Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a

Además de la violencia entre iguales, en los institutos de Educación Secundaria existe una gran conflictividad en el aula que afecta muy negativamente no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también al profesorado, y esa conflictividad que llega a alcanzar cotas de la violencia real, de alta intensidad, puede hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico.

Durante las clases a alumnos/as de ESO (especialmente en los tres primeros cursos),se hace tremendamente difícil realizar algo riguroso, porque hay conflicto, tensión y descontrol, quedando con estas tres palabras perfectamente definida la situación de la Educación Secundaria. Y la situación, lejos de mejorar, va empeorando respecto a los cursos anteriores. Los innumerables comportamientos disruptivos que varios alumnos presentan durante las clases provocan violencia verbal, psicológica e incluso física, y ello es vivido frecuentemente con enorme disgusto y ansiedad por los profesores, quienes en casos extremos llegan a sufrir la total destrucción de su identidad profesional.

La casi total ausencia de la autoridad docente ha traído como consecuencia, que bastantes alumnos durante las clases presenten conductas inadecuadas, como es el comer chucherías o escuchar música en su walkman mostrando total desinterés hacia las explicaciones y figura de su profesor, cuando no, interrumpiendo las clases por su frecuente impuntualidad, llamando en voz alta a algún compañero, haciendo comentarios inoportunos a voz en grito, levantándose de su sito sin el permiso del profesor, enzarzándose con algún compañero dialéctica o físicamente, e incluso humillando descaradamente a su profesor. Estas situaciones, absolutamente habituales en muchas aulas durante las clases, provocan un importante descontento en el profesorado, que llega a sentir miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

Algunos alumnos/as presentan problemas muy serios de comportamiento, comportándose de forma grosera y desconsiderada, y muestran hacia su profesor/a o hacia sus compañeros una elevada agresividad física o verbal sin justificación alguna. Si bien es cierto que en general se trata de una violencia de “baja intensidad” (ruidos intencionados, chillidos estridentes, palabras malsonantes u obscenas en medio de una explicación, sin que muchas veces el profesor pueda reconocer o identificar su origen), no es menos cierto que este tipo de comportamiento crea un estado de tensión tal que tiene dosis de agresividad propia de la violencia real, de una violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado. Ante estas conductas disruptivas, el profesor, una vez agotadas sus “estrategias pedagógicas”, trata de controlar la situación y el orden de la clase poniendo “partes” o “apercibimientos” graves y/o leves a esos alumnos conflictivos ante la Jefatura de Estudios, y cuya acumulación puede originar la apertura de “expedientes disciplinarios” al alumno/a en cuestión.

Un gran porcentaje de profesores señalan los “problemas psíquicos” como su mayor problema. Un 25 % de profesores tiene una baja oficial o circunstancial cada año, y aunque solo un 3 % de ellas se identifican con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por esto mismo. La mayoría de las bajas se producen por la conflictividad escolar a la que los docentes deben enfrentarse a diario, y aunque suele calificarse a esa conflictividad de moderada, también hay que decir de ella que es constante.

Las aulas, a menudo se convierten en verdaderos campos de batalla, por múltiples razones, y en esas condiciones desempeñar la tarea de profesor, exige disposiciones que podrían calificarse de “casi heróicas”.

El psiquiatra Carlos Castilla del Pino (2000), en una entrevista publicada en el “Semanal”, suplemento del periódico “El Sur”, dice: No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto. Existe una patología del docente verdaderamente terrorífica. Los alumnos les han hecho perder la autoridad y es imposible mantener el orden en las aulas; ya no tienen miedo a la amenaza del suspenso, porque hasta los padres, en este caso, se ponen en contra del profesor.

En realidad, la escuela, ya no es exclusivamente un lugar para aprender, porque se ha convertido en una prolongación del hogar y de todos y cada uno de los lugares de ocio (bares, discotecas, el barrio, el campo de fútbol…); los alumnos no diferencian entre conductas dentro y fuera de la escuela.

Bárbara Pastor (2002), describe el siguiente hecho:

– Buenos días, puta…

( La profesora no contesta, Trata de aparentar que no ha oído nada).

– Además de puta, sorda…

( Todos se ríen, todos menos uno. Probablemente, el único que entiende que ese no es un saludo adecuado para una profesora).

Los alumnos saludan a un profesor con un insulto, y no pasa nada. Los alumnos rompen la silla del profesor para que no pueda sentarse, y no pasa nada. Los alumnos llevan el teléfono móvil conectado para que suene en clase y no pasa nada. Los alumnos destrozan las persianas de la clase, y no pasa nada. Los alumnos se cargan las cerraduras de las aulas que quieren, y no pasa nada.Hay una actitud generalizada que permite que todas estas cosas y muchas más, ocurran sin que pase nada.

El mal funcionamiento de la disciplina en muchos centros educativos es una verdad innegable. En un estudio llevado a cabo por el CIDE (1995), el 72 % de los 18.000 profesores de secundaria consultados, consideraba ya entonces, que la falta de disciplina en la escuela era un tema importante.

Cuando se habla del “malestar en la enseñanza”, se destaca sobre todo el malestar del profesorado…su descontento…su disconformidad en lo relativo al desarrollo de su trabajo.

Si bien, los profesores de la Comunidad autónoma de Andalucía, parecen sufrir los mayores problemas, se trata de algo generalizado, que ocurre en todas la Comunidades autónomas de nuestro país.

Es imprescindible conocer la magnitud de la violencia que se produce a diario en las aulas de Educación Secundaria, si pretendemos aportar procedimientos que ayuden a prevenirla o a minimizar sus consecuencias. Es necesario conseguir datos sobre el tema, y para ello realizamos una investigación preguntando a los profesores de la Comunidad Autónoma de Madrid sobre ello, sirviéndonos de un cuestionario confeccionado al efecto.

FRECUENCIA DE CONDUCTAS ANTISOCIALES EN LAS AULAS DE DIFERENTES IES DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DE MADRID Y MALESTAR DEL PROFESORADO DE SECUNDARIA.

Los datos aportados por las respuestas dadas al cuestionario para profesores de Educación Secundaria ponen de manifiesto que al menos en la Comunidad de Madrid, estamos muy lejos de esa “atmósfera pacífica y responsable que se goza en los centros educativos de España” según los responsables políticos (Instituciones), tal y como explica García Correa (1996).

La situación actual tampoco tiene nada que ver con que “En las aulas existe una autodisciplina basada fundamentalmente en el respeto mutuo entre maestros y alumnos”, según se desprende del Plan EVA (Ministerio de Educación y Cultura, 1996).

Lo cierto es que la convivencia en las aulas no es buena, y ello repercute muy negativamente sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje de los alumnos, porque durante las clases se hace tremendamente difícil realizar algo serio. Esos conflictos que pueden hacer que el acoso entre iguales quede como algo periférico, llegan a alcanzar cotas de violencia real, de violencia de alta intensidad que afecta sobre todo al profesorado.

Durante las clases los comportamientos disruptivos provocan violencia verbal, violencia psicológica, e incluso violencia física, conductas agresivas en suma, que pueden llegar a destruir la identidad profesional del profesor, que con frecuencia vive estos episodios con enorme disgusto y ansiedad. Y ello en parte debido a que la credibilidad de los profesores ante muchos padres de alumnos, es nula, valiendo tanto las palabras de los alumnos como la de sus profesores, por la falta o ausencia casi total de la autoridad del docente (Un 60.4 % de los docentes están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, un 32 % está un poco de acuerdo con esa idea, y sólo un 7.6 % de profesores no están nada de acuerdo con ello).

Lo cierto es que bastantes alumnos durante las clases presentan conductas inadecuadas, comen chucherías y escuchan música en su walkman o i-pod, mostrando total desinterés hacia las explicaciones de su profesor, faltan a menudo a las clases y cuando asisten llegan tarde con frecuencia, y se toman confianza sin límite hacia sus profesores, arrojan al suelo las bolsas, brik o latas una vez consumidas las chucherías, batidos, zumos o refrescos, escriben sobre los pupitres y realizan grafitis sobre las paredes. Todo ello provoca un enorme descontento del profesorado con la situación actual, que ve imposible impartir clase a determinados grupos, e incluso siente miedo o angustia previo a entrar en determinadas aulas.

El estrés sufrido por muchos profesores/as el cual les aboca a sufrir diferentes enfermedades, es provocado por esas actitudes de determinados alumnos y por las humillaciones recibidas por parte de éstos, y por las que constatan también en otros compañeros de profesión.

La evolución de estas situaciones lejos de mejorar parece ir en sentido contrario, y empeora respecto a cursos anteriores. Al menos eso piensa un elevado porcentaje de docentes, quienes reconocen la gravedad de esas situaciones de violencia que se vienen produciendo. No obstante existe también un porcentaje menor de profesores que no aprecian la misma gravedad. Aun así, algunas cuestiones son capaces de homogeneizar a los docentes y polarizarles en una misma dirección. Existe un importante acuerdo con la idea de que se ha producido un gran deterioro del sistema educativo, también en que los niveles de exigencia hacia los alumnos han disminuido drásticamente, y que la crisis de la ESO es una realidad incuestionable. Otras dos cuestiones que también generan un importante acuerdo entre los docentes es que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, y que en la situación actual, tal y como se desarrollan las clases, se necesita un gran autocontrol y se produce mucho desgaste.

Los bajos niveles de convivencia en las aulas vienen dados por diferentes cuestiones o sucesos que los profesores reconocen haber vivido o conocido, y que se relacionan con ataques a la propiedad, con humillaciones, con insultos, con alumnos que les “levantan la voz”, con situaciones que hacen salir al profesor llorando de clase, con robos, con el deseo de abandonar la enseñanza y con las agresiones físicas por parte de algún alumno o familiares de éste.

Todas las situaciones de indisciplina y su evolución tienen como protagonistas a los alumnos, a los profesores y a las familias, destacando especialmente las familias desde la óptica de los profesores como las más negativas, seguidas por los alumnos. Y aunque en bastante menor medida, los profesores considerados como grupo, bien por desinterés bien porque no ejercen su función, también se asignan una cuota de responsabilidad en la evolución de esas situaciones. Pero no tanto porque se sientan responsables de ese deterioro de la disciplina, de la que piensan no tener en sus manos el remedio para resolverlo, sino que quizás se centre exclusivamente en lo relativo a las suciedad en que quedan muchas aulas desde primera hora de la mañana, y en la constatación de humillaciones y problemas de sus compañeros de profesión, por parte de determinados alumnos, ante los que con demasiada frecuencia suelen ignorar simulando “no enterarse”, algo que a su vez, puede relacionarse con el respaldo recibido por los profesores desde la Jefatura de Estudios (un 23.6 % de docentes afirman no sentirse respaldados por los Órganos Unipersonales de sus centros), pues el respaldo que la Jefatura de Estudios proporciona o no a los profesores en sus conflictos interpersonales frente a alumnos y padres de éstos, resulta determinante para el manejo de la ansiedad del propio docente.

Una posible explicación a todo lo relacionado con la indisciplina de las aulas y su evolución, podría estar en la escuela comprensiva. La escuela comprensiva que justificaría la motivación recomendada por la LOGSE, ha fracasado en todo Occidente. La ampliación de la escuela comprensiva hasta los 16 años es una de las ideas básicas de la LOGSE, y es precisamente en el 2º Ciclo de la ESO donde han surgido los mayores problemas y las mayores dificultades para su aplicación. Motivar a adolescentes que lo tienen todo no es nada fácil, y menos, si se hace desde la idea de que puede “aprenderse” sin esfuerzo… de forma lúdica. En un documento editado en 1987 bajo el título “Proyecto para la Reforma de la Enseñanza”, figura una frase que ha mantenido la LOGSE de una forma férrea: “Los principios de la enseñanza comprensiva son irrenunciables en la reforma global de nuestro sistema educativo”. Sin embargo la Pedagoga sueca Inger Enkvist, que conoce muy bien el modelo de escuela comprensiva, explica que se basa en una filosofía educativa que casi absolutiza al niño o adolescente; se considera a los alumnos dotados de una autonomía intocable y no se puede hacer nada que la enturbie: repetir curso, diversificación, promoción automática, incluso imponer una sanción es complicado. He ahí una de las causas del enorme deterioro de la disciplina (Burrel y De Vicente, 2002).

Creo que es precisamente aquí dónde radica el problema. Se están aplicando en Secundaria criterios que sólo son válidos para los primeros años de la Primaria, como la promoción de curso en función de la edad o el que compartan la misma aula alumnos con capacidades e intereses muy diferentes, y ello hace que el profesor tenga enormes problemas para motivar a sus alumnos. Un 43 % de profesores de Secundaria, están de acuerdo o absolutamente de acuerdo en que a veces, al no ser capaces de motivar a sus alumnos, o el no saber como hacerlo, le produce sentimientos de culpa. Otro 35 %, están también, “un poco de acuerdo” con esa idea.

La implantación de la LOGSE supuso sin duda un enorme avance social al alargar la escolaridad obligatoria hasta los 16 años, pero a pesar de sus muchos aspectos positivos, no ha funcionado como se esperaba. La crisis de la ESO es una realidad incuestionable para un 68.5 % de profesores y un 20.8 % más está “un poco de acuerdo” con ello. La sinrazón de algunos aspectos de la Ley, ha hecho equivocadamente del derecho y del deber de la educación un sinónimo de la mediocridad, del analfabetismo funcional y del embrutecimiento de adolescentes (para un 66.1 % de profesores ha habido un cambio brutal en los niveles, y apenas se exige a los alumnos, y otro 25.8 % está también “un poco de acuerdo”). Para algunos profesores no es que las cosas no marchen bien, sino que se encuentran en unos niveles de degradación difíciles de superar (para un 37.6 % de profesores, la situación es “deplorable, irresistible, no tiene nombres ni adjetivos”, y sólo un 34.9 % de profesores no está “nada de acuerdo” con esa idea.

Pero los docentes tienen difícil arreglar por sí mismos la situación, porque la autoridad académica está cada vez más devaluada. Se ha destruido la autoridad del profesorado, que llega a sentirse inseguro y hasta pierde el control de su clase. Los alumnos gozan de una elevada permisividad en su casa, y los profesores tienen “atadas las manos” a la hora de imponer sanciones. Ha de hacerlo la “Comisión de Convivencia”, el “Consejo Escolar” o el Director del Centro. Pero el profesor, individualmente, carece de competencia real para imponer siquiera mínimas sanciones más allá de la puerta del aula.

Que hay una pérdida total de autoridad por parte del profesor, lo piensa un 60.4 % de profesores, y un 32 % está también “un poco de acuerdo” con ello. El principio de autoridad está fallando en las escuelas y en las familias. En las escuelas porque no dejan hacer uso de él; y en las familias porque hay miedo a ejercerlo. Se hace necesario que los docentes puedan hacer valer su autoridad en la clase ante sus alumnos. Pero esa autoridad o auctoritas que se les supone, para hacerla valer, ha de ser reconocida por la Administración. Y no sólo por la Administración, sino también por la Sociedad. Sólo así dejará de haber profesores blanco permanente de las burlas “sangrientas” que les hacen sus alumnos. Un 27.2 % de profesores reconocen claramente que estos hechos se dan (quizás ellos lo han sufrido) y otro 41.7 % de profesores está “un poco de acuerdo” en que esas situaciones existen en los Institutos. Sin llegar a tales extremos de las “burlas sangrientas”, para un 37.1 % de profesores, entrar en determinadas clases les supone un sufrimiento intolerable, y un 41.1 % está “un poco de acuerdo” en que entrar en determinadas “aulas” se está convirtiendo en un problema…porque en ellas hay alumnos ineducados y asilvestrados, a los que sus padres no han querido o no han podido civilizar, y éstos no sólo no obedecen a sus profesores, sino que se enfrentan a ellos con la más refinada crueldad.

Todo esto, sin duda, requiere en el profesor un gran autocontrol y le produce mucho desgaste, según un 84.5 % de profesores. Sólo un 2.1 % de profesores no está de acuerdo con ésto. Además, queda afectada la propia salud del docente. Según un informe de CCOO sobre “La salud laboral del docente”, (Villanueva, 2000), de los 600.000 profesores que hay en la enseñanza pública, un 25 % toma la baja oficial o circunstancial cada año, y aunque sólo un 3 % de ellas se identifica con problemas de estrés, la mayoría de las otras dolencias son originadas por ésto mismo. Y según otro estudio “Prevención de riesgos laborales en los trabajadores de la Enseñanza” de FETE-UGT, (Pérez y otros, 2002), casi el 90 % de las bajas profesionales de la enseñanza, se ha producido por la conflictividad escolar a la que los profesores deben hacer frente, que si bien es “moderada”, hay que decir también que es constante. Según nuestro estudio, un 4.7 % de profesores de Secundaria de la Comunidad Autónoma de Madrid, tuvieron una baja por enfermedad de 15 días o más; y otro 18.1 %, tuvieron una baja por enfermedad de entre tres y cinco días.

Las agresiones físicas al profesor, también se relacionan con las bajas laborales. Es en la ciudad de Melilla y en Centros de la Comunidad Autónoma Andaluza dónde con más frecuencia se da la agresión de alumnos o familiares de éstos a profesores; y es quizás allí dónde el problema es más grave, pero aquí, en la Comunidad Autónoma de Madrid, y referido al curso en que se realizó el estudio, un 2.1 % de profesores de secundaria (alrededor de 461 docentes), dicen haber sufrido agresiones físicas por parte de sus alumnos o de sus familiares.

Pero todos estos problemas de los que hemos venido hablando no afectan a todos los profesores por igual. La personalidad de cada profesor es determinante en el control del estrés por parte del docente, ante las situaciones de indisciplina, pero a parte de ello, las profesoras resultan “más perjudicadas que sus compañeros varones”. Estos resultados son similares a los obtenidos en un estudio sobre la violencia escolar en Nuremberg-Alemania (Funk, 1997), en donde se concluye que las profesoras sufren más a menudo violencia psíquica y verbal que los profesores varones.

El tener destino en un Instituto de una determinada Área Territorial, también es importante. Los Institutos (en lo que se refiere a alumnado) de Madrid Norte y de Madrid Oeste (salvo contadas excepciones) son los menos problemáticos. Los de Madrid Sur y los de Madrid Este (seguidos por los de Madrid Centro) con diferencia, los peores (salvo, también, contadas excepciones).

La edad y la experiencia docente o antigüedad, también influye. Son los profesores más jóvenes y con menos experiencia docente, quienes suelen sufrir con mayor frecuencia los problemas descritos, resultados en la linea de los encontrados por Terry (1998) quien encontró que tener poca experiencia y ser del género femenino son factores de riesgo para recibir maltrato de los alumnos. Sin embargo no está del todo claro; la menor frecuencia de “problemas” que indican los profesores de más edad y con más experiencia docente puede deberse en parte a que éstos suelen impartir clase en los Institutos de las consideradas “mejores zonas” o Áreas Territoriales, es decir, de Madrid Norte y Madrid Oeste, ya que con su antigüedad acumulan “puntos” suficientes para conseguir esos traslados. Además, suelen elegir las “mejores clases” al pedir primero en las “ruedas” que se efectúan para elegir curso, puesto que por antigüedad tienen “derecho” a ello.

A pesar de todo lo que soportan los profesores de Secundaria, tienen en muchas ocasiones dificultad para denunciar las situaciones de abuso del alumnado, porque suelen volverse contra el mismo docente, al que se acusará de no ser capaz de mantener el orden y el buen clima de la clase.

Se confirma así que el “malestar del profesorado” de Secundaria es real y bastante profundo. Sus particulares enemigos son la violencia en las aulas, la falta de interés por lo que dicen, y los mediocres resultados que obtienen los alumnos con su trabajo, y ello hace que la escuela pública esté perdiendo mucho, que esté degradándose a niveles que podrían calificarse de tragedia. Y son muchos los profesores que lo piensan . “La educación no es que esté mal. Es que está desastrosa”, dice el Orientador de Secundaria (en un IES de Marbella) Ignacio García-Valiño, en una entrevista publicada en una revista profesional (García-Valiño, 2003, pg. 9). Y en este ambiente, los alumnos que más pierden son precisamente los pobres, porque son los pobres los que más carencias tienen, ya sean físicas, afectivas, intelectuales o económicas.

Ciertamente, la violencia escolar tipo bullying merece por supuesto toda la atención de los profesores, y todos los proyectos encaminados a erradicarla serán siempre insuficientes, pero opinamos que la conflictividad en el aula, la violencia catalogada como “de baja intensidad” que se ha venido describiendo, resulta mucho más perjudicial para el sistema y para la convivencia en los centros escolares que la anterior, pues ésta ataca directamente a los profesores mucho más de lo que en un principio pueda creerse. Podría decirse que hoy por hoy, son los profesores de Secundaria los verdaderamente “acosados” por sus alumnos. Al menos, no podemos negarles el papel de víctimas.

94 Responses to “Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a”

  1. Como profesora (en excedencia) pero profesora al fin y al cabo, no podría estar más de acuerdo con lo expresado en este artículo.

    He sufrido más en los pocos cursos dedicados a la enseñanza, que en el resto de mi vida. Todavía a día de hoy (casi dos años después de dejarlo), siento ansiedad cuando me acuerdo de aquella etapa o pesadillas pensando que me obligan a volver a entrar en un aula.
    Cuando voy por la calle y veo adolescentes, me cruzo de acera y no puedo dejar de sentir solidaridad por los compañeros que por la causa que sea, no han podido dejar el infierno de los IES.

  2. ES CIERTO LA VIOLENCIA EN EL AULA ES CADA VEZ MAYOR , Y ESTO ES MUY PREOCUPANTE A LOS DOCENTES , POR QUE YA NOS DA MIEDO IR A DAR CLASES , PARECE UNA CARCEL EN VES DE UN INSTIYUTO EDUCATIVO , ESTO ES TERRIBLE Y CREO QUE ESTE PROBLEMA COMIENZA EN EL HOGAR Y TERMINA EN LA ESCUELA

  3. Tienes razón, Alexandra, respecto a que la violencia en el aula es cada vez mayor. La escuela no es más que un reflejo de la sociedad y cada vez hay más docentes con depresión. Si esto sigue así, pronto no habrá suficientes profesores en nuestro país.

    Un cordial saludo.

    Javier Yuste.

  4. Estimada Marta:
    Agradezco tu comentario en mi bliog sobre “violencia contra los profesores”. Ciertamente la situación de los IES es incluso peor de lo que yo describo, pues va empeorando cada vez más sin que a la sociedad en su conjunto parezca importarle. Los profesores de Secundaria lo tenemos muy dífícil si la Administración y especialmente los Equipos Directivos de los centros no adoptan las medidas adecuadas.
    Espero sinceramente que te acabes recuperando bien, y pronto dejes de sentir ansiedad al pensar en el tema.

    Un cordial saludo.

  5. si maldita sea la violencia escolar es un problema muy grave el cual crece dia co dia, apenas y entramos al aula y parece que los nazis volvieron a atacarnos. Porque tiene que seguir esto maldicion!, soy profesor de una escuela decente maldita sea! si los alumnos en verdad crecieron en un ambiente sano y decente porque no actuan como tal?, yo opino que detengamos a los estudiantes de la manera mas civilizada y realista que podamos, como lo hacian nuestros maestros, PEGANDOLES, hay que detener esto antes de que sea un maldito genocidio de maestros maldita sea
    -Gacias-
    Rafael

  6. Rafael, muchas gracias por escribir. No se si impartes clases en España o en un pais latinoamericano. Ciertamente, al menos aquí en España, muchos profesores presentan cuadros depresivos y cogen largas bajas por enfermedad, propiciado todo ello por el comportamiento de sus alumnos hacia ellos. Muchos docentes sufren incontables burlas, vejaciones humillaciones y hasta agresiones físicas de alguno de sus alumnos. Pero Rafael…todos sabemos (y aunque a veces tengamos que hacer un esfuerzo sobrehumano para no dar un bofetón a alguno que parece “pedirlo” a gritos) que pegar en la escuela es considerado delito y puede “llevarnos a la ruina más absoluta”. Todos los docentes de aquí lo sabemos. Aun así, creo que pegar a los alumnos NO ES LA SOLUCIÓN. La violencia siempre engendra violencia. Es mucho mejor tratar de imponer una autoridad no basada en el miedo al castigo físico. Es mejor buscar una autoridad basada en el respeto. Pero solos, los docentes no podemos hacer nada. NECESITAMOS LA AYUDA DE LOS EQUIPOS DIRECTIVOS DE LOS CENTROS, que sí pueden sancionar las conductas infames que algunos alumnos presentan. Y por supuesto NECESITAMOS QUE INSOPECCIÓN Y LAS AUTORIDADES EDUCATIVAS apoyen sin discusión la necesaria AUTORIDAD que el profesor debe tener en el aula.
    Un saludo.

  7. Querido compañero del aula,
    javieryuste,

    no estoy de acuerdo con tu absurda e ingenua, obsoleta e irrazonable idea de que el pegarle a los alumnos NO es la solucion, ya que asi me eduque y hoy por hoy, soy director de una escuela de incontable prestigio, que se ha adquirido a traves de los años, con el buen y fiel golpe hacia los esudiantes, maldita sea!! es la solucion hacia cualquier discucion. Aunque no estoy de acuerdo con que TU no estes de acuerdo con mi idea, apoyo tu decision de que nos ayuden las autoridaded educativas a golpear a los alumnos, de una manera inhumana.
    P.D Maldita sea… MAldita educacion
    -Gracias-
    Rafael

  8. Rafael, mis felicitaciones por dirigir un centro educativo de prestigio. No se que edad tienes. Yo tengo 51 años y ciertamente, al igual que tú, me eduqué bajo castigos físicos (más de una vez recibí un fuerte bofetón o palmetazos en la punta de los dedos). Entonces la educación no era obligatoria y éramos pocos los que “estudiábamos” empujados y apoyados por nuestros padres. Y éstos, nuestros padres, así como la sociedad entera, investian a los profesores de “absoluta autoridad” y esos castigos físicos que nos inflingían los maestros, se multiplicaban por dos “al llegar a casa”. Y ciertamente eso no nos frustró ni nos “marcó” para toda la vida, porque se aceptaba como algo bueno, como algo que era beneficioso para el alumno. Hoy en día, la pedagogía moderna ha exagerado hasta el infinito las secuelas “psicológicas” que puede dejar el castigo físico y se nos ha retirado toda la autoridad. Y hasta que los padres y la sociedad en su conjunto no devulevan la autoridad y la confianza a los docentes, no podemos hacer nada. ¿Cómo muchos padres van a permitir que peguemos a sus hijos cuando no tienen ninguna confianza en nosotros?. Ya te digo que aquí en España PEGAR a un alumno es considerado delito, y un docente que pegue a un alumno (incluso aunque sea de forma comedida y aunque éste lo mereciera por su mal comportamiento en el aula) sabe que “puede arruinar su vida y la de los suyos”. Las Autoridades Académicas deberían ayudarnos y apoyarnos en los conflictos con con alumnos y padres por medio de leyes adecuadas, pero como la educación no da “votos” a corto plazo y las familias sí, los políticos prefieren tenerles contentos a ellos, antes de cambiar el rumbo que toma la educación en casi todos los países. El Informe PISA, nos lo recuerda muy bien a los españoles.
    Un cordial Saludo.

  9. Mira, si fuiste educado, al igual que yo, has de ser un excelente profesor, no lo dudo, pero al igual que no dudo en golpear a mis alumnos, tu no lo dudes, creeme, es satisfactorio el soltrar un gran golpe a un alumnnoque tiene inocencia pintado en su cara. Digo! es cosa de logica maldita sea!, en este foro somos personas con logica, y no liberales de mente abierta, la teoria tradicional dice que todo siga su curso como antes, y que no haya cambio, porque ha de ser diferente demonios!!!!, dig digo, no es bueno cambiar!, tu cambiaste y mira!, todo lo que causas. es de símple logica!, yo no cambie y con todo y que golpeo a mis estudiantes, me quieren, y ya me lo han demostrado.. Su nivel academico fluye de una manera excelente, tengo sangre española para que lo sepas… Me gusta el mago de oz me encantan grupos españoles, es excelente vivir aqui!
    -Gracias-
    Rafael

  10. Estimado Rafael,

    Me parece interesante acercarme mas al tema de el maltrato escolar, aunque no apruebo en lo absoluto la violencia como remedio auna sociedad agreciva, ya que como lo sustenta javieryuste, la violencia solo genera mas violencia. Tu punto de vista es muy renombrble, ya que si vosotros retomaramos la mentalidad que se solia tener hace apenas solo unos cuantos años, nos podriamos dar cuenta que tiempo atras la violencia era una solucion muy reelevante.

    Más es muy importante remarcar, que la violencia hacia un alumno resulta ser un delito muy grave y en lo personal me parece una solucion muy desagradable, ya que los alumnos merecen respeto y una imagen que seguir para no caer en la desesperada decision de recurrir a la violencia.

    Personalmente me seria muy grato que tomaras en cuenta esta opinio, ya que si, tal vez los pillos nos puedan sacar de quicio una que otra vez, pero si no les demostramos que la calma es una opcion renombrable, los alumnos seguiran tratandose entre ellos y a nosotros como profesores de una manera agresiva.

    Mucha suerte Rafael y felicidades por tu exito.

    Mario F.

  11. Rafael, hace más 50 años, existía una frase, que ha quedado como “refrán” aquí en España…”la letra, con sangre entra”, es decir, si no se aprendía por las buenas, entonces se aprendía por las malas…pero tú sabes que hay muchos alumnos que tienen verdadeeros problemas de aprendizaje (dificultades de conprensión, dificultades para calcular, dilexia…etc) y con ellos no sería ético usar los golpes físicos. Estoy de acuerdo contigo en que posiblemente el orden y la disciplina si se mantendría bien con castigos físicos, pero como dice Mario en otro comentario, sólo estaríamos trasladendo a nuestros alumnos que la violencia sirve para conseguir cosas, y ellos acabarán usándola tanto para “buenos fines” como para “fines malos”. De todos modos, aunque discrepemos en este punto, te felicito nuevamente por tu estupendo trabajo y envidio la fácil afluencia del alto nivel académico que tienen tus alumnos. Eso solo se consigue, con un buen equipo directivo, lo que demuestra que tú eres un magnífico Director.
    Un cordial saludo.

  12. querido….Mario….
    Quisiera darte un buen consejo y pedirte que porfavor uses bien la gramatica de vuestra lengua y escribas bien. esto no es agrede simplemente me aturde el ver a personas inutiles escribir mal, maldita sea. Gracias por ovarme por mi exito, lo se, soy famoso y mucho muy rico, pero no importa ahorita, quisiera decirte que el rogarle diariamente a los alumnos es muy irritante y de sobremanera aburrido, joder!, te sugiero que uses mi metodo, y no solo tu sino los demas “maestros” podrian tener el exito que yo tengo hoy. Dejame despedirme diciendote que uses bien la gramatica y que a su ves, esta era una charla entre javieryuste y yo, pero en fin
    P.D, arriba la violencia y arriba Mago de oz y Tierra Santa y La Oreja de Van Gogh

    -Gracias-
    Rafael

  13. Mario, muchas gracias por escribir. Me alegra que tu opinión sea cercana a la mia en lo que respecta a la violencia (física o psíquica) contra nuestros alumnos. Creo que si queremos favorecer la concviviencia, no sólo en el aula, sino también fuera de los muros de la escuela, es necesario desterrar el castigo físico del aula, o al menos, que ello sea “La excepción”, pero nunca “la norma”.
    Un cordial saludo.

  14. Rafael,

    Sigo sin aprovar tu punto, sobretodo retomando lo que escribiste sobre golpear a un alumno mientras tenga una cara de inocencia, ya que eso refleja que el estudiante no merece un castigo, y quisiera yo tambien darte una sugerencia, si castigos severos para ti son una solucion para expresar autoridad, no solamente existe la violencia, exite una gran variedad de castigos apropiados para que un alumno crezca academicamente sin lastimarlos, y con esto puedes lograr ser respetado por ellos. Afortunadamente yo no sufro de el “acoso en el aula”, y esto es gracias a que yo controlo a mis alumnos a base de castigos como tareas extras o exposiciones pesadas, puede ser un castigo severo, y no utiliza la violencia.

    Javieryuste,

    Mantengo en pie mi opinion de no maltratar a los alumnos y que bueno que tu tambien, si los profesores no unimos de manera pasiva, los alumnos se daran cuenta de la gravedad del error que los alumnos estan cometiendo al agredir a los maestros.

    Muchas Gracias…

    Mario F.

  15. yo creo que la enseñanza no puede ya denigrarse más. En primaria pasa lo mismo que en secundaria, pero es que no lo puedes decir porque se escandaliza el equipo directivo, te califican de mala profesional si no los controlas. tenemos que disimular por todos los medios. Yo, cuando hay falta de respeto hacia mí, peleas entre alumnos o cualquier otra incidencia, tengo un disgusto grande si se entera el equipo directivo, porque sí, van a amonestar a los culpables, pero la reprimenda mayor me la llevo yo porque se supone que tengo la obligación de controlar a los incontrolables.prácticamente en ningún colegio te va a ayudar el equipo directivo, si por tu carácter te cuesta más mantener el orden; no quieren problemas, lo que suelen hacer es invitarte a dejar el colegio por incompetente. nadie se plantea que los alumnos tienen que venir civilizados a clase; a la orden del día están los gritos, peleas, insultos, hablar alto para que no se de la clase…. Remedio? impunidad total del alumno y silencio del profe para evitar males mayores, porque lo malo desgraciadamente, no es la mala educación que campea por las aulas, sino el culpar al docente de ello por no “controlarlos”, las amenazas constantes por parte del equipo directivo… por esto se dan de baja los profesores, no por el comportamiento grosero de los alumnos.

  16. Tere:
    Tienes razón. No se exactamente desde dónde escribes pero ciertamente, aquí en España, la enseñanza pasa por un momento delicado. Y el problema, como bien dices, no es solo en Secundaria, sino que en Primarida, donde los centros no deberían trener problemas, existen unos conflctos cada vez más graves. Estoy de acuerdo contigo en que muchos abandonos de la enseñanza y muchas “depresiones” de docentes tienen su origen, no tanto en el comportamiento inadecuado de los alumnos, sino en el escaso o nnulo apoyo del equipo Directivo. Incluso, los propios compañeros profesores, no suelen en general “ayudar” nada al docente con problemas y lo tachan de “raro” y de no servir “para esto”.
    Yo soy Jefe de Estudios en un Instituto de Secundaria y no permito en absoluto este tipo de cosas. Estamos intentando atajar el Bullying (acoso entre iguales) y…¿vamos a negar ese derecho a los propios docentes?…¿vamos a negarles su condición de víctimas?. No sé si habras leído el último articulo de mi blog sobre “El Defensor del Profesor(ANPE). Te recomiendo que lo leas, y lo uses si estás en España y lo consideras necesario.
    Te deseo toda la suerte del mundo…lo mereces…como lo merecen todos aquellos que con estos modelos de sociedad nos dedicamos a “enseñar”.
    Un cordial saludo.

  17. Hola. Soy profesor de secundaria de castellano y no puedo menos que felicitar al articulista e investigador por la descripción tan exacta y veraz de lo que ocurre en los institutos de enseñanza secundaria. En mi caso, me encuentro en estos momentos de baja por ansiedad, pues me resulta sencillamente imposible hacer frente a las burlas de las que he sido objeto por parte de un grupo de alumnos. Hasta ahora, en estos años, había llevado mal que bien la desidia de los alumnos hacia el estudio, el nulo interés hacia la asignatura, el descontrol en las aulas, de forma que en muchas ocasiones se transforma en un campo de batalla, en un circo, en cualquier cosa menos en lo que debería ser una clase. Pero este curso, al observar una agresión constante hacia mi persona, me he quebrado. No lo puedo evitar. Las burlas continuas en los pasillos, en los recreos, en las entradas y salidas de los centros me han derrumbado. No pienso pedir disculpas a nadie por mi supuesta “debilidad”, o porque, según algunos, no soy un buen profesional porque no sé “hacerme de respetar”, o porque “no sirvo para este trabajo”. Mi jefe de estudios ha hecho lo que ha podido, pero es muy complicado conseguir pruebas y, en cualquier caso, las sanciones a los alumnos son de risa, no creo que sirvieran de nada más que para que acentúen el odio que parece que sienten hacia mí. Espero, por mi bien, cambiar algún día de trabajo (en eso estoy), pero no pienso dejarme la salud por esto, por lo que no he tenido más remedio que coger la baja.

  18. Estimado Carlos:
    Cartas como la tuya, me producen una tremenda amargura. No es justo que un sistema educativo obligatorio y gratuito para toda la población menor de 16 años, no ponga los medios suficientes para preservar la salud (física y mental)de sus trabajadores. Solo en Madrid, somos más de 42.000 docentes no universitarios…¿pretende el Ministerio y la sociedad en su conjunto que TODOS, ABSOLUTAMENTE TODOS LOS ENSEÑANTES TENGAMOS VOCACIÓN?. Para ofrecer ese servicio se necesitan PROFESIONALES y es el estado quien debe vigilarles, ayudarles y “defenderles” en caso necesario. Me gustaría que conocieses mi opinión sobre este tema; el día 4 de Enero escribí en este blog un artículo titulado “El defensor del profesor (ANPE)”, léelo. Creo que como bien dices, una mayoría de compañeros piensan que los profesores que no “controlan” su clase “no sirven para esto” (menuda estupidez), y los Equipos Directivos tampoco suelen hacer “todo lo posible” por ayudar a un docente “en apuros”…Y deberían hacerlo…solo ellos pueden hacerlo.
    Al menos me alegro de que las clases no “terminen” contigo..y de que pienses, estando seguro de no querer dejarte en ello la salud, afrontar tu futuro desde otra perspectiva. Mucho ánimo y mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  19. Mucho ánimo Carlos. Al leer tu post me he sentido tan reflejado … Llevo 15 años en esta profesión, lo he pasado muy mal muchas veces, he pillado dos veces baja por ansiedad, ahora, un poco más relajado, sigo en esta profesión aunque siempre temo que pase algo y vuelva a sumirme en la impotencia

  20. Jesus, aunque tu comentario va dirigido a Carlos, no me resisto a desearte también a tí mucho “ánimo” y suerte. Y por extensión, a todos los docentes que se encuentran en una situación similar a la vuestra.
    Un cordial saludo.

  21. hola, amigos y colegas,
    soy de argentina, y trabajo en la educacion secundaria. aca las dificultades son similares a las de ustedes, y en algunos casos mas severas, pero debo reconocer que a veces detras de la burla y la agresion, solo hay un chico que necesita que alguien se le siente al lado y le proponga lago novedoso, interesante, algo que no le dieron otros profesores. no es frecuente, pero hablando, cpn paciencia, con humanidad, demostrando que somos humanos y no maquinas que repiten normas y amenazas, escuchando y dando lugar a que se pueda hablar de la realidad que ellos viven, se puede logar algun cambio.
    fuerzas, y no olviden que elegimos este trabajo con pasion y verdadera generosidad intelectual

    daniela

  22. Muchas gracias Daniela por el ánimo que intentas transmitir a los docentes; desde luego hoy en día resulta imprescindible para enfrentarse a esta tarea enormemente compleja y cada vez más exigente. Y ciertamente, muchos profesores/as, yo diría que demasiados, lo están pasando mal y viven la entrada a determinadas aulas como un “verdadero infierno”, con una angustia que excede su capacidad para afrontarla y ello en muchísimas ocasiones les produce estrés y depresión.

  23. Hola muy interesante su investigación me es de mucho interes, solo le pido me auxilie con bibliografia para completar un trabajo que estoy realizando en la escuela. Muchas gracias y espero recibir pronto su respuesta.

  24. Nidia, esta es la bibliografía que cito en mi artículo.

    Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.

    Pastor, B. (2002) . ¿Qué pasa en las aulas ? . Barcelona. Planeta. S.A.

    García Correa, A. (1996). La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.

    Ministerio De Educación y Cultura. (1996) . El Plan EVA: Contenido, desarrollo y resultados. Cinco años del plan EVA (1991-1996). Madrid: MEC.

    Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.

    Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.

    Terry, A. A. (1998). Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.

    García – Valiño, I. (2003). Ignacio García -Valiño, novelista y Orientador de Secundaria. Escuela Española nº 3.603, (4 de diciembre), pg. 9.

    La investigación completa está recogida en mi tesis doctoral (depositada en la UNED), defendida el 26 de marzo de 2007 y calificada con sobresaliente cum laude. Los datos del artículo, están respecto a la tesis, muy resumidos.

    Mucha suerte con tu trabajo.
    Un cordial saludo.

  25. Hola a todos, este curso he comenzado a trabajar en un centro privado de secundaria/bachillerato y estoy sufriendo acoso por parte del alumnado.Al principo fue porque me tocó dar la asignatura nueva de Ciencias para el Mundo Contemporáneo que no la quieren los alumnos por diveras razones, sobre todo los de letras.El centro donde me encuentro es un centro sin instalaciones , casi tercer mundista y lo que no me explicaba como los padres enviaba allí a sus hijos pagando una media de 500 euros;empezé a oir comentarios de que allí les aprueban, no me lo podía creer, pero poco a poco veo cual es el sistema.La nula responsabilidad del director que tiene disciplina cero y que lo único que te dice que son chicos con problemas y que son al final mejores que cuando entraron( a él sólo le interesa la cuota a primeros de mes).
    Hay un apoyo inexistente al profesorado, no nos hace caso.Te sugiere de manera ladina que debes bajar el nivel, que por otro lado te ves obligado a hacer puesto que el nivel académico de los que llegan allí no da para más.A pesar de ello en esta primera evaluación yo he suspendido a bastantes chavales, pero ellos están tranquilos puesto que en veran o se les oferta un cursillo de las materias pendientes y milagrosamente aprueban, ya no por el profesor si no por criterio del centro.
    A parte de esta manera sin ética de pasaarle s el curso sufro las constantes ridiculizaciones de mi persona, de no hacerme caso a las explicaciones, comen en clase lo que les parece, si te piden ir al baño y se lo niegas salen porque les sale de los…, cuando les expulsas de clase a veces viene el director y te quita la raxzón delante de ellos…y para más vejaciones me amenazan con que tenga cuidado en las vias del tren puesto que me puedo caer fortuitamente…
    esto no solo me afecta como profesora en esas clases sino que, a la hora de dar otras donde no ocurre eso, estoy tan bloqueada que no doy pie con bola y me está afectando psicológicamente porque tengo miedo, ganas de llorar etc.. no sé como denunciarlo y donde hacerlo, por favor ayudarme.

  26. Carmen:
    He conocido varios casos como el tuyo, y posiblemente aun más “sangrantes”. El tuyo parece que está empezando. Te Diré que para superarlo hace falta mucho apoyo de los propios compañeros/as y especialmente el apoyo INCONDICIONAL del Equipo Directivo del centro. No parece (por lo que cuentas) que eso sea posible en tu caso. Los Directores de ese tipo de centros privados sólo buscan, como bien dices, mantener a cualquier “precio” a “todos sus alumnos” que “pagan religiosamente” una buena cantidad de dinero al comienzo de cada mes. En absoluto les importa que esos niños ricos sólo sean una escoria de adolescentes, bastante iletrados (porque se les regalan los aprobados) sin ningún respeto por sus profesores a quienes humillan una y otra vez con sus acciones y actitudes. Ciertamente me resulta penoso lo que voy a recomendarte. Me gustaría decirte que ADELANTE, que luches, que denuncies, que te enfrentes a esos maleducados chicos/as, aunque no lo merezcan. Y te lo diría si se tratase de niños marginados, con familias socioeconómicamente deprimidas, en definitiva, si se tratase de muchachos desfavorecidos. Te recomendaría para ello algunas estrategias. Pero en tu caso, dandom clase en un centro totalmente privado no merece la pena ese esfuerzo que te costaría sin duda la salud física y mental.
    No se cual es tu situación y si tienes o no contrato indefinido. Si no lo tienes, déjalo cuanto antes y busca otro trabajo. Intenta en las Áreas Territoriales de Madrid (son cinco, y la de Madrid centro está en la calle Vitrubio) inscribirte como interina. Quizás tenga suerte y aunque el primer año suelen llamarte para sustituciones cortas, cuando lleves más tiempo te darán sustituciones largas, incluso de años completos. Prepara mientras las oposiciones (por la asignatura que das supongo que eres de Biología) a profesor de enseñanza secundaria de tu especialidad.
    Si tienes contrato indefinido, coge cuanto antes la baja por enfermedad. Cuenta a tu médico, y si hace falta vas a consulta de psiquiatría a contar “LO MAL QUE TE SIENTES” y lo deprimida que estás, y que cualquier días haces algo que no quieres…etc. Obtén una baja y “utilízalá” todo el tiempo que haga falta, el máximo que puedas (Ese Director de tu colegio merecería que le hicieran esto todos sus docentes), creo que hasta ocho meses (que te irían prorrogando cada 15 días. Durante el periodo de baja, busca otro sitio donde trabajar (bien como interina en la enseñanza pública) bien en algo alejado de la docencia…pero no esperes ni un minuto más. Cuando tengas otro trabajo asegurado, podrías denunciar en Inspección (aunque supongo que lo saben), o incluso denunciar penalmente en los juzgados al director del centro por negarse a ayudarte cuando le comunicabas los problemas que tenias con los alumnos, y que te llevaron a la situación de “baja laboral” por depresión durante bastante tiempo.
    Te recomiendo que tomes muy en serio mis consejos, porque tu salud psíquica corre verdadero peligro si continúas soportando esa situación.
    Te deseo mucha suerte.
    Un cordial saludo.

  27. Hace más o menos un año escribí en este foro para exponer el acoso por parte de alumnos que sufrí en el centro en el que trabajaba, que me supuso una baja por ansiedad en todo lo que quedaba de curso. En la actualidad, trabajo en comisión de servicios en otro centro distinto y en otra población, y, por ahora, la cosa va mucho más tranquila. Sin embargo, ante el temor de que vuelvan en el futuro a repetirse situaciones como la que viví en el anterior centro, he solicitado traslado a Escuelas Permanentes de Adultos, aunque me suponga hacer muchos más km. que los que realizo en la actualidad para llegar a mi centro de trabajo. Le pediría al Dr. Yuste, si fuera tan amable, que me informara, como experto en la materia, sobre la existencia de acoso y violencia al profesor en este tipo de centros. Yo he oído opiniones de todo tipo, aunque predominan las que señalan que existen muchos menos problemas de disciplina en esos centros. Pero me gustaría conocer la opinión de un experto. Gracias.

  28. Carlos, el “clima” existente en los centros de Educación Permanente de Adultos no es, en absoluto comparable, al que se vive a diario en las aulas de Secundaria de cualquier Instituto. A los centros de adultos asisten alumnos de bastante más edad que los adolescentes de Secundaria Obligatoria. Es verdad que cada vez asisten más jóvenes que dejaron el Instituto poco tiempo atrás (uno o dos años), pero es muy raro encontrar a alguien menor de 19 años. Una mayoría de alumnos de esos centros tienen edades mucho más avanzadas. Se trata de gente que en su día no tuvo ocasión de estudiar; personas a quienes en su trabajo les exigen el título de ESO, o de personas que sencillamente desean aprender. Pero todas ellas acuden son “otra” obligación que el “propio deseo” de aprender u obtener un título que dejaron “escapar” durante su etapa de escolarización obligatoria.
    Cómo profesor, les podrás “gustar” más, o menos a estos alumnos, te podrás “llevar” con ellos mejor o peor, pero nunca tendrás los problemas de acoso que sufriste en tu anterior centro. Aquí, tu autoridad es suficiente. En tu otro centro faltó la autoridad del Equipo Directivo, especialmente la de la Jefatura de Estudios.
    Me alegra que en este centro en el que estás en Comisión de Servicios (aunque esté más lejos de tu casa) te vaya mejor que en el anterior.
    Mucha suerte en tu petición, porque la Educación de Adultos es un buen destino para cualquier docente.
    Un cordial saludo.

  29. Que lamentable todo lo que esta ocurriendo con la educación, los profesores hemos perdido la autoridad frente a esta sociedad, gracias a los idiotas que se les ocurren modificar el sistema que no favorece a nadie. Más violencia, agresiones a profesores todos los dias. ¿Como es posible que un chico de 8 años agreda a su profesora que a dado cuanto de su tiempo en su trabajo para enseñarle a leer? tratarlo con amor, preocuparse por que realmente aprenda.
    Creo también que los directivos deberían involucrarse porque ellos también son parte importante de la escuela, deberian poner un poco de atención e intención.Que desastrozo
    yasmina

  30. Yasmina, aciertas de lleno con tu mensaje; no “pintan” buenos tiempos para la escuela ni para los docentes y ello hace resentirse de forma importante la educación de cualquier país. Lamentablemente, nuestros gobernantes no son (cómo debiera ser) “los mejores”, es más, yo diría que no son ni siquiera “regulares”; en realidad son mediocres y eso, Yasmina, desgraciadamente ocurre en la mayoría de los países del mundo. Sus “ocurrencias” para con la educación empeoran el panorama y no favorecen, como bien dices, a nadie… Cada nueva Ley hunde la educación un “poco más”…, pero a casi que no sea docente, parece importarle. Si no se “endereza” pronto la dirección, los males causados en varias generaciones de alumnos serán irreparables.
    Y por supuesto, los Equipos Directivos (especialmente el Jefe/a de Estudios) deben involucrarse en el mantenimiento del orden y la disciplina en el centro. En realidad son los responsables directos de ello y han de “apoyar” de forma total y sin ambigüedades a aquellos docentes que por diversas circunstancias se vean “superados” en ocasiones por unos alumnos asilvestrados e ineducados, que se muestran insolentes y agresivos con sus profesores.

  31. Hola.

    Escribo por tercera vez en este foro, por si mi experiencia le sirve a algún profesor desesperado, pasados unos años desde que sufrí acoso en un IES, por parte de alumnos de secundaria. Dicha agresión me llevó a sufrir una baja por ansiedad y a cambiar de centro, al siguiente curso, donde las cosas fueron mejor, en un IES más tranquilo.

    En la actualidad trabajo en una EPA de adultos, que es un mundo totalmente diferente al de los IES. Obtener destino definitivo en una EPA me supuso perder un destino cercano a mi domicilio y tener que volver a la carretera, teniendo la certeza de que pasarán muchos años antes de que pueda volver a trabajar cerca de mi casa. Es lo de menos. En la EPA he recuperado la vocación de enseñar y he encontrado lo que debería ser obligatorio en cualquier centro de enseñanza: clases en silencio, respeto al profesor y a los compañeros y ambiente favorable al estudio y aprendizaje. Allí, quien no está interesado en cumplir unas elementales normas, o no se matricula, o se lo deja pronto, por lo que prácticamente no existen los problemas de disciplina, de modo que es muy sencillo para el profesor desconectar cuando termina su jornada laboral.

    No creo que vuelva a trabajar jamás en un IES. No hay nada que compense el vivir rozando la depresión y teniendo necesidad de los ansiolíticos para poder dormir. Como ha estudiado el Dr. Yuste, somos muchísimos los profesores de secundaria que hemos vivido así por motivos estrictamente laborales.

    Saludos,

    Carlos.

  32. Carlos, me alegra enormemente, que con tu cambio a la Educación de Adultos hayas recuperado la vocación de enseñante.
    Estoy absolútamente de acuerdo contigo en que no hay nada que compense una ansiedad continuada producida por unos alumnos “ineducados” y violentos. Es necesario escapar de esas situaciones cuanto antes, especielmente si los Equipos Directivos de los centros no actuan adecuadamente, y “responsabilizan” de las situaciones de indisciplina que se vive en el aula, al propio docente, hecho que, desgraciadamente, sucede con demasiada frecuencia. Ójala tu testimonio ayude a profesores que estén viviendo una situación parecida a la que tu viviste.
    Por cierto, este blog, no funciona como “foro”, pero como mucho en mes y medio, pondré en funcionamiento uno, al que se accederá desde el propio blog (que cambiará de diseño), y donde se podrán realizar comentarios y ser contestados por otras personas en tiempo real.
    Feliz Año nuevo.
    Un cordial saludo.

  33. Hola Javier: Soy coordinador acadèmico en un colegio de Bogotá-Colombia, hace tres años y gracias a diferentes situaciones de violencia evidenciadas en el colegio iniciamos un trabajo con su orientación y recomendaciones. Al respecto quiero manifestarle nuestra gratitud pues aunque no hemos logrado erradicar el problema, hoy todos reconocemos el fenómeno y estamos desarrondo diferentes estrategias que han contribuido a mejorar el clima de las aulas, ademas a desarrollar un proyecto de investigación sobre “violencia verbal”. Para un país que como Colombia la violencia ha sido uno de sus protagonistas en sus historia, el trabajr en en este tema se convierte en un gran aporte a la sociedad. Cuando leo situaciones de violencia escolar en España y otros paises me siento más responsable de los que podemos hacer en diferentes ciudades y paises por crear una sociedad en donde la violencia en sus diferentes formas y escenarios es necesario erradicarla totalmente. Gracias javier por motivar a que muchos maestros en el mundo reflexionemos pero sobre todo a que trabajemos por nuestros niños, niñas y jóvenes.

  34. Giovanny, me alegra que hayas puesto en práctica modelos de afrontamiento de la violencia escolar en el centro educativo en el que trabajas, y me alegra que mis consejos hayan resultado útiles. Es verdad que la violencia escolar no puede erradicarse en su totalidad, pero sí, con las intervenciones, se reduce de forma importante su incidencia.
    Espero que sigas visitando mi blog, y que participes en el foro que acaba de ponerse en funcionamiento. Será un buen lugar de encuentro para cambiar experiencias con otros docentes.
    Un cordial saludo.

  35. Buenos dias Javier, soy una estudiante de Educación Social y estoy haciendo un trabajo sobre violencia en las aulas. He encontrado por casualidad tu blog y me ha resultado muy interesante. Te agradeceria si me pudieras aconsejar sobre el tema del que trato en mi trabajo, pero no desde el punto de vista de cómo erradicar la violencia, sino más bien cómo pueden enfrentarse a todo ello los profesores en su dia a dia, gestionando el estres, manejándose con los alumnos conflictivos y hacer frente al acoso. En fín, como ” continuar siendo docente sin morir en el intento”. Una cosa más, ¿realizar algún curso de inteligencia emocional podria ayudarles?. Muchas gracias por compartir tus conocimientos con todos nosotros y un cordial saludo.

  36. Mar, indudablemente, hoy por hoy, dar clase en secundaria produce un enorme desgaste en el profesorado. Algunos (cada vez más) soportan unos niveles de angustia y estrés, casi al límite de lo tolerable, y son precisamente los docentes más jóvenes y las profesoras (porque ser del genero femenino es un factor de riesgo), quienes en general más problemas tienen al respecto, porque los adolescentes suelen hacerles “blanco de sus burlas” con mucha más frecuencia que a los docentes varones y con amplia experiencia el la labor docente. Y ciertamente ello no se erradica sin una incidencia contundente y adecuada de las Jefaturas de Estudio en los IES, y con el concurso, también adecuado, del Departamento de Orientación del centro.

    Estoy convencido de que realizar un “buen curso” sobre inteligencia emocional les ayudaría bastante. Una forma de gestionar el estrés diario y manejar adecuadamente los conflictos en el aula, podría estar relacionada con la posibilidad de que ese estrés no supere unos límites “aceptables” y con que los conflictos no se le “escapasen de las manos” al profesor.

    Dar clase hoy, sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos. Muchos profesores, incluso con varios años de servicio a sus espaldas carecen
    o desconocen que poniendo en práctica determinadas “habilidades sociales” muchos conflictos que surgen entre ellos y sus alumnos desaparecerían.
    Una habilidad importante en el docente, y que no todos saben poner en práctica, es “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo.

    Opino que el profesor debe poseer empatía y asertividad, además, debe saber comunicarse con eficacia, debe controlar en su comunicación interpersonal tanto la comunicación “verbal” como la “no verbal” y debe conocer qué actitudes son favorecedoras de la comunicación y cuáles no. Debe practicar la “escucha activa”, y sobre todo, debe saber “muy bien” emitir elogios y recompensas. No cabe duda que todo esto es deseable en un docente, y, seguramente, muchos de ellos están deseando que “alguien” les enseñe a ponerlo en practica, es decir, que alguien les de “recetas concretas” y no sólo teoría casi siempre muy alejada de la práctica real. A eso me refiero cuando hablo de “buenos cursos”. Estoy seguro que un curso de inteligencia emocional estructurado a partir de la enseñanza de unas habilidades sociales “muy concretas” (además de las citadas, también “empatía y auto y hetero asertividad” relacionada con ejemplos concretos de situaciones cotidianas”, conseguirían de ellos no sólo que controlaran su estrés, sino que controlaran de forma adecuada las situaciones que lo originan.
    Un cordial saludo.

  37. Muchas gracias por la respuesta Javier. Aunque no soy maestra, como futura educadora social me toca de cerca este tema y por lo que veo a mi alrededor la profesión de docente es casi de riesgo. Desde la dirección tanto de IES como de colegios, se les debería dar más respaldo, pero también dotarles de estrategias para hacer frente a un problema que cada dia se hace más extenso y profundo. Me da la sensación de que en muchas ocasiones el profesor se encuentra solo ante el peligro, frente a unos alumnos que no tienen ningún tipo de respeto hacia la autoridad, unos padres que no saben o no quieren colaborar con el docente en la educación de sus hijos y un equipo directivo que se lava las manos y mira hacia otro lado. Aprovecho desde aqui para reivindicar la figura del educador social en los centros educativos como orientador y mediador en los conflictos, así como de apoyo tanto al profesorado, alumnado y padres. Saludos y mucho ánimo a todos los docentes que ahora mismo estén sufriendo acoso por parte de sus alumnos.

  38. [...] Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a. Artículo en BULLYING: ACOSO EN EL AULA una violencia a erradicar (Javier Yuste Andrinal) Click here to cancel reply. [...]

  39. Buenas tardes,
    Soy una profesora de tecnología, es el tercer año que trabajo y los problemas de disciplina constantes me llevan a situación de gran desgaste, especialmente en el presente año donde la situación particular hace que los alumnos se muestren especialmente en contra mia.
    Este curso cubro una baja por depresión que se ha prolongado durante todo el curso, según me ha comentado el profesor titular, su situación es debida a la indisciplina y burlas constantes de los alumnos, no obstante los alumnos estaban contentos con el profesor porque apenas les daba materia, no les ponía exámenes y daba aprobado general. Al llegar yo el departamento me ha dado la programación y unos criterios a seguir lo cual he hecho hasta ahora, porque considero mi obligación, tanto legal como moral, de dar y evaluar la materia.
    Esta situación ha creado un conflicto constante con los alumnos, en muchas clases he sufrido todo tipo de faltas de respeto, voces, burlas, lanzarse objetos, hacer todo tipo de ruidos cada vez que me doy la vuelta hacia el encerado etc, especialmente en un grupo se me hace casi imposible poder dar clase. En ese mismo grupo una vez me llegaron a lanzar un objeto a la cabeza, lo cual denuncié a jefatura de estudios y al no salir el culpable sancionaron a todo el grupo con la supresión de actividades extraescolares. Todo ello creó mayor aversión hacia mi, la semana pasada me han llegado a rayar el coche, lo he vuelto a poner en conocimiento de jefatura, pero creo que no quieren tomar excesivas cartas en el asunto. Llevo desde navidades tomando ansiolíticos y recurriendo a un psicólogo, que me está ayudando bastante puesto que de otra manera pienso que no hubiera podido resistir lo que llevo de curso. De todas maneras tengo casi a diario pesadillas, muchos días me siento bloqueada en las clases, y muchas veces me planteo si valgo realmente para esto, si es que tengo una manera de ser demasiado débil, si el problema está en mi que no se imponerme o que ocurrirá con mi futuro si estoy empezando en esta profesión y ya tengo tantos problemas. Ahora ya queda poco para finalizar el curso, pero no puedo evitar percibir cada día de clase como una tortura y una preocupación por lo que pueda sucederme, pues tengo miedo a no poder controlar los nervios en clase, o de sufrir más agresiones, bien hacia mi o hacia objetos como el coche. Me gustaría algún consejo sobre que medidas tomar, sobre todo de cara a próximos cursos.
    Gracias y un saludo,

  40. Covadonga, soy consciente del infierno que debes estar pasando. Conozco varios casos como el tuyo y, sin ir más lejos, el profesor a quien estás sustituyendo, dices, se encuentra de baja por depresión, precisamente por la indisciplina reinante en tu instituto.
    Del control de la disciplina en los centros educativos es responsable el Equipo Directivo, y más concretamente la Jefatura de Estudios. Cuando la Jefatura falla, el desastre, en relación a ese tema, es total, y ello, no sólo afecta muy negativamente al proceso de enseñanza-aprendizaje, sino que afecta directamente a la propia personalidad del docente.
    Según estudios relativos al tema, el hecho de ser mujer, y tener pocos años de experiencia (años de servicio), son las variables que más aumentan las posibilidades en el docente de sufrir “acoso” por parte de los alumnos. Tú, desgraciadamente, reúnes las dos premisas.

    Pero ello es algo que de ninguna manera deberían permitir los Jefes de estudios. Ningún docente que se vea superado por las circunstancias debería sufrir ese tipo de humillaciones por parte de los alumnos. Los Jefes de Estudios que no son capaces de controlar eso deberían ser cesados automáticamente en el cargo. Ellos son responsables de la salud “sobre todo mental” de los profesores de su centro. Pero la cruda realidad nos muestra que en muchos institutos, al profesor o profesora con problemas, no solo no se le defiende, sino que desde los propios Equipos Directivos de los centros se les termina culpando de no “saber” controlar la clase. Aunque te servirá de poco consuelo, te diré que me parece una aberración absoluta. Queda poco curso, y supongo que eres provisional, o interina y que no repetirás ahí.

    Te recomiendo que no te desanimes. Primero, porque al curso que viene, quizás acabes en un centro como el mío, en un centro en el que Jefatura de Estudios actúe. Yo soy Jefe de Estudios (en un centro del sur de Madrid, concretamente en Parla) y no permito, bajo ningún concepto esos tipos de situaciones. Apoyo incondicionalmente a los profesores (incluso cuando se equivocan, porque a veces, como nos sucede a todos, también se equivocan). Mi lema es que “el profesor siempre tiene razón, incluso, cuando no la tiene”. Te aseguro que ese apoyo incondicional al profesorado hace que en general haya un buen clima no solo de centro sino también de aula controlándose todo tipo de violencia. Y segundo, porque a medida que pase el tiempo adquirirás estrategias que te permitirán afrontar ese tipo de situaciones con éxito.

    Ten en cuenta que esta profesión nuestra como docentes de Secundaria exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Ten en cuenta que una habilidad importante en todo docente, es saber “corregir conductas” sin descalificar o poner etiquetas al alumno “díscolo”. Hay que mostrar desacuerdo y desagrado respecto a la conducta inadecuada, y no respecto a la persona del alumno, denigrándolo o menospreciándolo o poniendo etiquetas que ellos puedan interpretar como tal. Ten en cuenta también que los adolescentes tienen un sentido extraño de lo que es justo e injusto y enseguida dicen que “su profesor les tiene manía”. Cualquier trato que puedan calificar “de favor” hacia otro escolar lo sentirán como un agravio propio. Es importante aprender a repartir y dosificar las “recompensas” (un halago, un “muy bien”, “se ve que has estudiado”…) a todos los alumnos, incluso a los “díscolos”.

    Cuando trates de corregir conductas, o llegar a acuerdos con tus alumnos, es importante que evites generalizaciones. porque los términos “siempre” y “nunca” tienden a formar “etiquetas” desagradables. Resulta mucho más efectivo el uso de expresiones “frecuentemente”, “la mayoría de las veces”, “casi siempre”…Estas formas permiten a los alumnos sentirse correctamente valorados.

    Al corregir a algún alumno, debes referirte a lo que hace, y no a lo que es. Las “etiquetas” no ayudan para nada a los alumnos, y pueden aumentar sus dificultades. Conviene, además, elegir el momento adecuado. Si se trata de corregir una conducta o pedir explicaciones por alguna acción incorrecta, es mejor hacerlo en privado. Sin embargo, si se trata de elogiar una conducta determinada de un alumno, resulta más positivo hacerlo cuando está presente todo el grupo.

    No debes nunca ridiculizar o descalificar a un alumno. A veces es necesario llamarle la atención por conductas inadecuadas, pero hazlo mostrando enfado por el “hecho” o “conducta” con que estas en desacuerdo, descalificando la acción, pero nunca a la persona. Es conveniente que refuerces cualidades que el alumno demostró en otras ocasiones, diferenciando claramente la falta cometida en este momento, porque si refuerzas la imagen de indisciplinado por las “risas y carcajadas” de sus compañeros, el alumno díscolo se adaptará a la imagen y las expectativas que le transmiten, y es preferible que se adapte al refuerzo por la atención y admiración de sus compañeros, que por sus risas y “burlas”. Además eso les hace sentirse tan “humillados” ante los compañeros, que te “odiará a muerte” y eso no es en ningún caso deseable.

    No pongas etiquetas a tus alumnos (listillo, zoquete, burro…). Entre docentes, más correcto que trasmitir etiquetas de alumnos, es explicar las limitaciones que pueda tener un alumno determinado o sus dificultades personales.

    Recuerda que, aunque vayan bien las cosas, nunca debes ser “colega” de tus alumnos. Debes dejarles claro que no eres “su coleguilla”… eres su profesora de tecnología. Ello no quita que te muestres cercana, amigable, y empática con los alumnos, pero sin olvidar el verdadero rol que desempeñas.
    Mucha suerte en adelante.
    Un cordial saludo.

  41. Muchas gracias Javier,

    La verdad es que los consejos que me has dado son de verdadera utilidad, realmente la colaboración con de la jefatura de estudios en este caso es más bien escasa, ojalá en otros centros tenga más apoyo, pero lo principal es que yo sea capaz de desarrollar determinadas habilidades sociales para mantener un clima favorable en clase.

    Gracias por todo y un saludo,

  42. Soy profesor nivel bachillerato en México, soy medianamente joven (29 años) y cuando yo estudié los maestros no pegaban pero tenían autoridad para ponerte cualquier otro castigo o incluso hacer repetir a cualquier número de alumnos por clase.
    Ahora (a sólo 10 años de eso) no se puede ni reprobar a los alumnos pues son la mina de oro de las escuelas (y eso que son públicas), yo en lo personal ya me canse, voy por mi cheque y ya. No se puede dar clase así que sólo voy a pastorear a una bola de animales.
    No entiendo, por que debo tragarme la mierda de unos mocosos que bien podría romperles el hocico de un golpe, y si me traen a sus papás pues si no entienden y quieren golpes pues igual a ver de a como nos toca.
    Los estudiantes de hoy (no todos pero si en su mayoría) son unos brutos, animales, no merecen que el pueblo los mantenga y pague sus estudios (a travéz de los impuestos) si no quieren estudiar pues que no lo hagan y ya, el país esta lleno de profesionistas malos por culpa de estos animales.
    Estoy con Rafael, existen caballos que con que les jales un poquito la cuerda entienden por donde deben ir y otros que hasta el fuete y las espuelas les debes meter, en fin.
    Saludos.

  43. José, aquí, en mi país, muchos docentes de Educación Secundaria, e incluso de Primaria, piensan exactamente cómo tú, porque cómo habrás visto a través del artículo del blog, en las aulas de los institutos existe una enorme conflictividad que afecta muy negativamente al proceso enseñanza-aprendizaje, y también de forma especial al profesorado, destruyendo lentamente, pero sin pausa, la propia autoestima y personalidad del docente.
    La escuela comprensiva, impulsada por la pedagogía moderna, instaurada en Occidente hace más de 35 años (En España hace 20 años), absolutiza al niño (alumno) cómo si fuese el centro del universo, de tal forma que no pueda hacerse nada que le incomode o le “frustre”. Evidentemente la propuesta ha fracasado estrepitosamente en todos los países en los que se implantó. Parece que en el tuyo, un modelo similar, rige desde hace unos 10 años.
    Desde luego se trata de algo “pendular”. Se está llegando a unos extremos tales de fracaso en la enseñanza, que los gobiernos tratan de encontrar medidas paliativas al problema.
    Te entiendo perfectamente. La situación hace que los docentes sufran sobremanera para conseguir finalmente “una cosecha” mínima. Lo calamitoso de la situación hace que los profesores se planteen con frecuencia si merece la pena tal sufrimiento para tan pocos “frutos”. Dar clase hoy no es fácil y las “ganas de tirar la toalla” aflora cada día ante las dificultades que supone enfrentarse a los alumnos díscolos, ineducados, brutos, záfios, estúpidos, y que a nadie de la sociedad (excepto a nosotros, los docentes) parece importar. Es la sociedad en su conjunto quien “ha quitado” a los docentes esa autoridad que antaño tenían, y las consecuencias están ahí.
    Pero a pesar de ello, quiero hacerte una reflexión. El futuro de cada país, aunque sea lentamente y con dificultades, (retrocediendo a veces en lo anteriormente conseguido) sólo está en manos de la escuela, de sus profesores y maestros y sólo ellos y nada más que ellos tienen en sus manos la posibilidad de cambiar a mejor el futuro de cada país, porque el futuro de un país lo escribirán los niños y jóvenes de hoy.
    Y por eso, a pesar de las dificultades que tienes, te animo a seguir con tu magnífica labor “de futuro” y te felicito por ello, por ser docente en estos tiempos en que dar clase es tan tremendamente difícil. Por ser docente en estos tiempos en que una parte importante de la sociedad ignora e incluso “menosprecia” esta “imprescindible labor”, por eso, y solo por eso, te deseo mucha suerte y te felicito.
    Un cordial saludo.

  44. Saludos javieryuste, tienes razón al decir que el gobierno sólo busca remdedios paliamtivos al problema deja te platico que aquí en México les empezaron a dar mini-becas a todos los alumnos hasta los reprobados les dan unos 500 pesos a lo reprobados y 1000 a los de E (ahora son letras, de 45 a 85 dolares aproximadamente) ¿y qué pasa? pues en vez de ayuarlos a esturdiarlos es un incentivo más para que los que no quieren estudiar sigan en la escuela, incluso muchos padres los mandan para que “colaboren con el gasto familiar”
    También como dices uno va por vocación por esa poquita cosecha, y aunque en momentos uno quiere tomar su tiempo para hablar de temas como la comvivencia civil, eso se ve obstaculizado por la misma institución que no te deja “perder el tiempo” en otra cosa que no sea tu ´materia, además ahora los semestres son de 4 meses y tu debes ver como haces para terminar tu programa, aaa que se le va a hacer.
    Saludos

  45. José, hace tiempo, esa práctica actual del gobierno de tu país, de “gratificar económicamente” a los alumnos para que no abandonen prematuramente su educación, trató de implantarse en España en la Comunidad Autónoma de Andalucía, una de las más atrasadas respecto al tema educativo. No se siquiera si se llego a aplicar pues tuvo multitud de críticas. Es una práctica que no comparto en absoluto. Creo que es un error este tipo de iniciativas, porque, cómo bien dices, se convierten exclusivamente en un subsidio familiar. Soy de la opinión de que ningún alumno pueda quedarse sin formación por motivos económicos. Creo que los Estados deben sufragar esos gastos educativos, pero siempre que sean “bien aprovechados” por el alumno.
    Respecto a la obligación de completar los temarios, en España sólo sucede en los institutos con alumnos de 1º y sobre todo, de 2º de Bachillerato (con rangos de edad de entre 17 y 18 años), porque en la Educación Secundaria Obligatoria (1 a 4º de ESO. Alumnos con edades comprendidas entre los 12 y 16 años) los programas suelen adaptarse a la velocidad de aprendizaje del alumnado. Es decir, en los centros dónde los alumnos presentan dificultades de aprendizaje o cuyas familias presentan problemas socioeconómicos importantes, los programas no suelen nunca darse completos.
    Las dificultades encontradas se reflejan después en una memoria (que realiza cada profesor) que es enviada a la Inspección Educativa. Quizás, pronto, las autoridades educativas de tu país, tengan eso en cuenta y dejen de presionaros a los docentes para que terminéis íntegramente los programas.
    Un cordial saludo.

  46. [...] a la vez, no debe llevar a subestimar la gravedad del problema. El problema existe aquí y en muchos otros lugares. En España, ya en 2006, se informaba que el 43% de los docentes madrileños presentaba [...]

  47. Hola Javier,

    No se si este blog seguira activo, pero me gustaria dejar mis comentarios.

    En la actualidad soy aspirante a interinidad para Secundaria, especialidad Tecnologia, aqui en España. Aprobe las oposiciones pero sin plaza.

    Aparte de tener gran vocacion por la enseñanza (que siempre la he tenido) me atraen muchisimo sus ventajas: gran salario y trabajo de por vida, vacaciones interminables, jornada laboral ridicula, etc. Pero a la vez pienso que es necesario tener vocacion de enseñar para poder lidiar con las bestias que por desgracia existen en la mayoria de los institutos. Puedes dar con clases medio-qués, pero tambien tienes bastante probabilidad de que te toque una de estas clases de protodelincuentes.

    En conclusion, no sé si seria capaz de aguantar cada principio de curso la incertidumbre de saber si he caido en una clase buena o mala, de soportar continuas humillaciones, burlas, vejaciones, agresiones a objetos personales o incluso fisicas.

    A veces pienso que las grandes ventajas que antes he comentado que tienen los profesores solo sirven para que haya gente que se atreva a meterse en el mundo de la enseñanza. Si las jornadas laborales fueran de 40 horas semanales, 1 mes al año de vacaciones como todo el mundo y 1000 euros mensuales de sueldo, estoy seguro que NADIE QUERRIA SER PROFESOR. ¿Quien iba a aguantar todo lo que aguantan muchos docentes si no fuera por que tienen unas condiciones laborales muy superiores a las que se pueden encontrar en una empresa privada? Ante estas condiciones laborales y ante la precariedad actual en el empleo, la gente se tira de cabeza a ser profesor y dicen “si me toca una clase mala, pues ya vere lo que hago…”

    Tengo amigos profesores que les va bastante bien en el mundo de la docencia y confieso que siento cierta envidia de sus jornadas laborales, sus vacaciones y sueldo, pero a la vez pienso que el hecho de que les vaya bien la pelicula a algunos amigos mios no significa que me pueda ir bien a mi. De hecho, tanto en los periodicos como por ejemplo en este blog podemos ver que no a todos los profesores les va bien. Esto es una realidad.

    Por todo esto me encuentro en un mar de dudas de si iniciar mi andadura docente o no. Puede irme muy bien o por el contrario pasarlas canutas y arrepentirme el resto de mi vida, maldiciendo el dia en que se me ocurrio dedicarme a la enseñanza.

    Como experto en la materia, espero tus consejos y comentarios.

    Te envio un cordial saludo,
    Eduardo.

  48. Eduardo, voy a obviar tus dos últimos mensajes (no serán publicados), pues en ellos haces referencia a un posible “error informático” y te disculpas de las “cosas” que dices en el segundo, fruto de pensar que tu primer mensaje no fue publicado por una posible cuestión de censura.
    Te diré que jamás se ha censurado un solo mensaje en este blog (quizás alguna vez tenga que hacerlo), hasta ahora no fue necesario. Por supuesto los mensajes que enviáis requieren “moderación” para ser publicados y aparecer en el blog, si no estarían continuamente entrando spam o mensajes realmente inadecuados.

    Yo no miro todos los días los mensajes recibidos (lo hago cada tres o cuatro días) y ello hace que tarden algún tiempo en aparecer. Por otro lado, a veces, puedo contestarlo el mismo día que llegan, pero lo habitual es que tarde en responderles cuatro o cinco días, incluso una semana. Una vez ha sido moderado un mensaje, todos los siguientes que envíe esa persona sí entrarán y serán visibles automáticamente (los tuyos no porque como te dije al principio tras leerlos los borré), porque ya no estarán sujetos a “moderación”.

    Bueno, tras estas consideraciones paso a responder a las cuestiones que planteas.
    Ya en el año 2000, el psiquiatra Castilla del Pino, en un artículo titulado “El poder de los adolescentes” publicado en el Semanal nº 684 (suplemento del periódico el Sur, 3-9 de Diciembre, 33-37), en una larga entrevista decía entre otras cosas, “No hay ahora mismo profesión que depare mayor sufrimiento que la de profesor de Instituto”. El, casado con una profesora de Instituto conocía bien el problema que tenía la enseñanza secundaria. Trató en su consulta a muchísimos docentes y hablaba de una “patología terrible”. Los problemas de hace casi 11 años (que ya se arrastraban desde unos años antes) no han mejorado en absoluto, es más, muchos docentes afirmarían que el problema se ha agudizado aun más.
    Pero esto no es algo que deba asustarte. Porque dices tener vocación y consideras muy aceptables las condiciones laborables de los profesores. Eso ya es algo importante y sin duda te ayudará a afrontar con éxito una vida cómo docente.
    Lo de la vocación es importante porque, algo absolutamente imprescindible hace años para desempeñar este trabajo (un refrán decía “pasa más hambre que un maestro de escuela”) hoy por hoy no es posible. Cuando un Estado ofrece enseñanza gratuita y obligatoria a toda la población de entre 3 y 16 años, no puede esperar que todos los docentes necesarios para ello tengan “vocación”. Así, muchos docentes, no tienen vocación, pero son profesionales de la enseñanza. Ello requiere una preparación en dinámica de grupos, en el manejo del aula, etc, que puede ser estudiado y adquirido, pero aquellos que tienen “vocación” ya llevan mucho camino andado. También se aprende mucho con la experiencia. Tú debes ser aun muy joven, pero con “vocación” aprenderás mucho más deprisa que si fueras solamente un “profesional” de la educación.
    No cabe duda que las vacaciones no están mal, pero ciertamente “se necesitan” tal como hoy en día se desarrollan algunas clases. Y por supuesto, es incomparable el trabajo duro en una mina, o de mismamente en la construcción, que trabajar bajo techo. El problema viene cuando prácticamente entrar en el aula se convierte para el profesor en un infierno. Cuando sufre día tras día humillaciones y vejaciones de sus alumnos, e incluso, sus propios compañeros docentes y equipos directivos de su centro le “culpan” a él por no imponerse y por no saber mantener el orden. En ese momento se entra en una espiral de difícil salida. Ese tipo de situaciones sólo pueden ser “cortadas” desde la Jefatura de Estudios, pero desgraciadamente en muchos centros se desentiende de este tipo de problemas. Para esos docentes, su trabajo es infinitamente peor que cualquier otro, te lo aseguro.
    No creo que a ti te suceda algo parecido. A través de tus líneas deduzco que podrás afrontar lo que “encuentres” que ciertamente no siempre será bueno. Pero serás capaz de resolver adecuadamente. Yo te animo a que sigas intentando conseguir plaza. Ya aprobaste una vez sin plaza, y si perseveras acabarás aprobando.
    Volviendo a la “dureza” de este trabajo, te diré que la UNESCO hace ya años equiparó cada hora de docencia directa a alumnos de instituto, con tres horas de trabajo realizadas en una oficina. Los profesores de instituto tienen un mínimo semanal de 18 horas lectivas (algunos tienen 19, 20 ó 21 que reducen el número de complementarias). Ello equivaldría cómo mínimo a 54 horas en una oficina. El resto de horario, hasta 27 semanales, son de actividades complementarias. Luego hay otras 5 horas de asistencia a claustros, evaluaciones, etc. Total 32 bloques de 50 minutos que corresponden a 30 horas semanales. En estas no se incluyen las que pasas en casa corrigiendo exámenes o preparando clases. En fin, que te voy a contar, si ya has trabajado como interino, todo esto ya la conoces.
    Te diré que tengo 54 años y llevo 32 de ellos dedicado a esta profesión. No me arrepiento en absoluto. He conocido muchos cambios, unos a mejor, otros a peor, pero cómo te acabo de decir, no me arrepiento en absoluto. Estoy seguro que tú encontrarás dificultades, pero también hallarás satisfacciones. La experiencia, las “tablas”, las irás consiguiendo con años de servicio y conseguirás entonces muchos más momentos buenos que malos.
    Un cordial saludo.

  49. [...] Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor/a. Artículo en BULLYING: ACOSO EN EL AULA una violencia a erradicar (Javier Yuste Andrinal) [...]

  50. Genoveva

    Soy docente de secundaria actualmente elaboro mi tesis de maestria sobre el fenomeno bullyin y con asombro veo que este problema se ha generalizado en todos los paises, muchas veces como maestros no le damos importancia a este fenomeno lo ignoramos o no lo queremos ver, pero sabemos que afecta a muchos de nuestros alumnos pero lo mas lamentable es que a nosotros como docentes nos esta afectando fisica y psicologicamente, y aun asi muchos lo ignoramos no se recibe apoyo de nuestras autoridades escolares por dierentes cuasas, si se cita a los papas de estos alumnos que cometen faltas al reglamento,que ofenden compañeros y maestros al acudir los padres en vez de llamarle la atencion a los hijos culpan al maestro por llamarle la atencion a sus hijos, y el problema continua como si no se hubiera plalticado con ellos por lo que nosotros como maestros seguimos con la misma situacion dentro del aula es por eso que cada vez se va incrementando mas este problema, yo exijo estricta disciplina en mis grupos pero esto provoca tener que soportar el rechazo de los jovenes que atiendo, y se que estoy en riesgo de sufrir alguna agresion fisica o verbal por parte de algunos alumnos que sienten merecer todo y que nadie debe decirles nada pero creo que es el riesgo que todos como maestros estamos expuestos ya que no tenemos quien atienda esta problema que estamos viviendo se nos exige pero no se nos apoya. Creo que me siento impotente no se como ayudar a mis alumnos y compañeros que padecen esta cituacion desde que he leido y obsevado este fenomeno he tenido la inquietud de hacer algo pero no se como es por eso que ecribo, para recibir algunas opiniones sobre este problema que afecta enormemente a nuestra sociedad.

  51. Genoveva, sin duda el problema que planteas afecta enormemente a nuestra sociedad. La falta de apoyo por parte de los padres de nuestros alumnos posibilita esos comportamientos inadecuados en el aula que tanto daño hacen no solo al proceso de enseñanza-aprendizaje sino también a la propia salud psíquica de muchos docentes.
    El Psiquiatra Luis Rojas Marcos, quien fuera presidente del sistema de Hospitales públicos en Nueva York, en su obra “Las semillas de la violencia”, editado en 1995, dice precísamente que la violencia que desarrolla el ser humano no es institntiva, sino que se aprende. Esas semillas de la violencia se siembran durante los primeros años de vida y se cultivan durante la infancia. Y será a partir de la adolescencia dónde aquellas semillas comiencen a dar sus frutos malignos. Y por supuesto, esa violencia acaba apareciendo en las aulas, tanto en forma de acoso a otros compañeros (bullying), cómo en forma de “acoso” al profesor desde la perspectiva de múltiples formas (desde no hacer las tareas encomendadas, a faltas gravísimas de respeto e incluso de agresiónes físicas directas).
    En el curso 2009/2010, el Defnsor del Profesor (servicio puesto en funcionamiento por el Sindicato ANPE, atendió a las quejas de 3.849 docentes. Quejas relacionadas con temores y angustias de doentes ante la labor que dia a dia han de afrontar en las aulas, y que han aumentado un 10 % respecto al curso anterior. De todas esas llamadas, al menos un 30 % corresponden a profesores que ya están en tratamiento médico por estrés, ansiedad o depresión.
    La violencia está en la calle y traspasa los muros de la escuela. La realidad es que muchos niños agreden a otros niños, a quienes además vejan y humillan. Y también desarrollan esas mismas conductas con sus profesores, e incluso algunos “cuelgan” en internet esas burlas y humillaciones que han provocado.
    Por otro lado, cada vez más menores pegan a sus padres. Cada año, casi 10.000 padres denuncias recibir malos tratos de sus hijos adolescentes. De ellos, un 26 % dicce no saber que hacer con sus hijos ni cómo frenar esos comportamientos, y el 16 % admite haber abandonado hace mucho tiempo su educación, y un 8 % hubiese deseado no haber tenido hijos. El maltrato que estos niños producen a sus padres es tanto físico como psicológico, y convierten su vida en un verdadero calvario.
    En la Comunidad Autónoma de Madrid, entre el 9 y el 10 % de menores internados para medidas judiciales, lo están por agredir a sus padres o familiares próximos.

    Respecto a las clases, un profesor aquí, en España, emplea al menos un 40 % del horario lectivo solamente para poner “orden” y disciplina, y al menos, en un 75 % de los institutos, los alumnos insultan a su profesor y un 13 % de los docentes ha sufrido alguna agresión física.
    No cabe duda de que la educación empiza en casa. Es responsabilidad de los padres educar a sus hijos. Es algo que exige trabajo diario y sin excusas. Mientras los padres no se responsabilicen de la educación de sus hijos y caminen no “contra”, sino “con” los maestros de sus hijos, no cambiará esta situación que parece ir a peor a pasos agigantados.
    Hoy por hoy nuestra profesión como docentes, exige bastantes más cosas que el propio dominio de la materia que impartimos. Dar clase hoy, requiere sin duda, además de saber transmitir ciertos conocimientos, requiere conocer y poner en práctica ciertas “habilidades sociales” que además de favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje, posibiliten unas relaciones cordiales con los alumnos.
    Un cordial saludo.

  52. HOLA A TODOS

    PRACTIQUE LA DOCENCIA POR PRIMERA VEZ EN UNA ESCUELA PREPARATORIA DE LA CIUDAD DE MEXICO. EL AMBIENTE VICIADO DE LCOLEGIO DEBIDO A INDICIPLINA, VIOLENCIA Y DEGRADACION SOCIAL NO PUDO CONMIGO, PERO A UN ASI ME CORRIERON DEBIDO A LA DESECION DE LOS ALUMNOS.

    POSTERIORMENTE TRABAJE EN UNA PEQUEÑA ESCUELA QUE TENIA DESDE JARDIN DE NIÑOS HASTA BACHILLERATO. SE ME ACUSO DE RUDEZA Y SEVERIDAD CUANDO SOLO INTENTABA MANTENER ORDEN Y CIVILIDAD EN EL AULA (A LA DIRECTORA DEL PLANTEL LE DIERON UN BALONAZO Y CUANDO ELLLA RELCAMO QUE SI NO HUBIERA METIDO EL BRAZO LA PELOTA LE HUBIERA DADO EN PLENA CARA, ELLOS CONTESTARON “SERIA BUENA PORTERA MISS”)

    FINALMENTE, ENTRE A TRABAJAR EN UNA ESCUELA SECUNDARIA PRIVADA. PERO SENCILLAMENTE HE DECIDIDO TIRAR LA TOALLA
    ES UN SIS TEMA AL CUAL NO SE LE PUEDE GANAR AUN A PESAR DE QUE SOY JOVEN (23 AÑOS) YA NO TENGO FUERZA PARA PELEAR Y MENOS POR LAS GALLETAS DE ANIMALITOS CON LASQUE TE PAGAN.

    PROFESORES:DIGNIFIQUEN SU PROFESION, NO SE VUELVAN COMPLICES DE ESTOS SINVEGUENZAS, APOYEN A SU COLEGAS (DEJEN DE MATARSE POR LA S HORAS, POR LA MISERIA QUE LE S PAGAN POR ESAS HORAS) NO SACRIFIQUEN SU SALUD Y SOBRE TODO A SUMAN UN COMPROMISO CON LOS ALUMNOS. CREANME QUE LA RENUNCIAR LES DEMUESTRO QUE ME PREOCUPAN AUNQUE ELLOS NO SE DEN CUENTA.

    EN FIN SOLO ES MI OPINION

    GRACIAS Y SUERTE

  53. Iván, sin duda y aun siendo bastante joven, tus experiencias como docente han resultado traumáticas. Ciertamente, dar clase hoy se ha convertido en una tarea difícil, complicada, y sumamente frustrante. Los gobiernos tienen la responsabilidad de mantener a los docentes, en unas condiciones de trabajo dignas y “soportables”. Los países necesitan (si quieren llevar la escolaridad obligatoria a amplios sectores de la población infanto-juvenil) muchos profesores. No pueden dejarlo exclusivamente en aras de la “vocación”, pues no existirían suficientes. Hacen falta muchos y buenos profesionales de la educación para afrontar un reto semejante. Y es por ello, que los gobiernos han de dictar leyes y medidas encaminadas a facilitar un buen ejercicio de la docencia. Los equipos Directivos de los centros deben velar por que ningún profesor sea humillado, vejado, y maltratado por sus alumnos o familiares de estos, o que se deje la salud en el intento. Si no se toman las medidas adecuadas, muchas personas como tú, orientadas en un principio a la enseñanza, huirán de ello casi, en los primeros contactos. No sé cómo estará el asunto en los países de tu entorno (veo que en México no muy bien), pero aquí en Europa, ya hace unos cuantos años, en Holanda no tenían suficientes docentes, creo que en Inglaterra sucedió algo parecido. En Francia las cosas no van mucho mejor, y aquí, en España, el “malestar docente” empieza a ser (ya lo es desde hace años) una constante.
    Te deseo suerte en tu nueva andadura.
    Un cordial saludo.

  54. estimado javier

    gracias por contestar mi mensaje.. en en efecto, veo en youtube vidios sobre la situaciónsw4r56 de los docentes en españa, y no dudo en afirma que, ni siquiera en las peliculas de violencia escolar americanas se ve una situacion tan alarmante.

    en Mexico no es muy distinto, quiza lo mas desesperante (y creo que es el meollo del asunto) es la TOTAL falta de interes de los alumnos por lo que el maestro dice. muchos alumnos con los cuales tuve contacto fuera del aula, se mostraban cordiales y amistosos conmigo, es a ivan el maestro al que odian no a ivan el hombre. es, creo, un síntoma de que el fin del sistema tradicional de educacion esta cerca.

    con todo, queridos ex colegas, me niego a seguir sufriendo. las escuelas te pagan mucho menos de lo que te hace trabajar (en la ultima ganaba algo asi como 100 peso la hora, mas o menos unos 9 dolares) y si tomamos encuenta que, la presiones por parte de las instituciones hacia los maestros es enorme y el apoyo nulo, entonces estamos hablando de que el maestro en el mundo es, en la actualidad, uno de los trabajadores mas explotados y maltratados que existen.

    honestamente, no pienso insistir, solo me aterra el que pasara. mantengo comunicacion con tres ex alumnos por internet: uno esta apunto de ser padre y ya trabaja en un empleo horrible y mal pagado, la otra de cajera en una tienda departamental de 8 a 8, y el tercero no hace nada (en mexico los llaman “generación ni ni” ni trabajan ni estudian. ¿que mundo haran estos muchachos? son el resultado de un sistema que privilegia la ignorancia y la indicipliana en aras del lucro. que tristeza de verdad.

    por ultimo, no esta de mas escuchar lo que pasa en otro ambitos. docentes de altisimo nivel como harold bloom y camille paglia hjan denunciado por años la degradacion de las humanidades en la universidad norteamericana. hablamos de instituciones poderosisimas (harvard, yale, etc) en donde en aras de mantener la millonaria matricula, los directivos, han trasformado los campus en autenticas gurderias. si como maestros en escuelas de educacion basica y media superior, sufrimos con las familias de los alumnos imaginen lo que ha de ser verselas con los papas de estos juniors

    gracias y creanme maestros en activo, tiene toda mi admiracion

  55. estimado javier

    perdon por abusar de este espacio y de tu tiempo, solo quisiera compartir una ultima cosa:

    en la primera escuela en la que trabaje, existe una materia llamada “desarrollo motivacional” el profesor que la impartia (llamado hector) murio de una forma espantosa. atropellado por un camion torton mientras conducia su motocicleta en una via no demasiado transitada.

    no responsabilizo a los alumnos, pero si al stress que causan. me toco observar el hartazgo de hector despues de sus clases. el definia la conducta de los alumnos como “transgrecion de la autoridad del profesor”.

    maestros ¿como esta impactando su trabajo en su vida familiar, emotiva y social? estoy seguro que mucho.

    suerte y gracias maestro yuste por este espacio ojala su tesis este en linea algun dia para consultarla

  56. Iván, resulta impactante lo que cuentas sobre la desgracia acaecida a tu compañero Héctor. No es extraño que el comportamiento de sus alumnos le produjera hartazgo hasta niveles difícilmente soportables. Es verdad que del accidente no puede culparse “directamente” a sus alumnos, pero, también es verdad que el estrés, la angustia y la imposibilidad de concentrarse, que esos comportamientos disruptivos provocan en muchos profesores, puede abocarles a afrontar de forma inadecuada determinadas situaciones y circunstancias que requieren máxima atención, para no acabar de forma grave y desgraciada.
    No sé si te has fijado, que desde este blog puede accederse a un foro con varios temas (cartela amarilla, arriba a la derecha), y que apenas tiene gente registrada. Lo creé precisamente para poder debatir de esto y otros temas relacionados con la violencia escolar desde todos sus ámbitos. Te invito a registrarte y poner allí tus opiniones. Espero que el foro se “mueva” un poco más. Mi blog tiene muchas visitas diarias y entra un mínimo de uno o dos mensajes cada tres días, a los que a veces tardo más de una semana en contestar. Sin embargo, el foro, herramienta mucho más adecuada para entablar conversaciones y diálogos cortos y en tiempo real, entre diferentes personas, sin mi concurso, apenas lo visita nadie. Te invito a que lo visites, te registres y “opines” sobre lo que hay allí, a ver si cunde el ejemplo y la gente se anima.
    Un cordial saludo.

  57. Estimado Javier:
    Soy profesora de Secundaria interina en un Instituto. No voy a decir la autonomía. Mi situación es la siguiente: doy clase a varios grupos de 1º y 2º de ESO. Los de 1º son especialmente conflicitivos y me resulta casi imposible mantener la disciplina en la clase. No me siento apoyada por el equipo directivo, y el director hoy me ha dicho que no puedo seguir así, y que si la situación no mejora llamará a la Inspección. Me sentí muy mal, hasta estuve llorando. ¿Me pueden despedir? Agradecería de usted cualquier orientación. Un cordial saludo

  58. Estimada profesora interina:
    Ser hoy docente de Secundaria se está convirtiendo en una profesión de riesgo. Deduzco de tu mensaje que lo estás pasando mal, porque te resulta casi imposible mantener la disciplina en clase. Te diré que, con 1º y 2º de ESO, incluso los docentes más “curtidos”, y con muchos años de servicio a sus espaldas, los que tienen “tablas” y experiencia, los que disponen de habilidades suficientes para manejar la dinámica del aula… ¡esos, incluso esos! , pierden más de un tercio de cada clase en mantener el orden, y la disciplina hasta conseguir una mínima atención de sus alumnos.
    Cuando el comportamiento disruptivo de los alumnos supera los límites que el profesor/a, es capaz de afrontar, sólo el Equipo Directivo del centro, concretamente la Jefatura de Estudios, tiene la capacidad real de eliminar o minimizar ese problema. Pero evidentemente debe hacerlo desde una perspectiva punitiva, y apoyando incondicionalmente al profesor que está “sufriendo” una situación violenta que no es capaz de controlar.
    Un director puede enviar informes negativos a la Inspección Técnica de Educación de cualquier profesor/a que no cumple adecuadamente y con profesionalidad su cometido. Que no cumpla los horarios, que falte con frecuencia sin justificación adecuada, que no asista a las reuniones preceptivas, que no realice la evaluación a los alumnos….pero creo que no van por ahí las cosas. No conozco tu caso, pero me da la impresión que quien no cumple verdaderamente con su cometido, es precisamente él. El tiene la obligación, al menos la “obligación moral” de ampararte e intervenir con los alumnos para que la situación mejore. No es motivo suficiente para poder echarte, el que no seas capaz de mantener el orden en el aula. Tendrá que exponer otros motivos ante el inspector, porque si no será él quien quede en evidencia.
    Platéale al director de tu centro, de forma minuciosa qué sucede en tus clases, qué hacen los alumnos, (me da la impresión que no te respetan) y detállale que no eres capaz de imponer orden porque tus alumnos hacen…dicen…etc. Y plantéale que si no se soluciona serás tú quien lo comunique a la Inspección y a los padres de tus alumnos que si se portan bien pero por el ambiente de la clase no “aprenderán nada”. No importa que seas interina, porque cómo docente, tienes los mismos derechos (exceptuando los derechos administrativos) que cualquier profesor titular del instituto.
    Soy de la opinión que este tipo de Directores y miembros de Equipos directivos que no apoyan a los profesores de sus centros frente a los “desmanes” de los alumnos, son quienes deberían ser apartados del cargo por las Administraciones Educativas. Pero desgraciadamente hay muchos directores de este tipo. Y por ello, si tu problema no se soluciona, te recomiendo que solicites una baja médica, pues estar sometida a esa presión, el estrés y la angustia sufrida te acabarán haciendo enfermar de verdad. No tienes porqué aguantar una situación semejante, cuando quienes tienen la obligación de ayudarte, no solo no lo hacen, sino que además te amenazan. Y por supuesto no debes sentirte nunca culpable. Hay otros institutos en que esas situaciones no se permiten bajo ningún concepto. El instituto dónde trabajo (soy el Jefe de Estudios) es uno de ellos.
    Espero que el problema se solucione pronto.
    Un cordial saludo.

  59. Estimado Javier:

    Tenía pensado escribir algo sobre este asunto tan triste, cuando buscando información he caído en tu blog. Soy profesor de música desde el año 2000 en que aprobé la oposición en Madrid y no puedo sino confirmar punto por punto lo que dices en tu artículo. Para mi lo de dar clases es una cuestión de supervivencia y, para no andarnos con rodeos, puedo decir que mi trabajo es en general un tormento, algo detestable y que si pudiese encontrar otra cosa, aun cobrando menos, no dudaría en abandonar.

    La prueba fehaciente de esta realidad la tenemos en la enorme burocracia de sanciones que gira en torno a las miles de sanciones que se acumulan anulamente en nuestros centros de Secundaria. Este dato, que tiende a ser minimizado por los Gobiernos y por los grupos de interés (psicopedagogos, inspectores, policía educativa) bastaría para plantear con toda su crudeza, que esto no funciona, que es un timo miserable e inmoral.

    Las causas de todo esto es algo que me supera. ¿Y las soluciones? Es ya tal el daño que se ha hecho que no es asunto fácil, incluso si se desamantelase todo el entramado de la LGSE-LOCE-LOE (lo cual sería una maravilla). ¿Recuperar la autoridad? ¿Cómo?

    Para terminar me gustaría indicar una dirección de un grupo denominado DESEDUCATIVOS en el cual participo y cuya razón de ser es la denuncia de este Sistema asqueroso y una renovación radical de la política y la filosofía educativa.

    http://deseducativos.com/

    Un saludo.

  60. Francisco Javier, siento profundamente la situación por la que estás pasando. Y desgraciadamente, son muchos los docentes para quienes día tras días, la entrada en las aulas se convierte en un calvario. Estoy de acuerdo contigo en que se necesita una renovación radical de la política y la filosofía educativa.
    Veo que prestas tus servicios en la Comunidad Autónoma de Madrid. Yo también. Y te diré que esa enorme burocracia que gira en torno a las sanciones que año tras año se acumulan en los IES, desde hace año y medio, al menos en nuestra Comunidad, puede reducirse a la mínima expresión siempre que los equipos directivos de los centros lo decidan.
    En mi instituto, no se permite bajo ningún concepto que un profesor lo pase mal por falta de respeto de sus alumnos, y desde el equipo directivo intentamos atajar esa problemática de forma drástica y fulminante. Lamento profundamente, desde mi puesto como Jefe de Estudios, cuando tardo algún tiempo en enterarme de esas situaciones. En el momento que detectamos algo así, y procuramos estar muy al tanto de ello, actuamos con firmeza desde el equipo directivo. Te diré que el claustro de mi instituto lo componen 113 profesores. Pasan anualmente por él entre 20 y 25 interinos cada año y casi todos los que pueden repetir al año siguiente, vuelven a confirmar.
    Lo que quiero decirte, es que con la nueva legislación de la Comunidad de Madrid (en otras comunidades ni lo han planteado), los Directores de los IES disponen de armas poderosas y suficientes para solucionar este problema y por ello, en mi opinión, tienen una gran responsabilidad respecto a solucionar o no este problema.

    La desgracia es que en un 95 % de los centros, los equipos directivos no quieren “asumir” esas responsabilidades y “culpan” a los docentes de no ser capaces de “poner orden en sus clases”, lo cual verdaderamente es una aberración absoluta.
    En este blog, tengo un foro en donde tus comentarios pueden ser respondidos por otros colegas en la misma situación que tú. Te invito a registrarte y a dejar allí algún comentario dentro del tema “Conflictividad en el aula. Violencia contra el profesor”, en el artículo “agresiones a docentes”.
    Te deseo lo mejor. Ojalá pueda solucionarse tu problema.
    Un cordial saludo.

  61. Necesito una orientación suya, no tiene relación con la violencia escolar, pero en una ocasión le consulte sobre un caso, que por lo que he leido considero que se trata de hiperactividad y deficit de atención. Este diagnóstico o condición se puede revertir o superar con tratamiento medico. Los medicamentos para estos casos siempre son sedantes nerviosos?, crean dependencia?, tienen efectos colaterales?. vivo en Venezuela, no se cual sería el especialista idoneo para tratar este problema. Ah me gustaría saber cual es su profesión. Saludos, muchas gracias por su atención, Dios le bendiga grandemente.

  62. Rosa, el tratamiento de TDAH requiere por un lado terapia psicológica y por otra (aunque no siempre) fármacos concretos, que deben ser administrados bajo prescripción y supervisión médica, generalmente, por un médico especialista en psiquiatría. Los medicamentos usados para el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se denominan psicoestimulantes. Suelen usarse fármacos cómo metilfenidato, dextroanfetamina y una mezcla racémica de d-anfetamina y l-anfetamina. Curiosamente estos medicamentos que tienen un efecto estimulante en la mayoría de la gente, al activar zonas del cerebro necesarias para concentrar la atención, tienen el efecto contrario en los niños que padecen ese síndrome, cuya característica más sobresaliente es precisamente la imposibilidad de centrar su atención durante un tiempo prolongado. En ellos, actúan como calmantes. En otras ocasiones, también se usa la atomoxetina, clonidina, desipramina, imipramina y bupropión.
    Ciertamente, al tomar psicolestimulantes, puede acelerarse el ritmo cardiaco, aumentando la presión arterial, o aparecer “desgana” y pérdida de apetito, o dolor de cabeza o estómago. A veces sobre todo en niños, el tratamiento prolongado puede implicar por todo lo dicho pérdida de peso. Pero por ello, ha de tomarse el fármaco bajo estricto control médico. El especialista recetará la menor dosis posible que permita controlar la hiperactividad compulsiva, e indicará la dosis correcta (1/4 de pastilla, 1/3, ½…). A veces puede dejarse de tomar el medicamento los fines de semana. La medicación debe tomarse, o administrarse al niño que sufre el síndrome, exactamente tal y cómo diga el médico, y si observamos que no funciona es necesario comunicarlo, pues a veces, el psiquiatra optará por dos medicamentos diferentes y dosis distintas hasta encontrar el más adecuado (tanto el fármaco como la dosis) para la persona en tratamiento. Suelen tomarse entre 30 y 45 minutos antes de las comidas, pero será el médico, quien con tus informaciones y posibilidades de administrárselo, determine los mejores momentos para las tomas. Podría optar también, en función de las circunstancias, por la que se denomina “toma de acción prolongada”, una sola toma al día antes de la primera comida, o bien antes de acostarse.
    No debes tener ningún miedo al tratamiento, siempre que se lleve a cabo bajo un estricto control médico, porque se ha demostrado que los fármacos utilizados para tratar el TDAH mejoran la capacidad que tiene una persona de realizar tareas específicas tal como poner atención o tener más autocontrol en ciertas situaciones o circunstancias. No se sabe si esta medicación es capaz de mejorar otros aspectos de la vida cotidiana, como las relaciones interpersonales o habilidades del aprendizaje y de la lectura. Pero sí es cierto que cuando los niños que tienen TDAH no logran superar los objetivos educativos y fracasan en la escuela, el tratamiento médico en la mayoría de las ocasiones implica la obtención de mejores calificaciones y mejor comportamiento en el aula.
    La duración de los tratamientos varía de una persona a otra. Algunos niños toman la medicación durante uno o dos años, mientras que otros toman los fármacos durante varios años. Incluso, algunos han de seguir tomándolos durante la edad adulta. Y en muchas ocasiones, en estos tratamiento largos, puede suspenderse (siempre a criterio del médico, que escuchará los comentarios de los padres y maestros respecto a la conducta del niño tratado) durante las vacaciones escolares.
    Son dos los especialistas idóneos, el psicólogo y el psiquiatra, y ambos son necesarios para tratar el TDAH (aunque a veces, si puede controlarse solo con terapia, puede prescindirse del psiquiatra). El psicólogo marcará las pautas y el tratamiento desde una perspectiva psicoterapéutica, y el psiquiatra prescribirá los fármacos idóneos y las dosis adecuadas, a la vez que controla la salud del niño.
    En Europa, estos tratamientos no conllevan ningún tipo de riesgo porque suelen hacerse desde un estricto control médico, y si a ello se añade la buena atención terapéutica de un psicólogo especialista en el tema, lo más probable es que el tratamiento sea un éxito. No sé en Venezuela, pero supongo que allí también habrá buenos terapeutas. Pero no olvides que la medicación siempre debe ser prescrita por un médico, y a ser posible, especialista en psiquiatría.
    Preguntas también por mi profesión. Soy doctor en psicología, y me dedico a la docencia desde hace más de 30 años.
    Espero que soluciones pronto el problema.
    Un cordial saludo.

  63. Muchas gracias por sus buenos deseos y su detallada orientación, le ruego a Dios lo bendiga poderosamente, por esa disposición de su tiempo para brindar orientación y ayuda a quienes se la solicitan.
    Me gustaria si está dentro de sus posibilidades, me describiera las características que presentan los niños con TDAH y/ o un test que pudiera llenar para conversar con los padres del niño afectado (mi nieto), que conocen poco de esto para ayudarlos a tomar la decisición de buscar ayuda especializada, porque tiene10 años de edad y generalmente se siente frustrado, rechazado por sus compañeros de clase y hasta por algunos familiares, no le puedo negar que en muchas ocasiones me altero por sus constantes trastadas y me pregunto, que queda para los demás?, aunado a esto tiene poca atención por parte de la docente a quien le queda más fáci dejarlo que haga o no haga lo indicado en clase, pues lamentablemente, aquí los docentes no reciben orientación para atender y ayudar niños con estos problemas.

  64. Rosa, las características que suele presentar un niño con TDAH (Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad) es una excesiva movilidad y una tremenda falta de concentración en las tareas encomendadas. Ello hace que en la escuela sean frecuentemente amonestados cuando no sancionados. Estos niños no son capaces de “estarse quietos en clase, y “molestan” con frecuencia sus siendo incapaces de terminar los trabajos escolares. En casa a menudo dan disgustos a sus padres, porque continuamente estará haciendo alguna “trastada”, “rompiendo cosas”, “mintiendo a menudo” y “no estando quieto ni un segundo”. Todo esto altera sobremanera a los padres, y en el colegio, no tendrá amigos porque nadie quiere estar con él, porque se irrita a menudo, no cumple las normas en los juegos, chilla con frecuencia, y siempre se estará “pegando” con alguno.
    Te enviaré a tiu correo particular un pdf que te servirá de gran ayuda.
    Un cordial saludo.

  65. Buenas tardes:

    Soy profesora de secundaria y bachillerato en un centro concertado-privado.

    Me he sentido muy identificada con lo que escribes en tu artículo sobre profesores que sienten angustia al llegar al aula. Este es mi segundo año dando clase, y entrar en una de las aulas, de 2º de ESO, donde doy matemáticas todos los días de la semana, me crea una angustia y ansiedad enormes, pues no sé como manejar la situación con niños que faltan al respeto o interrumpen constantemente.

    Yo quiero buscar algún tipo de ayuda profesional que me ayude a tener menos stress, y sobre todo, a saber como hacer frente a estas situaciones, y a mantener el control en el aula.
    No he encontrado nada mirando por internet, y la orientadora del colegio no me ha ayudado cuando he intentado hablar con ella.

    Por favor, si sabéis de algún sitio, indicádmelo.

    Gracias,

    Marta

  66. Estimada Marta:
    Tal y como dije en una respuesta anterior a una joven profesora interina, el ser hoy docente de Secundaria se está convirtiendo en una profesión de riesgo. Llevas poco tiempo dando clase pero te diré que con alumnos de 1º y 2º de ESO, incluso los docentes más “curtidos”, y con muchos años de servicio a sus espaldas, los que tienen “tablas” y experiencia, los que disponen de habilidades suficientes para manejar la dinámica del aula… ¡esos, incluso esos! , pierden más de un tercio de cada clase en mantener el orden, y la disciplina hasta conseguir una mínima atención de sus alumnos.
    Cuando el comportamiento disruptivo de los alumnos supera los límites que el profesor/a, es capaz de afrontar, sólo el Equipo Directivo del centro, concretamente la Jefatura de Estudios, tiene la capacidad real de eliminar o minimizar ese problema. Pero evidentemente debe hacerlo desde una perspectiva punitiva, y apoyando incondicionalmente al profesor que está “sufriendo” una situación violenta que no es capaz de controlar.
    Desgraciadamente no en todos los centros educativos, los Equipos Directivos intervienen adecuadamente para cortar de raíz las conductas disruptivas de los alumnos y las faltas de respeto de éstos hacia sus profesores. Incluso algunos Directores y Jefes de Estudios, (más de los deseables), culpan al propio docente de no ser “capaz” de mantener e imponer el orden en sus clases, y eso lo único que produce es la elevación de la angustia y el estrés en el docente, ya que no sólo no le ayudan a resolver el problema, sino que le culpan de ello.
    Opino que este tipo de Directores y miembros de Equipos directivos que no apoyan a los profesores de sus centros frente a los “desmanes” de los alumnos, deberían ser apartados del cargo por las Administraciones Educativas. Pero desgraciadamente como digo hay muchos directores de este tipo. Habla con algún compañero/a con varios años de experiencia docente y pídele consejo. Cuéntale lo mal que lo pasas y solicita, por favor su ayuda. Comunica al Tutor/a de ese curso los problemas que tienes con sus “tutoradnos” para que hable con ellos sobre el tema y les haga saber que así sólo conseguirán suspender al final de curso, algo que tú, por supuesto no deseas.
    Resulta positivo, como bien apuntas, que realizases cursos sobre control del estrés y de inteligencia emocional. En estos últimos aprenderás estrategias para el control de la dinámica del aula. No sé desde dónde escribes, pero sea de dónde sea, dirígete a los organismos oficiales dependientes de la Consejería de educación. Allí te informarán de dónde se realizan estos cursos y las fechas y horarios correspondientes. También podrías dirigirte a la sección educativa de algún sindicato, pues en sus manos ha quedado una parte importante de la gestión relativa a la formación del profesorado (al menos en Madrid). Muchas Universidades organizan cursos de verano relativos a este tema, y sería también una buena opción.
    Mucho ánimo. Espero que se solucionen pronto tus problemas en ese aula de 2º de ESO y que encuentres información sobre los cursos que deseas realizar.
    Un cordial saludo.

  67. AUXILIOOOOOOOOOOOOOOOOO
    Hola amigos, importantes comentarios,por favor díganme en que se sustenta, que un maestro debe tener mas de 30 alumnos en el aula. Tengo mas de 45 alumno y estoy a punto de enloquecer. Pero en el departamento en el que trabajo dicen que es una norma del MEN y que se debe cumplir. Ademas, mientras unos docentes nos sentimos ahogados con tantos alumnos encima, otros docentes en el mismo departamento se encuentran de brazos cruzados sin asignación académica, Sé, que esta clase de violencia solo se da en mi pais pero busco un sustento que permita entablar una acción legal.

    Amigos docentes un abrazo fraternal.

    Bernardita.

  68. Bernardita, desde luego, tener 30 alumnos ya resulta complicado para el docente, pero tener 45, desde luego, debe resultar “enloquecedor”, especialmente si son alumnos de edades comprendidas entre los 7 y los 14 o 15 años.
    La disminución de la ratio escolar depende de los gobiernos de cada país, especialmente en lo que se refiere a la enseñanza pública. Aquí en España, la ratio máxima en la Educación Secundaria Obligatoria es de 30 alumnos, y hasta 40 en las clases de bachillerato o Ciclos formativos de Grado medio o Superior, donde los alumnos son ya mayores de 16 años. En Primaria, el máximo son 25 alumnos por clase, y en infantil 20.
    Entablar una acción legal si eso está contemplado en la Ley o no está especificado, resulta una tarea prácticamente imposible. Pero sí puedes formar “plataformas” o “agrupaciones” de docentes descontentos que aporten ante las autoridades la imposibilidad de ofertar una educación de cierta calidad en esas condiciones. Si existen sindicatos de enseñantes en tu país (imagino que no), son ellos quienes han de movilizarse para conseguir rebajar el número máximo de alumnos por aulas, si no, puedes empezar tu, desde agrupaciones cómo las que te propongo que formes, haciendo intervenciones en los medios de comunicación denunciando el problema y solicitando la ayuda de padres de alumnos para que con sus movilizaciones y exigencias de una mejor enseñanza, hagan replantearse al gobierno de tu país, la necesidad de invertir más dinero en educación porque un país se juega su futuro y su destino precisamente en la educación que ofrece a sus niños y jóvenes.
    Espero que coseches muchos éxitos, o que al menos siembres la “semilla” que en un futuro relativamente próximo permita a los docentes de tu país tener un número mucho más reducido de alumnos, algo absolutamente necesario para desarrollar una docencia de calidad.
    Un cordial saludo.

  69. Me acabo de encontrar con todos estos comentarios de profesores. He intentado leerlos todos, pero no se si voy a estar repitiendo lo que otros ya han dicho. Soy profesora de castellano y me he encontrado con alumnos terribles a los que es imposible controlar porque tienen una gran seguridad en que de una manera u otra les van dar su diploma. Lo peor es que han decidido que la mejor manera de pasar el tiempo obligatorio en la escuela es NO dejando que los profesores instruyan o que los estudiantes normales ( por los que muchos de nosotros seguimos adelante) puedan aprender. Generalmente suelen ser estudiantes con expedientes por mal comportamiento, con un gran habilidad para camelar a los directores de que ellos ‘no han hecho nada’. Hay otro problema y es que muchos de estos angelitos tienen una familia que les arropa, poderosa y despreciativa hacia los profesores que tienen por el cuello a los directores. Otro problema es que los consejeros tan importantes en los colegios para ayudar a los alumnos que lo necesitan…. por otro lado generalmente no tienen experiencia en la clase, por lo que desgraciadamente suelen estar de parte del alumno en contra del profesor, o simplemente tienen que regirse por normas y regulaciones que protegen a los gamberros que todos tenemos que aguantar. Esto mismo la pasa a las direcciones escolares. Desgraciadamente tenemos que trabajar en las aulas con alumnos que se las saben todas (me he encontrado con demasiados alumnos de terrible conducta que son hijos de educadores). Se saben hasta donde pueden llegar y como quejarse de que la profe es injusta, etc. Todos tenemos las manos atadas porque muchas de las utopicas reglamentaciones y normas que se dictan para regir y evaluar un colegio…. estan escritas por PhDs que no han salido de su torre de marfil y se creen con experiencia suficiente para decirnos como hacer las cosas en la clase…. No tienen ni idea …. pero tienen un PhD y la oreja de los politicos y los altos cargos de las administraciones….. que a su vez no tienen NI IDEA de lo que es sobrevivir en una pecera (la clase) rodeada de peces que como tu sufren el acoso continuo de 4 o 5 piranas… porque no suelen ser mas de 4 o 5. Es terrible pero hasta que las normas y las reglamentaciones UTOPICAS de esta banda de TEORICOS sigan en vigencia, no habra arreglo. Cuanto lo siento … Porque yo todavia quiero poder experimentar la felicidad que un alumno ‘normal’
    siente al entender por fin algo bien…. Deberiamos como profesores empezar por identificar honestamente a los 20 o 30 estudiantes pirana (y no todos los profesores pueden ser honestos porque si te quejas es que no sabes–otra estupidez de la torre de marfil) y ponerlos en su pecera privada para que nos dejen en paz a los demas… y por supuesto para que estudien pero en su pecerita…. no hace falta pegar pero si aislar los en defensa de los estudiantes ‘normales’ y de los profesores. Buena conversacion pero tenemos que buscar soluciones…. y se puede instruir y aprender pero hay que extirpar a los que no tienen otro deseo en la escuela que no dejar a nadie hacer nada…. y en un mes las piranas han sido identificadas de sobra.

    Gloria

  70. Gloria, impartir clase hoy a alumnos de secundaria se ha convertido en una profesión de riesgo. A las cada vez más numerosas agresiones físicas que reciben algunos docentes por parte de determinados alumnos o de familiares de estos, se une el estrés insoportable que a algunos docentes les supone entrar en determinadas clases. Y ello afecta directamente a su salud psíquica.
    El apoyo incondicional que algunos padres otorgan a sus hijos, sumerge en una gran indefensión al docente, quien sólo puede ser “rescatado” con el apoyo incondicional del Equipo Directivo del centro (Director y Jefe de estudios). Pero desgraciadamente, la norma es, precisamente, que suceda lo contrario. Un profesor con dificultades es incluso culpabilizado por la mayoría de Equipos Directivos y por sus propios compañeros de “no se capaz” de hacerse con la clase y de “no valer para la profesión”. Para colmo, la pedagogía moderna que absolutiza al alumno, hace que, como bien dices, una mayoría de Orientadores se muestren más proclives a ayudar al alumno “disculpándolo” y encontrando siempre “la razón que lo justifica”. Craso error a mi entender. Ciertamente hay variables y elementos que podrían “explicar” la conducta disruptiva y violenta de los alumnos, pero “nunca justificarla” que es a lo que en la mayoría de los casos, se tiende.
    Estoy de acuerdo contigo en todos los planteamientos que aportas en tu mensaje. Ciertamente, nos han tocado vivir y trabajar en una época en que la educación se encuentra inmersa en graves problemas, que hemos de intentar solventar con ánimo y con nuestro mejor “hacer”. Dices que basta un mes para identificar a los alumnos problemáticos. Te aseguro que un profesor con experiencia es capaz de detectarlos en una sola semana. La Administración se empeña (por aquello de “la atención a la diversidad”…menuda falacia) a que estos alumnos permanezcan en el aula, cuando debería ofrecérseles “salidas” que el Centro como tal no puede ofrecer. Tampoco puede afrontar los comportamientos violentos y disruptivos de ciertos alumnos (algunos con graves problemas psíquicos) porque no tiene soluciones para ello, y mientras, esos alumnos perjudican enormemente el aprendizaje de sus propios compañeros, y erosionan, despacio pero sin pausa, la salud física y psíquica del profesor.
    El arreglo de la situación actual necesita una “voladura” controlada. Necesita que la propia sociedad se dé cuenta de las generaciones que estamos formando, y de las graves carencias con que estos adolescentes van a afrontar su futuro y exijan SOLUCIONES. Solo cuando sea una verdadera exigencia social, los políticos abordarán el tema de forma adecuada. Mientras tanto, los docentes debemos exigir apoyo incondicional a nuestros directivos y tratar de hacerles ver a los padres que el “profesor siempre tiene razón, incluso cuando no la tiene”. Yo soy Jefe de Estudios en un IES y no permito, bajo ninguna circunstancia (en cuento me entero del problema) que ningún profesor lo “pase mal” como consecuencia del comportamiento inadecuado de sus alumnos. Esa frase que acabo de entrecomillar la empleo con frecuencia a ciertos alumnos, y les aclaro el porqué un “profesor siempre tiene razón, incluso cuando no la tiene”.
    Mucho ánimo en tu lucha diaria con los alumnos. Se necesitan muchos docentes concienciados del problema para que la situación, aunque sea lentamente, vaya cambiando “a mejor”. Esperemos que en los próximos años, no haya ningún profesor que a consecuencia de estos problemas, acabe planteándose cambiar con urgencia de profesión.
    Un cordial saludo.

  71. Estimado Javier:
    Sabes tu tema es muy importante hoy en día, dado que siempre es mencionado el bullying entre alumnos y no así el de profesores, soy alumna de la univerdad y estoy haciendo mi tesis sobre esto, quería saber si ud. tal vez me podría facilitar algo de información, me serviría muchísimo muchas gracias.

  72. Patricia, no entiendo muy bien si te refieres al “acoso” que puede sufrir un docente por parte de sus alumnos, o si te refieres a la violencia que un profesor puede sufrir por parte de sus propios compañeros. En ninguno de los dos casos podría calificarse de bullying, pues ese es el término utilizado para referirse a la “violencia entre iguales”. La violencia entre docentes se enmarcaría en el acoso laboral o mobbing relativamente frecuente entre directivos y subordinados, o incluso entre trabajadores de una misma escala o status.
    Si estás desarrollando tu tesis, en relación a la primera premisa, puedo completarte la bibliografía que cito en el artículo en el que has dejado tu mensaje (si estás interesada en ello dímelo en otro mensaje). Si tu trabajo se refiere al segundo planteamiento te recomiendo que leas algún libro de Iñaki Piñuel, doctor en Psicología del trabajo y de la Organización, especialista y divulgador del síndrome del “Acoso en el trabajo” o mobbing. En el año 2005, Plaza Edición publica “Mobbing en la Universidad” de Rosa Peñasco.
    En el libro “Mobbing: Cómo sobrevivir al acoso psicológico en el trabajo” ed Sal Terrae hay un cuestionario de 42 ítems con el que valorar si una persona sufre realmente acoso en su trabajo. Quizás podrías utilizarlo en tu investigación.
    Un cordial saludo.

  73. Estimada me refería a las agresiones de alumno a profesor, muchas gracias por responderme con tanta prontitud muchas gracias.

  74. Patricia, los datos aportados en el artículo, figuran en mi tesis doctoral, defendida en el año 2006. La referencia completa de la tesis es:
    - Yuste, J (2006). “La violencia en los Institutos de Educación Secundaria. Una propuesta de intervención”. Tesis doctoral no publicada. Madrid. UNED.
    A partir de la tesis, y junto con la codirectora, he publicado dos libros. El trabajo de investigación aparece completo en la tesis, pero un gran resumen de éste está en uno de esos dos libros cuya referencia es:
    - Yuste, J. y Del Campo M.E. (2009). “Habilidades sociales frente al bullying y cualquier tipo de violencia en el aula”. Madrid. Sanz y Torres.
    El resto de bibliografía citada en el artículo te la escribo a continuación
    - Burrel, J. y De Vicente, F. (2002). El fracaso de la LOGSE. La Vanguardia. 8 de Abril.
    - Castilla del Pino, C. (2000). El poder de los adolescentes. El Semanal, nº 684, suplemento del periódico El Sur. 3-9 diciembre. 33-37.
    - C.I.D.E. (1995) . Evaluación del profesorado de Educación Secundaria. Análisis de tendencias y diseño de un plan de evaluación. Madrid. Ministerio de Educación y Ciencia.
    - Funk, W. (1997). Violencia escolar en Alemania. Estado del Arte. Revistra de Educación, 313, 53-78.
    - García Correa, A. (1996) . La disciplina escolar, el gran reto del siglo XXI. Escuela Española (3.268), 11-12.
    - García – Valiño, I. (2003). Ignacio García -Valiño, novelista y Orientador de Secundaria. Escuela Española nº 3.603, (4 de diciembre), pg. 9.
    - Pastor, B. (2002) . ¿Qué pasa en las aulas ? . Barcelona. Planeta. S.A.
    - Pérez, Mª.C.; Ojeda, J.; Hiertas, S.; García, V.; y Agrait, P. (2002). Las condiciones de salud laboral en el colectivo de trabajadores de la Enseñanza de la Comunidad de Madrid. Madrid. UGT Madrid.
    - Terry, A. A. (1998) . Teachers as targets of bullying by their pupils: A study to investigate incidence. British Journal of Educational Psychology. 68 (2) , 255 – 268.
    - Villanueva Velasco, R. (2000). La salud laboral del docente. Madrid. CCOO.
    Un cordial saludo

  75. Estimado Sr. Yuste,
    Lo felicito por sus acertados comentarios y labor de investigación. ¿Podría proporcionarme, por favor, algún artículo suyo sobre la violencia contra los profesores?. Estoy realizando una investigación al respecto y mucho me ayudaría usted.
    Atentamente.

  76. Sr. Yuste,
    Disculpe, le envío mi email: momartino@yahoo.com

    Gracias.

  77. Manuel. Tanto este artículo del blog, como el que te enviaré a tu correo particular en pdf, más ampliado, se refieren al estudio realizado en mi tesis doctoral, defendida en la UNED en marzo de 2006. La tesis no está publicada pero puede consultarse en la sede central de Madrid de la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Algún día digitalizaré toda mi tesis y la publicaré en el blog.
    Si lees mi respuesta a Patricia, encima de tu mensaje, verás que le pongo casi toda la bibliografía del artículo del blog. Si en el pdf que te envío aparece alguna referencia bibliográfica que no está ahí, pídemelo y te la completo.
    En realidad, esta es una parte muy pequeña de mi tesis, pues el grueso de ella lo dedico al bullying, y a eficacia de la enseñanza de habilidades sociales para afrontarlo a partir de investigaciones con más de 500 alumnos de Educación Secundaria participantes, de 35 Institutos de la Comunidad Autónoma de Madrid.
    Un cordial saludo.

  78. Es triste leer este artículo y ver que los docentes sufren haciendo su trabajo en distintas partes del mundo. Yo los acompaño desde Argentina, como docente que padece lo mismo que se lee en esta nota…
    Es triste tener una profesión que uno ha elegido con pasión y al ejercerla sentirse dañado psicológicamente por alumnos inadaptados producto de una sociedad sin límites. Nos digan lo que nos digan, quienes no están en el aula no tienen noción de la violencia que vivimos allí adentro. Llevo 3 años viendo como empeora el sistema educativo argentino y después de sufrir nuevamente violencia verbal en un aula el día lunes, he decidido que esta profesión no quiero ejercerla más. Para mi, sentir esto es lamentable, pero REAL.

  79. Florencia, ciertamente dar clase hoy a alumnos de Secundaria no es fácil. Exige un enorme esfuerzo, que prácticamente nunca se ve recompensado, cuando no, como en tu caso, ese esfuerzo es “pagado” con humillaciones y vejaciones por parte de esos adolescentes a quien nos esforzamos por instruir y educar.
    Siento enormemente la situación que dices padecer desde hace tres años, y siento que el equipo directivo de ese colegio no haya tomado las medidas oportunas para que esas situaciones dejen de producirse entre sus profesores. Como bien apuntas, nadie de fuera conoce el sufrimiento al que se ven sometidos algunos docentes (cada vez en mayor número), día tras día, en el desempeño de sus funciones. Es un infierno para ellos enfrentarse a determinados grupos de alumnos, y sin el apoyo de Jefatura de Estudios y la dirección del centro, abordar esas clases se convierte para ellos en “tarea imposible” viéndose abocados al estrés continuo y a la depresión.
    Espero que encuentres un futuro mejor fuera de las aulas. No merece la pena soportar un sufrimiento cada vez más intenso sin al menos una leve esperanza de futuro. Tú has decidido dejarlo. Ojalá te vaya bien.
    Un cordial saludo.

  80. Hola. Soy maestra y ultimamente he tenido conflictos con un grupo. Me gustaria que me pudieras auxiliar con esto, porque es un grupo pequeño donde es manejado por 2 lideres, se perio mi autoriodad por intervencion de la direccion, Necesito ayuda. Ojala pudiera tener una cuenta para poder expresarte mi inquietud. Gracias

  81. Sandra, me hago una perfecta idea de lo mal que debes estar pasándolo. Una vez que desaparece la autoridad del docente, entrar en clase cada día, puede convertirse en algo tremendamente estresante. Una angustia diaria que al final, acaba pasando factura a la salud.
    En estos casos, si la dirección o la jefatura de estudios del centro no intervienen de forma contundente, para el profesor, resulta absolutamente imposible reconducir la situación. No sé desde dónde escribes, pero aquí, en España, una dejación de funciones del equipo directivo podría incluso ser denunciada ante los tribunales.
    En este post hay varios mensajes de otros docentes en una situación similar a la tuya. Lee las respuestas que les doy a ellos. Quizás en alguna haya algo que te aporte siquiera alguna posible solución. De todas formas, para poder ofrecerte algún consejo eficaz, necesitaría saber más cosas del problema, por ejemplo desde dónde escribes, las edades de tus alumnos, y las características concretas del entorno social y docente en que se halla inmerso el centro educativo dónde trabajas.
    En principio, como te he dicho, lee mis respuestas a mensajes similares al tuyo. Después, si lo deseas vuelve a escribir concretando más las circunstancias y trataré de ayudarte.
    Ánimo. Esperemos que la situación sea únicamente “pasajera”.
    Un cordial saludo.

  82. Hola Javier Yuste,
    Soy una profesora interina de tecnología que te escribió hace dos cursos, cuando estaba viviendo una situación terrible respecto a la falta de respeto por parte de mis alumnos. Realmente, cada vez me doy más cuenta de lo esencial que es el modo de actuar de la jefatura de estudios para atajar cualquier tipo de problemas. Cada año estoy en un centro distinto, el año pasado me toco un centro con una jefatura excelente, apenas tuve problemas de disciplina y cuando una compañera tuvo un problema en un grupo el jefe de estudios se involucró completamente y nos pidió al resto de profesores que impartíamos en el mismo grupo que le informásemos sobre cualquier mal comportamiento en el mismo. Este año ya no es lo mismo, en el centro en el que estoy noto que los compañeros se sienten poco apoyados por jefatura. Los alumnos en general son más conflictivos y, sin llegar a ser el infierno que pasé hace dos años, estoy sufriendo faltas de respeto por parte de los alumnos de un grupo. Tengo bastante miedo, puede que este algo traumatizada por la experiencia que viví en otro centro, veo que estamos a principios de curso y, quizá por comparación con la experiencia anterior, temo que esto vaya a peor. Lo único que deseo es ser lo suficientemente fuerte como para que me afecte lo menos posible, poder mostrarme serena y que la experiencia me sirva para aprender y mejorar, no para traumatizarme y estar a la defensiva.

  83. Covadonga, me alegra que, a pesar de que las cosas no van del todo bien este año, al menos no es tan “dramático”, como tú misma dices, en relación a como era tu situación hace un par de cursos.
    Ciertamente la forma en que una Jefatura de Estudios aborda los problemas de disciplina de los alumnos, incide sin duda en “el respeto” que determinados alumnos mostrarán a sus profesores. Cuando un Jefe de Estudios no interviene de forma contundente para atajar ese tipo de indisciplina, puede llegar a convertirse en un “infierno” para el docente, entrar en esas aulas. Y no me cabe ninguna duda que el funcionamiento de ese IES es muy deficiente. Eso se refleja además en las matrículas para primero de ESO, pues las peticiones serán muy inferiores a las plazas ofertadas siempre que los padres de alumnos tengan opciones de elegir otro centro educativo cercano.
    Es importante que te muestres tranquila porque si no, esa intranquilidad y falta de seguridad la trasmitirás a tus alumnos y ello es un “arma” muy importante en manos de esos “alumnos díscolos”, algunos muy inteligentes, capaces, como digo en el artículo donde dejaste tu mensaje, de destruir totalmente la personalidad del docente.
    Piensa que la experiencia que vayas acumulando te aportará las “tablas” suficientes para abordar situaciones conflictivas. Cuando se consiguen, se pueden afrontar sin el concurso de la Jefatura de Estudios, aunque este, seguirá siendo indispensable para afrontar determinados eventos indisciplinarios. Es difícil, y más si cada año vas a un IES nuevo hacer amistades, pero te aconsejo que busques apoyo en compañeros definitivos en el centro, que den clase a los cursos con los que tú tienes más problemas. Cuéntales lo que te sucede. Ellos pueden aportarte alguna estrategia para usar con esos alumnos. Habla también con el tutor/a de esos cursos y plantea la situación, comentándole las faltas de respeto que esos alumnos cometen contigo, y pídele su ayuda para que la situación cambie. En las evaluaciones, No tengas ninguna vergüenza y comenta el asunto al equipo docente al completo. Lo más probable es que esos alumnos estén haciendo lo mismo a algún profesor/a más y entonces juntos haréis más fuerza al presentar esas quejas ante la Jefatura de Estudios o la Dirección.
    No pienses nunca que la cosa irá a peor, porque podría ser así, o no, y cuanto más lo pienses, (aunque no fuera a peor) sentirás más angustia, que repercutirá muy negativamente en tu trabajo docente.
    Mucho ánimo. Ya verás como a medida que acumulas experiencia docente afrontarás estos problemas de otra forma, más eficaz, y con mucho menor coste estresante.
    Un cordial saludo.

  84. hola:
    Soy formadora de formadores y cada día me encuentro con futuros o actuales docentes con una gran dificultad para asumir la evidencia de la realidad del docente y la gran exigencia que esta tarea requiere.
    Para muchas personas la formación es una forma fácil de ganar dinero con unos largos periodos de vacaciones, cosa poco realista, ya que si queremos hacer bien nuestro trabajo exige de una gran preparación de clases y materiales, muchas tareas burocraticas (evaluaciones,programaciones, etc,) y un gran manejo de las habilidades sociales.

    Ya teniendo una gran vocación, esta tarea exige un gran autocontrol, una gran capacidad de automotivación y una de gestión del estrés.

    La falta de valoración a la tarea del docente a nivel social, percibida en los mismos términos que comentaba (ganan mucho, curran poco) no ayuda mucho a mejorar la situación.

    Desde mi punto de vista los formadores necesitamos un trabajo constante de nuestra inteligencia emocional y debemos unirnos para que de forma colaborativa hacer que la sociedad valore nuestro trabajo,
    quedarnos en la queja de que es dificil y cada dia peor, no es la solución, usar nuestras capacidades para autocuidarnos y crear nuevos escenarios es nuestra responsabilidad.

  85. Amparo, estoy totalmente de acuerdo contigo. Efectivamente, quedarnos únicamente en la queja de que es “difícil y cada día peor” el impartir clases, no es solución. Hoy por hoy, la inteligencia emocional es algo que cualquier docente de secundaria ha de “cuidar” y “vigilar” de forma prioritaria para aumentar cómo bien dices su capacidad de “auto cuidado”.
    Un cordial saludo.

  86. Tengo 54 años y llevo 32 años siendo docente en diferentes Institutos públicos. Me encanta enseñar pero en estos momentos me siento impotente en muchas ocasiones para soportar el nivel de estrés y angustia que he ido acumulando a lo largo de todos estos años. Llego a casa agotada y angustiada. No soporto ver como cada día entro en el aula y observo la desgana bastante generalizada que muestran los alumnos. No escuchan, estudian poco y los valores educacionales que poseen cada vez son peores. Trabajo en un instituto pequeño y el alumnado es de clase social media. No es que el comportamiento que tienen los alumnos conmigo sea peor que con otros profesores, al contrario aún soy de las afortunadas pero me siento agotada. Entrar en el aula y cada día tener que pedir que se callen, que saquen los libros y el material para empezar la clase, que recojan los papeles del suelo, que no se levanten sin permiso, que no hablen todos a la vez cuando preguntan, que hagan los ejercicios, que no salgan o entren a la estampida cuando acaba una clase, que se respeten entre ellos, que hablen con un tono de voz adecuado (no a gritos) si tienen que hacer algún ejercicio en grupo, que respeten las normas de convivencia, que sean tolerantes,…. es agotador.
    Un saludo

  87. Remei, entiendo perfectamente ese sentimiento que trasmites en tu mensaje. A pesar de que te gusta la tarea de enseñar, a pesar de la mucha experiencia docente acumulada, que sin duda te proporciona estrategias suficientes para controlar el desarrollo de la clase y que, como dices, el comportamiento de tus alumnos no es peor que con otros compañeros (incluso mejor)…a pesar de todo, terminas agotada.
    Dar clase hoy en secundaria no es fácil. Es una tarea, como dices, realmente agotadora. Yo tengo 55 años y no “me veo” con 70 años “peleando” con el tipo de alumnos que tenemos hoy en día, como aquellos que fueron docentes nuestros.
    Incluso, los 67 años fijados actualmente por Ley para la jubilación, tal y como se desarrollan las clases hoy en las aulas de los IES me parecen muchos años. Es verdad que la experiencia acumulada nos sirve para afrontar la tarea con ciertas garantías de no sufrir depresiones, consecuencia, sin duda de las vejaciones y humillaciones sufridas por el docente de sus propios alumnos, y la angustia que le produce entrar a determinadas aulas. Pero ciertamente, una jornada docente resulta realmente agotadora.
    Supongo que escribes desde aquí, desde algún lugar de España. Con un poco de “suerte”, si no han retirado antes la “jubilación LOGSE”, podríamos jubilarnos nada más cumplir los 60.
    A mi cómo a ti, me gusta enseñar. Ha sido mi profesión toda mi vida. Pero igual que a ti, me resulta agotador. Es triste, pero creo que esta es la profesión en la que muchísimos de sus profesionales están deseando jubilarse. Incluso, muchos profesores con solo la mitad de años de servicios que tú o yo, piensan en jubilarse lo antes posible.
    Pero hemos de ser fuertes. Tanto tú como yo, hemos conocido diferentes tipos de alumnos a lo largo de nuestra dilatada vida profesional, chicos y chicas casi siempre reflejo de la sociedad que tocó vivir en cada momento. Los cambios en el terreno educativo son lentos, y nosotros los docentes los vamos absorbiendo, aunque, incluso muchas veces no estemos de acuerdo con las medidas educativas tomadas por los gobiernos de turno. Tenemos en nuestras manos la educación de generaciones de adolescentes y jóvenes, que representan el futuro del país, y es por eso, por lo que debemos ser fuertes, y hacer votos por que los futuros docentes sean capaces de afrontar la maravillosa tarea de “enseñar” sin caer en el desánimo, la rutina, la dejadez, o la depresión.
    Un cordial saludo.

  88. Muchas gracias por los ánimos y sí escribo des de aquí, trabajo en un pueblo pequeño cerca de Barcelona. Cuando empecé a trabajar tenía 22 añitos y encima en FP. Los alumnos eran complicados y aprendí mucho pero hoy en día muchos de mis recursos ya ¡no funcionan! Tengo también muchas ganas de jubilarme y no me veo con 67 años dando clases, así que espero que nos dejen hacerlo antes voluntariamente ¡a ver qué pasa!
    Un saludo

  89. Lo siento, pero eso de los golpes no me parece nada bien, la violencia genera violencia como bien lo dijeron es una nueva etapa en en el ser humano, donde todo eso es retrograda y cavernícola, no me parece en lo absoluto, el respeto genera respeto y me parece que existen distintas maneras para el control de los alumnos, en la escuela no solo aprendes lo académico, también aprendes de la vida y yo creo que ni si quiera la secretaría de Educación ha planteado bien a su personal cuales son los objetivos, la misión y la visión de la enseñanza, sucede que los profesores ni si quiera saben a donde van, cuál es la meta, cuando eliges y ejerces una profesión o carrera te comprometes a un bien social, no solo es ir y que te paguen con dinero, también tienes una obligación como parte de esa sociedad y esa obligación es comprometerte a estar al día en tu trabajo, los adolescentes gritan lo que no pueden expresar con palabras, por eso como maestro tienes que renovarte día a día, investigar, educarte, el hecho de que tengas cierta edad no significa que sepas todo, tú maestro también aprendes de tu alumno y tienes un compromiso en su educación, es muy fácil tomar el camino fácil y violentar a tus alumnos con golpes, gritos y faltas de respeto, por eso el mundo está como está, por que toma “el camino fácil” que a la larga es el más difícil, hay que reflexionar y comprometernos mas, un saludo y un beso a todos…

  90. Yudi, supongo que tu referencia a los golpes se debe a alguno de los comentarios que otros visitantes del blog han dejado. Estoy de acuerdo contigo en que la violencia solo genera más violencia, y tampoco comparto, al igual que tú, los castigos que impliquen agresión física, humillaciones, gritos y faltas de respeto hacia los alumnos. Es necesario tomar otro tipo de caminos. De todas formas, te diré, que en Europa, (salvo casos puntuales y muy excepcionales) ese tipo de conductas docentes prácticamente han desaparecido de todas las escuelas.
    Un cordial saludo.

  91. Hola a todos; y felicidades por el articulo aunque he de decir que estos casos no solo se presentan en Europa, como lo meciona el señor Yuste se dan en todas partes, yo vivo en Mexico y tambien he sido vistima de situaciones como estas; lo peor es que no cuentas con el apoyo de la institucion donde laboras ya que en mi caso por desgracia me cesaron, en mis funciones docentes y aun sigo buscando trabajo; me encanta el area docente aunque no se si me den la oportunidad de seguir. Saludos a todos desde Mexico

  92. Lizzi, siento que te cesaran en tu trabajo como docente. Espero que pronto encuentres trabajo. Es cierto que lo “peor” es no contar con el apoyo de las instituciones, pues solo desde el equipo directivo puede ponerse freno a esas conductas inadecuadas de algunos docentes hacia sus profesores, cuando estas rebasan el límite de lo tolerable y el docente es incapaz, de reconducir la situación con sus propios medios o estrategias pedagógicas.
    Si te gusta la docencia, sigue buscando, porque estoy seguro, acabarás siendo una buena profesora.
    Un cordial saludo.

  93. Hola a todos, queridos colegas.

    Hace mucho que estaba buscando un sitio como este en donde opinar y, sobre todo, exponer un caso persnal que se relaciona totalmente con el tema.
    Estoy leyendo detenidamente cada comentario, aporte y realmente que han realizado y reconforta encontrar un sitio en el cual exponer casos y también compartir estrategias para que esto no se siga presentando.

    Actualmente tengo 27 años y soy docente en Bogotá Colombia; a finales del 2010, con 25 años, recibí mi licenciatura y como a la gran mayoría tenía todas las expectativas y ánimos de dar lo mejor de sí para ejercer mi carrera sin mayor tropiezo… cosa que pronto sería estrujada por la terrible realidad educativa. En el 2011, ya con 26 años, acepté trabajar en un colegio en donde poco nada importa la educación de los jóvenes; sumado al atropello abusivo hacia los derechos laborales del docente por parte de la institución. Por ello, lastimosamente, no estuve excenta de vivir una situación muy dificil la cual quiero exponer para leer opiniones y consejos al respecto… es extenso mi texto pero me ayuda a “desahogarme”.
    Realmente lo agradecería queridos colegas.

    En aquel lugar dicté Biología y Química, Valores, Religión en toda secundaria, con jóvenes entre los 11 a 19 años de edad. Me encontré con estudiantes que para nada tenían ánimo de estudiar, con pésimo rendimiento académico, rebeldes a reconocer la autoridad del profesor, pero más preocupante era el abandono al cual eran sometidos por parte de los padres de esos muchachoss; como me dijo un día un colega que también trabajaba allí: “los padres de estos niños a quienes les dictamos piensan que el colegio es un paqueadero en donde dejan a sus hijos por horas; nos los dejan a su suerte a ver qué hacemos con ellos porque es asunto nuestro cómo nos la arreglamos.” Una verdad muy triste que me tocó aceptar…

    En medio de esa triste verdad, personalmente me enfrenté a una situación muy compleja y tal vez la que está marcando mi vida de docente en este momento (por estar apenas empezando) con un estudiante de 17 años de último grado, la cual me generó demasiados problemas que aún causan intanquilidad, estrés, y sobre todo depresión en mi cuando recuerdo lo vivido; han pasado pocos meses y me cuesta bastante evitar sentirme temerosa de volver a pasar por lo mismo.
    Este muchacho a las dos semanas que llevaba dictándoles adoptó una actitud realmente ofensiva conmigo; a través de uno de los gritos más duros que me han dado en mi vida y de provocaciones casi diarias, me demostró esa obvio objetivo de retarme, avergonzarme, señalarme y juzgarme como si quisiera invertir los papeles de ser él el docente y yo la estudiante. Situación que se mantuvo por aproximadamente siete meses. Todos los días tenía que dictar en su salón y eso para mi era terrible; tener que verle la cara, saber que estaba ahí y que en cualquier momento me iba a volver a gritar o a minimizarme ante los demás con esa dureza que me dejó pasmada frente a algo nuevo para mí y para nada cómodo.

    Creí que con comunicar a las directivas su comportamiento y con hablar con la mamá iba a ser sufuciente, pero me equivoqué.
    Reconozco que me faltó confrontarlo de forma efectiva para frenarlo desde el comienzo, no debí solo quedarme pasmada creyendo que con ignorarlo para evitar discusiones innecesarias sería el camino correcto -al contrario empeoraba las cosas cuando lo ignoraba-.

    No obstante, y sin ánimo de excusarme, consideré, y aún lo manejo así, que no prestarle atención a su evidente objetivo de llamar mi atención para minimizarme e impornerme su dominio (porque resultaba ser el líder del salón) no estaba del todo errrado. Es más, irónicamente el primer día que ingresé a trabajar allí me pareció el estudiante más aventajado y despierto porque, de todo el colegio, fue quien más me escudriñó cuando me presenté en cada clase. Y realmente era inteligente, nunca se lo desconocí… a veces su nivel de conocimiento era superior al de sus compañeros y eso me contrariaba más porque en algunas clases resultaba ser el único que me entendía y eso causaba que la situación fuera más tensionante y contradictoria porque era como enfrentarse a una montaña rusa en donde no sabía cuándo era su momento de estudiante listo en clase pero, luego, de buenas primeras, ofensivo sin razón.

    Sin un psicólogo en la institución, sin un acompañamiento social y con experiencia pedagógica, mi situación con este adolescente empezó a ser el objeto de burleteto por parte de toda la comunidad educativa, empezando por las mismas directivas del colegio. No me cabía en la cabeza que a cambio de tratar de mediar de forma profesional, nos resultaran con chistes irrespetuosos como si no se tratara de un asunto de un estudiante y una docente en conflicto pedagógico y de convivencia sino otra cosa… ya saben a lo que me refiero.

    Ejemplos de esos chistes de pésimo gusto.

    -Opinión de la directora de curso y cordinadora general del colegio ante una situación en donde el niño me estaba saboteando la clase lanzando plastilina: “si tú -dicéndole al estudiante- tuvieses unos añitos más, y tú profesora tuvieses unos añitos menos… les juro que los dos se casarían.” – Algo que me pareció tan salido de contexto e incluso morboso y malintencionado.

    -Indagación de la rectora un día que nos sentó en rectoría para mediar: “¿Acaso tienes algo en contra de ella como mujer?” “Ella no es tu novia”. – Y me tenía prohibido debatir semejantes… señalamientos que no debieron vernir nunca al caso.

    -Palabras de la Directora General cuando fui a renunciar porque realmente no podía más, ya después de ser maltratada verbalmente por el estudiante delante de casi todo el colegio; con decisiones absurdas por parte del colegio respecto a que como yo ya no quería dictarle más clase pero que yo debía asumir los gastos, desde mi salario, de un profesor particular para nivelarlo: “mira, haz de cuenta como si fuese tu novio al cual le has dado muchas oportunidades… y que no quiere comprender que hasta aquí llegan” – Comparación totalmente errada, sobrante y nuevamente irrespetuosa.

    En fin, las cosas eran insostenibles… y practicamente perdí el control y eso me hizo sentir imcopetente, señalada, descontextualizada y al borde de un incierto abrumador. Me sentía triste, con rabia, y sin apoyo… dejar el trabajo era la respuesta, pero mi orgullo por no dejarme vencer por uno solo de 120 estudiantes, cuando los demás ya me estaban respondiendo me parecía realmente deseseperanzado… ¿qué sucedía? ¿qué estaba fallando?

    Sin embargo, un día, por decisión del mismo estudiante, se acercó a mí para manifestarme que ya no quería discutir más conmigo. Fue quien inició el diálogo de una forma totalmente inesperada y aún no sé cómo aismilar eso cuando, sin duda, esa debió ser mi labor… pues eso es lo que se considera, ser el docente quien se acerca al estudiante para manejar el conflicto… Esta vez fue al contrario. Con aciertos y desaciertos en sus argumentos para solucionar la situación, me demostró de forma implicita, no directa, en sus palabras de adolescente que todo, presumiblemente, se debío a una necesidad, un llamado a gritos rebeldes de “me está pasando algo y tal vez, tú profesora, me puedes ayudar.” Nunca se me va a olvidar una frase que me dijo en ese momento, no sé si fue sincera de su parte, pero le doy el beneficio de la duda porque me conmovió: “más allá que me dictes Religión Valores, Química… yo quiero aprender de ti como persona.” Me confesó que él también sentía rabia, decepción e incluso rechazo de mi parte -porque lo evitaba en todo momento-; no entendía la razón de por qué chocábamos sin rumbo.

    Y a partir de ahí comprendí que los estudiantes agresivos, desafiantes hacia un docente como lo fue ese adolescente conmigo es porque son los más frágiles, quienes te están tratando de comunicar algo con ese “querer llamar tu atención a toda costa” porque es un campanazo de alerta sobre una vida que está siendo afectada por todo el mal sistema educactivo al cual se han sometido generación tras generación. Enterarme luego que era un estudiante con una para nada despreciable situación económica pero que andaba en total soledad por parte de sus padres; despreocupados indolentes que asumieron que al estar a punto de convertirse en practicamente un adulto ya no era necesario acompañarlo, protegerlo, encaminarlo…

    Y lastimosamente lo entendí tarde, porque al poco tiempo (en noviembre) me fui porque denuncié al colegio por irregularidades tremendas; por ello me despidieron y por represalias por hacer públicos sus abusos ante las autoridades competentes se valieron y tergiversaron mi conflicto con el muchacho y me difamaron… algo que me ha dejado devastada, asustada y que me hace tomar la decisión de buscar ayuda de todo tipo, piscológica, legal, social, espiritual…

    Afortunadamente, porque realmente existe un Dios (sea en la manifestación que sea) que no desamapara, hoy cuento con un buen trabajo, con una nueva oportunidad de dejar ese episodio de mi vida atrás. Un lugar en cual el panorama es totalmente lo opuesto y si se puede lograr que esas situaciones se remedien.

    Pero que, como mencioné al comienzo, por ser reciente aún me afecta con solo recordarlo: no entendí a tiempo que mi labor era ayudar a ese estudiante pero sin apoyo me iba a ser casi imposible, y que por tratar de andar con la verdad, de no permitir abusos toda una comunidad cegada por el facilismo se fue en contra mía. Personas que pensaban igual que yo, pero que fueron pasivas y no hicieron nada al respecto.

    En fin. Eso les cuento estimados colegas. Nuestra profesión vaya que si es difícil, desagradecida… pero por esa vocación y porque se puede, así cueste un poco, pero transformar si insistimos y no bajamos el dedo del renglón.

    Cordial saludo desde Colombia.

  94. Lu.Ale, en primer lugar quiero felicitarte, porque, a pesar de vivir una experiencia realmente traumática como profesora, has vuelto a ejercer la docencia. El que tu experiencia inicial se viera minusvalorada por el equipo directivo del colegio y por tus propios compañeros, con insidias e insinuaciones perversas de tu relación con un alumno violento y enfrentado a ti, es un motivo suficiente para que muchas otras personas en esa situación, no ejercieran nunca más la profesión docente.
    Respecto a todo lo que cuentas, y aunque determinados alumnos se comportan de esa manera para llamar “a gritos” a atención de sus maestros, se trata de conductas que no pueden permitirse de ningún modo. La dirección del colegio obró de manera “vergonzosa” culpándote a ti del descontrol de la situación, cuando en realidad debería haber sancionado con rotundidad esas conductas vejatorias para contigo por parte de ese alumno, algo que te supuso incluso la pérdida de tu trabajo, enorme ansiedad, y terapia para poder “salir adelante”.
    Un colegio que permite las humillaciones de los alumnos a sus profesores, debería ser “cerrado” por las autoridades competentes. O cesado de forma fulminante todo el equipo directivo.
    Reitero mis felicitaciones, y me alegra que tengas un nuevo trabajo y que poco a poco, aunque aquello no lo olvidarás nunca, se vayan con el tiempo difuminando tus recuerdos de aquella pesadilla que viviste durante varios meses. Estoy seguro que eres una estupenda profesora.
    Un cordial saludo.

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