alejado de la docencia…pero no esperes ni un minuto más. Cuando tengas otro trabajo asegurado, podrías denunciar en Inspección (aunque supongo que lo saben), o incluso denunciar penalmente en los juzgados al director del centro por negarse a ayudarte cuando le comunicabas los problemas que tenias con los alumnos, y que te llevaron a la situación de “baja laboral” por depresión durante bastante tiempo.
    Te recomiendo que tomes muy en serio mis consejos, porque tu salud psíquica corre verdadero peligro si continúas soportando esa situación.
    Te deseo mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  27. Hace más o menos un año escribí en este foro para exponer el acoso por parte de alumnos que sufrí en el centro en el que trabajaba, que me supuso una baja por ansiedad en todo lo que quedaba de curso. En la actualidad, trabajo en comisión de servicios en otro centro distinto y en otra población, y, por ahora, la cosa va mucho más tranquila. Sin embargo, ante el temor de que vuelvan en el futuro a repetirse situaciones como la que viví en el anterior centro, he solicitado traslado a Escuelas Permanentes de Adultos, aunque me suponga hacer muchos más km. que los que realizo en la actualidad para llegar a mi centro de trabajo. Le pediría al Dr. Yuste, si fuera tan amable, que me informara, como experto en la materia, sobre la existencia de acoso y violencia al profesor en este tipo de centros. Yo he oído opiniones de todo tipo, aunque predominan las que señalan que existen muchos menos problemas de disciplina en esos centros. Pero me gustaría conocer la opinión de un experto. Gracias.

  28. Carlos, el “clima” existente en los centros de Educación Permanente de Adultos no es, en absoluto comparable, al que se vive a diario en las aulas de Secundaria de cualquier Instituto. A los centros de adultos asisten alumnos de bastante más edad que los adolescentes de Secundaria Obligatoria. Es verdad que cada vez asisten más jóvenes que dejaron el Instituto poco tiempo atrás (uno o dos años), pero es muy raro encontrar a alguien menor de 19 años. Una mayoría de alumnos de esos centros tienen edades mucho más avanzadas. Se trata de gente que en su día no tuvo ocasión de estudiar; personas a quienes en su trabajo les exigen el título de ESO, o de personas que sencillamente desean aprender. Pero todas ellas acuden son “otra” obligación que el “propio deseo” de aprender u obtener un título que dejaron “escapar” durante su etapa de escolarización obligatoria.
    Cómo profesor, les podrás “gustar” más, o menos a estos alumnos, te podrás “llevar” con ellos mejor o peor, pero nunca tendrás los problemas de acoso que sufriste en tu anterior centro. Aquí, tu autoridad es suficiente. En tu otro centro faltó la autoridad del Equipo Directivo, especialmente la de la Jefatura de Estudios.
    Me alegra que en este centro en el que estás en Comisión de Servicios (aunque esté más lejos de tu casa) te vaya mejor que en el anterior.
    Mucha suerte en tu petición, porque la Educación de Adultos es un buen destino para cualquier docente.
    Un cordial saludo.

  29. Que lamentable todo lo que esta ocurriendo con la educación, los profesores hemos perdido la autoridad frente a esta sociedad, gracias a los idiotas que se les ocurren modificar el sistema que no favorece a nadie. Más violencia, agresiones a profesores todos los dias. ¿Como es posible que un chico de 8 años agreda a su profesora que a dado cuanto de su tiempo en su trabajo para enseñarle a leer? tratarlo con amor, preocuparse por que realmente aprenda.
    Creo también que los directivos deberían involucrarse porque ellos también son parte importante de la escuela, deberian poner un poco de atención e intención.Que desastrozo
    yasmina

  30. Yasmina, aciertas de lleno con tu mensaje; no “pintan” buenos tiempos para la escuela ni para los docentes y ello hace resentirse de forma importante la educación de cualquier país. Lamentablemente, nuestros gobernantes no son (cómo debiera ser) “los mejores”, es más, yo diría que no son ni siquiera “regulares”; en realidad son mediocres y eso, Yasmina, desgraciadamente ocurre en la mayoría de los países del mundo. Sus “ocurrencias” para con la educación empeoran el panorama y no favorecen, como bien dices, a nadie… Cada nueva Ley hunde la educación un “poco más”…, pero a casi que no sea docente, parece importarle. Si no se “endereza” pronto la dirección, los males causados en varias generaciones de alumnos serán irreparables.
    Y por supuesto, los Equipos Directivos (especialmente el Jefe/a de Estudios) deben involucrarse en el mantenimiento del orden y la disciplina en el centro. En realidad son los responsables directos de ello y han de “apoyar” de forma total y sin ambigüedades a aquellos docentes que por diversas circunstancias se vean “superados” en ocasiones por unos alumnos asilvestrados e ineducados, que se muestran insolentes y agresivos con sus profesores.

  31. Hola.

    Escribo por tercera vez en este foro, por si mi experiencia le sirve a algún profesor desesperado, pasados unos años desde que sufrí acoso en un IES, por parte de alumnos de secundaria. Dicha agresión me llevó a sufrir una baja por ansiedad y a cambiar de centro, al siguiente curso, donde las cosas fueron mejor, en un IES más tranquilo.

    En la actualidad trabajo en una EPA de adultos, que es un mundo totalmente diferente al de los IES. Obtener destino definitivo en una EPA me supuso perder un destino cercano a mi domicilio y tener que volver a la carretera, teniendo la certeza de que pasarán muchos años antes de que pueda volver a trabajar cerca de mi casa. Es lo de menos. En la EPA he recuperado la vocación de enseñar y he encontrado lo que debería ser obligatorio en cualquier centro de enseñanza: clases en silencio, respeto al profesor y a los compañeros y ambiente favorable al estudio y aprendizaje. Allí, quien no está interesado en cumplir unas elementales normas, o no se matricula, o se lo deja pronto, por lo que prácticamente no existen los problemas de disciplina, de modo que es muy sencillo para el profesor desconectar cuando termina su jornada laboral.

    No creo que vuelva a trabajar jamás en un IES. No hay nada que compense el vivir rozando la depresión y teniendo necesidad de los ansiolíticos para poder dormir. Como ha estudiado el Dr. Yuste, somos muchísimos los profesores de secundaria que hemos vivido así por motivos estrictamente laborales.

    Saludos,

    Carlos.

  32. Carlos, me alegra enormemente, que con tu cambio a la Educación de Adultos hayas recuperado la vocación de enseñante.
    Estoy absolútamente de acuerdo contigo en que no hay nada que compense una ansiedad continuada producida por unos alumnos “ineducados” y violentos. Es necesario escapar de esas situaciones cuanto antes, especielmente si los Equipos Directivos de los centros no actuan adecuadamente, y “responsabilizan” de las situaciones de indisciplina que se vive en el aula, al propio docente, hecho que, desgraciadamente, sucede con demasiada frecuencia. Ójala tu testimonio ayude a profesores que estén viviendo una situación parecida a la que tu viviste.
    Por cierto, este blog, no funciona como “foro”, pero como mucho en mes y medio, pondré en funcionamiento uno, al que se accederá desde el propio blog (que cambiará de diseño), y donde se podrán realizar comentarios y ser contestados por otras personas en tiempo real.
    Feliz Año nuevo.
    Un cordial saludo.

  33. Hola Javier: Soy coordinador acadèmico en un colegio de Bogotá-Colombia, hace tres años y gracias a diferentes situaciones de violencia evidenciadas en el colegio iniciamos un trabajo con su orientación y recomendaciones. Al respecto quiero manifestarle nuestra gratitud pues aunque no hemos logrado erradicar el problema, hoy todos reconocemos el fenómeno y estamos desarrondo diferentes estrategias que han contribuido a mejorar el clima de las aulas, ademas a desarrollar un proyecto de investigación sobre “violencia verbal”. Para un país que como Colombia la violencia ha sido uno de sus protagonistas en sus historia, el trabajr en en este tema se convierte en un gran aporte a la sociedad. Cuando leo situaciones de violencia escolar en España y otros paises me siento más responsable de los que podemos hacer en diferentes ciudades y paises por crear una sociedad en donde la violencia en sus diferentes formas y escenarios es necesario erradicarla totalmente. Gracias javier por motivar a que muchos maestros en el mundo reflexionemos pero sobre todo a que trabajemos por nuestros niños, niñas y jóvenes.

  34. Giovanny, me alegra que hayas puesto en práctica modelos de afrontamiento de la violencia escolar en el centro educativo en el que trabajas, y me alegra que mis consejos hayan resultado útiles. Es verdad que la violencia escolar no puede erradicarse en su totalidad, pero sí, con las intervenciones, se reduce de forma importante su incidencia.
    Espero que sigas visitando mi blog, y que participes en el foro que acaba de ponerse en funcionamiento. Será un buen lugar de encuentro para cambiar experiencias con otros docentes.
    Un cordial saludo.

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